367) “Él me mostró a Josué, el gran sacerdote de pié delante del ángel del Señor”. Se refiere a Josué el hijo de Yehozadak. El ángel del Señor es un lugar llamado Zeror, al que el alma del justo se ata y todas las almas de los justos se encuentran allí. Este es el ángel del Señor.
368) “Y el Satán de pié a su derecha para acusarlo”, se refiere a la inclinación al mal, que marcha y deambula en el mundo para tomar almas y quitar espíritus de las personas en el mundo y para descarriar a las personas arriba y abajo. Eso fue mientras que Nabucodonosor arrojó a Josué, el gran sacerdote, al fuego junto con los profetas falsos y el Satán lo acusaba arriba para que fuera quemado con ellos.
369) Tal es la manera del Satán. Solamente acusa en momentos de peligro. Y cuando hay angustia en el mundo, tiene permiso de acusar y de emitir juicio incluso sin juicio, tal como está escrito, “Pero hay quienes son tomados sin juicio”. ¿Qué quiere decir acusar? ¿De qué es de lo que acusa? El decía que ya fuera que todos fueran salvados o todos fueran quemados, ya que cuando se le da permiso al destructor para destruir, no salva el justo más que el malvado.
370) Por esta razón, cuando el Din se encuentra en la ciudad, una persona debe escapar antes de ser atrapada por el destructor, porque cuando el destructor está presente, igual hace al justo que al malvado, Y mucho más ya que estaban los tres juntos, Josué, el gran sacerdote con los dos profetas falsos, Ahab el hijo de Kolaia y Zedekia, el hijo de Maaseia, y el Satán exigía que o todos fueran quemados o todos fueran salvados. Eso es porque cuando un milagro se realiza, no se realiza como un medio milagro, medio Din. Más bien es completo e igual, ya sea milagro o Din.
371) Por lo tanto, cuando el Creador partió el mar para Israel, Él abrió el mar para Israel y caminaban en la tierra. Entonces las aguas retornaron del otro lado ahogando a los egipcios y murieron. Por lo tanto, hubo un milagro aquí y un Din allá aunque todo estaba junto.
372) Eso es por lo que la partición del Mar Rojo fue difícil, ya que el Creador realiza un milagro y un Din juntos, no es ni en un sitio ni en una casa. Y si se realiza en un sitio, como la partición del Mar Rojo, es difícil para él, pues todo arriba se hace completo: todo se hace como uno y en un solo sitio, ya sea milagro o Din, pero no en mitades, es decir medio milagro y medio Din.
373) Por lo tanto, el Creador no emite Din contra los malvados hasta que estén completos en sus iniquidades, para que Él no tenga que salvarlos del Din, tal como está escrito, “pues la iniquidad del amorita no está totalmente completada”, y tal como está escrito, “En la medida completa, cuando Tu la exilias”. Por lo tanto el Satán, estaba acusando a Josué para que se quemara con ellos, para que no fuera medio Din y medio milagro, hasta que le dijo, “El Señor te reprende, Satán”. ¿Quién le dijo, “El Señor te reprende?” Fue el ángel del Señor quien le dijo al Satán, “El Señor te reprende, Satán”.
374) Está escrito, “El Señor le dijo al Satán, ‘El Señor te reprende, Satán’”. ¿Por lo tanto, era el Creador que lo decía y no el ángel? Es lo mismo con Moisés y el arbusto, en donde dice, “Y el ángel del Señor se le apareció en una llama de fuego”. También está escrito, “Y cuando el Señor vio que se había apartado para ver”. Alguna vez escribe, “El ángel del Señor”, alguna vez “El ángel”, y alguna vez, “El Señor”. Aquí también a pesar de que primero escribe, “El Señor le dijo al Satán”, es posible que sea un ángel como con Moisés. Por eso es que le dijo, “El Señor te reprende, Satán”, y no dijo, “Yo te reprendo”, pues si el Señor hubiera sido quien hablara, le hubiera dicho, “Yo te reprendo, Satán”. Por lo tanto el que habla es un ángel.
375) De igual forma, el día cuando hay Din en el mundo y el Creador se sienta en el trono del juicio, ese Satán se encuentra allí acusando arriba y abajo. Él está allí para destruir al mundo y tomar las almas de las personas, ya que él es el Satán, el ángel de la muerte.