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Artículos sobre eventos actuales, cultura, ciencia popular, relaciones y más, presentados desde la perspectiva única de la sabiduría de la Cabalá
El contenido está basado en conversaciones ofrecidas por el Rav Dr. Michael Laitman, y fue escrito y editado por sus alumnos.

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El Creador creó la creación de tal manera que la oposición misma a la revelación de la divinidad es lo que nos despierta

Está escrito (Génesis 13:8-9), «Y Abram dijo a Lot: ‘Por favor, que no haya discordia entre tú y yo, ni entre mis pastores y los tuyos, pues somos hermanos. ¿No está toda la tierra delante de ti? Te ruego que te apartes de mí: si vas a la izquierda, iré a la derecha; y si vas a la derecha, entonces iré a la izquierda'».

 

Debemos entender por qué dice “Pues somos hermanos”, ya que ellos no eran hermanos.

 

El Zóhar (Lej Lejá, Ítem 86) interpreta esto de la siguiente manera: «‘Pues somos hermanos’, lo que significa que la inclinación al mal y la inclinación al bien están cerca una de la otra. Una está a la derecha de una persona y la otra a su izquierda. Es decir, la inclinación al mal está a su izquierda y la inclinación al bien a su derecha» (Rabash, «Está prohibido escuchar algo bueno de una persona mala»).

 

Rabash escribe en este artículo que “está prohibido escuchar algo bueno de una mala persona”. ¿Por qué? ¿Cómo puede haber algo bueno en una mala persona? Aparentemente es posible.

 

La paradoja inherente a la creación, que no somos tan capaces de aceptar, es que solo se puede avanzar hacia la perfección y la eternidad desde su opuesto.

 

El deseo de recibir, en su esencia, no es ni bueno ni malo. Pero cuando la Luz entra en él, le da al deseo de recibir una intención con el fin de otorgar. Sin la intención de otorgar, el deseo de recibir es simplemente un material que disfruta, y al disfrutar, percibe solo su propia existencia en el mundo.

 

En contraste con este material, no hay nada más que deba transformarse o cambiarse. Sin embargo, cuando actúa a partir de intenciones en aras de recibir, la materia descubre que éstas lo impulsan, comprende que son malas y revela el reconocimiento del mal en su interior. Luego, la materia trata de cambiar sus intenciones por otras a través de las cuales pueda disfrutar, y gradualmente descubre que éstas son intenciones para el otorgamiento.

 

No comprendemos que el Creador creó la creación de tal manera que la oposición misma a la revelación de la divinidad es lo que nos despierta. La inclinación al mal es, de hecho, el único medio verdadero que nos acerca a la meta; no nos permite permanecer en el nivel quieto sin movimiento, sino que constantemente nos empuja una y otra vez a buscar, encontrar y ver el alcance total de nuestra pérdida causada por ella, y la absoluta imposibilidad de alcanzar algo bueno sin superarla. Sin la inclinación al mal, una persona llegaría a un estancamiento total.

 

Si uno sigue el consejo de la inclinación al mal, siente que se hunde en el sufrimiento. Entonces una persona comienza a odiar la inclinación al mal y llega a la decisión correcta: sustituir la intención de recibir con la intención de otorgar. De esta manera la inclinación al mal cumple su misión.

 

Por lo tanto, debemos respetar la función de la inclinación al mal, lo que hace por nosotros al ejercer su influencia sobre nosotros en todo tipo de formas para volvernos hacia el Creador. A esto se le llama “ayuda contra él”.

 

Por eso, Abraham le dijo a Lot: “Si tú vas a la izquierda, yo iré a la derecha; y si tú vas a la derecha, yo iré a la izquierda”. ¿Abraham no sabía adónde ir? Más bien, si Lot elige un camino, Abraham sabe que su camino va en la dirección opuesta. Sin esto, permanecería en un estado de Jafetz Jésed, sin dirección. Precisamente para esto existe la inclinación al mal.

 

Aunque a veces nos parezca mala y otras buena, siempre debemos hacer caso omiso de sus consejos; en otras palabras, escuchar lo contrario. Al hacerlo, nos orienta en la dirección correcta.

 

El bien no debe superar al mal

Pregunta:

¿Qué tipo de conflicto existe dentro de una persona?

Respuesta:

Es una lucha constante porque el ser humano está formado por dos deseos: el egoísta y el altruista. Sin embargo, un verdadero ser humano es aquel en quien existe una lucha interior constante entre el bien y el mal, alguien que enfrenta deliberadamente su bien contra el mal.

 

El mal se eleva constantemente, se agita con fuerza, queriendo todo para sí mismo, y más aún. Una persona, si desea dedicarse a la superación personal, cultiva continuamente el bien en su interior y se mantiene constantemente inmersa en esta lucha interior.

Pregunta:

Entonces, ¿el mal que hay en mí, el egoísmo, está siempre ahí; es mi naturaleza?

Respuesta:

Sí. ¡Y pídele al Creador que te conceda también una naturaleza buena para que puedas equilibrar estas dos naturalezas dentro de ti! Podrías decir: «Le pido al Creador que borre esta naturaleza maligna de mí». ¡No! No, eso no es sensato. Más bien, pide que se te conceda una naturaleza buena, y que estas dos naturalezas existan dentro de ti en equilibrio, sin que una sea mayor que la otra, y sin que lo positivo prevalezca sobre lo negativo.

 

¡La línea media entre ambos es un estado maravilloso! Me mantengo constantemente en este equilibrio. Me mantengo sobre dos piernas por encima de ellos. Solo así puedo sentir plena y absolutamente plena, tanto lo negativo como lo positivo, y toda la naturaleza está a mis pies.

Pregunta:

¿Entonces una persona que contiene en su interior ambas cosas, su propia naturaleza y la naturaleza del Creador? ¿Es esa una persona armoniosa?

Respuesta:

¡Por supuesto! Entonces, a esa persona se la llama Adam, similar al Creador, porque su cualidad interior, la opuesta al Creador, también se vuelve similar al Creador.

 

La igualdad reside en la unidad

Pregunta:

Usted afirma que no somos iguales entre nosotros y que nuestra única igualdad radica en pertenecer a un sistema regido por una fuerza Superior. ¿Significa esto que la igualdad se alcanza únicamente mediante la adhesión a este sistema?

Respuesta:

La igualdad se alcanza mediante nuestra unión, con la ayuda de la fuerza Superior. Si, en el plano terrenal, intentamos imponer artificialmente la igualdad, terminamos con formas tan distorsionadas de comunismo y violencia que el resultado no es más que un odio terrible y una fragmentación, una dispersión en todas direcciones.

 

Pero cuando nos esforzamos por unirnos mediante la fuerza Superior, alcanzaremos una verdadera unidad que nos conectará y elevará. Entonces, en nuestro anhelo compartido, cada uno de nosotros sentirá al Creador.

 

El deseo de otorgar: Clave de la Cabalá y la elección basada en el placer

La esencia de nuestro trabajo no reside en adquirir una carencia (Jisarón); ya tenemos una, sino más bien en determinar hacia dónde se dirigirá este Jisarón. A esto se le llama intención.

 

La intención es la sintonía, la orientación, de mi deseo insatisfecho: ¿hacia dónde lo dirijo? ¿Qué quiero que se revele en mi Jisarón? ¿Qué tipo de satisfacción busco obtener en él? Dado que un Jisaron se llena de placer, debo determinar qué tipo de placer quiero revelar en mi deseo insatisfecho, qué decido disfrutar.

La intención del Jisarón: Una elección basada en el placer y nada más

Sin duda, todas las decisiones se reducen a una elección basada en el placer y nada más; así es como estamos hechos. Sin embargo, existen muchas variantes y niveles de placer: Puedo disfrutar otorgar, o recibir, adhesión con el Creador, o distanciamiento de Él; lo importante es que obtenga lo que deseo.

 

El espectro de placeres abarca muchas opciones: Desde los placeres que provienen de las profundidades de las Klipot (Fuerzas impuras) hasta el nivel más elevado de placer, el del propio Creador. En este caso, todo viene determinado por la dirección de la intención de cada uno.

 

Mi voluntad de recibir es un espacio sin llenar, un lugar vacío que buscamos colmar. Es como una persona que quiere saciar su hambre pero carece de recuerdos previos (Reshimot), y debe elegir el plato que le proporcionará placer. En esencia, debemos elegir con qué disfrutar.

 

El desarrollo de la voluntad de recibir y el nuevo entorno

 

Nuestra idea inicial de lo que es el placer proviene de nuestro mundo físico, de nuestro entorno natural. Estamos condicionados a encontrar placer en las cosas cotidianas y sencillas.

 

Determinar qué tipo de placer quiero revelar  Deséalo y “Escúchalo”

 

El Creador creó la voluntad de recibir y estableció en ella un estado específico que, de forma instintiva y natural, se inclina hacia los diversos placeres que se le presentan, el que conoce desde su nacimiento, y se nutre únicamente de los placeres naturales habituales, seguirá existiendo en el nivel animado, permanecerá sin desarrollarse y concluirá su vida en ese estado.

 

El desarrollo de la voluntad de recibir solo es posible a través del descubrimiento de un nuevo entorno que abarque placeres de una naturaleza totalmente diferente. 

 

Entonces la persona, como se suele decir, adquirirá una vida diferente: una vida espiritual. Esta realiza un cálculo y, por lo tanto, da preferencia a uno u otro placer. Dicho mecanismo se concibe con el fin de estimular el desarrollo de este deseo. A su alrededor se construye un entorno revestido de los objetos de nuestro mundo.

 

A partir de este estado, la voluntad de recibir debe comenzar su desarrollo, es decir, encontrar otras fuentes de placer. Si permanece encerrada en su pequeño entorno familiar, aquí el deseo se estanca y no logra comprender qué es el placer en la espiritualidad.

 

Trabajar en el modo de otorgamiento para experimentar la vida eterna

Trabajar en el modo de otorgamiento se llama vida, de forma similar a como se desarrolla nuestra vida. Pero a diferencia de la vida eterna, nuestra vida terrenal en un cuerpo físico llega a su fin, y cada uno de sus momentos se separa de los demás, alternando entre estados de carencia y pequeñas y temporales satisfacciones.

 

En el proceso de otorgar constantemente al Creador, dado que Su vasija es ilimitada, tienes la oportunidad de aumentar continuamente tu otorgamiento. Esto te permite experimentar constantemente la vida eterna, sin fin ni límite, llenándote, expandiéndote y extendiéndote sin límites.

 

Por lo tanto, alabar y exaltar al Creador son medios por los cuales puedes brindarle alegría. Si tienes conciencia de la grandeza del Creador, un sentido de su gloria, esto te da la capacidad de otorgar naturalmente, tal como sucede en este mundo. Después de todo, cuando conoces a una gran persona, naturalmente deseas darle algo, servirle, estar atento y mostrarle honor y respeto.

 

Por consiguiente, nuestro desafío, mientras permanecemos en ocultamiento, reside en visualizar la grandeza del Creador. Si lo logramos, el Creador comienza a revelarse a nosotros poco a poco. Entonces, basándonos en esta revelación, nos volvemos capaces de transformar Su grandeza en una forma de recepción, no para nuestro propio placer, sino con el fin de otorgar.

 

La revelación del Creador y el Tzimtzum

Cuando el Creador se revela, mis vasijas (Kelim) anhelan recibir Su grandeza visible y sin velos. En ese momento, realizo un Tzimtzum (restricción), y comienza una nueva fase de trabajo, a través de la cual puedo recibir con el fin de otorgar.

 

Visualizar la grandeza del Creador   ¿Cualquiera puede recibir y otorgar?

 

Antes de que el Creador se revele, solo soy capaz de otorgar con el fin de otorgar. Pero cuando el Creador se revela, es señal de que he alcanzado un estado en el que puedo trabajar recibiendo con el fin de otorgar, frente a mi deseo de recibir se alza un placer que ya puedo refrenar y, como si sufriera un cambio de fase, literalmente una inversión completa, transformarlo en otorgamiento.

 

Someterse al Creador para alcanzar la espiritualidad

Una persona que se esfuerza por alcanzar la espiritualidad se da cuenta de hasta qué punto se encuentra en oposición al Creador, y de que no tiene ninguna posibilidad de cambiar por sí misma para alcanzar la forma opuesta. Solo la ayuda desde arriba puede llevar a cabo esta transformación.

 

Y entonces, a partir de estas dolorosas reflexiones, se vuelve hacia el Creador.

Posteriormente, uno comprende que esa forma opuesta y la forma verdadera que debe alcanzar si el Creador le ayuda se le revelaron a propósito para que pudiera sentirlas en su interior. Esto no es simplemente para que se sintiera mal en una y bien en la otra, y percibiera esos estados como el bien y el mal, sino para que, como resultado de esta clarificación, la persona desee adherirse al propio Creador.

 

Ambas formas, que a una persona le parecen tan opuestas y que sus sentidos perciben así, no son en realidad más que un medio para fundirse con el Creador.

 

La verdad se encuentra por encima de estas dos formas. A diferencia del Creador, que existe por encima de estas cualidades, si una persona deja de lado su actitud hacia su propio estado, ya sea por frivolidad o por el peso de sus pensamientos, es como si desapareciera por completo de la espiritualidad.

 

El trabajo en el corazón: De la seriedad a la plegaria

No existe un estado intermedio entre la frivolidad y la seriedad. Este es el estado de una persona corriente de a pie que no relaciona en absoluto sus cualidades con las del Creador. En la espiritualidad, este concepto no existe.

 

De aquí se deduce que nuestra labor más importante es llegar a la plegaria, lo que se denomina “trabajo en el corazón”. Pero esto se lleva a cabo precisamente con seriedad, porque la seriedad no consiste en que vea mis cualidades como opuestas a las del Creador y desee corregirlas, sino en un nivel superior a eso. Como lo veo así, lo comprendo y me esfuerzo por corregir mis cualidades, me someto al Creador y acepto Su consejo de ir y corregirlas mediante la fe por encima de la razón.

 

La Cabalá y la elección basada en el placer     Acerca de dar y recibir

 

Mi actitud hacia el entorno determina lo que recibo

Pregunta:

Siempre decimos que debemos elegir el mejor entorno, uno que nos haga tomar conciencia de la importancia de la espiritualidad. Pero si hay personas en el grupo que solo vienen una vez a la semana, ¿Qué debemos hacer con ellas? ¿Debemos apoyarlas? Al fin y al cabo, ¿No debilitan al grupo?

Respuesta:

En el grupo hay personas que vienen todos los días y se entregan al cien por cien, y yo lo veo. Naturalmente, quiero unirme precisamente a ellos. Pero también hay personas que se esfuerzan menos y solo vienen una vez a la semana. ¿Debería unirme a ellos? ¿Qué puedo recibir de ellos? ¡Solo debilidad! Pronto yo mismo empezaré a venir una vez a la semana y me convertiré en alguien como ellos. ¿Es así?

 

Para responder a esto, debemos comprender que lo que recibo de los amigos, del entorno, de este mundo y del Creador depende de mi actitud hacia ellos, no de lo que ellos sean en sí mismos. Supongamos que veo a un amigo que viene una vez a la semana; sin embargo, lo valoro por ello, porque eso es lo que el Creador le concede. Al fin y al cabo, sigue viniendo; tiene la disposición y el deseo de estar con nosotros.

 

Y si valoro lo poco que hay en él (¡aunque quizá no sea tan poco!), si valoro todo lo positivo que hay en él y comprendo que esa cualidad es resultado de la influencia del Creador sobre él, entonces estoy contemplando la parte del Creador que hay en él, y amplío esa parte.

 

Esto puede ser cierto incluso en el caso del amigo más débil o de un completo desconocido, de quien aún así puedo formarme una impresión. En otras palabras, todo depende no de la persona en sí, sino de mi capacidad para hacer una valoración correcta.

 

No obstante, todo empieza por el hecho de que vemos a personas que se esfuerzan, y entonces, de forma natural, nos sentimos atraídos por ellas y queremos estar más cerca de ellas. Al fin y al cabo, esto resulta mucho más fácil, claro y más fiable.

 

Pero esto depende del tamaño de mi Kli, no de la verdadera grandeza del amigo en sí. Si hay siquiera la más mínima chispa del Creador en el amigo, si el Creador desea acercarlo a Él y actúa sobre él, eso me basta para recibir una impresión e inspiración de él.

 

No dejes que tu fuego interior se apague para alcanzar el sentido de la vida

A través de esta valoración correcta del entorno, logramos mantener viva la aspiración espiritual. Ser joven significa esforzarse siempre por avanzar.

Pregunta:

¿Eso es la juventud?

Respuesta:

Sí, eso es la juventud. No se trata de años. Podrías vivir hasta los 200 y seguir siendo joven. O podrías ser un anciano a los 20, completamente agotado.

 

¡Así que todo depende del esfuerzo! Si tienes la motivación para alcanzar el sentido de la vida, siempre serás joven. Eso es lo más importante. Depende de ti, de la sociedad en la que vives y de aprender a elegir el mejor entorno. Pero bajo ninguna circunstancia debes permitir que tu fuego interior se apague. Esto es crucial.

 

Un grupo comprometido con el objetivo correcto

Pregunta:

Usted dice que todo el trabajo de adquirir Jisarón y construir el Kli debe realizarse mediante la transmisión de conocimientos al grupo. Pero, ¿Qué sucede si estoy en compañía de una persona que no ha alcanzado la iluminación espiritual?

Respuesta:

No hablamos de alcance espiritual. La sociedad debe ser un grupo de personas que se esfuerzan por alcanzar el objetivo correcto. No saben exactamente cuál es ese objetivo, no lo han alcanzado y no les entusiasma. Pero estudian juntos, se reúnen, participan en diversas actividades y dedican su tiempo libre al grupo.

 

Entonces puedo comprobar si este grupo es adecuado para mi desarrollo, si puedo avanzar hacia el objetivo junto con ellos. Si no puedo inspirarlos ni motivarlos, entonces quizás deba pensar en un reemplazo adecuado. Tal vez incluso me lleve a algunos amigos y me vaya, y deje que los demás continúen su vida en el «hogar de ancianos». Y nosotros seguiremos adelante.

 

Recibirás todo lo que te falta mediante la revelación del Creador

Esta misma fuerza que actúa a través del grupo se manifiesta en todos los aspectos de nuestra vida ordinaria.

Pregunta:

Quería preguntar, por ejemplo, sobre la comida. Comer un plato que ha preparado mamá o la abuela con cariño… En general, algo hecho con cariño sabe bien, ¿Verdad?

Respuesta:

Tendrás que encarnar, expresar y poner esto de relieve basándote en tus propias tensiones, deseos y aspiraciones. Entonces podrás visualizarlo todo en tu interior. Todo eso existe, mamá, abuela. Todo existe en el espacio que te rodea. Pero tómalo y acércalo a ti. La abuela ya no aparecerá con un plato que te pondrá delante y te dirá: «Mi querido nieto, come».

 

Esto ya no volverá a suceder. Pero puedes alcanzar otro tipo de conexión con estas formas de plenitud. Nos guiarán hacia ello. Todos sentirán una especie de plenitud que los envolverá por completo. Y no les faltará nada. Darán las gracias al Creador por todo, ¡por todo lo fabuloso! Esto sucederá.

Pregunta:

¿Hacia dónde nos dirigimos con la creación de tal…?

Respuesta:

Una persona debe ir saliendo poco a poco de su entorno material para adentrarse en un entorno virtual y, posteriormente, en uno espiritual. Esto es algo que inevitablemente va a suceder.

Pregunta:

¿Y allí sentirá todo ese calor?

Respuesta:

Girar hacia el centro de la decena significa hacia el punto donde todos se juntan.

Pregunta:

¿Y allí sentirá todo ese calor?

Respuesta:

Sí. Todo. ¡Absolutamente todo! Calidez, cariño, atención, empatía… todo lo que le falta en esta vida ahora mismo, hoy. Es decir, lo que sentía cuando era un niño pequeño con su madre.

Pregunta:

 Y la comida sencilla se percibirá como…

Respuesta:

No importa, aunque no haya comida. La plenitud no depende de la comida. Esto es solo una vasija; no hay nada dentro.

Pregunta:

¿De alguna manera estás percibiendo la relación, en realidad?

Respuesta:

Por supuesto. Sí.

Pregunta:

Entonces, ¿Esa relación que tienen conmigo la abuela o la madre, que me daban de comer, la voy a asimilar, la voy a sentir? ¿Vendrá eso del mundo?

Respuesta:

 Lo sentirás a través de esa fuerza Superior, que, al final, resultó ser esa madre y esa abuela, y todo lo demás.

 

¿Lo entiendes? Te pareció que era tu madre o tu abuela. El Creador se te presentó bajo esa forma. Y ahora lo percibirás de tal manera que sabrás que es Él. Y no pensarás en familiares, seres queridos, personas, etc.; lo percibirás todo a través de Él.

Pregunta:

¿Entonces la revelación del Creador nos proporcionará todas esas sensaciones y emociones?

Respuesta:

No hay nada más que Él; todo proviene únicamente de Él.

 

En Cabalá, existe una corrección llamada «ministro del olvido»

A veces uno llega a un estado de tal humildad que ya no encuentra ningún gusto en la Torá ni en la plegaria. Aunque sigue estudiando, conoce y siente la verdad sobre sí mismo: que la verdadera razón por la que continúa estudiando la Torá no es por temor al cielo, sino por costumbre… Para esto existe una corrección llamada «ministro del olvido» (Rabash, Carta 59).

 

Rabash escribe que debemos luchar contra el olvido mediante correcciones. Existe un ángel gobernante especial —es decir, una fuerza especial en la creación— llamado el «ministro del olvido», cuya función es hacer que perdamos el estado, el grado o la fuerza que hemos alcanzado en cada momento, de modo que desaparezca y no nos deje con una sensación de perfección.

 

Cada grado en la espiritualidad es una cierta sensación de perfección. Cuando nos encontramos en un grado determinado y la Luz desciende sobre nosotros, por muy pequeña que sea en comparación con todos los grados posteriores, aún no sentimos un Jisarón (carencia, deficiencia). Y si una persona no siente un Jisarón, no puede moverse de su lugar, porque todo movimiento se produce únicamente a través de la revelación de un Jisarón.

 

Por lo tanto, existe una fuerza especial que expulsa las Luces del grado, del Partzuf, del alma, en cada momento, y obliga a la persona a sentir que su estado interior ha cambiado. De esta manera, le obliga a continuar en el camino.

 

De lo contrario, permanecería en el mismo estado para siempre, lo que se denomina observar la Torá y los mandamientos por costumbre, por el bien de la sociedad o por diversos otros fines, además de renovar el contacto con el Creador.

 

Descarga el Video      La Torá – Conceptos básicos de Cabalá

 

​​¿Cómo podemos lograr que esta fuerza, el ministro del olvido, actúe sobre nosotros con mayor eficacia? Esa es nuestra tarea. Porque cuando olvidamos la meta, no olvidamos el estado perfecto en sí mismo, sino que, en cambio, percibimos uno imperfecto. Es decir, solo desaparece una parte de ese estado.

 

Supongamos que alcanzamos un buen estado, que en un momento dado sentimos cierta cercanía a lo espiritual, y que luego, desde arriba, se nos induce una pérdida de ese grado. Sin embargo, no percibimos un Jisarón en ello. En otras palabras, aunque la iluminación que existía en ese estado aparentemente desaparece, los Jisaronot (deficiencias), los nuevos Reshimot, aún no se han revelado.

 

El hecho es que, en esta acción del «ministro del olvido», existe una colaboración entre el Creador y el ser creado. En todos sus estados, incluso en un estado sublime (Gadlut), la persona debe esforzarse por alcanzar la conciencia de la grandeza del Creador. No debe conformarse con la grandeza del estado alcanzado y convertirlo en un motivo de autosatisfacción.

 

Por lo tanto, con el fin de enseñarle a la persona que nunca debe dejar de trabajar en la toma de conciencia de la grandeza del Creador, el Creador activa la fuerza denominada «ministro del olvido». La grandeza de ese estado se desvanece y el anhelo por la grandeza del Creador no se renueva. Esto significa que el sufrimiento no le sobreviene a la persona porque haya perdido ese grado, sino que entra en un período de demora, adentrándose en el camino del sufrimiento en lugar de en el camino de la Torá.

 

Y todo esto se debe a que, durante el ascenso, no se esforzó por tomar conciencia de la grandeza del Creador; es decir, observaba la Torá y los mandamientos, ya fuera por su propio bien o por el de su entorno, por costumbre, y no por el bien de la meta en sí.

 

Olvidó que todas sus acciones para alcanzar la meta y la corrección, llamadas Torá y mandamientos, constituyen una fuerza prodigiosa (Segulá), la propiedad prodigiosa de la Torá. Una persona no cambia por las acciones en sí mismas, pues en ellas no hay ningún beneficio real ni influencia efectiva, como creen quienes han recibido una educación inadecuada. Creen que, a través de estas acciones, están logrando algo y obteniendo algo.

 

No es casualidad que estas acciones se denominen «la fuerza maravillosa de la Torá y los mandamientos». En última instancia, lo único que debemos lograr a través de ellas es atraer la Luz que reforma, cuyo poder maravilloso reside en su capacidad para corregirnos. Esta Luz se obtiene mediante el estudio de los libros adecuados, con la intención adecuada, en un grupo cada vez mejor orientado que se esfuerza por alcanzar la meta.

 

Sugerimos leer      Cómo empezar a ver la Luz Superior

 

El desarrollo de la conciencia a nivel subconsciente

Pregunta:

 Al leer los artículos de Rabash, me encuentro con conceptos como «exceso», «esclavo», etc. ¿Qué significan todas estas definiciones en el trabajo espiritual?

Respuesta:

No hay tanta diferencia entre lo espiritual y lo material como pensamos. Una acción material es aquella que se realiza con la intención de recibir para uno mismo, mientras que una acción espiritual es aquella que se realiza con la intención de dar.

 

El artículo de Rabash, «La diferencia entre la caridad y un regalo» se refiere a la determinación de un estado. Si se trata de una persona acostumbrada a un determinado nivel de vida, como en el ejemplo de Hillel, entonces un nivel inferior se considera un sufrimiento. Si vive a su nivel, entonces eso es normal para él. La satisfacción dentro del marco del estado habitual no es un exceso, y aún no se denomina Jisarón.

 

Pregunta:

Pero me siento diferente, cambiando constantemente de estados. ¿Cómo puedo evitar cometer un error y distinguir entre el verdadero Jisarón (necesidad, deseo insatisfecho) y el exceso?

Respuesta:

 Una persona está en constante cambio. La luz Superior se encuentra en un estado de reposo absoluto, pero influye en el actual Reshimó (gen espiritual). Cada Reshimó es muy rico, con multitud de detalles. ¿Qué se entiende por «multitud de detalles»?

 

El Reshimó representa la información sobre el estado anterior y posterior a la ruptura de los Kelim en todas las propiedades del Kli espiritual. La adhesión más pequeña (Zivug) en la pantalla más débil contiene 25 Partzufim. Es decir, para cada definición interna (Havana), para cada propiedad del Kli, hay cinco Partzufim más, como si hubiera cinco dimensiones en cada dimensión.

 

Este sistema es tan perfecto que, si lo estudias y lo analizas, de él debería nacer una persona completa, con todas las partes del cuerpo, los órganos, los ligamentos y todo el complejo sistema interconectado. Te parece que estás analizando un pequeño Reshimó, ¡No!, pones en claro todo el sistema y su comportamiento.

 

Nos parece que la entrada en la espiritualidad es un punto, una especie de embrión. Pero ese embrión lo abarca todo. Por supuesto, uno no distingue entre todas esas definiciones internas, pero, a nivel subconsciente, hay que pasar por todas ellas. Por eso el período previo a la entrada en la espiritualidad es tan largo.

 

Inconscientemente, vas recorriendo todas las definiciones que contiene el «cuerpo» del alma, aunque no de forma explícita, sino de manera oculta. ¡Pero las recorres! Es como viajar en un tren que pasa por millones de estaciones a lo largo del trayecto. Como fuera está oscuro, no puedes ver las paradas, pero sigues avanzando y deteniéndote, avanzando y deteniéndote.

 

No sabes qué está pasando ni dónde estás. Solo sientes que te estás moviendo; te esfuerzas por moverte, pero nada se aclara. Te parece que fuera de la ventana del tren sigue habiendo la misma carretera y que nada ha cambiado; sigue habiendo la misma oscuridad, oscuridad, oscuridad. Pero vas pasando por todas las paradas, por todos los detalles.

 

Pregunta:

¿Hacia qué debe orientarse y dirigir su atención una persona?

Respuesta:

En cada momento, una persona debe orientarse hacia la meta y considerar que, de alguna manera, la percibe con mayor precisión. No la conoce con exactitud, pero la siente.

 

El egoísmo humano bajo la lupa de la Cabalá y la ciencia

Comentario:

Decimos que una persona debe anularse como buey al yugo y como asno a la carga.

 Mi respuesta:

Trabajar «como buey al yugo y como asno a la carga» no significa considerarse inferior al Creador ni querer cambiar la propia naturaleza por la del Creador. En un principio, yo resuelvo esta cuestión basándome en mi egoísmo, que me dicta que debo actuar así.

 

Sin embargo, la verdadera libertad de elección espiritual reside en querer recibir consejo sobre cómo lograrlo a través de la fe por encima de la razón. ¡Al fin y al cabo, no sabes cómo conseguirlo! Se supone que tenemos libertad de elección en esto. Eso es exactamente lo que significa: «Fortalécete en el camino».

 

En la «Introducción al estudio de las diez Sefirot» se dice que el Creador pone la mano de la persona sobre un destino favorable y le dice: Toma esto para ti. No le está diciendo que cambie lo malo por lo bueno. La persona elige lo bueno de forma natural; aquí no hay lugar para una verdadera elección.

 

Toda criatura, ya sea inanimada, vegetal, animal o humana, elige el bien en lugar del mal. Pero esto no se considera una elección, porque las leyes de la naturaleza humana la obliga a hacerlo, incluso antes de que piense o diga nada. Esto ocurre de forma automática, no hay lugar para la toma de decisiones.

 

El deseo de recibir placer y las leyes de la naturaleza humana

Por ejemplo, un químico analiza la interacción entre dos materiales, cómo se unen entre sí y qué ocurre como resultado de la reacción entre ellos. El egoísmo está en el centro de todas estas interacciones. Cuando dos materiales interactúan, acaba produciéndose un tercero. ¿Hay aquí algún margen para la libre elección? El químico se limita a exponer las leyes que ya existen en la propia naturaleza de los materiales.

 

Estas mismas leyes de la naturaleza se aplican a nuestra parte material, a las partes inanimadas, vegetales, animadas y humanas de nosotros. Esto significa que los mismos mecanismos se aplican a los pensamientos, los deseos, las propiedades y las sensaciones, es decir, absolutamente todo lo que se refiere a la parte humana que hay en nosotros.

 

¿Merece la pena siquiera mencionarlo? Al fin y al cabo, está predeterminado. Simplemente lo sientes, pero no hay nada que puedas hacer. Funciona sin que tú tengas ninguna conexión. Fíjate en la postura en la que estás sentado ahora mismo. De repente, decides cambiar de postura. ¿Quién decide eso? ¿Basándose en qué datos?

 

Todo esto ya está incluido en el sistema, dentro de ti. ¿Por qué ibas a empezar de repente a hacer algo? El cuerpo biológico actúa constantemente, o decide cómo actuar, tomando como base, únicamente, los datos y materiales que lo componen.

 

También te ves influido por el entorno externo, por una ley general de la naturaleza que obliga a los materiales, los pensamientos y los deseos a conectarse de una determinada manera. Esta ley es la que determina cómo se procesan los datos.

A toda esta estructura se le llama el deseo de recibir placer. Se le puede llamar «hombre» o «animal». Nuestra naturaleza individual no se tiene en cuenta en absoluto. Deja de prestarle atención. Debemos comprender de una vez por todas que todo esto forma parte de nuestra naturaleza y que no hay necesidad alguna de analizarlo.

 

Estas son las leyes exactas que el Creador estableció en un principio. Si quieres profundizar en ellas, solo necesitarás contar con tus conocimientos de las distintas ciencias de nuestro mundo: psicología, medicina, química, etc.

 

En todos los niveles exploramos nuestra naturaleza, la estructura del deseo de recibir. Con la ayuda de la ciencia podemos verificarlo de forma precisa y correcta. Pero, ¿qué nos aporta eso? Esto no cambia nada, sino que solo vemos que el Creador creó este deseo de esta manera. ¡Él lo creó! ¿Y luego qué? Con el simple análisis, no podemos liberarnos del deseo de recibir ni corregirlo.

 

No nos queda más remedio que exponer los hechos, ya que existe un deseo de recibir en todas sus manifestaciones, propiedades y variaciones. El enfriamiento produce una reacción, el calentamiento otra, y la creación de presión provoca una tercera reacción.

 

La misma ley aplica a los procesos mentales y los deseos. Deja ese deseo de recibir tal y como es. No está en nuestras manos cambiarlo por cuenta propia. Solo podemos seguir sus leyes.

 

El grupo: preparación para el verdadero nacimiento espiritual 

 

Dado que somos incapaces de trascendernos a nosotros mismos, el grupo, el Creador y quienes nos rodean son indistinguibles en nuestras sensaciones; para nosotros, son uno solo. En otras palabras, si no trabajáramos en grupo, nos creeríamos ángeles.

 

Pero al trabajar en el grupo, te das cuenta de lo detestables que te resultan tus amigos. No comprendes lo necesarios que son en realidad y los desecharías con gusto.

 

A menudo, los jóvenes vienen a mí y me dicen: ¿Para qué necesito un grupo? Solo quiero ser tu alumno. Maravilloso, es un buen deseo. Pero no entienden algo: sin el grupo, el maestro no puede ayudarlos de verdad. Puede señalar el camino, asistirlos y apoyarlos, como se apoya a un niño pequeño para que no se caiga. Pero tú mismo debes recorrer ese camino.

 

Las vasijas de otorgamiento y la corrección en el alma común

El camino hacia la espiritualidad consiste en tus acciones dentro del grupo. Del lado del Creador, puede haber una revelación destinada a ayudarte en este mundo. Pero tus vasijas de otorgamiento (tu capacidad de dar) se encuentran en otras almas, que también forman parte de Adam HaRishón (el alma común).

 

Por lo tanto, antes de alcanzar la barrera (el Majsom), debes completar todo este proceso y adquirir la carencia (el Jisarón)  correcta a través del grupo. Hechos bíblicos como el exilio de Egipto, Moisés, el faraón, las plagas, etc., le dan nombre a estados internos que simbolizan nuestro trabajo en el grupo.

 

El otorgamiento al Creador y el otorgamiento al grupo son una misma cosa. El trabajo en el grupo se divide en etapas en las que una persona construye su vasija (Kli): otorgar al grupo, exaltar al Creador y anularse, tanto ante el grupo como ante el Creador.

 

Al trabajar en el grupo, una persona atraviesa procesos que simbolizan diversos estados espirituales, como otorgar (Kéter), recibir (Maljut), etc. Una persona construye literalmente su vasija espiritual; no hay otro fundamento para ello.

Es imposible construir la carencia (el Jisarón) a través de la actitud hacia el Creador, hacia uno mismo o incluso hacia el maestro. El único medio disponible es el grupo. Es como un laboratorio donde aprendemos y nos preparamos para el verdadero nacimiento espiritual, es decir, para adquirir el deseo de orar por la vasija (el Kli) externa, la vasija de otorgamiento.

Uno debe rezar basándose en sus carencias: Antes de rezar, reconocer la carencia espiritual

Esto significa que uno debe reconocer lo que necesita antes de rezar, y rezar para que el Creador satisfaga su carencia (Rabash, «¿Qué es la pesadez de la cabeza en el trabajo?»).

 

Está escrito que uno debe rezar basándose en sus carencias. ¿Cómo puedo descubrir cual es mi carencia? Para reconocer la carencia espiritual, solo tengo que darme cuenta de que mis cualidades son opuestas a las del Creador, comprenderlo intelectualmente, por así decirlo, y sentirlo en lo más profundo de mi ser. No tiene nada de especial.

 

Lo más notable es que el Creador realizó un milagro. Me concedió la sensación de que mi forma actual es contraria a lo que suelo sentir; además, me otorgó un Kli (vasija espiritual) adicional procedente de un mundo espiritual totalmente opuesto al mío.

 

El descubrimiento de la carencia y las dos vasijas espirituales

 

Así que ahora tengo dos tipos distintos de vasijas. En primer lugar, hay una pequeña chispa de deseo de otorgar (Ner Dakik), conocida como iluminación de la santidad o punto en el corazón. Esta chispa es un fragmento que queda tras la ruptura de la vasija colectiva del alma. En segundo lugar, están mis cualidades egoístas, mi forma ordinaria y natural.

 

Ahora puedo examinar, analizar, reflexionar y llegar a la conclusión de que, en la medida en que puedo ver mis cualidades a través de mi punto en el corazón, estas son opuestas al Creador.

 

Esta realización es solo el comienzo de mi relación con la espiritualidad; aún no supone mi verdadera entrada en el mundo espiritual. Muchas personas experimentan esta sensación, se ponen en contacto con nosotros, vienen aquí, reciben esta experiencia y, posteriormente, se van a casa y nunca vuelven.

 

¿Por qué? Porque a partir de aquí hay un paso más. Puesto que percibo mi oposición al Creador, debo encontrar la solución adecuada a la pregunta de qué hacer con este conocimiento. ¿Qué puedo extraer de la interacción entre estos dos sistemas? Tengo que relacionarme con ellos de forma correcta.

 

Esto no significa que deba buscar Kelim específicos para mejorar y elevarme al nivel del Creador por mis propios esfuerzos. Si lo veo así, me doy cuenta de que no puedo hacerlo.

 

El comienzo  con la espiritualidad      El Creador lo precede todo

 

Entonces me rindo y abandono la Cabalá. Me digo a mí mismo que este trabajo no es para mí y que está más allá de las capacidades humanas. El Creador está en el cielo y yo estoy en la tierra. Déjame vivir en paz. Es mejor cerrar los ojos y no ver nada, quedándome en mi propia naturaleza.

 

Estar atrapado entre el mundo espiritual y el material es un sufrimiento terrible. Sentirse constantemente como un extraño, insignificante, malo, experimentando sensaciones desagradables y una profunda desesperanza. ¡¿Para qué?!

 

En otras palabras, la disparidad entre el mundo material y el espiritual debe abordarse de forma correcta inmediatamente; de lo contrario, uno cae en la depresión, en un estado de desesperanza del que no hay salida.

 

El reconocimiento del mal debe convertirse inmediatamente en un punto de partida para actuar con fe por encima de la razón; yo no puedo hacer nada por mí mismo, pero el Creador sí puede. Además, Su plan incluye llevar a cabo mi corrección en la medida en que se la pida a Él.

 

¿Cómo haré para pedirle esto al Creador? Para ello, debo valorar Su grandeza y humillarme ante Él. Así es como recibo Su consejo y me uno a Él. En última instancia, la adhesión es lo que logramos.

 

​​Si procesamos todos estos datos correctamente, nos damos cuenta de la necesidad de contar con un grupo que nos dé la fuerza necesaria para relacionarnos adecuadamente con los estados que se van desarrollando. Y entonces se pasa rápidamente a la siguiente etapa del trabajo. Esta transición nos revela que la naturaleza de la verdadera oración es más profunda de lo que pensamos 

 

La siguiente etapa es un trabajo serio. Constituye una plegaria dirigida al Creador, que solo puede llevarse a cabo mediante la fe, por encima de la razón.

 

 

La oración es una petición completa y el desarrollo del alma

Pregunta:

¿La conexión con el Creador se expresa en la oración o en la respuesta a la oración?

Respuesta:

La respuesta a una oración depende de la propia oración. No hay nada que no pidamos desde abajo; solo la forma en que llega la respuesta depende del nivel de desarrollo de quien la solicita.

 

Digamos que un bebé está llorando; no puede pedirle a su madre: Quiero 30 gramos de tu leche, que me darás amamantándome, hay ciertas sustancias en la leche que me harán crecer. El niño no conoce todas las causas y consecuencias; ni siquiera, sabe lo que necesita. Simplemente llora por su carencia insatisfecha (Jisarón), y la madre, guiada por este llanto, sabe lo que necesita.

 

Pero si un adulto empezara a gritar en la calle como llora un bebé en la cuna, nadie lo entendería, mientras que los llantos del bebé son comprensibles: o bien algo le molesta, o bien, tiene hambre.

 

Un adulto puede tener mil razones para gritar. Debe expresar su llanto de una manera muy comprensible: qué es exactamente lo que quiere y por qué, qué le aportará, y cómo puede pedírselo a los demás. Ya tiene que organizar de alguna manera una conexión con otras personas, porque no es algo natural.

 

El ejemplo del llanto y la oración que elevamos (MAN) 

 

Desde Arriba se nos trata de la misma manera, dependiendo de nuestro nivel de desarrollo. Pero, MAN, la oración que elevamos es una petición completa. Es decir, a un bebé le basta con gritar, porque dentro de su llanto ya hay una petición a lo superior de principio a fin. Y el superior comprende esta súplica y la descifra.

 

El bebé no sabe por qué llora, pero la súplica que eleva es MAN, que contiene toda la información, como si lo supiera todo al cien por cien. Lo mismo ocurre con el trabajo espiritual.

 

Ojalá ore todo el día: Cómo alcanzar el estado de verdadera oración

Pregunta:

¿Cómo podemos alcanzar un estado en el que la oración no sea falsa?

Respuesta:

 Todas nuestras oraciones son falsas. Cuando una persona llega al punto en que ya no puede elevar una oración, entra en el estado de verdadera oración. Antes de eso, todas sus oraciones son falsas.

 

Está escrito que debemos permanecer siempre en oración, como dice: «Ojalá ore todo el día». Debemos esforzarnos por orar con toda seriedad, desde pensamientos profundos. Una vez que estos cesan, llega el momento de la verdadera oración.

 

Debemos comprender algo: no todo lo que entendemos funciona en absoluto. Nuestra mente se siente saturada. Imagina que terminas esta lección satisfecho, comprensivo, feliz por haberlo entendido y lleno de sabiduría. De hecho, sientes exactamente lo contrario: todo es confuso, poco claro y, en general, no tienes idea de cómo seguir este camino.

 

¿Cuál es la diferencia entre estos dos estados, aparte de la falsa sensación interna? Es engañosa porque no sabes por qué te produce esa sensación. Está escrito que debemos permanecer siempre en este trabajo, bajo un estado de oración constante, como dice: «Ojalá ore todo el día»

 

El avance espiritual en la Cabalá: Del ego a la Luz

El camino de la Torá es tal que, en cada etapa de lo que es el avance espiritual en la Cabalá, se te brinda la oportunidad (a través de diversos medios, como el grupo, los libros y el estudio) de avanzar hacia el reconocimiento del mal. Mediante el estudio, atraes hacia ti el «encanto de la santidad».

 

Empiezas a percibir, al menos un poco, que existe algo llamado «otorgamiento». A partir de ahí, sientes que te hundes cada vez más profundamente en la esclavitud, en Egipto. Por eso se dice que cuanto más tiempo permanecían los hijos de Israel en Egipto, más sentían que estaban esclavizados.

 

Finalmente, llegas a un estado en el que la brecha (la tensión) entre ese “atractivo de la santidad” que recibiste de Arriba y tu estado actual, tus cualidades reales, se vuelve tan grande que sientes que debes escapar de este estado a cualquier precio. Quieres huir de él, pero no sabes cómo.

 

Para comprender qué es el avance espiritual, cabe preguntarse: ¿Por qué el Creador dispuso este sentimiento de contradicción dentro de ti? Es para que, por primera vez, te volvieras hacia Él y establecieras una conexión con Él. Los hijos de Israel no querían una conexión con el Creador. Incluso en la entrega de la Torá, no aspiraban a dirigirse directamente al Creador; en cambio, le pidieron a Moisés que hablara con el Creador y luego les transmitiera lo que se les había dicho.

 

La necesidad de conexión con el Creador no es inherente a la naturaleza humana porque tal conexión impone obligaciones a la persona y se siente como una carga. Solo llega a través de la Luz que desciende sobre la persona durante el estudio.

 

Esta Luz determina el siguiente estado, la tensión, el grado de reconocimiento del mal. Una persona no puede salir de su estado por sí misma, pero la luz le da la fuerza para volverse hacia el Creador con una petición. No hay otro medio.

 

El punto en el corazón que habla al Creador en el camino espiritual

 

En el camino espiritual, necesitamos tanto ascensos como descensos. Debemos atravesar todos estos estados, preferiblemente lo más rápido posible. La velocidad con la que los atravesamos depende de nuestro esfuerzo, de cuánto invertimos en trabajo y estudio.

 

A través de la Luz que desciende     La respiración espiritual: ascensos y descensos 

 

El grupo posee una enorme reserva de fuerza, y quien realmente desee unirse a él y ganarse el derecho a usarla debe intentar conectarse con esta fuerza cuanto antes mediante su trabajo, sus estudios y la intención correcta. Entonces, la comprensión de la grandeza del Creador, el éxodo de Egipto, la importancia de entrar en la espiritualidad —toda la mentalidad espiritual que posee el grupo— se transmitirá a él, y él también se ganará el derecho a salir con los demás.

 

Porque para entender el éxodo de Egipto y su significado espiritual, vemos que aunque Moisés se presenta ante el faraón y lucha contra él, solo Moisés está conectado con el Creador. Un solo punto en el corazón conecta a una persona con el Creador, mientras que el resto de la gente no comprende lo que sucede porque todo se hace en la oscuridad y con prisa. Moisés les dice: «Vayan y tomen los Kelim de los egipcios; escaparemos de aquí a medianoche».

 

El pueblo simplemente escucha y obedece, y al hacerlo, merecen ser liberados de la esclavitud y salir de Egipto. Por lo tanto, debemos comprender que no necesitamos todo nuestro ser físico, hasta los huesos, para esforzarnos por alcanzar tal estado; esto aún no es Gmar Tikún, sino solo el comienzo del camino.

 

Solo una parte de mí se comunica con el Creador durante el éxodo de Egipto, y todas las demás, al igual que el pueblo de Israel en relación con Moisés, simplemente le obedecen.

 

Solo el comienzo del camino    Salir de tu «Egipto» 

 

De manera similar, una persona que forma parte de un grupo debe anularse ante él para que pueda liberarlo y ayudarlo a avanzar junto con él desde su estado actual a uno más elevado.

 

Inspirarse mutuamente: La importancia del grupo en la Cabalá

Comentario:

Para comprender cómo opera esta influencia, cabe destacar el comentario sobre el artículo «La agenda de la asamblea», donde Rabash destaca que cada uno, según sus capacidades, habla en la asamblea sobre la importancia del grupo y sobre lo que este le aporta, con el fin de impresionar a los demás.

Respuesta:

Cada uno debe inspirar a los demás expresando lo orgulloso que se siente de formar parte de este grupo, lo mucho que lo valora y lo grandioso e importante que es el grupo a sus ojos. En la medida en que el Creador es importante para una persona, el medio para alcanzar al Creador, es decir, el grupo, también lo es para ella.

Todo esto debe expresarlo con sus propias palabras y, con ello, encender los corazones de sus amigos. Y los demás deben esforzarse por escuchar lo que dice y conectarse con sus sentimientos.

Es un trabajo conjunto. Por un lado, un amigo debe causar buena impresión en los demás y, por otro, estos deben sentirse inspirados por él.

Pregunta:

¿Y si lleva diez años diciendo lo mismo?

Respuesta:

No importa. Cada vez, los sentimientos son diferentes.

 

Avance espiritual en cabalá      El grupo es un mecanismo para cambiar de estado 

 

El trabajo interior en la cotidianidad: Puedes observar cómo te relacionas con el Creador

Pregunta:

¿Cómo puedo estar rodeado de desconocidos en la vida cotidiana y mantener la intención de otorgar? 

Respuesta:

 Veo a la gente en la calle: uno está pensando en cómo escribir un libro; otro es un científico, pensando en qué experimento llevará a cabo, qué descubrirá; un tercero está enamorado, y se nota que está completamente absorto en este sentimiento y no ve nada más; un cuarto está terriblemente enojado, no te acerques a él, algo está sucediendo dentro de él.

 

Cada uno vive su propia vida interior, pero no me refiero a aquellos que deambulan por la calle como zombis, sino a aquellos que realmente viven. Viven su vida interior y esto no les impide funcionar externamente.

 

Por supuesto, es evidente que hay algo en una persona, alguna experiencia interior, algo que arde en su interior. Sin embargo, esas cosas también existen en nuestro mundo. Entonces, ¿qué tiene de especial nuestro trabajo? Quizás solo el concepto subyacente sea distinto.

 

Es cierto que es un poco más complejo, porque la idea en sí misma pertenece al mundo Superior, mientras que el cuerpo y sus funciones residen en el mundo inferior. Sin embargo, incluso la gente común experimenta tales incongruencias; como dice el refrán: «Su cuerpo está aquí, pero sus pensamientos están en otra parte».

 

Además, diría que en realidad es más fácil para ti que para alguien que está enamorado. Él pasa el día pensando en cuándo finalmente se encontrará con su amada esa noche, y el resto del día le parece un peso muerto. O piensa en alguien que está completamente agotado y solo piensa en cuándo terminará la jornada laboral para poder irse a casa a descansar o ver un partido de fútbol.

 

Mantener la intención de otorgar en la vida cotidiana y el entorno laboral

Pero para ti es diferente. A lo largo de tu camino, en todo el proceso por el que pasas durante el día, puedes percibir en él las vestiduras de la Shejiná; puedes observar cómo te relacionas con el Creador y cómo trabajas con Él a través de todas las vestiduras de este mundo para no perderte ni un solo sabor. De esta manera,

revelas deliberadamente todas las vestiduras del Creador en relación contigo mismo para relacionarte con Él de la forma correcta.

 

Algo especial descúbrelo      El mundo no puede esperar para ver la belleza de la novia

 

Esto no es sencillo. Nos olvidamos de ello, y aun cuando no lo olvidamos, se transforma en un medio bastante eficaz de avance espiritual, en la mayor medida posible.

 

La forma más fácil y beneficiosa de practicar esto no es con personas, sino con objetos inanimados. Rabash siempre decía que lo mejor es trabajar como él lo hacía: como metalúrgico, zapatero o incluso como oficinista, aunque él se ocupaba específicamente de papeleo. En otras palabras, con algo inanimado.

 

Trabajar con plantas y animales también es manejable, pero cuando trabajas en el nivel del habla, con personas, eso es lo que realmente te confunde. Ellas ejercen una influencia sobre ti al transmitirte su estado interior, y esto sirve como una distracción para avanzar espiritualmente.

 

Por ejemplo, en mi caso, trabajo dos horas al día atendiendo a la gente, y eso es como trabajar diez horas en una fábrica. Pero trabajar en una cocina es un placer. Allí puedes imbuir tu trabajo con tus intenciones, tus pensamientos, tu actitud, y todo lo demás no importa. Pero cuando la gente viene y ocupa tu mente, te influye. Si algo no te influye (en un nivel inferior al del habla), eso es excelente. Por lo tanto, no veo la dificultad.

 

Por el contrario, lo mejor es un trabajo monótono y constante en el que no sea necesario invertir mucho la mente y el corazón, como el de un zapatero. Hoy en día, ese tipo de trabajo apenas existe. Todo tipo de trabajo exige cierto grado de esfuerzo emocional o mental. No obstante, es muy deseable dedicarse a una ocupación en la que uno permanezca imperturbable, donde el mundo interior siga siendo un dominio privado, y dentro de él, uno sea libre de vivir su propia vida interior.

 

Trabajar con seriedad desde el punto en el corazón 

Para llevar esta intención al día a día, debemos comprender cómo opera nuestra naturaleza. La materia y la antimateria existen; son cosas que son completamente opuestas entre sí. Pero, ¿quién puede descubrir y evaluar esta oposición? Debe de haber algún punto de referencia, algo intermedio, algo opuesto.

 

Cuando una persona recibe un punto en el corazón, es decir, una cualidad del Creador, observa todas sus demás cualidades desde ese punto, su forma en general, y ve hasta qué punto son opuestas al Creador, entonces surge verdaderamente en su interior un sentimiento que se denomina «seriedad». Pero esta aún no es del todo la seriedad necesaria, porque la persona solo ve su propia oposición. ¿Y qué? Esto todavía no es suficiente.

 

Bueno, vale, soy lo contrario del Creador. Entonces uno podría decir: «¡Ve con el Maestro que me creó!». De esto se desprende que es posible encontrarse incluso en tal estado sin hacer nada, simplemente tomando el asunto a la ligera y sigue existiendo con el mismo espíritu.

 

La verdadera seriedad surge en una persona cuando esta llega a comprender el punto del corazón, y en la medida en que se le permite ver (aunque sea solo en pequeña medida por ahora) que todo aquello de lo que está compuesta en este momento es opuesto al Creador. Esto ni siquiera es aún «Ibur», el estado de un embrión.

 

De la humildad a la plegaria: fe por encima de la razón

Tras percibir la propia contrariedad, la persona debe alcanzar la humildad; un estado en el que uno se rebaja a sí mismo. ¿Qué significa esto? La humildad no consiste en que yo someta mis cualidades ante las del Creador, sino en que acepte el consejo de actuar «por fe, por encima de la razón» con todas mis cualidades.

 

La aceptación del trabajo «por encima de la razón» se denomina trabajo en seriedad. Es decir, no basta con reconocer las propias cualidades; también hay que activar el punto en el corazón en la Cabalá para relacionarse con ellas de manera correcta. Y de ahí se deduce naturalmente que el siguiente estado solo puede ser uno: la plegaria.

 

Fuerza común: un impulso hacia la meta

Pregunta:

 Dentro de la introducción a la Sabiduría de la Cabalá, a menudo nos enfrentamos a dilemas sobre nuestro avance. Al respecto surge la pregunta: ¿Cómo se puede saber de inmediato que uno está haciendo el mal y causando daño? ¿Cómo se puede acortar el tiempo que lleva pasar por este proceso? Uno podría permanecer en este engaño durante años.

Respuesta:

Supongamos que estoy haciendo algo. ¿Cómo puedo saber si es bueno o malo, o si me perjudica o me beneficia? ¿Cómo puedo acortar el tiempo necesario para verificarlo y comprenderlo? Uno podría permanecer en este engaño durante años, y hasta que no te des cuenta de esto, seguirás dando vueltas por diversos caminos antes de volver finalmente al camino recto.

Comentario:

Una persona puede recurrir a amigos a quienes considera grandes, ya que a veces uno puede anularse ante ellos.

Mi respuesta:

¿Y qué les pedirías? ¿Consejos? Al contrario, eso podría confundirte aún más. Podrían darte mil consejos, pero en lugar de recibir ayuda del grupo, uno podría acabar aún más confundido y desanimado. ¿Dónde dice que hay que hacer eso?

Comentario:

Sabemos que solo un grupo puede cambiar a una persona; le muestra cuál es su situación con respecto a la meta, acelerando su alcance espiritual.

Mi Respuesta:

¿O tal vez, por el contrario, es él quien está bien? Pero, ¿cómo le permite el grupo a una persona comprobarlo? ¿Escuchando opiniones diferentes? No, ¡es gracias a su ayuda que se da cuenta de la grandeza del Creador, y eso es todo! Una persona obtiene de sus amigos una fuente ilimitada de fuerza, como si fuera combustible.

 

Por ejemplo, en lugar de gasolina de 70 octanos, me llenan de gasolina de 90 octanos, y así puedo hacer todo mucho más rápido. ¡Nada más! El grupo no me da sus conceptos ni sus definiciones. Me da conciencia de la grandeza del Creador, una comprensión de con quién debo estar en mi deseo de recibir, en medio de mis dificultades y obstáculos.

 

No voy a compartir mis problemas personales con mis amigos (ni ellos compartirán los suyos conmigo). Solo necesito sacar de ellos una fuerza común: un impulso hacia la meta. Mi intención es conseguir que esa meta, que ahora parece ocupar solo el 10% de mi campo de visión, llegue a ocupar el 50%, el 70% o incluso el 100% del mismo. Eso es exactamente lo que quiero que el grupo haga por mí.

 

Más allá de eso, la forma concreta en que debo avanzar hacia esta gran meta es una tarea que me corresponde exclusivamente a mí; soy yo quien lo hace. Se trata de mi trabajo personal e individual; nadie debe entrometerse en él. Del mismo modo, el maestro tiene prohibido interferir, ya que, de lo contrario, no desarrollarás tus propios conceptos, aquellas propiedades que te permiten sentir al Creador. Por lo tanto, es necesario proteger la individualidad de cada uno.

 

Todo lo demás debería ser muy abierto. Pero mi conexión personal con el Creador —lo que aclaro con Él, el tipo de relación que tenemos— es algo entre Él y yo, mientras que el grupo solo me aporta energía común en el camino hacia Él, y nada más.

 

Además, cuando estudiamos podemos compartir conocimientos, decir que esto debería hacerse de una manera y aquello de otra. Pero está prohibido compartir lo que hay dentro de mí, lo que forma parte de mi escrutinio personal.

 

En el umbral de la unificación y la verdadera percepción de la realidad 

Precisamente a través de este trabajo colectivo, hoy nos hemos acercado a un estado en el que podemos reunirnos en un todo único y unificado. Al hacerlo, abarcamos el universo entero dentro de nosotros mismos; comenzamos a construir desde nuestro interior el modelo que realmente existe y a revelar el verdadero modelo: la unificación de las almas humanas, que incluyen las partes inanimadas, vegetales y animadas de la naturaleza, y sobre todo, las espirituales.

 

Quien comienza a trabajar con sus amigos de esta manera se acerca a percibir el universo como un todo unificado. Entonces, naturalmente, ve todos los mundos, incluido el nuestro, entrelazados y contenidos unos dentro de otros.

 

Los ve impregnados, integrados y unidos por una sola fuerza llamada el «Creador», y en medio de todo esto, se ve a sí mismo existiendo eternamente y ascendiendo a través de los grados de perfección. Es decir, ve el universo en su verdadera forma, una realidad no limitada por nuestro mundo, que se pierde dentro de esta visión global.

Alcanzar un nivel espiritual      La sabiduría de la percepción

 

Por lo tanto, el hecho de que nos estemos acercando a un estado en el que mis alumnos puedan comenzar a trabajar en la percepción de la realidad descrita en la «Introducción a El Libro del Zóhar» ya representa una etapa importante.

 

Espero que en un futuro próximo todas las personas que nos acompañan en mayor o menor medida, independientemente de dónde vivan, se vean incluidas en esta visión del mundo. Esto representa la liberación de las ataduras del egoísmo, de las limitaciones en las que permanecen las almas antes del contacto con lo espiritual, con la verdadera creación.

 

Esta es la revolución en el ser humano, el momento más importante de su existencia, porque después de esto, le sigue una mayor revelación. Ha entrado en la sensación de la verdadera dimensión, del verdadero universo, y eso es todo. Y ahora solo quedan 125 grados de alcance espiritual.

 

Por la gloria del Creador: Activar la intención de otorgar 

Pregunta:

¿Qué tipo de reconocimientos podemos utilizar para acercarnos a la meta?

Respuesta:

Al buscar este avance, nos referimos a reconocimientos dirigidos no a nosotros, sino a la grandeza del Creador, con el fin de elevar la importancia de la meta, la grandeza del Creador, por encima de la propia ambición y vanidad, que luchan constantemente por satisfacer el deseo innato de recibir. Estos pueden satisfacerse mediante un grupo que me reconozca, y así también puedo satisfacer mi propia vanidad.

 

Si, en lugar de llenarme de diversos tipos de reconocimientos en este mundo o en el más allá, en lugar de temer por mí mismo o por mis hijos, o de preocuparme por el presente o el futuro, me pregunto si he llenado al Creador con la intención de otorgar y empiezo a rendir homenaje a la grandeza del Creador, a la gloria del cielo, entonces la grandeza del Creador será más importante que mi amor propio.

 

No es que el Creador necesite tal adoración por mi parte, sino que me brinda la oportunidad de salir de mis Kelim (vasijas) y empezar a pensar en otorgar. Cuando pienso en otorgar, todo el mundo espiritual fluye a través de mí, y me convierto uno con él.

 

Por parte del Creador, Su intención de complacer a sus criaturas solo puede hacerse realidad de tal manera que, si quiero llenarme a mí mismo, primero debo llenarlo a Él. Si me lleno a mí mismo primero, tanto el placer como los deseos desaparecen de inmediato, con lo que vuelvo a sentirme vacío.

 

Con el fin de dar a la creación la oportunidad de sentirse infinita y eternamente llena, es decir, para hacernos sentir la eternidad de nuestra existencia, el Creador ha preparado Su Kli, Su necesidad, para nosotros, como si Él necesitara nuestra atención y disfrutara de lo que le damos.

 

Así, al trabajar en el modo de otorgamiento, empiezo a disfrutar al complacer al Creador, y cuanto más Le doy, más disfruto. Este proceso puede ser continuo y durar para siempre; a esto se le llama vida eterna.

 

 

Significado de Jisarón en la Cabalá

El desarrollo del deseo de recibir puede tener lugar en su entorno natural. Pero también existe otro entorno, desconocido, un nuevo entorno. ¿Cómo se impulsa a una persona a desarrollarse en la dirección de este entorno diferente? Por supuesto, se le otorga un deseo desde lo alto.

 

El hecho de que una persona esté dotada de un deseo por placeres ausentes en el entorno limitado en el que nació (este mundo) se denomina «el Hombre (el Creador) que concibe (siembra)». «El Creador concibe primero»; es decir, Él concede a la persona un despertar hacia la espiritualidad.

 

Obviamente, un despertar al mundo Superior no puede surgir espontáneamente en una persona. Se manifiesta únicamente mediante luces que iluminan el Reshimo (gen de información espiritual). De repente, surge en la persona un deseo por algo que se encuentra más allá de los límites de este mundo. Y como dice el dicho: «El Creador, habiendo concebido primero, da a luz a una niña (Nekevá)», es decir, un Jisarón para la espiritualidad.

 

Esto es precisamente lo que una persona percibe; en consecuencia, comienza a esforzarse por comprender y llenar este vacío. Se afana, va de un lado a otro, empieza a estudiar, se integra en una sociedad, busca diversos medios y acciones para llenar su Jisarón. Y así continúa hasta que empieza a verse actuando para alcanzar la plenitud.

 

Gradualmente, tras muchos años de esfuerzo, la persona comprende que la voluntad de recibir, aunque provenga de lo Alto, carece de las cualidades, la forma y la naturaleza necesarias para su realización. Este deseo está presente en nosotros, pero no es adecuado para una plenitud que trasciende los límites de este mundo, pues más allá de sus fronteras, tanto el Kli como la plenitud son de una naturaleza completamente diferente. Son estos atributos faltantes los que debemos adquirir.

 

Gradualmente, se revela a la persona que el deseo que le fue dado desde lo Alto no está dirigido hacia la espiritualidad. Y esto a pesar de que aparentemente nació en ella un Jisarón (una «niña»). El Creador implantó en nosotros un deseo aún sin formar de una plenitud que está fuera de nuestro alcance. Este deseo debe realizarse en una vasija completamente diferente, en una vasija de otorgamiento. El Jisarón debe llenarse con los placeres de otorgamiento al Creador.

 

Cuando una persona comprende que lo que necesita es un nuevo Jisarón y no el llenado, entonces podemos decir que el Creador, el «varón», concibió, y nació una niña (Nekevá). Es decir, como resultado de una larga búsqueda, se hace evidente para el individuo que lo que le falta al individuo no es el llenado, sino el deseo de otorgar. Este deseo de otorgar que ha surgido en él es, en efecto, el Jisarón que ha nacido.

Como los obstáculos nos guían hacia el Creador

Al principio, toda persona se encuentra en el nivel de los idólatras. Cada uno debe examinar todos sus pensamientos, deseos, intenciones y su estado futuro (lo que quiere saber y alcanzar, y cómo quiere sentirse y ver todo su entorno y a sí mismo) y determinar si todo ello converge en un único punto llamado el Creador.

 

Pero si una persona no ha orientado sus datos futuros hacia este punto llamado el Creador, se le prohíbe utilizar la fuerza de la Torá para avanzar. En primer lugar, uno debe aclarar qué es posible en su propio nivel.

 

Cuando uno completa estas aclaraciones y pide fuerzas para avanzar, de modo que la Luz circundante acuda a él, lo sane, lo impulse, lo acerque a la santidad y le proporcione una sensación más intensa de lo divino, de que «No hay nada más que Él», entonces, tras tal despertar, se le presentarán nuevos obstáculos y confusión.

 

Estos obstáculos serán más sutiles; servirán para orientar a uno con mayor precisión (operando dentro de un ámbito más estrecho, muy parecido a medir la distancia en metros o, alternativamente, en milímetros o micras). Esto queda claro a partir de los obstáculos que le sobrevienen a una persona: mostrarán con mayor precisión cuánto más sensible se ha vuelto, cómo en lugares donde antes solo veía cosas burdas, ahora distingue detalles más finos y nítidos.

 

Aunque nos pueda parecer que los mismos obstáculos (los mismos contratiempos y confusiones) se repiten constantemente, cada vez que los examinamos percibimos el panorama general y discernimos su propósito último con una visión más aguda, a través de cualidades más sutiles y con mayor precisión.

​​Los amigos y el Creador

Pregunta:

Si percibo algo negativo en el carácter de mis amigos y reconozco malicia en mi actitud hacia ellos, ¿cómo puedo ver todo esto en mí mismo?

Respuesta:

Cuando miras a un amigo, percibes el mal en él. Pero, ¿cómo ves el mal que hay en ti mismo? Ahí es donde surgen los problemas. Ahí es donde puede colarse un error.

No puedes afirmar ahora que ves algo malo en el amigo porque tus Kelim no están corregidos, y luego justificarlo diciendo que el Creador está detrás de ellos. Esta postura es incorrecta, porque supone una evaluación incorrecta de la situación. No es verdadera, no es real.

 

La cuestión es que todos estamos sin corregir y todos somos opuestos al Creador. Y si pretendo examinar mis Kelim internos en relación con los demás, entonces afirmo que mi actitud hacia ellos es egoísta.

 

Además, la definición de los demás puede incluir a los amigos, al Creador y al resto de la creación; da lo mismo. Al fin y al cabo, soy un egoísta. Todo lo que está fuera de mí —mis amigos, el resto de la creación— también son egoístas.

 

Además de esto, está el Creador, es decir, la cualidad absoluta, eterna y altruista. Hay una diferencia entre los conceptos de “amigos” y el “Creador”. Si digo que mi actitud hacia los demás es mala porque yo soy malo y ellos son buenos, entonces no tendré a nadie con quien trabajar. Esta es una postura incorrecta.

 

En ese caso, los estaría evaluando no en función de lo que son ahora, sino en función de lo que están destinados a ser en el estado al final de la corrección. Esa postura es incorrecta.

 

Me debo ver tanto a mí mismo como a ellos realmente, y así podré unirme a ellos para que juntos podamos alcanzar la corrección. Debo ver a mis amigos, no como si ya estuvieran corregidos, sino tal y como son realmente ahora, para poder contar con un grupo con el que lanzarme al ataque.

Cómo conectar lo sagrado con la Klipá en la Cabalá

Pregunta:

Supongamos que quiero decidir mi próxima acción de acuerdo con el Creador, y hay dos posibilidades: una se ajusta más a mi deseo de recibir y la otra, menos. ¿Puedo combinar las más adecuadas y decir que solo estoy pensando en el Creador?

Respuesta:

No en vano está escrito: “Yo, el Señor, que habito entre ellos en medio de su Tumá (impureza)”. La pregunta es: Si Él realmente está presente en tu materia impura, y eres plenamente consciente de que estás realizando tal acto, entonces la presencia del Creador santifica tu acción impura. Estas acciones se convierten en correcciones.

 

Y aunque veas que, por ahora, no puedes librarte de esas acciones y sigues atrapado en ellas, no te conformas con la complacencia, sino que simplemente las aprovechas para seguir avanzando.

Comentario:

Pero esto niega el avance; demuestra lo lejos que estoy del camino.

Mi respuesta:

¿Quién te ha dicho que el hecho de darte cuenta de hasta qué punto no vas por el buen camino no supone un avance? Incluso el hecho de que aceptes permanecer en un estado bajo, siempre que permanezcas con el Creador, que reveles estos asuntos, que sean importantes para ti y que seas capaz de conectar lo sagrado con la Klipá y decir que hay una conexión, es como si disfrutas por partida doble: del Creador, que está contigo, y de la acción misma.

Si tienes claro que es precisamente Él quien está en tu interior, entonces tienes una conexión que te salva y te saca de ahí. No hay nada más terrible que olvidarte del Creador. ¡Eso es lo peor! Y el hecho de que una persona no pueda elevarse por encima de su Klipá es consecuencia de la conexión entre la Luz circundante y el Reshimó (gen informativo) de la persona. Tal es el estado, y no puedes cambiarlo. 

 

Solo cuando hayas completado la purificación de tu Kli y la hayas comprobado minuciosamente, empezarás a alejarte del mal, porque sencillamente serás incapaz de permanecer en lo malo. Y tan pronto como sientas que eso es realmente malo, te alejarás de ello de forma natural.

Comentario:

Pero yo no lo siento.

Mi respuesta:

¡Excelente! Ahora no lo sientes, ¡Pero gradualmente lo irás sintiendo! No tienes otra opción. Si el Creador no está contigo, si no sientes Su presencia, si de alguna manera no lo relacionas con tu avance espiritual, si comprendes que el estado en el que te encuentras es contrario a la espiritualidad, pero lo aceptas y ahora te estás torturando por ello, nunca podrás salir de esto.

Conéctate con el Creador en cada acción

Debemos impregnar cada acción que realizamos con el principio de que «No hay nadie más que Él». Al hacerlo, ya estamos en unidad con el Creador, aunque sea a un nivel determinado, pero aun así, es un verdadero estado de unidad.

 

Llegaremos a conocerlo de una forma más sensorial, con mayor consciencia, hasta que se revele en su plenitud, un estado conocido como corrección final (Gmar Tikún), el mundo del infinito, que es nuestra meta.

 

¿Pero cómo se revelará esto? Precisamente a través de pequeñas acciones. ¿Qué estoy haciendo ahora mismo? ¿Comprendo que lo que hago ahora proviene de la ausencia de conexión con el Creador o de la presencia de esta conexión?

 

Incluso si tienes que mentirte a ti mismo para convencerte de que debes hacerlo. Por ejemplo: Me veo obligado a robar, si no robo no tendré nada que comer, no tendré fuerza, ni energía, no podré satisfacer mis necesidades, no podré estudiar. Una persona construye todo tipo de justificaciones, incluso para acciones poco virtuosas.

 

Pero por ahora, esto no tiene importancia, pues no se puede actuar de otra manera. Incluso a través de estos medios, uno se conecta con el Creador. Es esencial interiorizar al Creador, traerlo a nuestro interior. No intenten ocultarse estas cosas.

 

De lo contrario, es como si borraran al Creador de alguna parte de su vida, lo desterraran de allí. ¡No! Él siempre está presente en todas mis acciones, incluso en las menos loables.

Continuar leyendo  El creador está en todo

Pregunta:

¿Qué significa interiorizar al Creador? ¿Significa simplemente pensar en Él?

Respuesta:

¡Sí! ¡Piensen! Y verán cómo, de repente, en estas mismas acciones, comenzarán a comportarse de manera diferente. El Creador está de acuerdo en que, en lugar de ocultarlo, lo busquen en cada lugar donde se encuentren. No hay nada más terrible que borrarlo de su campo de visión. Invítenlo a la peor, a la más indecente, a la más deshonesta acción.

 

Rabash escribe sobre esto: Cuando una persona se arrepiente de haber abandonado la santidad, decide que a partir de ese momento intentará con todas sus fuerzas asegurarse de que no vuelva a suceder.

 

¡Lo más importante es el avance!

¿Cómo puedo unirme a un amigo si me parece un poco imprudente y constantemente sonriente, lo que yo interpreto como frivolidad? Puede que en su interior haya un fuego ardiendo, pero por fuera solo se ven bromas y tonterías. Además, la cuestión no es cómo puedo sentirme impresionado por esto, sino simplemente que él me hace bajar de mi nivel de apreciación de la importancia de la meta espiritual, y yo también empiezo a decir tonterías. ¿De verdad puede un grupo llevarme a algo serio de esta manera?

 

Rabash escribe que, por un lado, en apariencia debería haber incluso bromas, algo ligero pero no frívolo, mientras que, por otro lado, por dentro todo debería estar ardiendo. ¿Cómo se pueden combinar estas dos cosas? ¡Son preguntas fundamentales!

 

Por supuesto, en apariencia el grupo puede decir todo tipo de cosas, pero a mí me impresionan las expresiones externas, no lo que hay en su interior. ¿Cómo puedo saber lo que hay dentro de ellos? Si me dejo influir por lo externo, entonces yo también empiezo a decir tonterías, cayendo, voluntaria o involuntariamente, bajo su influencia. En el plano de lo animado, esto es exactamente lo que ocurre.

 

Entonces, ¿Qué se debe hacer? ¡Reflexionemos sobre ello!

Pregunta:

Pero, ¿Cómo aclaramos esto? Al fin y al cabo, solo importa una cosa: cómo el grupo puede aumentar nuestro deseo.

Respuesta:

¡Sí, esa es la respuesta a la pregunta! Aumenta la velocidad. Una vez más no estás prestando atención a las palabras de Baal HaSulam. Él escribe dos palabras, y eso es todo. No hay necesidad de buscar añadidos aquí. ¡El avance! ¡Eso es todo! No tienes otra posibilidad, no pienses que para cada situación mala o buena hay alguna solución especial. Lo malo y lo bueno son todos una cuestión de tu propio proceso para avanzar en la espiritualidad

Cómo estudiar Cabalá: La corrección general del Kli y las diez Sefirot

Al profundizar en cómo estudiar Cabalá de forma espiritual, entendemos que tenemos un único Kli (vasija), llamado Maljut. Este Kli es incapaz de recibir para otorgar. Se puede utilizar de una manera que se asemeje a una vasija (Kli) de otorgamiento, pero para transformar verdaderamente el Kli en uno que reciba con el fin de otorgar, primero hay que realizar una enorme cantidad de trabajo preliminar. Este trabajo preparatorio se denomina la corrección general del Kli.

 

Con este fin, se construye una pantalla sobre ella, de modo que todos los deseos dentro de Maljut actúen sin buscar el propio beneficio. En cada deseo, la grandeza del Creador y la grandeza de la meta deben cobrar tal importancia que ninguno de los deseos desee permanecer en un estado opuesto a la conexión con el Creador.

 

Cuando sientes en todos tus deseos que ninguno de ellos quiere separarse del Creador, entonces, en cada uno de ellos, intuyes que la separación radica en recibir para uno mismo. En el momento en que tomas para ti, te separas instantáneamente del Creador. Entonces surge en ti un temor, como un fuego ardiente, y a esto se le llama estar bajo el poder de la restricción.

 

Una vez que te hayas dotado con ese escudo, será posible empezar a dar a cada deseo la forma de otorgamiento. ¿Qué significa esto? Le pides al Creador que te enseñe la manera en que Él te otorga lo que te da. No aprendes qué es lo que te da, sino precisamente cómo, de qué manera. Y el Creador te lo explica a través de Sus acciones. A esto se le llama: Por Tus acciones Te conoceremos.

 

¿Cómo se comporta un bebé? Solo desea recibir leche de su madre sin saber cómo ocurre, qué se hace para ello ni cómo se le alimenta; al bebé no le importa: Esto es simplemente lo que me merezco. Más adelante, el bebé empieza a comprender de dónde viene todo eso y cómo se lleva a cabo. Si un niño quiere parecerse a sus padres, primero observa con atención cómo actúan y qué hacen.

 

Del mismo modo, debes estudiar las acciones del Creador para comprender qué es el Kli en la Cabalá y su desarrollo. No se trata simplemente de que la Luz me llegue desde la Sefirá de Yesod; antes de eso, hay muchas acciones diferentes a través de las cuales el Creador influye en mí. Entonces, a partir de mi deseo anterior (cuando solo deseaba recibir la luz), surge un nuevo deseo: utilizar mi deseo natural de recibir para construir un sistema como el que posee el Creador al deleitarme.

El Creador tiene nueve sistemas a través de los cuales me deleita con placeres adaptados a mí. Y mi sistema, el décimo punto llamado Maljut, recibe estos placeres y los disfruta. Ahora bien, basándome en el hecho de que los disfruto, quiero construir un sistema que funcione exactamente igual que el sistema del Creador.

 

Por lo tanto, debo adquirir todo este sistema de Él, pero a la inversa, es decir, en sentido contrario a mi deseo de recibir.

 

¿Cómo lleva a cabo Maljut, tras haber recibido uno de los muchos placeres correspondientes a un deseo específico y haberlo disfrutado, un acto de otorgamiento? Literalmente, adquiere las primeras nueve Sefirot. Pero, ¿qué significa adquiere?

 

No es que las primeras nueve Sefirot simplemente esten adjuntas a Maljut y luego se utilicen conjuntamente, como solemos representar. Todas estas primeras nueve Sefirot deben integrarse en el sistema del deseo de recibir, el cual debe absorber esta forma en su interior. En otras palabras, el deseo de recibir adopta la forma interna del sistema del Creador.

 

No estamos hablando de Atzmutó (Su esencia), sino del Creador (Boré), es decir, de Su relación conmigo. Así, absorbo verdaderamente todos Sus sistemas en mi interior y, de acuerdo con mi deseo de recibir, los transformo para que actúen con el fin de otorgar desde allí, y no desde el deseo de otorgar.

 

​​El deseo de otorgar tiene su origen en Kéter de Yesod. Pero yo parto de Maljut e invierto estas primeras nueve Sefirot en nueve Sefirot invertidas, y así, ahora hay Luz directa y Luz reflejada. A través de este proceso, ahora poseo diez Sefirot de Luz reflejada. Esto corresponde a que Maljut se convierta en Kéter, mientras que Jojmá se transforma en Yesod, que ahora influye en Kéter que se ha convertido en Maljut para ella.

 

Cuando una persona lleva a cabo todo este trabajo, se vuelve verdaderamente como el Creador, no solo en sus acciones, sino también en su condición espiritual.

La condición espiritual de saber     Qué es el Estudio de las Diez Sefirot

 

Escrutinio práctico

Pregunta:

¿Qué metamorfosis ocurre entre los descensos y los ascensos? ¿En qué consiste el cambio en la transición de un estado a otro?

Respuesta:

Estas transiciones solo son posibles dentro de un grupo.

 

No es posible analizar, percibir ni medir este proceso, a menos que sea en relación con un grupo en el que tú, junto con tus amigos, se esfuercen por unirse como uno solo y anularse a en relación con la conexión común. Dentro de esta conexión, revelas la fuente, la fuerza Superior, que puede transformarlos a todos y llevarlos a esta conexión.

 

De esta manera, realmente te esfuerzas por revelar la imagen, el estado que realmente existe. Es lo único que existe.

 

Todas las demás ideas, que están desconectadas de esta realidad —como dímelo, demuéstramelo o explícamelo—, no son más que mera filosofía alejada de la materia y, sin excepción, serán malinterpretadas. Además, ese tipo de pensamiento te llevará a creer que puedes lograrlo por ti mismo. Por lo tanto, es imposible aprender o estudiar Cabalá en grupo sin tomar conciencia de la conexión con quienes comparten esta aspiración.

 

Una persona debe atravesar un sinfín de estados, pasando por innumerables realizaciones, definiciones y análisis antes de estar preparada para este tipo específico de unión y transformación, con el fin de dejar de percibirse a sí misma y percibir, en su lugar, al colectivo. En ese momento, descubrirá que ese colectivo es, de hecho, su propia alma.

Pregunta:

¿Cómo podemos aprovechar nuestros altibajos de forma colectiva? ¿Cómo podemos sintonizar con esa frecuencia específica en la que todos nos esforzamos en la misma dirección?

Respuesta:

 Ya he hablado largo y tendido sobre esto, y ahora no quiero repetirlo.

Pregunta:

¿Quizás hay algún matiz sutil que aún nos falta?

Respuesta:

No falta nada. Todo se ha dicho miles de veces, lo tienes todo; si lo utilizas, encontrarás el modelo adecuado y te reconocerás en él. Si no, entonces no.

Comentario:

En esencia, usted ha explicado este sistema con gran detalle en numerosas ocasiones, pero sus alumnos siguen preguntando constantemente sobre lo mismo. Les da algunas explicaciones y les muestra matices más sutiles.

Mi Respuesta:

Depende de su avance. No lo puedo escrutinizar ahora contigo. No comprendes que un cabalista solo puede escrutar aquellas cosas que realmente percibe en el transcurso de una conversación.

 

Trabajar en Lo Lishmá y Lishmá

Pregunta:

¿Por qué se denomina trabajo a nuestro trabajo en Lo Lishmá si la meta de este trabajo es el Creador?

Respuesta:

Una persona que se encuentra en Lo Lishmá, lo quiera o no, trabaja para sí misma. Esto significa que tanto su trabajo como su meta y su esfuerzo son exclusivamente para ella misma. Cuando alcanza Lishmá, tanto su trabajo como su meta cambian, y ya no es la meta, sino el trabajo en sí mismo lo que se convierte en su recompensa. Entonces todo cambia.

 

Me he esforzado de diversas maneras para otorgarme a mí mismo, así como a ti, porque veo que eso es beneficioso. Aunque ese beneficio sea de lo más importante, ¿y qué? Al fin y al cabo, hago todo esto porque lo siento, yo, personalmente. Todo esto está relacionado con mi yo.

 

Si, como resultado de estos esfuerzos, la corrección llega desde Arriba, entonces todo en mi interior cambia al transicionar entre Lo Lishmá y Lishmá. El otorgamiento en aras de mi propia realización desaparece por completo. Lo que queda es el otorgamiento por el simple hecho de otorgar y la recepción en aras del otorgamiento, y eso es lo que hago.

 

Ahora es el esfuerzo en sí mismo lo que me satisface; quiero tener la oportunidad de realizarlo; prefiero este trabajo a tener cualquier otra meta que no sea el esfuerzo en sí.

Pregunta:

¿En qué piensa una persona que trabaja para sí misma en Lo Lishmá? ¿Qué debe alcanzar?

Respuesta:

Una persona que actúa en Lo Lishmá tiene muchas posibilidades. Existen muchos grados dentro del estado de Lo Lishmá. Hemos estudiado qué significa burlarse y qué significa odiar. Aquí hay diferentes grados: trabajar únicamente para uno mismo, trabajar solo para que otro no reciba, y así sucesivamente.

Actúa por él     El gran valor de Lo Lishmá

Misericordia en la Cabalá: Superar la Razón y el Ego

En el estudio de la auténtica sabiduría, la misericordia no es simplemente un sentimiento humano o una respuesta emocional ante el sufrimiento; es una fuerza natural y una ley espiritual fundamental. Dentro de la estructura de la naturaleza, esta propiedad se asocia directamente con la vasija del otorgamiento puro, el motor que nos permite salir de nuestro propio egoísmo para conectar con una realidad superior.

 

Pero, ¿cómo podemos activar esta cualidad de misericordia en nuestra vida cotidiana y qué papel juega al enfrentar las crisis personales? A través de las enseñanzas de los grandes sabios y la guía de los textos cabalísticos, descubriremos cómo el camino de la fe por encima de la razón se convierte en la herramienta definitiva para transformar cada obstáculo en un puente directo hacia la revelación y la conexión con el Creador.

 

La fe por encima de la razón: Cómo transformar los obstáculos en conexión con el Creador (H2)

 

Aarón es el brazo derecho de Israel. Debemos saber que el brazo derecho se considera Jésed [misericordia], que es la vasija del otorgamiento. Es decir, él solo desea hacer misericordia y otorgar. Por su poder, Aarón atrajo este poder hacia el pueblo de Israel (Rabash, Artículo 1 «Moisés fue»).

 

Los grados espirituales de Abraham, Isaac y Jacob son las Sefirot de Jésed, Gevurá y Tiferet. Moisés, Aarón, José y David son Nétzaj, Hod, Yesod y Maljut. Este artículo trata sobre un estado en el que es imposible avanzar de acuerdo con la guía proporcionada por Aarón (la cualidad de Jésed, el deseo altruista en una persona).

 

En los textos sagrados, está escrito que Aarón representa a Jésed, encarnando la cualidad de misericordia. Pero, ¿Por qué? Él representa la línea izquierda, el ámbito al que pertenece el concepto de Cohen (sacerdote).

 

Por consiguiente, se cree que los Kohanim (sacerdotes) tienen un temperamento difícil e irritable. Pero aquí, por alguna razón, ¿Se habla de la propiedad de Jésed?

Los grados espirituales de Abraham    Abraham, ¿Quién eres tú?

 

Rabash quería explicar el camino que Moisés debía recorrer. De hecho, el artículo se titula precisamente así: «Y Moisés partió». ¿Adónde y cómo debía ir? Se trata de avanzar con fe por encima de la razón, porque es imposible avanzar con la fe por debajo de la razón.

 

¿Qué significa fe por encima de la razón? Significa que acepto el conocimiento, me elevo por encima de él y, basándome en ello, construyo mi conexión con el Creador de tal manera que trato todos los obstáculos que se me presentan como si los hubiera enviado el Creador. Aplico la corrección de Jésed (misericordia) sobre ellos y le pido al Creador que me ayude a utilizarlos, a elevarme por encima de ellos y a permanecer conectado con Él. En otras palabras, busco construir mi conexión con Él ante estos obstáculos.

 

Resulta que todos estas molestias son precisamente el material con el que me conecto con el Creador. Dice: «Ata el sacrificio con cuerdas hasta [llevarlo] a las esquinas del altar».

 

El altar representa la corrección del deseo de recibir en un alto nivel espiritual. Las cuerdas simbolizan Aviut, el grosor espiritual o la intensidad del deseo. Este Aviut se manifiesta concretamente a través de las perturbaciones que surgen del deseo de recibir, desde el lado de la razón.

 

Por lo tanto, quien no reprime su razón, sino que, manteniéndose por encima de ella, establece una conexión y exige una corrección al Creador, en definitiva alcanza la adhesión con Él.

 

Naturalmente, el verdadero trabajo espiritual no puede tener lugar en un estado en el que la persona se limite a experimentar placer, pues eso no es trabajo y no requiere ningún esfuerzo. Solo cuando una persona alcanza el nivel de Jésed (misericordia) podemos decir que se regocija con su trabajo, porque ha realizado la corrección de Jafetz Jésed, la corrección asociada a Aarón, alcanzando así la verdadera misericordia y su significado espiritual

 

Por eso Moisés siempre le decía a Aarón: «Vamos juntos ante el Faraón». Esto se refiere, por supuesto, a acercarse al Creador, pero, ante todo, significa ir junto a su hermano.

 

Llevó a cabo la corrección a través de la propiedad de Jasadim y alcanzó el grado de Jésed  (misericordia) al corregir las perturbaciones; se unió al Creador mediante la fe por encima de  la razón y alcanzó el grado del Faraón, la capacidad de librar una batalla contra su propio deseo de recibir.

De esta manera, podrás avanzar   El Creador nos trae al faraón

 

De esta manera, podrás avanzar una y otra vez; es decir, utilizando y conquistando al Faraón, volviendo a enfrentarte a él una y otra vez hasta que hayas superado las diez plagas y te hayas ganado la libertad del dominio del Faraón.

 

Si una persona no se vuelve resiliente ante los obstáculos, armada de antemano con la cualidad de misericordia, no necesitará la ayuda del Creador para hacer frente al Faraón. Cuando uno no necesita la ayuda del Creador, no tiene forma de acercarse a el Creador.

 

Cuando se abran «Las puertas de las lágrimas»…

Pregunta:

¿Siente absolutamente todas las etapas por las que pasan sus alumnos?

Respuesta:

¿Cómo podría ser de otra manera? Cuando un niño hace algo, ¿Acaso un adulto no entiende exactamente lo que está haciendo? Por supuesto, lo siento y lo entiendo todo. Todo lo que está por debajo de mí en el plano terrenal me resulta absolutamente claro, excepto la psicología animal, que puede estar oculta. Y en el mundo espiritual, todos los grados son míos.

Pregunta:

Cuando un niño pide algo, digamos, un auto de juguete o un avioncito, tiene ciertos requisitos previos para ello, lo que significa que ya se han formado ciertas cosas internas en él. No está simplemente llorando, «Wah-wah», sino que sigue buscando algo. Y a nosotros nos atrae una forma abstracta que no podemos percibir en absoluto.

Respuesta:

Sí, por eso tienes que recurrir al Creador. Mientras te esfuerzas por alcanzar la forma abstracta, debes pedirle que dé un paso hacia ti. Solo necesitas llegar a ese «wah-wah», como tú dices, «que brota de ti mismo».

 

¡Muy bien! Aquí es donde aparece la petición, que se llama «la puerta de las lágrimas», ¡de que yo no puedo hacer esto por mí mismo! Y eso es todo; el Creador lo hará. Él te dará esta cualidad. Nadie está diciendo que tengas que alcanzarlo a Él. Debes aportar cantidad y calidad al esfuerzo requerido.

Pregunta:

¿Qué es exactamente esta petición al Creador? ¿De dónde viene este llanto?

Respuesta:

Del corazón. No hay necesidad de decir nada.

 

Después de que hagas muchos intentos diferentes, surgirá en tu interior un sentimiento que no se puede expresar con palabras. Existe en forma de los Salmos del rey David. Rabash escribe sobre esto en sus artículos.

 

La cuestión es que, hasta que alcances esto, dejas que estas palabras pasen de largo. Tienes que llegar a ellas por ti mismo. Y de repente, te encontrarás hablando en salmos. Lo digo con toda seriedad. Una persona que alcanza este nivel dice exactamente lo que está escrito.

 

De repente descubre estas palabras dentro de sí mismo. ¿De dónde vinieron? ¿Y de dónde vinieron para el rey David? Él ascendió a este nivel y descubrió la combinación de vasijas y luces en un estado que forma precisamente estas palabras, una matriz tal, expresada a través de su aparato vocal, a través del cerebro, en tales sonidos.

Pregunta:

¿Es como un código en cierto grado?

Respuesta:

Por supuesto. Es decir, la luz actúa dentro del deseo. ¡En El Libro del Zóhar, esto se describe maravillosamente! A través del dispositivo llamado «ser humano» de nuestro mundo, con su estructura anatómica, el sentimiento se expresa en forma de tales imágenes de letras, tales sonidos. Como resultado, la persona expresa lo que dijo el rey David.

Somos Adam HaRishón

En la creación, solo existe el Creador y cuando se produjo la ruptura, el Creador, por así decirlo, se fragmentó a sí mismo y asumió las cualidades negativas de la creación. Es como si se hubiera contraído, colocado velos de ocultación sobre Su gobierno y hubiera ocultado que es bueno y que solo hace el bien; como si se hubiera corrompido a sí mismo para corresponderse con la futura creación, que está destinada a crecer desde un estado de cero hasta alcanzar Su nivel.

 

El Creador se redujo a sí mismo, a su Luz; esto es lo que se conoce como la entrada de Maljut en las primeras nueve Sefirot. Esto no fue más que una etapa preparatoria. Posteriormente surge Adam HaRishón; sufre una ruptura y un descenso, y en este punto comienza el proceso de discernimiento y corrección. Este proceso debe partir de nosotros, de abajo hacia arriba. Adam HaRishón, al corregirse a sí mismo, construye así el gobierno correcto con respecto a sí mismo.

Pregunta:

¿Por qué Adam HaRishon no pudo aclarar esto de inmediato? ¿Por qué tenemos que discernir algo que ya existe?

Respuesta:

¡Lo estamos discerniendo porque somos Adam HaRishon!

Sigue estrictamente el método.

Antes de adentrarnos en el mundo espiritual y de que tengamos claro exactamente con qué deseos podemos trabajar en este momento y cuál es la dirección del trabajo con cada uno de ellos, solo podemos seguir lo que dicen los cabalistas; en esta etapa no hay otro trabajo más que este trabajo general.  No puedo emprender ninguna acción que me haga imaginar (erróneamente) que ya me encuentro en el mundo espiritual.

Me veo obligado a seguir el método al pie de la letra: a través del grupo y del estudio, debo atraer la Luz que me rodea en la medida suficiente y eficaz para empezar a percibir la verdadera realidad, en la que realmente existo. Esto no se limita únicamente al mundo material, ya que el mundo espiritual también me rodea; vivo en dos mundos simultáneamente.

De acuerdo con lo que se me ha revelado, comenzaré a definir de manera concreta mi actitud respecto a lo espiritual y lo material, en ambos mundos. Esto constituye el trabajo de clarificación. Pero antes de que una persona alcance esa visión interior, sin duda, no tiene forma de saber qué está haciendo ni dónde se encuentra.

Vivo en dos mundos simultáneamente   Uniendo todos los mundos

 

Valora el otorgamiento más que la recepción.

Pregunta:

¿Cómo se puede explicar lógicamente qué tiene el otorgamiento que hace que lo valoremos más que la recepción?

Respuesta:

¿Cómo es posible que el deseo de recibir empiece de repente a valorar lo que es opuesto a ella? El deseo de recibir quiere disfrutar. Si, gracias al otorgamiento de la luz Superior, comprende que se puede disfrutar más otorgando que recibiendo, empieza a percibirlo.

Aquí no hay ningún truco, ni ningún fenómeno sobrenatural. Solo que nos parece sobrenatural. De hecho, no es así, ya que el deseo de recibir en esta etapa consiste en prepararse para actuar según lo que se denomina «Lo Lishmá» (No en su nombre): deseo lo espiritual porque me proporciona placer.

Sin embargo, al hacerlo, atrae la Luz circundante. Esta Luz circundante ejerce gradualmente su otorgamiento sobre el deseo de recibir a través de su propia naturaleza, que proviene del otorgante. En consecuencia, la persona comienza a valorar al otorgante como un grado Superior y más elevado.

 

Reúne todo el mundo dentro de ti.

Si me corrijo a mí mismo, empiezo a ver el mundo como algo más unificado y más orientado hacia el otorgamiento, el amor y la unidad. Al final, comprendo que todo este sistema es, una sola persona, llamada Adam. Y ese Adam soy yo. Porque de esta manera, a través de mis acciones, obras, pensamientos y mis diversas correcciones, lo he ido construyendo.

Pregunta:

Es decir, ¿Tomo y reúno el mundo en mí mismo? ¿Y me convierto en esta única alma, Adam?

Respuesta:

 Sí.

Pregunta:

¿Es eso cierto?

Respuesta:

Es cierto

Pregunta:

Y lo que vemos es…

Respuesta:

También vemos, que se trata de una verdad parcial, desgarrada por nuestro egoísmo interior.

Pregunta:

¿Y aquí, es como si no la filtramos a través del egoísmo? ¿No miramos a través del egoísmo?

Respuesta:

Si los reúno a todos en una sola imagen, entonces ese soy yo.

Pregunta:

Ese soy yo. ¿Cómo se puede enfocar así?

Respuesta:

Esa es precisamente nuestra tarea: reunir al mundo entero y decir: «Este soy yo», y que este mundo depende de mí.

Pregunta:

¿Soy responsable de todos y de todo?

Respuesta:

Absolutamente todo proviene de aquí.

Pregunta:

¿De todas las personas?

Respuesta:

Sí.

Pregunta:

¿La persona más sencilla y corriente es responsable del mundo, de todo lo que ocurre en este mundo terrible?

Respuesta:

 En la medida en que se encuentra en este mundo.

Todos en una sola imagen    Este mundo depende de mi – enfoque cabalístico

¿Es posible que mi inclinación hacia la espiritualidad provenga no de la inclinación al mal, sino de la del bien?

Pregunta:

Se dice que un cabalista no actúa según la medida de «amargo-dulce», sino según el criterio de «verdadero-falso». ¿Cómo se produce esta transición?

Respuesta:

La adquisición de una nueva cualidad debe ocurrir de acuerdo con la medida del propio deseo; es decir, debo aumentar el deseo por la fuerza Superior, así como cambiar su uso y dirección, de mí mismo hacia el Superior.

 

Puedo aumentar este deseo hasta cierto punto mediante una especie de «publicidad interna», persuadiéndome y animándome constantemente a mí mismo. Pero, ¿cómo cambio su dirección? Tal cambio, comparado con mi estado inicial, es opuesto por completo y contrario a mi naturaleza.

 

Todos los deseos que poseo actualmente están dirigidos a mi propio beneficio. Sin embargo, debo orientar el nuevo deseo que estoy adquiriendo y desarrollando en la dirección opuesta a mí mismo. Esto es algo totalmente incomprensible para mí, ya que todos mis deseos están dirigidos hacia mí.

 

Por lo tanto, dada mi constitución actual y considerando la inmensa fuerza de este deseo, no está en mi poder cambiarlo para que se aleje de mí. La fuerza que puede cambiar la dirección del deseo también la recibo de Arriba. Llamémosla la Luz de «AB-SAG»; el nombre en sí no es tan importante ahora, lo importante es que es una especie de Luz que me corrige.

 

Este cambio en mí se revela de la siguiente manera: paso de evaluar basándome en lo «amargo-dulce» a un nuevo cálculo.

 

Todo lo que se dirige hacia mí se siente «dulce» porque así es como funcionan todos mis sentidos, percibiendo la fuerza Superior dentro del marco de este mundo. Todo lo que se aleja de mí se siente «amargo». ¿Puedo reemplazar la sensación de dulzura por amargura, y la amargura por dulzura? No, no puedo.

 

¿Cómo puedo realizar tal transformación? Lo hago con la ayuda de un sistema adicional que desarrollo junto al sistema sensorial, que consiste en el Rosh, la «cabeza» del Partzuf, con una pantalla. Este sistema me ayuda a cambiar lo amargo a dulce y lo dulce a amargo a través de un análisis completamente diferente, conocido como el principio de «verdadero-falso».

 

Si me atengo al análisis de «verdadero-falso», puedo convencerme hasta cierto punto de que lo que creo que es dulce es en realidad amargo, y lo que creo que es amargo es en realidad dulce. Si agrego verdad a lo amargo y falsedad a lo dulce, y luego aumento la importancia de la verdad sobre la amargura, entonces la amargura ya no me parece tan amarga, porque la verdad la domina.

 

Y si infundo falsedad en lo dulce, entonces el dulzor ya no me resulta dulce porque la falsedad desplaza y disminuye el dulzor, creando así una sensación de algo negativo.

 

Así es como redefino el bien y el mal para mí mismo, cambiando mis criterios de dulce y amargo a verdadero y falso. A través de esto, llego a otro análisis: la capacidad de ir «por encima de la razón», trascendiendo la sensación de amargo-dulce, distinguiendo y decidiendo basándome en el principio de «verdadero-falso».

 

Si me mantengo fiel a este enfoque, entonces puedo hacerlo… O, más bien, soy potencialmente capaz porque aún hay muchas condiciones adicionales, la más importante es que se necesita la fuerza Superior para hacer realidad todo esto. Esto no implica que pueda hacerlo completamente por mi cuenta, como podría parecer.

 

Si trabajo dentro de este marco, realmente puedo pasar a un estado opuesto al que tenía. Y esto significa que he ascendido al siguiente grado espiritual, como está escrito: «Vi el mundo opuesto», una realidad opuesta a mi estado anterior.

Sobre un saco de deseos

Pregunta:

¿Es posible que mi inclinación hacia la espiritualidad provenga no de la inclinación al mal, sino de la del bien?

Respuesta:

¿Por qué? ¿De dónde podría surgir una inclinación al bien?

Pregunta:

Tal vez ocurra por casualidad.

Respuesta:

¿Qué significa «por casualidad»? Si todo lo que soy es el resultado de la ruptura de una vasija completamente rota, ¿cómo es posible que haya algo bueno en mí?

Pregunta:

Pero tengo un punto en el corazón.

Respuesta:

Ese punto en el corazón no se considera algo «bueno». No me atrae hacia las cosas buenas. Me atrae hacia placeres que se encuentran fuera del marco de los placeres que se manifiestan en mí como dinero, honor, conocimiento, etc. ¿Qué tiene de bueno eso de atraer placeres?

 

¿Acaso una simple atracción hacia placeres mayores se llama «buena»? Una persona vive, y mil dólares al mes le bastan. De repente, les surge el deseo de ganar cien mil dólares al mes y salen a robar. Se sienten atraídos por algo superior, ¿y qué? ¿Significa eso que esforzarse por algo superior es bueno? Si tienes una pantalla, es bueno; si no la tienes, es malo.

 

Un mayor deseo de recibir no se considera bueno en sí mismo. Sí, es algo necesario que debe revelarse en el camino, pero no le atribuyas un valor añadido, como si fuera positivo. Sigue siendo una cuestión de hasta qué punto podemos sacar algo positivo de ello.

 

Una simple atracción por algo superior puede ser muy mala. «Es preferible no hacer nada». Hay muchos dichos de este tipo. ¿Y qué decimos nosotros? Mantente en la restricción hasta que tengas una pantalla que te permita actuar con el fin de otorgar. Despierta el deseo de recibir solo en la medida en que puedas usarlo con el fin de otorgar.

 

¿Qué significa «bueno»? ¿Es bueno un exceso de deseo de recibir? Si el objetivo de la creación es adherirse al Creador, y no simplemente sentarse sobre un saco de deseos sin corrección, ¿por qué sería eso bueno? Es mejor estar parcialmente en santidad que completamente en la Klipá; eso es lo que yo entiendo por bueno, y no lo contrario.

Debes irradiar bondad

Pregunta:

¿Qué significa reconocer el mal a nivel grupal?

Respuesta:

Si lo discutimos y estudiamos juntos, naturalmente llegaremos a reconocer el mal incluso sin palabras.

 

En general, no se debe hablar de cosas negativas entre ustedes. Bajo ninguna circunstancia una persona debe centrarse en su propio reconocimiento personal del mal. Tenemos la obligación de hablar solo de lo positivo, de no compartir nada malo con un amigo, sino solo lo bueno.

 

No importa cuán mal te encuentres; tienes la obligación de irradiar bondad hacia los demás. De lo contrario, no recibirás nada bueno a cambio. Esa es la única manera de trabajar por los demás y por ti mismo. Por lo tanto, el reconocimiento común del mal se transmite entre nosotros sin palabras, a través de canales espirituales.

«Adquiere» las cualidades del Creador

La transformación interior que conduce a la revelación del Creador: Unidad, deseo y conexión espiritual.

Pregunta:

Se dice que uno debe cambiar sus cualidades. ¿Cuál es la diferencia entre las cualidades que se pueden cambiar y el carácter de una persona, que no cambia? ¿Cómo podemos descubrir aquellas cualidades que requieren un cambio?

Respuesta:

¿Cuáles son esas cualidades que podemos cambiar y, al hacerlo, sentir la fuerza Superior en cuyo campo de acción existimos, y percibir como algo que cambia en relación con nosotros, variando según nuestras propias cualidades? Hay algo en nosotros que puede cambiar. ¿Qué es?

 

¿Cómo puedo aislar ese elemento específico que podría cambiar y comenzar a sentir que estoy dentro del campo de acción de alguna fuerza externa a mí, una fuerza que es Superior, que lo abarca todo, eterna y perfecta? Si pudiera sentir que existo dentro de esta fuerza, fusionado y unido a Ella, entonces percibiría un mundo completamente diferente. La imagen que aparece ante mí, mi sensación de la realidad, constituye mi mundo.

 

Se dice que la transformación que debe ocurrir dentro de mí es la creación de una nueva propiedad correspondiente a esta fuerza Superior. Si puedo, en cierta medida, llegar a ser como dicha Fuerza, entonces me sentiré como Él se siente. Si aumento el grado de mí similitud con Él, lo sentiré aún más intensamente.

 

Aquí no hay ningún misterio profundo; es muy sencillo. El único desafío es cómo adquirir este grado de similitud con Él. Esto es precisamente lo que nos enseña la sabiduría de la Cabalá.

El vínculo intermedio     Una forma intermedia entre una persona y el Creador

 

La Cabalá es una ciencia en la que aquellos que han alcanzado la fuerza Superior nos dicen qué es, quién es esta Fuerza, para que a partir de esto podamos aprender que tenemos la posibilidad de volvernos similares a Él y comenzar a sentir como Él siente.

 

Y si adquiero todo lo que es posible, hasta la medida completa de similitud con Él según mis capacidades, significa que he corregido completamente mi Kli y lo he puesto en equivalencia con esta fuerza Superior.

 

Supongamos que tengo ciertos medios, una especie de “billetera”, y si así lo decido, puedo, con todo el dinero que hay en ella, comprar la cualidad del Superior. Si llego a la decisión de que vale la pena comprar, no solo una pequeña parte, sino todas Sus cualidades, hasta el monto total que tengo en mi monedero, entonces verdaderamente, según todas mis capacidades, me vuelvo como Él. Y entonces dejo de sentir que queda algo en mí de mi yo anterior.

 

Los cabalistas dicen que esto es bueno, aunque no lo entendamos, sin embargo, es bueno. ¿Por qué? No se puede explicar hasta que la persona lo sienta por sí misma. Existen sensaciones que los cabalistas llaman la sensación de perfección y eternidad. Actualmente no percibimos ninguna de estas en nuestro mundo.

 

Por lo tanto, uno puede imaginarse cualquier cosa sobre lo que dicen los cabalistas, pero por ahora seguirá siendo meramente palabras, sin conexión con ninguna sensación real.

 

 

El camino espiritual es un camino de sentimientos

El grupo siempre debe darme fuerzas en el camino hacia los objetivos que he decidido alcanzar.

 

Necesito que me repitan constantemente: «¡Escucha, ahora te vamos a contar algo! ¡Hay personas entre nosotros que ya lo han conseguido, y ya sabes, es tan maravilloso, tan increíble!». Y entonces, créeme, todos correrán hacia allí, y lo conseguiremos juntos.

 

Tengo la oportunidad de medir hasta qué punto mi objetivo se corresponde con el Creador. En cada nivel, hay estados en los que sientes que estás más conectado con Él. Además, si no puedo tomar conciencia de mí mismo en relación con el objetivo, entonces puedo tomar conciencia de mi creciente egoísmo interior o de otros estados negativos. Esto también es una preparación, parte de nuestro camino.

 

Si no presto atención a mis sentimientos, ya sea que me sienta bien o mal, sino que los examinó como si fuera un observador externo, entonces puedo determinar si realmente estoy avanzando o no, independientemente de si se trata de cosas negativas o positivas.

El problema es que el camino espiritual es un camino de sentimientos, y los sentimientos bloquean la mente. Una persona solo puede decir que se siente mal, y eso es todo. Pero esto no es una prueba, ni una medición, ni una investigación. Por muy inteligente que sea, si le quitas doscientos gramos de placer ahora mismo, él, a pesar de toda su sabiduría, no podrá hacer nada. Así que el problema no está en medir cuánto se corresponde nuestra meta con el Creador, sino en ser capaces de alcanzarla.

 

Cultiva un deseo constante en tu interior

Pregunta:

Dice que solo de la unidad, de la conexión, puede surgir algo de verdadero valor. La gente le pregunta: «¿Qué es la unidad? ¿Qué es la conexión?». Parece explicarlo, pero no responde directamente a la pregunta.

Respuesta:

¿Cómo es eso? ¡Respondo directamente! Percibo la unidad con claridad; ¡la experimento ahora mismo! Desde este estado, el más cercano a ti, te explico su significado.

 

Pero hay una diferencia entre el primer estado, el más bajo, de conexión, de garantía mutua, y aquel en el que te encuentras.

 

Si traspaso esta barrera hacia ti, seré como tú y no podré explicar nada. Desciendo del grado en el que me encuentro al grado espiritual más bajo, y desde ahí intento explicarte a ti, que estás aún más abajo, qué es este grado espiritual más bajo. No puedo descender más.

Pregunta:

¿Qué debe suceder para que podamos escucharle?

Respuesta:

Deben generar un profundo deseo de experimentar la unidad.

Pregunta:

Habla de garantía mutua, del poder de la unidad, de la conexión, y todo esto, en principio, parece girar en torno a lo mismo, quizás con matices ligeramente diferentes. Recientemente, dijo algo concreto: «Piensa de esta manera específica y actúa de esta otra». Eso resuena más claramente en la gente. Pero, ¿funcionará realmente en la práctica? ¿Cosas como sonreírse y tratarse con amabilidad?

Respuesta:

Depende enteramente de tu implementación y de nada más, ¡absolutamente nada más!

 

¡Debes desearlo! Debes desearlo un poco más. Y ese «deseo un poco más» se puede lograr mediante la ayuda mutua. Es precisamente en ese pequeño incremento, en la ayuda mutua que se pueden brindar, donde alcanzarán la sensación compartida de garantía mutua en la que se revelará el Creador.

 

¡Lo explico todo en términos totalmente accesibles! Lo único que se requiere es ponerlo en práctica. Al menos empezar, pero no veo que nadie empiece.

Pregunta:

Entonces, ¿Cómo se empieza?

Respuesta:

Debes planificar todas estas acciones por escrito.

 

¿Cómo se construye cualquier empresa? Comienza con planes y discusiones generales, seguidas de detalles más concretos. Luego vienen las fases de desarrollo, diversas formas de investigación, un análisis de las dependencias involucradas, etc. Pero el paso crucial es comenzar el trabajo serio.

Pregunta:

Supongamos que todos se reúnen y, como suele ocurrir en las convenciones, sienten un intenso deseo colectivo de que esto suceda, ¿Sucederá realmente?

Respuesta:

Sí, puede suceder en una convención, pero es un estado temporal, un deseo fugaz. Por lo tanto, lo que experimentarás es una sensación temporal, una iluminación o revelación momentánea, en lugar de algo permanente.

 

Para lograr algo permanente, debes comprometerte con el trabajo, debes cultivar un deseo constante en tu interior, una aspiración que se acumula continuamente. Se desarrolla de manera constante hasta volverse palpable, firme y profundamente arraigada en tu ser.

La revelación del Creador    Cabalá práctica: Atribuir todo al Creador

Si confío en el Creador, soy como un bebe en los brazos de su madre – enfoque cabalista

Pregunta:

¿Hay ocasiones en las que, como maestro, se encuentra en desacuerdo con el grupo y les dice a los alumnos: «No me entienden», y ellos responden que es usted quien no los entiende a ellos? ¿Qué se consigue con eso?

Respuesta:

Conduce a una clarificación de las relaciones. ¿Cómo podría ser de otra manera? Así es como debe ser. Nada bueno surge de lo que ya es «bueno»; solo puede surgir de lo que es difícil o imperfecto.

Comentario:

Entonces, como usted lo expresa, es necesario ejercer presión sobre ellos, de manera muy similar a como presionamos a un niño para ayudarlo a desarrollarse.

Mi Respuesta:

Depende de lo que entiendas por «presión». Debes aplicar presión de manera creativa; solo así surgirá algo. Hay que introducir constantemente diferentes ejercicios y pequeños desafíos, nada demasiado abrumador, al tiempo que se ofrece ayuda, se dan explicaciones, se dan pequeños empujones y se alterna continuamente entre las líneas izquierda y derecha.

 

¿De qué otra manera podría ser? ¿Cómo jugamos con los niños? Solo de esta manera. Ellos mismos insisten en ello.

Comentario:

Pero constantemente lleva al grupo a un estado de estrés al decirles que el mundo entero está sufriendo por su culpa. Y ellos gritan: “¿Entonces qué se supone que debemos hacer? ¡Díganos!”

Mi Respuesta:

Así es precisamente como intentarán buscar algo. No puedo simplemente decirles lo que hay que hacer, porque el proceso es de búsqueda. Si simplemente se lo dijera, no funcionaría; no sería aceptado, definido, sentido ni verdaderamente interiorizado.

Pregunta:

Pero seguramente usted sabe lo que hay que hacer, ¿no? ¿Tiene algún tipo de “vacuna” para esto? ¿Es que simplemente no habla de ello?

Respuesta:

No tengo nada por el estilo. ¿Crees que estoy ocultando algo? ¿Supones que la Cabalá simplemente se le puede revelar a alguien, y ya está? ¿A través de qué sensaciones podría revelarse, si una persona aún no las posee? ¿A través de qué?

 

Supongamos que se supone que debes empezar a percibir ondas de radio. Pero no puedes. ¿Qué puedo hacer? Si bajara las ondas de radio al nivel del sonido o la luz, niveles que puedes percibir, entonces las verías y sentirías.

 

Pero para percibir las ondas de radio en sí mismas, debes elevarte a ese nivel, necesitas desarrollar algún tipo de sensor dentro de ti, un receptor que las perciba.

¿En qué estado me encuentro?   Todo depende del enfoque correcto

 

El enfoque correcto

Pregunta:

Cómo puedo determinar por mí mismo en qué estado me encuentro actualmente: en la línea derecha o en la línea izquierda?

Respuesta:

Puedes determinarlo por si sientes alegría. La sensación de alegría siempre debe acompañar a la persona. Este es un gran mandamiento: estar siempre en un estado de alegría.

Pregunta:

¿Incluso durante la revelación de un Jisarón (carencia)?

Respuesta:

Sí, incluso durante la revelación de un Jisarón. Esta es la prueba principal.

 

Una persona tiene que buscar carencias en el alcance precisamente para avanzar. Esto significa que uno debe guiarse de manera constante por el principio: «El fin del acto está en el pensamiento preliminar».

 

En primer lugar, debo mantener ante mis ojos el resultado final que deseo alcanzar: la consecución de un estado completamente corregido, la unión con el Creador. Mi primer pensamiento debe ser: ¿Qué debo hacer ahora mismo para lograrlo?

 

Si avanzo de esta manera, entonces mi enfoque es correcto. Incluso puedo buscar un Jisarón: ¿qué más no está corregido en mí? Sin embargo, lo buscaré desde la perspectiva de ese punto lejano, mi corrección final, preguntándome: «¿Qué puedo revelar dentro de mí ahora que me acerque un poco más a la meta?

Haz una revolución dentro de ti mismo

Me gusta la gente perezosa; no hacen mucho daño al mundo.

Pregunta:

Entonces, ¿no aportan gran cosa, pero tampoco hacen daño? 

Respuesta:

Sí. ¡Eso está bien!

Comentario:

Pero eso es una especie de complacencia total, como un pantano estancado.

Mi Respuesta:

¿Y qué? Simplemente daremos un paseo por un prado verde y comeremos un poco de hierba.

Pregunta:

¿Un bocadillo en su bolsillo y ya está?

Respuesta:

Sí. No necesitas nada más.

Pregunta:

Solo respira el aire y deja que la naturaleza siga su curso. Pero, ¿en serio? De verdad te gustan los rebeldes y los revolucionarios.

Respuesta:

¡Dentro de ti mismo! En tu interior, haz lo que quieras. Organiza todo tipo de revoluciones y guerras, pero hazlo dentro de ti mismo. Y en todo lo demás, deja que la naturaleza viva en paz; no la perturbes.

Múdate tranquilamente al campo, cómprate una casita en lugar de tu piso en la ciudad y vive una vida tranquila con tu mujer y tus hijos. ¿Qué más se puede pedir?

Comentario:

Para llegar a ver su edad avanzada.

Mi Respuesta:

Sí, para que puedan llegar a una edad avanzada.

Comentario:

Sin embargo, en la raíz de toda plegaria hay un sentimiento inicial de gratitud, al que inevitablemente le sigue algún tipo de petición. Parece imposible que haya una plegaria sin una petición.

Mi Respuesta:

Para alcanzar el propósito personal. ¡El propósito más elevado y grandioso es llegar a ser igual al Creador!

Comentario:

No hay paz en eso. Es un estado de movimiento constante.

Mi Respuesta:

¡Paz interior! Porque estoy absolutamente seguro de que así alcanzaré la meta, ya que me rindo ante el Creador y, de este modo, voy con Él. Y Él puede hacer lo que quiera. Me mantengo en paz absoluta.

Pregunta:

Pero este acercamiento hacia Él, ¿no es acaso motivo de una ansiedad y un temblor constante?

Respuesta:

No es ansiedad. Ni siquiera hay mucho temblor en ello. Si confío en Él, si tengo fe en que estoy en Sus manos, entonces soy como un bebé en los brazos de su madre. Me aferro a Él, eso es todo, con total seguridad y paz.

 

Pero cada vez me examino a mí mismo para poder permanecer en Sus brazos y acercarme aún más a Él, a pesar de mi egoísmo, con mayor fervor. No necesito nada más. Ya estoy envuelto en este capullo, en este mismo instante.

 

Entonces, ¿Por qué luchar? ¿Por qué compararme con los demás y andar calculando quién es más grande, quién es mejor, quién está por encima?

Pregunta:

¿Pero qué hay de nuestro egoísmo, que no deja de crecer? Usted habla de ello constantemente.

Respuesta:

Para que siempre tengamos la oportunidad de estar en una relación cercana y dinámica con el Creador.

De Maljut a la adhesión con el Creador

¿Aceptan las naciones del mundo (AHP) la corrección? Sí, pero este consentimiento surge bajo la influencia de la luz Superior sobre ellas. El AHP por sí mismo no puede atraer la luz. Por lo tanto, se dice que Israel sirve como Luz para las naciones del mundo.

 

Si Israel (Galgalta ve Eynaim) atrae la Luz y se examina a sí mismo, entonces aquellas partes que no pueden corregirse de esta forma sienten cómo pueden ser corregidas realmente. Hay partes que atraen la Luz y que serán corregidas cuando estas luces se unan. El GE, Israel, atrae las luces, y estas se unen, y corrigen al AHP.

 

¿Hay lugar para el trabajo mutuo aquí? Creo que sí. ¿Qué significa trabajo mutuo? Quizás sea el trabajo de superar la resistencia del deseo de recibir al proceso que tiene lugar en nuestro interior. Lo vemos desde afuera, en el mundo material. Los pueblos del mundo se oponen a la existencia de Israel; no lo desean. Perciben al GE como un elemento superfluo que los domina y que no les aporta ningún beneficio. Esto exige un análisis.

 

Dado que los Kelim más toscos requieren corrección, son recipientes de recepción, sienten la necesidad de corrección más que Israel. Por supuesto, la presión proviene de ellos.

 

¿Cuál es el problema fundamental de nuestro mundo? Radica en comprender e interiorizar lo que realmente está sucediendo, en percibir la realidad correctamente y participar en el proceso de la manera adecuada, específicamente obligando al pueblo de Israel a cumplir con su cometido. En esencia, las naciones del mundo ya están trabajando en ello.

La naciones ya están trabajando   La unidad de Israel: El tiempo se acaba

 

Movimiento hacia el estado de «Israel»

Para llegar al estado de «Israel», atravesamos varios niveles.

 

Al principio, una persona que desea ser «Israel» no lo comprende, ni piensa en ello. Es precisamente porque está completamente desconectada del Creador que comienza a sentir su falta de deseo.

 

Luego, tras un tiempo, empieza a sentir que, aunque es importante, carece de fuerzas. Entonces se le denomina Nekevá (Aspecto femenino). Y si sigue el consejo de los cabalistas, se une a un grupo que puede proporcionarle la fuerza para ir más allá de la razón y fortalecer la conciencia de la importancia de la meta por encima de ese deseo que tenía en su interior.

 

Los deseos comienzan a acumularse en una persona para alcanzar verdaderamente la adhesión con el Creador, la unificación y el establecimiento de un pacto con Él. Entonces, en lugar de Nekevá, se le llama Zajar (aspecto masculino). En este camino, sucede que vuelve a caer del nivel de Zajar al nivel de Nekevá, donde una vez más carece de fuerza. Pero el tiempo pasa, el grupo lo influye y regresa al nivel de Zajar.

 

A veces esto ocurre gracias a sus propios esfuerzos y otras veces debido a que «lo que la mente no hace, lo hace el tiempo». Y así, avanza. Esa persona, que avanza por sus propios esfuerzos, que siempre se asegura de que la importancia de la meta lo lleve hacia adelante, se llama «Israel» —Yashar El (directo al Creador). Define esta dirección como una forma de vida, como un proceso que debe realizar a lo largo de su vida.

 

 

Los conceptos espirituales y materiales de “Israel”

En el Zóhar, Noé (punto 2), se dice: “Venid y ved: “Todo Israel tiene una parte en el mundo venidero” (Rabash, «Todo Israel tiene una parte en el mundo venidero”).

 

Rabash explica qué significa “todo Israel”. ¿Quién es Israel? Es aquel que ha establecido un pacto con el Creador o que aspira a alcanzar ese estado. “Establecer un pacto” significa que una persona ha alcanzado la semejanza de forma con el Creador, es decir, la unión con Él. Así, el nombre “Israel” se otorga en función del deseo que uno tiene por el Creador, incluso solo por el objetivo en sí, a pesar de no haberlo alcanzado aún. Esta es la definición espiritual.

 

Por supuesto, además del ámbito espiritual, también vivimos en el mundo material. Pero aquí, de acuerdo con la ley de la raíz y la rama, existe otra definición, material, del concepto de Israel. Según esta definición, se trata de una persona nacida de madre judía. Sin embargo, cuando los cabalistas hablan de Israel, se refieren a la parte interior de una persona, donde esta puede tomar verdaderamente la única decisión libre que tiene: adherirse al Creador basándose en su deseo, mediante un esfuerzo.

 

De Maljut a la adhesión con el Creador

Todo nuestro trabajo se desarrolla a través de las etapas de la fe (Emuná) y la misericordia (Tzedaká), que resultan en la transformación de nuestra naturaleza en el Reino de los Cielos (Maljut Shamayim). Maljut, sobre la cual se extienden los cielos (Las primeras nueve Sefirot), literalmente los sostiene y se convierte en una especie de fundamento para ellos. Apoyándose en este fundamento, la persona avanza y gradualmente alcanza la correspondencia con las primeras nueve Sefirot. 

 

En este proceso, uno no solo se abstiene de usar sus cualidades egoístas naturales, sino que comienza a alinear su Maljut con el reino de los cielos para que sus deseos sirvan a la intención de deleitar al Creador y adquiere Sus cualidades, las primeras nueve Sefirot.

Entonces se revela un Kli (vasija) de recepción con el fin de otorgar, donde la Luz conocida como la Torá viene a reinar. La sensación de la luz Superior en las primeras nueve Sefirot, es decir, en Maljut, que se hace similar a las cualidades del Creador, se llama gozo. Así, de la ley de Maljut, se llega al juicio. 

 

Por lo tanto, está escrito que está prohibido para un idólatra estudiar la Torá. Mientras una persona sea idólatra, su intención es recibir para su propio beneficio. Aún no puede alcanzar las primeras nueve Sefirot, porque por su propia naturaleza, no es similar a ellas. Por eso se le llama idólatra.

 

Prohibido significa imposible. Mientras una persona permanezca confinada dentro de las limitaciones de Maljut, y por lo tanto sea incapaz de cumplir sus preceptos, es decir, de alcanzar la semejanza con las primeras nueve Sefirot, la Torá no puede existir dentro de ellas; la Luz no puede penetrarlas.

 

Solo después de convertirse en «Israel» (Yashar El, directo al Creador) y adquirir la intención con el fin de otorgar, tanto en el cumplimiento de las leyes como dentro de las primeras nueve Sefirot, uno se llena de Luz. Como resultado, la persona se alinea con el Creador y se adhiere plenamente a Él.

La persona se alinea con el creador    Ejercicio: «En conexión con el Creador»

El propósito práctico de la ciencia de la Cabalá

Se puede decir que una persona ha comenzado a estudiar la ciencia de la Cabalá cuando aprende a transformarse de acuerdo con la fuerza Superior. Y entonces, en consonancia con esto, empieza a sentir ciertas reacciones ante sus cambios y percibe lo que se supone que deben ser esos cambios.

 

Estas reacciones e impresiones son tan extrañas e inusuales que ninguna ciencia de este mundo (ya que todas ellas tratan de percibir la fuerza Superior sin cambiar las cualidades del Kli -vasija-) puede ayudarnos a estudiar la ciencia de la Cabalá, a percibir la fuerza Superior a través del cambio de las cualidades del Kli.

 

Por lo tanto, los cabalistas deben enseñarnos cosas que parecerían muy extrañas si estuvieran sucediendo dentro del marco del aprendizaje común en nuestro mundo: “Abre la boca, prueba esto, y si así lo deseas, debes sentir dulzura en ello. Pero si deseas sentirlo de otra manera, entonces sentirás amargura en ello”.

 

En el mundo material esto no puede ser. Permanecemos dentro de nuestras cualidades inmutables. Por eso nuestro grado se llama el nivel «inanimado», y no es necesario enseñarle a una persona lo que debe sentir.

 

Cada cualidad presente en ella, de acuerdo con su propia reacción a una influencia, siente precisamente esa reacción, esa impresión. Mientras que en lo espiritual, cuando una persona comienza a cambiar sus cualidades, primero debe saber cómo cambiarlas y cómo, de acuerdo con estos cambios, interpretar lo que siente.

Por supuesto, en esta conciencia de lo espiritual también hay un lado natural. Si las cualidades han cambiado, la persona siente cambios, un estado diferente, que se llama «otro mundo». Su mundo, es decir, sus impresiones, sensaciones internas y conciencia, todo ha cambiado. Se siente en un mundo completamente diferente al anterior.

 

Pero hay que explicarle dónde está, igual que a un niño se le enseña qué es el mundo que lo rodea. Lo mismo ocurre con una persona que, por así decirlo, ha cambiado ella misma sus órganos sensoriales. Por supuesto, esto sucede con la ayuda de la fuerza Superior, pero aún así a través de sus propios esfuerzos.

 

Sin embargo, a pesar de que ella misma se transforma, la imagen que comienza a percibir en sus órganos sensoriales transformados es una imagen nueva, inusual, extraña. Es necesario explicarle qué representa. Y entonces la persona descubre en los libros, no solo el método mediante el cual puede transformarse, sino también una explicación de lo que siente en el proceso, a qué lugar está entrando.

 

Como una persona que de repente se encuentra en una isla desierta y, al recobrar el sentido de repente, no sabe dónde está ni qué está sucediendo. Recuerda con dificultad dónde estaba antes, pero aún así puede imaginarlo de alguna manera. Pero dónde está ahora, no lo entiende en absoluto.

 

Así, la ciencia de la Cabalá no solo nos enseña cómo cambiar nuestras cualidades, sino que también nos ayuda a conocer nuestras impresiones, es decir, ese mundo en el que nos encontramos cada vez de acuerdo con nuestros cambios.

 

Cada vez se le brinda a la persona un apoyo, una base firme, a través de explicaciones sobre qué tipo de mundo es aquel en el que se encuentra ahora, a qué grado ha ascendido, qué causas la llevaron hasta allí, cuáles son sus consecuencias y cómo es posible avanzar más allá.

Cabalá: La sabiduría superior

Si bien una persona puede existir naturalmente en este mundo, tal existencia es imposible en el espiritual, ya que la naturaleza humana es diametralmente opuesta a la naturaleza del mundo espiritual. Una persona nunca sabe con exactitud cómo debe comportarse allí. La conducta que debe seguir le parece extraña, lo opuesto a lo que está acostumbrada, incomprensible.

 

Uno debe aprender esto realmente a través de los libros, recibiendo guía e instrucción sobre cómo comportarse en este nuevo mundo y aprendiendo de Aba ve Ima superior (padre y madre espirituales), del mismo modo que un padre y una madre materiales enseñan a un niño cómo comportarse en este mundo.

 

Pero en este mundo, a un niño se le enseña de una manera acorde con su comprensión, mientras que el padre y la madre espirituales siempre deben explicar conceptos opuestos a la comprensión de una persona, cosas contrarias a su naturaleza, inusuales y extrañas.

 

Resulta que todas nuestras ciencias y sabidurías son válidas y útiles solo dentro del marco de nuestro mundo, en el nivel que corresponde al mundo de Asiyá. Toda sabiduría que trasciende este nivel pertenece a la ciencia de la Cabalá. Si estudiamos el comportamiento del Kli (vasija espiritual) en mundos Superiores mientras estamos en este mundo, es decir, si estudiamos la ciencia de la Cabalá hasta donde nos es posible, entonces, naturalmente, el proceso de aprendizaje nos resulta extraño.

 

Leemos ensayos y consejos de cabalistas sobre cómo cambiar las cualidades de las vasijas, y nos parecen completamente irreales, inalcanzables e inútiles.

 

Estas ideas nos parecen totalmente descabelladas e ingenuas. Las aceptamos de alguna manera, estudiamos y escuchamos las enseñanzas, pero al mismo tiempo carecemos de la sensación de que esto sea algo real, que pueda realizarse y que se integre en una mente sana, en los sentimientos y cualidades de una persona con los pies bien puestos en la tierra.

 

Por eso nos resulta tan difícil poner en práctica los consejos de los cabalistas. No solo nos enfrentamos a dificultades naturales a nivel sensorial, sino que también resulta difícil aceptarlas con la mente. Sus consejos no nos parecen efectivos ni capaces de llevarnos a ninguna parte.

 

Esto es lo que Rabash explica constantemente: acerca de esas «discrepancias», debemos operar y transformar nuestras cualidades de tal manera que cada cambio sea siempre contrario a nuestra naturaleza y contradiga nuestra razón. En estos cambios reside toda la sabiduría de la Cabalá.

 

El Origen del Alma

Pregunta:

¿Cuál es la diferencia entre lo corporal y lo espiritual?

Respuesta:

La cuestión es que el trabajo que realizamos en el mundo corporal no es verdadero trabajo.

 

¿Qué significa «trabajo que no es real»? Realizas acciones reales, pero no te das cuenta de que estás trabajando con entidades reales. Llevamos a cabo acciones espirituales, pero no lo sentimos, como un niño pequeño que no sabe que está creciendo a través de sus diversas acciones.

 

Observo a mi nieto. ¿Qué tipo de mente tiene?, ¿qué capacidad de comprensión? ¡Ninguna! Se lo lleva todo a la boca, golpea objetos unos contra otros como un mono. Ni siquiera tiene idea de lo que está haciendo, pero, sin embargo, todas estas acciones contribuyen a su desarrollo.

 

¿Y en qué nos diferenciamos de él? A nosotros también nos han metido en algún sitio, nos han obligado a sentarnos aquí con la ayuda de algunos pensamientos y libros abiertos, y a hacer algo parecido a lo que él hace.

 

Así que ahora también me sumerjo en el libro, porque se me fue dado tal deseo. Leo, y todo tipo de pensamientos y motivos me empujan a interesarme por él. Espero obtener buenos resultados de esto y así resolver lo que me hace sentir mal.

 

Ahora, quizá pueda aportar algo propio a este trabajo. Al fin y al cabo, me gustaría sentirme identificado con lo que estoy haciendo ahora por iniciativa propia y no como una obligación impuesta desde arriba.

 

Si busco este punto para que sea mío, en verdad independiente, lo revelaré una vez superadas todas las circunstancias que me obligan desde Arriba como a una marioneta, a dedicarme al estudio, difusión, trabajar en la cocina y en diversas actividades a través del entorno, ya sea directamente desde Arriba o a través de mis cualidades naturales.

 

Si quiero tener mi propia participación, mi propio interés, entonces este punto —aunque solo sea un pequeño paso hacia mi deseo libre — ya marcará el comienzo del alma.

Cómo vivir el sentido de cada momento – según la Cabalá

Pregunta:

¿Qué veríamos si viviéramos solo un día? Aparte de esta transición, ¿qué más deberíamos ver si viviéramos únicamente el momento presente?

Respuesta:

¡Querrías saborearlo, beberlo a grandes tragos hasta quedarte sin aliento! ¡Querrías vivirlo de principio a fin, absorber cada detalle, absorberlo todo dentro de ti!

Pregunta:

¿Qué significa vivir este momento correctamente?

Respuesta:

Vivirlo correctamente significa alcanzarlo. La vida no es más que un instante. ¿Quién la controla?

Pregunta:

 ¿Es eso lo que debemos alcanzar?

Respuesta:

Sí. Y además, ¿con qué propósito se me concedió este momento? ¿Qué se suponía que debía hacer? ¿En qué fallé? ¿Y tal vez aún tengo la oportunidad de hacerlo?

Pregunta:

¿Se refiere a un trabajo constante en este momento?

Respuesta:

Sí, en este instante, en este preciso instante.

Pregunta:

¿Habrá entonces otro momento en el que me haga las mismas preguntas y actúe de la misma manera?

Respuesta:

No sé si habrá otra oportunidad. Esto permanece desconocido.

Pregunta:

¡Exacto! Entonces, ¿así es como debería vivir este momento?

Respuesta:

Sí.

Pregunta:

Pero la gente no vive así, ¿verdad?

Respuesta:

La gente no vive así, ¡pero debería!

Pregunta:

¿Deberían hacerlo? ¿Nos enseñarán a vivir así?

Respuesta:

No, creo que esa capacidad ya está presente en nosotros desde el principio. Es simplemente la naturaleza del ser humano.

Comentario:

¿Acaso estamos controlados de tal manera que este mecanismo interno, nuestro intelecto y todas esas preguntas incisivas que no cesan, se desactivan y simplemente seguimos viviendo así?

Mi Respuesta:

El Creador lo hizo así a propósito.

Pregunta:

¿Por qué lo hizo?

Respuesta:

Para que no se nos exigiera demasiado.

Pregunta:

¿De lo contrario, lo exigiría?

Respuesta:

¡Por supuesto!

Comentario:

Significado: «¿Para qué vives? ¿Para qué vives cada momento? ¿Quién gobierna el mundo?», y así sucesivamente.

Mi Respuesta:

Sí. Si Él hubiera puesto su propia mente, el principio, el fin, todas las acciones, etc., en la creación, y se nos pidiera dar una respuesta a todo esto…

Pregunta:

Entonces, ¿qué es lo que una persona debería comprender? Enfoquémonos en la persona.

Respuesta:

Una persona debe comprender que hay un misterio en la vida que debe esforzarse constantemente por revelar. No se trata de que alguien lo haya descubierto hace mucho tiempo y ahora pueda leerlo y conocerlo; más bien, debe profundizar en su interior, en la vida y en el Creador, y buscarlo por sí misma.

Pregunta:

¿Es esto lo que se llama la vida real de una persona?

Respuesta:

 Así es la vida.

Pregunta:

¿A dónde llegará finalmente si sigue por este camino, si da estos pasos?

Respuesta:

No lo sé. Cada uno alcanza algo único para sí mismo. ¡Cada uno tiene una misión en la vida totalmente concreta y personal!

Pregunta:

¿Una persona está destinada a llegar a esta misión, a esta raíz de su ser, de una forma u otra?

Respuesta:

A una persona se la empuja en esa dirección, pero no sé si va a ir allí. Nadie lo sabe. Solo el Creador. Y puede que ni siquiera eso se sepa de antemano.

Pregunta:

¿Entonces todo, absolutamente todo, depende del Creador —tanto si me muevo como si no, todo?

Respuesta:

Sí.

Pregunta:

¿Debería dirigirme al Creador y pedirle: «Revela mi camino»? ¿O es inútil?

Respuesta:

 Intenta pedir.

Pregunta:

¿Debería rezar para vivir la vida correctamente, de buena manera?

Respuesta:

Deberías.

Pregunta:

¿Qué le diría a una persona en este momento?

Respuesta:

Debes vivir de tal manera que, en cada momento, intentes descubrir el misterio de la vida.

Elevando el deseo     La petición debe comenzar en el grupo

 

La transformación interior

Pregunta:

Siempre dice que debemos convertir nuestros descensos en ascensos constantes. ¿Se trata simplemente de una actitud mental o es algo más? ¿Cuál es la diferencia entre un descenso y un ascenso?

Respuesta:

Radica en tu actitud hacia ellos.

Comentario:

Supongamos que una persona se siente mal, pero comprende que, gracias a ello, se conectará con la espiritualidad a nivel psicológico.

Mi Respuesta:

No, eso es religión: «Sufriré y luego recibiré una recompensa». En Cabalá no existe tal cosa. El Creador no quiere que sufras. Dado que Él se encuentra en un estado absolutamente perfecto, quiere que tú también alcances ese estado.

Comentario:

Pero la gente dice que si te sientes mal ahora, significa que estás en un estado de ascenso.

Mi Respuesta:

¡Por supuesto que no! ¡Esto es simplemente una tontería e incorrecto!

 

Un ascenso es cuando evalúo mi estado, sea cual sea, únicamente en función de si me acerca o no al Creador. Un descenso es cuando soy incapaz de evaluar mi estado en términos de su proximidad al Creador, sino que lo evalúo por cómo me siento.

Pregunta:

Entonces, en cualquier caso, independientemente de la sensación…

Respuesta:

¡Qué importancia tiene la sensación! Si una sensación dicta mi actitud hacia mi estado actual, esto se llama descenso. Pero si mi conexión con el Creador dicta mi actitud hacia mi estado, esto se llama ascenso.

Pregunta:

¿Cómo transformo lo que dicta mi «carne», mi sensación física?

Respuesta:

Aquí radica el pequeño problema: cómo elevarse por encima de uno mismo.

Comentario:

Pero seguramente puedo hacerlo psicológicamente.

Mi Respuesta:

No puedes hacer nada por tu cuenta. Puedes decir lo que quieras, realizar todo tipo de ejercicios de entrenamiento, pero al hacerlo, en realidad no te cambias a ti mismo; simplemente te estás entrenando. Puedes acostumbrarte al dolor, hacer lo que quieras, pero eso no te aportará nada.

 

Existe una amplia gama de técnicas, pero ninguna de ellas altera la naturaleza humana. Una persona no puede llegar a una demanda al Creador que realmente la transforme.

Pregunta:

¿Cómo se puede utilizar un descenso como medio de ascenso?

Respuesta:

Debes pasar por una transformación para recibir la fuerza del otorgamiento desde arriba, la cualidad de Biná; solo esto puede efectuar este cambio dentro de ti.

Pregunta:

Todo esto parece conceptualmente claro: la Luz actúa sobre ti y todo encaja en su lugar.

Respuesta:

¡No entenderás nada hasta que ocurra dentro de ti!

 

Así es esta sabiduría, porque habla de transformaciones que deben ocurrir dentro de ti. Si no las has experimentado, no entenderás de qué se trata. Puedes construir una imagen puramente intelectual en tu mente, pero no se parecerá en nada a lo que será la realidad.

 

Es como tratar de explicarle el concepto de un ser humano a un perro. Puede que te mire con total devoción, como si estuviera contigo con toda su alma y su corazón, pero con su alma de perro, no te entenderá.

 

Por lo tanto, todo tipo de cambios psicológicos son tonterías. Puedes encontrar una multitud de técnicas en todo el mundo, pero no encontrarás ninguna que altere la naturaleza humana. Esta es una verdad que no se puede explicar a los yoguis ni a nadie más.