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Artículos sobre eventos actuales, cultura, ciencia popular, relaciones y más, presentados desde la perspectiva única de la sabiduría de la Cabalá
El contenido está basado en conversaciones ofrecidas por el Rav Dr. Michael Laitman, y fue escrito y editado por sus alumnos.

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Percibir la realidad desde fuera hacia dentro – desde la Cabalá

Pregunta:

¿Recuerda el momento en que no entendía nada de lo que se discutía en la ciencia de la Cabalá? Quizás podía entender aproximadamente la estructura de los mundos, pero cuando realmente los percibió, ¿qué tan inusual fue esa impresión o sensación?

Respuesta:

 Fue muy inusual, porque empiezas a percibir la realidad «desde afuera hacia adentro». Esta es la revelación más importante al comienzo del camino. Entiendes que lo que está escrito no se refiere al exterior, sino que nuestra percepción, nuestro cerebro, nuestra impresión de la realidad están diseñados para ver todo fuera de nosotros mismos y sentir fuera de nosotros mismos.

 

Empiezas a darte cuenta de que todo esto existe en ti: el grupo está en ti, las personas están en ti, todo lo que está sucediendo, todos los acontecimientos están en ti y, naturalmente, esto da como resultado la unidad en el grupo, la garantía mutua y todo lo demás.

 

Una comprensión tan correcta de este proceso y de lo que la Cabalá dice en general sobre cómo una persona combina todo esto dentro de sí misma es, por supuesto, una gran revolución. Es un acontecimiento indescriptible. Lo cambia todo.

 

A partir de ese momento, la persona comienza a cambiar, a tratarse a sí misma, a los demás, a sus estudios y a su maestro de manera diferente.

 

Pregunta:

Dijo que una persona comienza a percibir la realidad «desde afuera hacia adentro». ¿Es esto cruzar el Majsom?

Respuesta:

Todavía no. Simplemente se trata a sí mismo y a su entorno de manera diferente, al darse cuenta de que todo esto está dentro de él.

 

Incluso se puede decir de manera más simple, sin conceptos ingeniosos. Me di cuenta de que todo depende de mí, de mi corrección, que alcanzaré la espiritualidad no en algún lugar lejano, sino en mí. Es en mí donde aparecerá la cualidad del Creador, la cualidad del amor y el otorgamiento, es decir, esa propiedad en la que lo que está fuera de mí y dentro de mí se fusionan en un todo, sin límites.

 

A partir de ese momento, comencé a tener una actitud diferente hacia la ciencia de la Cabalá y cómo realizarla, no a través de la lógica fuera de mí, sino precisamente en mí.

Pregunta:

¿Suele llevar tiempo?

Respuesta:

Lleva mucho tiempo.

Pregunta:

Y luego hay una transición, una inversión completa, como mencionó. ¿Qué le sucede a una persona si ya hay una inversión?

Respuesta:

No, en este caso, la inversión se lleva a cabo simplemente en relación con la ciencia de la Cabalá, cómo debe guiarte hacia adelante: ya sea que revele alguna área fuera de ti, algunas leyes, conexiones, o revele todo lo que hay dentro de ti. Cuando empiezas a darte cuenta de que esto debe suceder dentro de ti, cambias radicalmente tu actitud hacia todo.

Pregunta:

¿Y sin embargo, hay una percepción completamente diferente detrás de ese “muro”?

Respuesta:

Sí, pero es imposible transmitirlo.

Pregunta:

¿No es posible en absoluto?

Respuesta:

En absoluto.

Pregunta:

Entonces, ¿cómo le explicó Baal HaSulam la espiritualidad a su nieto, quien inmediatamente “salió corriendo”?

Respuesta:

Le explicó que es imposible hacer la transición al mundo espiritual a través de la fuerza humana, solo con la fuerza de la Luz Superior. Y así, “salió corriendo”.

Pregunta:

¿No le mostró ese mundo?

Respuesta:

No. No se puede hacer eso. Solo le dijo, de manera puramente lógica, cuánto debe cambiar una persona, y él decidió que era imposible cambiar.

Superar las tentaciones

 

Pregunta:

¿Podemos decir que en este mundo también hay grados, pero que simplemente no los vemos?

Respuesta:

Si, en este mundo también hay distintos grados. Toda esta etapa se denomina «el tiempo de preparación» y, naturalmente, hay muchos estados que preceden al Majsom. En primer lugar, el período de preparación abarca miles de años, que atravesamos en todas nuestras reencarnaciones.

 

 

Hemos pasado de los deseos animales, dinero, honor y conocimiento, al deseo de la espiritualidad. Todo esto constituye la duración de nuestras reencarnaciones; todo esto es el tiempo de preparación.

 

Naturalmente, aquí hay distintos grados, períodos de descenso y de ascenso.

 

 

Cada vez se revela un poco más de Luz circundante desde Arriba y se manifiesta una mayor disposición a recibir desde abajo. De repente, uno vuelve a sentirse atraído por el dinero; inesperadamente, se despierta la propia ambición; empieza a preocuparse por su posición en la sociedad y por qué no recibe apoyo de ella.

 

 

Las tentaciones le llegan a la persona desde arriba; se ve atraída por la posibilidad de hacerse rica, de alcanzar el poder, etc. Esto ocurre para que se examine a sí misma y tome conciencia de sus aspiraciones y debilidades, así como de su insignificancia ante los placeres tentadores, de modo que comprenda en qué consiste el deseo de disfrutar lo creado por el Creador.

 

 

Recorrer el camino espiritual – enfoque cabalista

Una persona que recorre el camino espiritual pasa por diversos estados. Recuerdo cómo mi maestro, Rabash, a veces no podía ver ni oír nada a su alrededor, como si estuviera inconsciente. Parecía que se trataba de momentos de desconexión de la realidad.

 

A nosotros no nos pasa eso. Pero estamos hablando de una persona muy práctica y muy realista que trabajó toda su vida: a veces como zapatero, otras en una oficina de Hacienda y otras en la construcción.

 

No era ningún místico ni filósofo, ni siquiera un programador. Tenía los pies bien plantados en la tierra. Y se notaba cómo, literalmente, se perdía en sí mismo. En cualquier estado, hay que abrirse paso hacia la realidad; un estado nublado y confuso es lo peor. No te conformes con quedarte a medio camino, sin estar aquí ni allá, y limitarte a arrastrar una existencia; eso es lo peor.

 

A menudo me enfado conmigo mismo, lo cual no es de extrañar dado mi carácter, y gracias a ello consigo superarlo. Se dice: «En el hombre, la parte buena inclinación siempre estará en conflicto con la mala  inclinación».

 

Te provocas a ti mismo hasta enfadarte, induces un determinado estado en tu interior y, a continuación, empiezas a reflexionar sobre ello, ¿quizás sea esto, quizás sea aquello? ¿merece la pena o no? Este es tal estado, esta es tal etapa. Este proceso se da en todos los niveles; lo importante es no permitir que el momento siguiente sea igual que el anterior.

 

Este proceso se da en todos los niveles      ¿Qué es el estado de reposo?

 

Si ves a tu alrededor a amigos que están dispuestos a malgastar el tiempo de esta manera, aléjate de ellos. Te contagiarán su pereza, y eso es un problema muy grande.

 

En una de sus cartas, Rabash habla de los malos sastres y los malos zapateros que dicen: «Que el zapato o el vestido se queden como están, no pasa nada».

 

Este tipo dice más o menos lo mismo: «¿A dónde vas con tantas prisas? ¿Por qué te pones tan nervioso? Mírate, aquí estoy yo viviendo tranquilamente, y tú… es que no vas en serio. Lo mejor es simplemente alejarse de gente así, cortar el contacto, no mirarles y dejarse influir por ellos lo menos posible.

 

Para mí, lo que importa es precisamente lo que yo veo, no lo que él ve. Un amigo así me debilita. Quiero lograr algo en la vida; es de vital importancia. Cualquiera puede exigir esto a otra persona; debemos construir una sociedad, y eso significa que debemos exigirlo.

 

Cómo comprender, sentir y revelar al Creador desde la distancia

 

Pregunta:

¿Es posible decir que el Creador externo es una especie de lógica, leyes, y el Creador interno es una especie de sentimientos? ¿Y cuando estos dos principios se fusionan, se produce una conexión con el Creador?

Respuesta:

Por supuesto, puedes decir lo que te parezca correcto en ese momento, pero el Creador es la única fuerza que actúa en cada uno de nosotros y en todos nosotros juntos.

 

No hay mucho que decir sobre el Creador, porque esta “sustancia” lo incluye absolutamente todo. E incluso lo que te estoy diciendo ahora, y lo que estás escuchando y pensando, proviene de esta fuerza de la naturaleza.

 

Excepto eso, prácticamente no existe nada más. Estamos dentro de ello, somos parte de ello. Se nos ha dado cierta ceguera, una restricción de nuestros pensamientos y sentimientos, para que no lo sintamos y podamos revelarlo desde este estado. Entonces, por así decirlo, comenzamos a existir.

 

Estoy yo y un mundo inmenso. Percibo todo este mundo como una manifestación del Creador en relación conmigo. De esta manera, trato de sintonizarme con la percepción de este mundo, es decir, con el Creador, esta fuerza universal y omnipresente. Al sintonizarme de esta manera, de repente empiezo a sentir que estoy cambiando para adaptarme a esta fuerza, al Creador. Es precisamente a este estado al que debemos llegar.

 

El propósito de la creación es alcanzar la semejanza con el Creador. Cuando yo, a pesar de todos los obstáculos que Él interpone entre Sí mismo y nosotros, lo revelo como el Único que existe, como Aquel que llena todo el universo, entonces en ese estado me fusiono con Él. Pero al mismo tiempo, la unicidad del Creador no se ve alterada por ello.

 

Y el hecho de que Él haya creado una cualidad tan notable de nuestra separación de Él se nos da solo para que podamos, como desde fuera, como desde la distancia,comprenderlo, sentirlo y revelarlo.

 

Como uno pequeño junto a uno grande

 

Comentario:

A veces ocurre que una persona que se encuentra en la etapa inicial del estudio de la Cabalá tiene preguntas que hacerle y, aunque no las formule, siente que está recibiendo respuestas de usted.

Mi respuesta:

Por supuesto. En general, las personas que están cerca de mí dicen: «Nuestras preguntas desaparecen». Es algo natural. Porque cuando están cerca, se incluyen a sí mismas en mí, como algo pequeño junto al  grande, y entonces se sienten seguras, como en una especie de refugio, y no les surgen preguntas. De hecho, así es.

Pregunta:

¿Satisface usted a la persona?

 Respuesta:

Yo no los satisfago. Más bien, ellos se llenan por el hecho de estar unidos a mí y sentirme. Así, él percibe ligeramente ese equilibrio interior, esa calma y esa plenitud que existe en mí.

 

Y aunque yo mismo me encuentro en una cierta inquietud interior, a su nivel e incluso unos cuantos niveles por encima, me encuentro en un estado de total serenidad y tranquilidad.

 

Él no percibe mi nivel superior, sino aquel en el que interactúa conmigo, como un niño con sus padres. Los padres tienen problemas y preocupaciones, pero junto a ellos, el niño se siente tranquilo. No percibe su inquietud, sino que siente, a un nivel animado, que ellos son los garantes de su equilibrio y seguridad.

 

Comentario:

Y luego sale al mundo y se sorprende al ver que no es en absoluto como él pensaba.

Mi respuesta:

Sí, claro. Pero aun así, esto es bueno para el progreso. Recuerdo los momentos en los que estaba junto a mi maestro, cuando uno se encuentra en un estado de perfección absoluta y tranquilidad total, y sin embargo se siente impulsado a cultivar en su interior las necesidades y los deseos necesarios para el desarrollo espiritual.

Desarrollo espiritual      Características del desarrollo espiritual

 

La diferencia del camino de la Torá y el camino del sufrimiento
Cómo el Creador nos enseña a «caminar»

Pregunta:

¿Qué significa la humildad por encima de la razón?

Respuesta:

Significa que, al revelarse el Creador, uno se siente en un estado de bienestar.

 

Durante este período, hay que entender que alcanzó este estado no por sus propios esfuerzos; no es mérito suyo. Simplemente, ahora agrada al Creador, por lo que Él desea acercarlo más y lo hace por su propia cuenta.

 

Y después, el Creador le dará a la persona la oportunidad de acercarse a la espiritualidad por sus propios medios.

 

¿Qué significa esto? Debes alcanzar un estado en el que te sientas lleno de Luz y de la cercanía del Creador por ti mismo, mediante tu propio esfuerzo, en el momento en que experimentes la oscuridad. Esto se puede comparar con la situación en la que una madre deja a su hijo, se aleja un paso, y ahora el pequeño debe dar un paso adelante para caer en sus brazos. Así es como ella le enseña a caminar.

 

De igual modo, la persona debe reconectarse con el Creador e intentar restaurar la unidad espiritual que había recuperado, como un niño que regresa a los brazos de su madre. Pero debe hacerlo mediante su propio esfuerzo, es decir, llenando sus espacios vacíos con su propia Luz interior.

 

Anteriormente, la madre llenaba sus Kelim; esta era la plenitud que venía de lo alto. Ahora debe llenarse a sí mismo a través de la luz de Jasadim y alcanzar el mismo estado de gozo, unidad y cercanía que cuando el Superior llenaba sus Kelim.

 

Este estado se llama llenarse con la Luz de la fe durante la oscuridad, para que una persona no sienta carencia (Jisarón), para que la fe llene todo su Kli, como está dicho: “Y la oscuridad brillará como la Luz”.

 

Procesos similares se presentan también antes del Majsom, pero la Luz en estos estados no es real. Incluso antes del Majsom, se experimenta confianza y alegría gracias a la cercanía y la sensación de la presencia divina.

 

Y tras entrar en el mundo espiritual, todas las sensaciones se miden con Luz; se atraviesan estados auténticos y reales. Es como el nacimiento a una nueva vida.

 

La relación entre el anfitrión y el invitado

Pregunta:

¿En qué consiste el otorgar al Creador? Al fin y al cabo, el Creador, en esencia, no necesita ningún tipo de ofrenda por nuestra parte.

Respuesta:

Tomemos el ejemplo del huésped y el anfitrión que Baal HaSulam eligió probablemente porque describe todos los matices de la relación; por un lado, parece que el anfitrión no necesita nada del huésped, pero, por otro lado, ¿por qué, a pesar de ello, le hace consciente de Su existencia?

 

Podría recibir placer del huésped sin revelarse. ¿Tiene una madre en nuestro mundo la intención de revelarse ante el niño cuando le da algo? No, tal es simplemente la naturaleza de su deseo de recibir. Ella disfruta aunque el niño no le devuelva nada.

 

Así, desde la perspectiva del deseo de recibir, el anfitrión no está obligado a revelarse ante el huésped; el deseo de recibir ya contiene la satisfacción del acto de otorgar. Por lo tanto, el deseo de revelarse ante el invitado proviene del deseo de otorgar; a través de la revelación del Anfitrión, el invitado puede alcanzar un grado más elevado que el de un receptor.

 

Vemos que Biná no necesita ninguna retribución de Maljut más allá de recibir MAN, según lo cual ella transmite MAD de Aba a Maljut, y nada más. ¿Por qué? El ZAT de Biná es el deseo de recibir, por lo tanto, ella no necesita ninguna respuesta de Maljut, que simplemente recibe sin ninguna restricción.

 

Pero cuando Biná se revela a Maljut, no revela su esencia, sino su GAR, el deseo de otorgar que recibió de Kéter, y desea asemejarse a él porque Kéter es el otorgante.

 

Aquí hay una especie de paradoja. Si el deseo de recibir funciona en con el fin de otorgar, entonces no necesita ninguna respuesta para su propio beneficio. El deseo de la madre (Ima) de recibir se cumple; ella se satisface al tomar del padre (Aba) y transmitirlo. Su AJaP está lleno, y ella lo disfruta: basta con pedir desde abajo, y eso es suficiente.

 

De esto vemos que incluso si el Creador tuviera un deseo de recibir, Él aún no tendría necesidad alguna de revelarse al ser creado, solo para otorgar y disfrutar del otorgamiento. Solo la necesidad de llevar al ser creado a Su nivel obliga al Creador a revelarse, no por un deseo de recibir, sino por un verdadero deseo de otorgar, a fin de construir Kelim dentro del ser creado, deseos de alcanzar Su nivel.

 

Por lo tanto, cuando el ser creado comienza a sentir al anfitrión, también percibe Su estatus. El anfitrión no se limita a otorgarle, pues quien otorga en realidad quiere recibir placer de ello, lo cual nos parece justificado. Pero cuando el anfitrión se revela como perfecto, revelando al ser creado su propia imperfección en comparación, entonces el ser creado adquiere verdaderamente una carencia (Jisarón).

 

Ahora vemos que recibir placer del anfitrión dentro del deseo de recibir es necesario solo para mantener la conexión, mientras que todo lo demás se basa únicamente en el deseo insatisfecho (Jisarón) del ser creado de ser como el anfitrión. Por lo tanto, cada vez que profundizamos en el trabajo, en su importancia, en cualquier relación con el Creador, debemos relacionarnos con Él no como el otorgante (“Ve al Maestro que me hizo”), sino como un modelo para mi Jisarón, como aquel en quien debo convertirme.

 

Debo esforzarme por alcanzar las mismas cualidades, las mismas propiedades, las mismas aspiraciones que Él tiene. Y esto se denomina las «primeras nueve Sefirot» (Tet Rishonot). El resto de la relación se construye entonces sobre la interacción entre el receptor y el otorgante, entre el Creador y el ser creado.

 

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¿Cómo se merece el Éxodo de Egipto?

Nuestro mundo es el mundo de las consecuencias, el mundo de los hechos y las acciones, mientras que el mundo Superior es el mundo de las causas, el mundo de las raíces y las decisiones. Una persona no se eleva en el sentido físico; más bien, en su consciencia, simplemente comienza a ver las causas de todo lo que sucede. Esto se conoce como la revelación espiritual, la revelación del Creador.

 

Este estado es “Pésaj”, derivado de la palabra “Poséaj”, que significa “pasar por alto”, “omitir”. Es el resultado de que el Creador “pasó por alto” todas las acciones de la persona y solo reunió aquellas en las que la persona deseaba alcanzar lo espiritual.

 

Faraón (Paró) representa nuestra naturaleza. Moisés (Moshe) es esa pequeña fuerza interior que nos impulsa hacia el mundo Superior. Todas las disputas entre el Faraón y Moisés constituyen el trabajo interno que uno realiza, la experiencia que vive en su interior. El corazón se endurece. Cuanto más avanza la persona, más difícil se vuelve, hasta llegar a las diez plagas de Egipto, que son pruebas que la persona está obligada a superar.

 

Estas son cosas verdaderamente desagradables. Hay que superarlas ideando constantemente nuevas estrategias en busca de la fuerza para mantener la atracción hacia lo espiritual, esa meta que no solo no brilla con intensidad, sino que se desvanece tanto en las sombras que uno deja de verla, como si ya no la deseara. Y todo esto sucede por el endurecimiento del corazón: Faraón parece más grande, Egipto más atractivo, y ya no parece tan terrible vivir en este mundo esencialmente animalístico sin ningún beneficio.

 

Esto continúa hasta que la cantidad de esfuerzos que una persona realiza continuamente se transforma en una nueva cualidad, una cualidad que a su vez sigue creciendo, y entonces la persona merece el éxodo de Egipto.

 

Es aquí donde, en esencia, comienza el proceso espiritual, donde una persona asciende el primer peldaño espiritual de la escalera de Jacob, la escalera espiritual compuesta por 620 escalones que conduce al final de la corrección. Existe el nivel de los justos, el nivel del Espíritu Santo y el nivel de la profecía.

 

Pero incluso allí, siempre que uno desea ascender de un grado a otro, una persona no puede prescindir de la misma Luz circundante, que le llega a través del estudio y el trabajo interior, al igual que aquí en el plano material.

 

Nuestro mundo entero se considera el nivel que precede al mundo espiritual, pero, aun así, es un nivel. Por lo tanto, el mismo principio rige allí, por encima de él; la diferencia radica en que allí la Luz ya se ha revelado, al igual que las fuerzas de resistencia y asistencia, que permiten a la persona comprender y discernir mejor la naturaleza de sus acciones.

 

Por supuesto, cada vez que uno se encuentra en un nivel inferior, no comprende la naturaleza del nivel Superior y se ve obligado a avanzar a ciegas. Pero esto ya no es tan difícil como abandonar este mundo para acceder a los niveles espirituales. Por lo tanto, el éxodo de Egipto es el éxodo más difícil, el «Éxodo» con mayúscula; y las subsiguientes transiciones de cada nivel inferior a uno superior son simplemente pasos.

 

Será de gran interés      El interminable éxodo de egipto

 

En un período de oscuridad puedo mostrarme, hacer esfuerzos y demostrar persistencia

 

Pregunta:

¿Se nos revela la verdad únicamente en los momentos en que la Luz desaparece, durante los períodos de Ajoraim?

Respuesta:

Experimentamos dos estados: Luz y oscuridad. Cuando una persona está llena de Luz, no puede percibirse a sí misma; la persona está bajo la influencia del Creador, se siente preparada para cualquier cosa y se siente como un héroe. En este período, es como si la persona estuviera bajo el dominio de la naturaleza, específicamente de las propiedades de la Luz. Por lo tanto, no es ella misma, sino el llenado (la Luz) lo que determina su estado, su grado, sus cualidades y pensamientos.

 

¿Cuándo puede una persona conocer su verdadero «yo», en qué estado se encuentra y en qué grado? Esto solo ocurre en ausencia de Luz. El hecho es que la pantalla, cuando está en la oscuridad, determina hasta qué punto el Partzuf puede llenarse con la luz de Jasadim, y basándose en esto se puede predecir qué ocurrirá cuando llegue la Luz y hasta qué punto podrá llenar el Partzuf.

 

Por lo tanto, es solo durante la oscuridad que una persona existe en un estado verdadero. Esto es cierto durante el período de preparación, el momento en que el Kli aún no ha adquirido una pantalla (una intención con el fin de otorgar). Supongamos que actualmente me encuentro en esta fase de preparación; depende de mi experiencia de estados pasados, de los esfuerzos, del grupo, de todas las cosas que me rodean, hasta qué punto juntas me dan fuerza.

 

Es más correcto formularlo de la siguiente manera: durante el período de ocultación, ¿en qué medida la Luz circundante (Or Makif) me mantiene en un estado independiente de si estoy bajo la influencia de la oscuridad o la Luz, en un estado de ascenso o descenso? Es precisamente el descenso el que utilizo para construir mi Kli espiritual, ya que solo en un período de oscuridad puedo mostrarme, hacer esfuerzos y demostrar persistencia. Se me da una oportunidad desde Arriba.

 

Y en el momento en que la Luz me influye, no tengo posibilidad de manifestarme, ya que el Creador realiza Sus acciones sobre mí sin mi participación. Así, tenemos dos estados: en el período de luz el Creador me influye y en el período de oscuridad yo me influyo a mí mismo.

 

El hecho es que cuando el Creador influye en una persona, esta piensa que es un héroe, que las acciones son suyas, que ha logrado algo. Pero no es así, simplemente significa que el Creador se está acercando nto. Por el contrario, cuando el Creador se aleja, es similar a una madre que enseña a su hijo a caminar; al principio, ella sostiene al niño con ambas manos, lo estabiliza entre sus rodillas para evitar que se caiga, y luego lo suelta y da un paso atrás. Al retirarse, el Creador le da a la persona la oportunidad de dar un paso hacia Él. Y así, una y otra vez, el Creador nos enseña a caminar de manera independiente. 

 

Debemos darnos cuenta de que estos son estados deseables y efectivos que nos benefician porque nos acercan a la espiritualidad, y que debemos aprovecharlos dando un paso adelante, luego otro, y otro más. Pero no podemos hacerlo solos. Debemos construir un entorno: un grupo, libros, un maestro, el apoyo de amigos y una rutina diaria. Todas estas cosas nos sostienen en los momentos de oscuridad. Solo con su ayuda podremos dar un paso adelante de manera independiente.a ella en ese mome

 

Pésaj: El surgimiento hacia la luz
El deseo en el que se revela el Creador

Pregunta

Habla con gran seguridad de cosas que para usted están claras. Pero, ¿Por qué tenemos ese velo que nos tapa los ojos? ¿Por qué somos incapaces de oír?

Respuesta:

Porque aún no has alcanzado ese nivel de desarrollo del deseo. En este momento, eres como un niño pequeño que mira a un adulto y no entiende lo que este quiere de él.

 

Supongamos que hay un deseo en ti que designaremos como círculo A. Y dentro de mí también hay un deseo que designaremos como círculo B. Estos dos círculos deben alinearse entre sí para que se forme un segmento compartido entre  ellos.

 

Este segmento común son las partes superpuestas de tu círculo y del mío; su naturaleza debe ser tal que yo no te perciba a ti y a mí dentro de él, y tú no me  percibas a mí y a ti; más bien, percibimos una tercera entidad, algo compartido, separado de nuestros otros deseos, con los que no podemos conectarnos de esta manera.

 

Este es un deseo del siguiente nivel. Está por encima de nuestros otros deseos actuales. A través de él puedo entrar en la otra persona. Es decir, el segmento común, separado de nuestros yoes individuales y que representa el lugar donde existimos el uno dentro del otro, es precisamente ese campo, ese deseo, en el que se revela el Creador.

Quiere saber más  Unidos en un mismo deseo

 

Alcanzar el primer punto de adhesión con el Creador

 

Todo nuestro camino espiritual consiste en fusionarnos con el Creador: “No hay nadie más que Él”. Al alcanzar el primer punto de adhesión con el Creador, la persona debe aferrarse a él. Naturalmente, tan pronto como lo alcanza, llegan inmediatamente nuevos Reshimot (registros) destrozados, aunque uno aún no lo comprenda ni lo sienta.

Hay que ser muy sensible con ellos y reconocerlos lo antes posible, para que una persona no se encuentre varios días después en un lugar lejano.

 

Tu trabajo debe ser continuo. Debes sentir constantemente ese despertar de los Reshimot, y estos Reshimot se manifiestan como pensamientos y deseos ajenos que buscan alejarte del punto de adhesión que has alcanzado.

 

Una persona comienza a luchar contra ellos, intenta superarlos por sí misma, con el grupo, a través de la garantía mutua y, finalmente, en la plegaria al Creador. Y si es así, entonces todos estos pensamientos y deseos ajenos que despiertan después del punto de adhesión empujan a uno a conectarse con el Creador, a estar en contacto con Él.

 

Entonces, la persona ya no los considera pensamientos y deseos ajenos, sino que los considera útiles, enviados por el Creador para que puedan expandir el punto de adhesión, darle volumen y transformarlo en un embrión.

Así, una y otra vez, una persona se anula a sí misma basándose en todo tipo de pensamientos y deseos ajenos que surgen dentro de sí misma. “Ajenos” significa que te desconectan de la adhesión, y no tienen por qué ser necesariamente “sucios”. Si, basándote en ellos y a pesar de ellos, fortaleces la adhesión y los unes a la santidad, entonces se vuelven “santos”, otorgando. De esta manera, avanzas.

 

El avance de una persona no depende de alcanzar un estado de iluminación, sino de la constante aparición de deseos y pensamientos ajenos que uno reconoce como interferencias en la adhesión, en la conexión con el Creador, con “No hay nadie más que Él”, y la persona desea superarlos mediante el poder de la plegaria.

 

Después de todo, uno quiere fusionarse con el Creador, por lo que el medio para ello también debe ser el propio Creador. Una persona se vuelve hacia Él, le pide la fuerza de adhesión más allá de todos los obstáculos y, así, expande el dominio de la santidad.

 

Una persona debe establecer en su corazón y en su mente que la grandeza de la espiritualidad se alcanza sobre la base de una anulación de sí mismo cada vez mayor. Cuanto más capaz es uno de anularse a sí mismo, más avanza y crece, sobre la base de todos los pensamientos y deseos ajenos. Estos aumentan constantemente, como una montaña de dudas, y uno se eleva por encima de ellos cada vez, y así crece sin desprenderse de la adhesión.

El Creador es la meta y el grupo es el ayudante.

 

Pregunta:

¿Cuándo debemos trabajar en reconocer la grandeza del grupo o del Creador?.

Respuesta:

Debería esforzarme por reconocer la grandeza del Creador. Después de todo, tengo asuntos precisamente con el Creador. Él es mi principio, Él es quien me da fuerzas y Él es mi meta. Sin embargo, recorro este camino en contra de mi deseo de recibir. Debo reconocer y cultivar al Creador dentro de mí, partiendo del estado opuesto. Por lo tanto, para apagar mi “Yo”, ego, mi interés en él cuando aparezco como aquel que recibe, utiliza y disfruta, obviamente lo establezco como mi objetivo, pero no puedo utilizarlo.

 

No puedo mantener la conexión con Él, si mi deseo de recibir revela solo placer, apoyo y satisfacción en Él. Entonces, en lugar de Él, necesito a alguien con quien trabajar y poder utilizar lo para avanzar en mi intención con el fin de otorgar. En esencia, esto significa un grupo en lugar del Creador.

 

¿Por qué? Un grupo puede criticar mi trabajo. Por sí solo, inicialmente no satisface mi deseo de recibir. A medida que voy conociendo al grupo, no siento placer, confianza, eternidad ni perfección. Pero si trabajo en ello y quiero revelar estas propiedades dentro del grupo, entonces empiezo a sentirlas.

Mírate a ti mismo desde la perspectiva del Creador

Solo Luz y Kli existen en el universo. Así como la Luz tiene diferentes tipos de manifestaciones ante Kli, también el Kli tiene diferentes formas de sentirse a sí mismo. Se siente a sí mismo en este mundo como inanimado, vegetativo o animado, donde no es consciente de sí mismo en absoluto, no sabe lo que es y actúa únicamente de acuerdo con su deseo de recibir.

 

Estos son los niveles inanimado, vegetativo y animado, en los que la creación no se ve a sí misma desde fuera y no puede estudiarse a sí misma. A continuación viene el grado de «hablante», «humano», en el que la creación puede relacionarse con su deseo de recibir y con todas sus cualidades desde fuera. Sin embargo, esto también es muy subjetivo.

 

Aunque se perciba a sí mismo de forma incorrecta, no pueda comprender lo que hay dentro del deseo de recibir, y no vea que todo esto está predeterminado de antemano; sin embargo, intenta conocerse a sí mismo como una especie de punto independiente, como un investigador objetivo y neutral que se estudia a sí mismo desde fuera.

 

¿Cuándo puede la creación, el Kli, juzgarse con total libertad? Cuando recibe la oportunidad de mirarse a sí misma desde la perspectiva del Creador. En la medida en que el Kli adquiere el deseo de otorgar, puede relacionarse con el deseo de recibir de la misma manera que el Creador se relaciona con él. Y no hay más que estos dos puntos: relacionarse como creación o como Creador.

Si una persona adquiere los Kelim de otorgamiento, entonces puede ver que hay dos mundos, es decir, dos tipos de conciencia, sensaciones, que existen en dos planos. Y antes de recibir los Kelim de otorgamiento, no comprende en absoluto que existe otro ángulo de visión, completamente diferente al suyo.

Para que el Creador se complazca

Pregunta:

¿Siempre existe en una persona el temor de que el Creador no le conceda algo?

Respuesta:

Ese temor siempre está presente en una persona. Si creo aunque sea un poco que recibo del Creador, entonces temo que Él no me conceda nada. Entonces corro a la sinagoga, hago una donación o cualquier otra cosa, solo para recibir de Él.

 

Esto no tiene nada que ver con la Cabalá. La Cabalá habla de cómo debo relacionarme con el Creador para que Él esté complacido, sin ninguna conexión conmigo mismo.


En primer lugar, hacemos una restricción (Tzimtzum) y adquirimos las cualidades de Biná, que no están conectadas con ningún cálculo respecto a nosotros mismos, sino que existen únicamente por el bien del otorgamiento (“Al Menat Lehashpia”). Cubrimos nuestro deseo de recibir para que no tenga ningún contacto con el recibir, y solo entonces comenzamos a recibir por el bien del otorgamiento.

Más información sobre   Recibir con el fin de otorgar

El método de la Cabalá es el único método que funciona en la dirección opuesta. Todos los demás métodos se basan en el principio «Yo te doy, Tú me das». Esto es un intercambio, un cálculo: ¿Quieres mandamientos? Yo cumpliré los mandamientos y Tú me llenarás, llenarás mi vida, me darás salud, algo de dinero, honor, respeto, una familia, para que todo esté bien.

 

El jasidismo y otros métodos se basan en este enfoque

El Creador nos pone un semáforo

Antes de la invención de las señales de tráfico como medio para poner orden en el tráfico, los agentes de policía se colocaban en la carretera para regular el tráfico. En aquella época, mucha gente se enfadaba y se quejaba de que los agentes no hacían bien su trabajo y no prestaban atención a la fila de coches.

 

Pero hoy en día, quien regula el tráfico se ha vuelto inanimado, sin mente. Así que ahora cada uno acepta el veredicto de la señal de tráfico (semáforo), y nadie se enfada con ella ni le pide favores (Rabash, Artículo 28, “¿Qué es, Su guía está oculta y revelada?”).

 

Por un lado, el Creador nos pone un semáforo delante, y estas leyes de la naturaleza son absolutas. Puedes maldecir al semáforo, pero eso no servirá de nada, salvo quizá en el caso de que te dirijas a la causa, a quien lo maneja. Hoy en día, a veces, cuando hay mucho tráfico, se ve a un policía dirigiendo el tráfico. Entonces tienes a alguien a quien gritar.

 

Pero si se desconoce la causa, no ves al policía, el semáforo funciona según un mecanismo interno y no gritas. No tienes a quién recurrir porque la gobernanza está oculta. ¡La naturaleza! A partir de este ejemplo, queda claro hasta qué punto comprender la causa te eleva a un nivel diferente en relación con la situación.

 

Sí sé que es el Creador quien lo dispone todo para mí, entonces inmediatamente me dirijo a Él. No miro el semáforo, miro al policía. Si veo tanto al policía como al semáforo, miro a quien dirige el tráfico porque la salvación vendrá de allí. Entonces todas las leyes de la naturaleza pierden su importancia.

 

Por eso el Creador no se revela. Porque si se revelara, yo me aferraría a Él debido a mi deseo de recibir, y nunca podría liberarme de su control. Esto es lo que ocurrió originalmente con Maljut del mundo del infinito. Para liberarse de esto, debe haber una restricción, un distanciamiento, y el deseo de recibir debe corregirse y convertirse en un deseo de otorgar.

Deseo de otorgar   El deseo de otorgar

Debemos avanzar basándonos en lo positivo – Partiendo de la grandeza del Creador
¿En qué consiste trabajar con amigos?

Mi trabajo con un amigo consiste en recibir de él el despertar, la elevación, el sentido de la importancia de la meta, la grandeza del Creador y la alabanza al Creador. En la medida en que él puede darme esto, yo exalto la conexión con Él. Esto significa que exalto la conexión en el grupo, y entonces una cosa desencadena otra.

 

Pero todo lo que compruebo, analizo y evalúo en un amigo, toda mi actitud hacia él, debe estar en consonancia con su actitud hacia el Creador. Por muy diferente que me parezca, así es.

 

No debo meterme en su alma, ni obligarlo a hablar sobre su relación con el Creador. Pero la forma externa en la que expresa su anhelo por el Creador me da a entender que lo desea apasionadamente.

 

Estoy obligado a estar bajo la influencia de los amigos, a aumentar mis deseos a través de la conexión con ellos y a interactuar con ellos, lo cual funciona en dos direcciones: de mí hacia ellos y al revés.

 

Si ves que están aquí y que están verdaderamente preparados para esto, se dice que el Creador los trajo a ti, y de acuerdo con esto, debes relacionarte con ellos de una manera especial. Tú no tienes elección, pero Él sí la tiene, y los eligió precisamente a ellos. A partir de este punto, comienza a desarrollar tu actitud hacia todo el grupo.

 

La ley cabalística de la manada

 

Pregunta:

Cuando una loba sale a cazar, los cuidadores vigilan a sus cachorros y juegan con ellos.

 

Cualquier adulto está siempre dispuesto a compartir comida con ellos, jugar y enseñarles las reglas de la caza o la jerarquía. 

 

Precisamente por eso la manada de lobos está tan unida y es tan eficaz. ¿Es esto un proceso de crianza? ¿Toda la sociedad llega a cuidar no solo a sus propios hijos? ¿Cómo puedo yo separarme de mi propio hijo? Aquí se dice que cuidó al hijo de otra persona, que toda la manada lo cuida. ¿En qué caso es esto posible?.

Respuesta:

Es cuando comprendes que todos ustedes son un todo común. Estos son principios cabalísticos.

Pregunta:

 ¡Por supuesto! Sin esto, pereceré, ¿Verdad?

Respuesta:

Sí.

Pregunta:

 ¿El hijo de un vecino es tan importante para mí como mi propio hijo?

 Respuesta:

Sí.

Pregunta:

Esto parece muy poco realista para una persona. Pero debe ser así.

Respuesta:

¡Por supuesto que debe ser así!

Saltar la separación

 

Todo está determinado únicamente por el grado de mi conexión con las otras almas en el nivel en el que me encontraba antes de que cayéramos en un estado de separación unos de otros.

 

Si de alguna manera salto esta separación, entonces en apariencia regreso al estado espiritual que esencialmente queremos alcanzar.

 

Si intento hacerlo, sea cual sea el resultado, ya sea exitoso o no, si hago el esfuerzo, resulta que esta es la única acción con la que puedo impulsarme hacia un estado espiritual.

 

Soy un Kli (vasija) y, por mi parte, solo hay una acción: aumentar el Jisarón (carencia) y entonces una Luz mayor entrará en este Jisarón. Y solo puedo aumentarlo saltando por encima de las pantallas, entre las 600,000 partes del alma, a pesar de la pantalla que nos separa que surgió como resultado de la ruptura del Kli cuando el estado que conectaba los deseos, las partes de Adam HaRishón, se rompió y la pantalla de conexión se convirtió en una pantalla de separación.

 

Esta es la única acción que puedo realizar, porque soy un pequeño Kli que se convierte en un gran Kli gracias a esto.

 

Aparte de esto, no tengo otra posibilidad de arreglar nada en mi desarrollo, en mi camino.

 

Solo nuestra unidad salvará al mundo  Elevándose por encima de la eternidad

 

¿Qué factores determinan el ritmo de avance?

Pregunta:

¿Se considera que yo mismo elegí mi ritmo de avance en el pasado, o es que entonces no tuve elección?

Respuesta:

Tenías elección, pero no la ejerciste. En cuanto al ritmo de avance, eres libre. Debemos creer que, en el estado actual, nuestra percepción de cómo avanzamos y nuestra actitud hacia el Creador dependen de nuestros esfuerzos.

 

Si te esfuerzas, al final te relacionarás bien con todas estas cosas. Lo justificarás, alcanzarás el amor por Él; y si no, entonces pasarás por los mismos estados con un mal sentimiento.

Pregunta:

Por ejemplo, si en el pasado podía elegir dos direcciones: a la derecha o a la izquierda, entonces, incluso si cometí un error, ¿ha dispuesto el Creador a estas alturas que todo haya salido correctamente?

Respuesta:

En cuanto al pasado, no cometiste ningún error.

Pregunta:

¿Vale la pena recordar estados buenos anteriores para recibir refuerzo para el presente y el futuro?

Respuesta:

Sí. Eso es lo que estás haciendo. No importa si vale la pena o no, si está permitido o no. Eso es lo que hace la gente. Pero cuando una persona avanza un poco más, no quiere recibir refuerzo del pasado; siempre busca refuerzo en el Creador, al desconectarse del pasado.

 

A esto se le llama «Cada día será como nuevo ante tus ojos». Todo es nuevo. No quieres recibir apoyo de lo que fue antes. Quieres recibir apoyo de tu búsqueda de una conexión con el Creador cada vez. Sin embargo, si por el momento el cuerpo exige este tipo de refuerzo, eso también es normal. No se puede hacer nada; tales son las etapas del camino.

 

¿Es posible librarse del deseo de recibir?

 

Comentario:

Yo sigo revelando el deseo de recibir, y esto no tiene fin.

Mi Respuesta:

Estamos de acuerdo contigo en que tu petición de librarte del deseo de recibir surge del fondo de tu corazón. Sufres y quieres deshacerte de ello. Sin embargo, hay varios factores que hay que tener en cuenta.

 

En primer lugar, aún no se te han revelado todos tus «crímenes». Todavía hay muchos «casos» en tu contra, cada uno de los cuales debe ser revelado y mostrado ante ti; entonces confesarás cada uno de ellos y, en consecuencia, se cerrará cada caso.

 

Además, al ver la profundidad de tu deseo de recibir, al ver hasta qué punto sigues siendo egoísta aunque antes pensaras que ya no era así, al mismo tiempo revelas que no pediste, de forma pura, librarte del deseo de recibir. Pediste librarte de él porque te hacía sentir mal, y no porque, dejando a un lado tus propios intereses, desearas deshacerte de esa cualidad.

 

Debes odiarlo porque va en contra del Creador, y esto se va revelando poco a poco, a medida que se pone de manifiesto el deseo. Cuanto mayor es la profundidad cuantitativa de tu ego en la que desciendes, más claramente ves que en absoluto pediste separarte del deseo de recibir como de una cualidad distinta y aislada, aparte del hecho de que te sientes mal por ello.

 

Puede ser de interés  Engañar al deseo de recibir

 

El deseo que conduce a la meta

 

Pregunta:

Si una persona se siente inspirada por los libros y el grupo mientras estudia, ¿no es eso una forma de placer?

Respuesta:

Todo depende de la causa fundamental. Hay muchas personas que se acercan a este camino porque se sienten mal; buscan un lugar donde sentirse bien. En general, hay mil y una razones, pero, en última instancia, todo se reduce a la falta de un sentido del futuro, necesitan confianza, y la confianza es el resultado de alcanzar la fe.

 

Sí, es cierto que esto nos impulsa a actuar, y lo hacemos partiendo de la idea de que ahora nos sentimos mal y más adelante nos sentiremos bien. Pero la verdadera pregunta es: “¿Cambian mis valores a lo largo del camino? ¿Sigo teniendo el mismo deseo de sentirme bien en las mismas vasijas que antes? ¿O mejoran mis vasijas continuamente? ¿Empiezo a aspirar a algo que trasciende lo material? ¿Empiezo a acercarme al encanto de la santidad?”.

 

Si es así, ya no interpreto el “bien”, como lo hacía al principio, como el hecho de llenarme de diversos placeres corporales. Para nosotros, los “placeres animales” son, en esencia, el honor, el poder y el conocimiento. Empiezo a darme cuenta de que el poder y el conocimiento no me llevan a la meta, y siento lo vacíos que son en sí mismos.

 

Si este proceso se está produciendo, la persona está evolucionando. Si no es así, permanece igual que antes y acaba abandonando el grupo. Una persona que no cambia sus valores no puede quedarse aquí. Sentirá como si el grupo la estuviera expulsando, empujándola hacia fuera.

 

Y así continúa hasta que el único placer que me queda es alcanzar la conexión con el Creador. Todavía no lo conozco, no lo conozco con precisión, pero es como una especie de “locura”. Nadie lo ve, y yo tampoco, pero es algo que me atrae.

 

Esto es el resultado de la influencia de la Luz circundante que brilla desde lejos y despierta en mí un anhelo por ella, hasta que, en palabras de Yehudá Ashlag (Baal HaSulam), “no me deja dormir”. A esto se le llama persistencia, firmeza.

 

Todo depende de presentar la espiritualidad de la manera más correcta posible

Si una persona empieza a imaginar el sistema de otorgamiento como algo cada vez más cercano y vivo, se acerca más a trabajar en el grupo para difundir este conocimiento. Se comprende que toda esta idea se materializa aquí, en el propio grupo, en el propio mundo. Aquí y ahora, la persona debe llevar a cabo las correcciones.

 

Entonces se vuelve más fácil para la persona aceptar entrar en un pacto con los amigos y mantenerlo. Todo depende de presentar la espiritualidad de la manera más correcta posible, es decir, como la revelación de las conexiones de otorgamiento entre nosotros, entre todos los habitantes de este mundo. Esta red que nos conecta se convertirá en la realidad de los mundos Superiores, el mundo del infinito.

 

Dentro de ella, revelaremos fuerzas, y los niveles inerte, vegetativo y animado de la naturaleza ya no serán tan importantes para nosotros. Desaparecerán gradualmente como las primeras nueve Sefirot, las etapas preliminares del desarrollo de la Luz y el deseo. Solo quedará la etapa final, Maljut, las fuerzas contenidas en nuestra conexión mutua, en la garantía mutua.

 

Toda esta red de conexiones que opera plenamente en el otorgamiento se llama el Creador. Y entonces revelamos que «No hay nadie más que Él», porque esto es lo único que ha existido jamás, y todos quedamos incluidos en esta red, incluidos en el Creador.

 

Sin embargo, la relación entre el hombre y el Creador aún está muy lejos de nosotros. La alcanzamos construyendo relaciones entre una persona y sus amigos, es decir, entre hombre y hombre, construyendo una red de conexiones entre nosotros y entrando en un pacto. Avanzamos a través de ese trabajo en el que debemos estar conectados unos con otros precisamente en estados desagradables e incómodos. Esto nos da la oportunidad de complementar la conexión con nuestros propios esfuerzos.

 

Se dice: «Uno siempre debe vender las vigas de su casa», lo que significa que siempre debe estar listo para abandonar su grado actual, salir de su estado y buscar un grado más elevado. Se llama Superior porque allí uno está más fuertemente conectado con los demás, añade más de su propio esfuerzo y se adhiere con mayor devoción a los amigos.

 

Y en conexión con ellos, una persona descubre cómo conectarse a nuevas fuerzas y revelar nuevos sistemas dentro del sistema general de Maljut.


Maljut es el lugar donde se revela la fuerza del otorgamiento, los deseos de las personas a quienes esta fuerza del otorgamiento, es decir, el Creador, conecta.

 

Construir un deseo por el Creador

 

No estás solo en ningún espacio dado, porque tú, el mundo y el entorno —tu nación, otras naciones, la familia— son todos necesarios para que puedas tomar «el maestro, los libros y un grupo» desde el lado positivo y el resto del mundo desde el lado negativo y, basándote en esto, empezar a construir un deseo por el Creador. Desde lo negativo y lo positivo. Tú eres el dueño; empieza a construirlo.

 

Baal HaSulam escribe en el artículo «La libertad» que todo depende únicamente de ti. Y solo a través del entorno en el que mejoras constantemente, avanzas porque este te influye. Cada vez te transmite un deseo cada vez más fuerte por el Creador, hasta que se vuelve lo suficientemente grande como para que el Creador se revele en él. Entonces no hay problemas: tienes una conexión con Él, Él llena tu Kli (vasija).

No puedes llenar tu deseo; solo el Creador puede hacerlo al revelarse en su interior. No tienes nada más con qué llenarlo. Por eso debes esforzarte por asegurarte de tener ese deseo.

 

Imagina que estás en casa, aburrido de todo; no te apetece nada y quizá pienses que sería mejor no ir a clase hoy, quedarte en casa y relajarte. Cuando te asalten esos pensamientos, tienes que recomponerte, unirte al grupo y dedicar todas tus fuerzas a alguna tarea en la cocina o en equipo, ponerte a hacer algo. Así es como recuperas el deseo.

 

Al fin y al cabo, cuando inviertes en algo junto a tus amigos, aunque el trabajo te deje más cansado, al mismo tiempo ellos te sirven de inspiración.

 

Por lo tanto, si a mitad del día te sientes aburrido y cansado de todo, piensa inmediatamente en qué puedes hacer para superar ese estado. A eso se le llama trabajar. No se te pide nada más.

Imaginarnos que alcanzamos el otorgamiento juntos

 

La adhesión al Creador se define como la adquisición de la cualidad de otorgamiento. Pero tu deseo de recibir nunca te permitirá alcanzarla; por ahora, mientras te encuentres en este deseo, tienes que imaginar que quieres alcanzar el otorgamiento. Sin embargo, imaginarlo y despertarlo como algo de vital importancia solo se puede lograr por medio de un grupo.

 

A menudo tengo la sensación de que, en cuanto pronuncio unas pocas frases, se pierde el hilo del pensamiento y te sientes confundido; en un momento lo captas (sí) y, al siguiente, se te escapa de nuevo (no). ¡A eso es a lo que se llama esfuerzo!

 

Una persona busca perseverantemente, con el alma, en su mente y en su corazón, una forma de conciliar estas cosas para poder recuperar lo que ha oído, aunque sea por un instante. Y, de nuevo, desaparece. Pueden pasar horas o días hasta que consigas reconstruir esas frases. Es necesario reconstruirlas constantemente para que te resulten claras. Esto significa que estás analizando el Kli.


Estas cosas son contrarias al deseo de recibir; por lo tanto, resultan muy difíciles y exigen un enorme esfuerzo interior, fuerza, energía e incluso un aporte calórico adicional. Solo si un grupo te hace tomar conciencia de la importancia de esta búsqueda, se considera que estás buscando al Creador, a esta idea, dentro de ti mismo.

 

Solo un grupo puede presionarte constantemente, exigiéndote que comiences a construir un Kli. Sin este impulso, una persona nunca encontraría la fuerza interior para hacerlo, salvo quizá a través del catalizador de un sufrimiento tremendo. Solo cuando empiezas a preguntarte cuál es el sentido de la vida es cuando comienzas a buscar.

 

Si sigues el camino habitual, te llevará años avanzar. Pero el grupo puede unirte a este camino, impulsarte, influir en ti, despertarte y encenderte en cada instante. Si no logras percibir esta influencia del grupo como lo más importante de tu vida, si no la sientes hervir dentro de ti con la urgencia de la vida o la muerte, si no te sometes a este «lavado de cerebro», no podrás tener éxito.

El grupo puede unirte a este camino   En un círculo de grandes cabalistas

La fuente de las creencias y las enseñanzas

Solo después de que los siervos del Creador se expandieran, la posteridad de los agnósticos se convirtió en idealistas (Baal HaSulam, “Los escritos de la última generación”).

 

La ciencia de la Cabalá enseña que, cuando las personas se unen, deben alcanzar tal unidad que se revele una única fuerza de la naturaleza, de acuerdo con el principio de similitud de formas. En la naturaleza, esta fuerza desciende a nuestro mundo desde arriba hacia abajo y nosotros debemos convertirnos en ella, elevándonos desde abajo hacia arriba.

 

Si nos convertimos en un sistema unificado de deseos, aspiraciones y ayuda mutua, comenzaremos a sentir la fuerza Superior.

 

Pero si simplemente utilizamos la idea de unir de forma adecuada a las personas sin asociarla con la fuerza Superior, la ayuda mutua fraternal, “el hombre es amigo, compañero y hermano del hombre”, etc., entonces caemos inmediatamente en el comunismo, el socialismo y otros “ismos”.

 

Todas las filosofías tienen su origen finalmente en la Cabalá. Los filósofos medievales escribieron sobre esto, al igual que Mirandola, los filósofos alemanes y otros.

 

Además, todas las llamadas “religiones” y todo tipo de movimientos han surgido de la Cabalá. De la idea de consolidar a las personas y construir la comunidad adecuada, surgió la psicología social, junto con métodos de unificación y enfoques relacionados.

La fuente de las creencias    Sobre las diferencias culturales

¿Cómo puedes utilizar el deseo de recibir para bien?

Pregunta:

¿Cómo puede alguien sentir el deseo de recibir como malo?

Respuesta:

Supongamos que robo algo y me ven. En ese momento, me regaño a mí mismo: «¿Por qué estoy robando? Debo poner fin a esto, porque sufro por tener esas cualidades.» Esto también se aplica a nuestro trabajo. Se dice que Adam HaRishon era un ladrón. Cualquier recepción sin la intención de otorgar se llama robo. Si lo considerara malo, me desharía de ello. Se dice: «La ventaja de la Luz se revela desde la oscuridad». Si supiera que a través de actos de otorgamiento alcanzaría el bien, entonces vería que el acto de recibir me lleva al mal.

 

¿Cómo puedo ver esto?  Bien a través del sufrimiento cuando realizo acciones con el deseo de recibir y recibo golpes. Simplemente no quiero tener este deseo; quiero restringirlo. «Menos sabiduría,o sufrimiento. No exijas mucho y te irá mejor. ¿Por qué perseguir algo? Siéntate tranquilamente y todo irá bien». Así es como lo entiende todo el mundo.

 

​​Este camino se llama el camino del sufrimiento. Sin embargo, no somos capaces de vivir y avanzar por este camino, porque nuestro deseo de recibir se desarrolla y arde constantemente. Y aunque no lo controlamos, exige lo que le corresponde y, entonces, lo queramos o no, lo utilizamos. Sin embargo, sufrimos incluso por el hecho de querer utilizarlo, pero no recibimos lo que deseamos. Esto se llama el camino del sufrimiento en sus diversas formas.

 

Y está el camino de la Torá, cuando a través del estudio y diversas acciones, comienzo a revelar que en la espiritualidad, en la intención por el bien de otorgar, hay una gran atracción, cosas muy significativas: la eternidad, la perfección y el alcance, que no existen en absoluto dentro del deseo de recibir.

Entonces el enemigo se convertirá en amigo – según la Cabalá

Nos esperan guerras reales llamadas “las guerras del Mesías”, las guerras de liberación de nuestro egoísmo. “Mashiaj” proviene de la palabra “Limshoj”, “sacar”, que nos saca de nuestro egoísmo. Dejamos de mirar el mundo de forma egoísta y dejamos de culpar a los demás por ello. Debemos relacionar esto con el Creador y corregir nuestra actitud hacia Él, pasando del odio absoluto al amor absoluto.

Comentario:

Se lo imagina? Usted dice: Él es el culpable de todo, Él lo hizo todo, Él es el principal enemigo, por así decirlo, del hombre.

Mi Respuesta:

Si así es como percibo el mundo, entonces sí.

Pregunta:

¿Y si lo veo de otra manera? ¿Qué significa verlo de otra manera?

Respuesta:

Verlo de otra manera significa que tengo que dar un giro completo, porque, al final, me corrijo a mí mismo, y no hay maldad ni daño en el mundo excepto en mí, en mi egoísmo. Tengo que corregirlo en la propiedad del amor absoluto, ver a todos como mis enemigos y quienes me odian y corregir a todos los que veo como amorosos y amados.

Pregunta:

 Entonces, ¿me corrijo y así se vuelven amorosos y amados?

Respuesta:

Si

Comentario:

Así que todo está dirigido a descubrirme a mí mismo.

Mi Respuesta:

Si. Es un trabajo que se debe hacer.

Pregunta:

Usted dice que vendrán guerras graves. ¿Estamos preparados para ellas? No nos lanzarán a este infierno sin estar preparados, ¿verdad?

Respuesta:

 ¡No! ¿Cómo puede ser? Sería como lanzar a un bebé a una pelea real.

Pregunta:

Así que, de una forma u otra, ¿nos están preparando para esto, ya que acabamos deseando estas guerras?

Respuesta:

En efecto. Comprendemos su necesidad.

Lee sobre    Podemos vivir sin guerras

¿La humanidad es más feliz con los avances tecnológicos?

Pregunta:

El ingeniero de software Steve Wozniak, quien junto con Steve Jobs creó el imperio Apple, al responder a la pregunta: «¿Se ha vuelto más feliz el ser humano tras la invención de la computadora personal?», dijo: «Esta es una pregunta muy compleja. En algún momento pensé que si facilitábamos la vida de las personas, eso les traería felicidad, trabajarían menos. Sin embargo, empezaron a trabajar aún más. Ahora, para mantener una familia se necesita que trabajen dos personas, no una sola. Creo que si comparamos nuestro nivel de felicidad con el de los pueblos primitivos, este sería aproximadamente el mismo. En un momento dado, Steve Jobs y yo soñábamos con crear un dispositivo que permitiera ver a las personas ciegas. Pero ahora, cuando entro al metro y veo que todos están sentados con la cara hundida en sus teléfonos, comprendo que hemos cegado a todas las personas videntes».

 

¿Está de acuerdo en que somos una humanidad ciega?

Respuesta:

Todavía tenemos que darnos cuenta de que todas las innovaciones en electrónica tienen como único objetivo limitarnos en nuestras sensaciones, en la percepción del mundo, en la sensación de la vida.

 

Miro una pequeña pantalla que cabe en la palma de mi mano, y para mí no existe nada más. A través de ella, supuestamente me conecto con el mundo. Pero, ¿con quién me conecto realmente? Con alguna oficina, algún intermediario que me «impone» todo lo que quiere. La persona no se ha vuelto libre, sino más dependiente. Nos estamos haciendo cada vez más esclavos.

 

Además, con la ayuda de la electrónica y todo lo demás, muchas profesiones normales han desaparecido. Una profesión no es solo algo que le da a la gente la oportunidad de ganar dinero. Lo más importante de una profesión es que la persona sienta que es apta para la convivencia con los demás. Una profesión es un método de comunicación entre personas. Yo soy sastre, tú eres zapatero, médico, abogado, y así sucesivamente.

No importa quién o cómo, pero nos comunicamos; nos necesitamos unos a otros.

 

Y si no nos necesitamos unos a otros y solo nos quedamos mirando los teléfonos móviles, entonces es lo mismo que dar una inyección o una pastilla. La  gente se quedará dormida, y todo tipo de películas se proyectarán en sus cabezas, o se retirará por completo de la vida .

Pregunta:

¿Qué escenario establece la fuerza Superior?

Respuesta:

Este escenario es muy simple; se llama «reconocimiento del mal».

 

Nos veremos obligados a reconocer el mal de nuestro desarrollo egoísta y a comprender que nos lleva a un callejón sin salida, y que debemos deshacernos de él, salir de él de un salto, huir de él a cualquier parte, a toda prisa. Espero que algún día lo hagamos.

 

Por ahora estamos tratando de explicárselo a la gente. Pero, ¿qué tanto escuchan? Esto es una incógnita. Aun así, aquí y allá los primeros tiros ya están comenzando a abrirse paso.

Pregunta:

Es decir, ¿avanzaremos cada vez más en las tecnologías para comprender que no nos llevarán a ninguna parte?

Respuesta:

Sí.

Pregunta:

¿Es por eso que se están desarrollando?

Respuesta:

No, el desarrollo debe ser interno. El desarrollo externo no es necesario en absoluto.


Pero si no nos desarrollamos internamente, entonces el desarrollo electrónico externo revela el vacío y, sin embargo, nos lleva de vuelta al principio.

Las personas han sido creadas para gobernar el mundo

Pregunta:

Según sus palabras, ¿resulta que las personas han sido creadas para gobernar este mundo? ¿Estos seres inferiores, como usted dice?

Respuesta:

Sí. Han sido creados para ser la corona de la creación, para gobernar el mundo, para implorar al Creador que influya en nuestro mundo con la cualidad del bien, que, desde el lado del ser humano, desde el lado de las personas, de la humanidad, ellos apoyarán con todas sus fuerzas. Deben permitir que las cualidades del amor y el otorgamiento, la bondad y la compasión, se revelen en el mundo.

Pregunta:

¿Tienen entonces ellos que pasar por esta bajeza?

Respuesta:

Sí, para reconocer su naturaleza, suprimirla dentro de sí mismos y llegar a necesitar la naturaleza opuesta: la naturaleza del Creador.

Pregunta:

¿Y este es el camino?

Respuesta:

Sí.

Pregunta:

¿Cómo llega una persona a darse cuenta de que este es el camino?

Respuesta:

A través del sufrimiento. No hay nada que hacer. A través de la comprensión de la insignificancia de las propias fuerzas, cualidades y habilidades.

El Creador espera que acudamos a Él en busca de ayuda, que le pidamos la cualidad de la bondad, la generosidad y el amor, y así nos elevaremos a Su nivel.

Implorar al Creador que influya en nuestro mundo    Creados para gobernar el mundo – percepción cabalista

El ser creado es el lugar donde se revela el Creador

En el trabajo, un «lugar» es un lugar de carencia.

 

Es decir, si una persona tiene alguna carencia, deberíamos decir que tiene un lugar en el que recibir algo que la llene. Pero si no tiene ninguna carencia, no se puede decir que pueda llenarse, ya que no hay nadie que la llene (Rabash, «¿Qué significa “No hay nada que no tenga un lugar” en el trabajo?»).

 

El «lugar» es, como dice Rabash, aquello que fue creado a partir de la ausencia, el deseo de recibir, el ser creado. Es decir, el ser creado es el lugar en el que se revela el Creador.

 

¿Cuándo se dice que una persona es un ser creado? Cuando crea, produce y da origen a este lugar. No surge por sí solo; debe construirse a partir de muchos factores. Al principio se nos proporcionan todos los datos, todas las causas y todas las condiciones para construir el deseo; pero el trabajo de su creación recae sobre nosotros.

 

Si queremos construir algo en el mundo material, echamos los cimientos y comenzamos la construcción a partir de ahí. Lo mismo ocurre en el ámbito espiritual. Debemos tomar como fundamento el deseo de recibir, creado a partir de la ausencia, que está a nuestra disposición.

Al igual que en nuestro mundo, aprendemos de personas extraordinarias que nos transmiten su experiencia. Al igual que en este mundo, debemos esforzarnos al máximo, en contra de nuestros deseos, para construir algo. A nuestra mente le encanta descansar, y el cuerpo prefiere permanecer relajado, haciendo solo lo que le resulta cómodo y agradable; pero para lograr algo, debemos obligarnos a esforzarnos en contra de nuestros deseos.

 

El esfuerzo es lo que hacemos en contra de nuestro deseo. Puedo saltar sin parar desde la mañana hasta la noche, pero esto no se considerará un esfuerzo si se ajusta a mi deseo. Y puedo permanecer sentado sin moverme, pero esto puede suponer un gran esfuerzo porque va en contra de mi deseo. La clave aquí es la dependencia del deseo de cada uno.

 

La construcción espiritual es similar a la construcción física. Recibimos deseos que se oponen a convertirnos en un lugar para la revelación del Creador, y debemos corregirlos para que sean aptos para ser llenados por el Creador. Nuestro trabajo consiste en preparar y organizar ese lugar.

 

Este lugar se llama el alma. Mientras la construimos, atravesamos 125 grados, y según el grado en el que se encuentre el ser creado, el Creador se le revela. Entonces, la persona se convierte en una morada, un lugar de residencia para la Shejiná, un templo para la revelación del Creador.

Descubre tus deseos y trabaja con ellos

 

Pregunta

¿Cómo puedo corregir mis 613 deseos si no estoy familiarizado con ellos?

Respuesta:

Por supuesto que no estás familiarizado con ellos. Eso es exactamente lo que se llama ocultamiento.

Sin embargo, cuando quiero alcanzar la meta, cuando me sumerjo en ella de cabeza, en ese mismo instante, comienzan a llegarme perturbaciones. Consideremos una perturbación que me llega en su forma pura, aunque en realidad esto casi nunca sucede.

Esta perturbación se llama mi deseo que está despertando en mí ahora; no está corregido y existe con la intención de recibir, y yo declaro que quiero satisfacerlo a través de diversas acciones externas. Y si, en el contexto de esta perturbación, entro de todos modos al grupo y exijo un mayor amor por el Creador a través del trabajo en el grupo, a través del amor por los amigos, entonces eso significa que estoy corrigiendo este deseo.

¿Cómo sé qué tipo de deseo es? ¿En qué consiste? ¿A qué se opone exactamente? ¿Por qué es uno de los 613? ¿Cuál es la diferencia entre ellos? No lo sé porque las respuestas se encuentran en un grado tal que es imposible conocerlas. En un grado superior, los mismos deseos me llegarán más clarificados. Pero ahora es solo un deseo oculto.

Es como un bebé que no sabe qué hacer con sus manos y piernas, ni cómo crece. Más tarde, poco a poco, comienza a comprender. Y luego llega a saber cada vez mejor cómo usar sus manos y piernas como una persona adulta.

Así es con nosotros. Recibimos estos deseos en el nivel cero (Aviut Shoresh); no sabemos cómo usarlos, y solo podemos realizar el mismo trabajo en su contexto. Luego vendrá el primer nivel (Aviut Alef) de los 613 deseos, el segundo (Aviut Bet), el tercero (Aviut Guimel) y el cuarto (Aviut Dalet). Esto significa que ascendemos de mundo en mundo. Los deseos son los mismos, solo que más clarificados; los 613 «órganos» son los mismos, pero crecen cada vez más. Sin embargo, inicialmente estos 613 órganos, estos 613 deseos, surgen como perturbaciones.

 

¿Cómo se conecta una perturbación con otra, como los órganos del cuerpo? No lo sé. Por qué precisamente en tal situación, y con qué está conectado, no entiendo nada de eso. Simplemente debo realizar el mismo trabajo en el contexto de cada uno de ellos.

La realización de la ciencia de la Cabalá

 

Un grupo maravilloso se ha reunido aquí en este congreso, unido por una unidad enorme, colosal, con la Luz en su interior.

 

Y aunque esto escapa a nuestra comprensión, en realidad nada se desperdicia. Solo hay que sumergirse en el interior, en el punto del corazón, y desear unirse con otros puntos. Entonces veré que la Luz reina entre nosotros y que todos estamos unidos internamente.

 

Eso es lo que tenemos que revelar. Esto, de hecho, es la realización de la ciencia de la Cabalá. Todo lo que estudiamos, los mundos, los Partzufim, las Sefirot, es una conexión que revelamos. Cuando entramos en nuestra unidad interna, entonces las medidas de conexión entre nosotros y las medidas de revelación y ocultación de la luz conforman el mundo espiritual.

 

Nuestra relación se divide en cinco niveles: Asiyá, Yetzirá, Beriá, Atzilut y Adam Kadmón, hasta una conexión total y perfecta llamada el “mundo del Infinito”, donde no hay límite para nuestra relación. Y estos niveles, a su vez, se dividen en Partzufim y Sefirot. Al final, es solo allí donde revelamos lo que está escrito en la Torá y, en general, en todos los libros cabalísticos.

 

No tenemos adónde huir. Solo necesitamos enfocarnos constantemente en el nivel interno y profundo donde estamos interconectados. Todo depende de la atención de cada uno: que la persona no renuncie a esta aspiración.

 

Ahí es donde radica el gran problema: ¿Cómo podemos entrar, sumergirnos una y otra vez, hasta que alcancemos este nivel, hasta que lo sintamos entre nosotros, hasta que captemos las ondas de nuestra interconexión, que comenzarán a conectarnos a cada uno de nosotros al sistema común? ¿De dónde podemos obtener el poder del deseo, la atención, la empatía y la sensibilidad?

 

Aquí, nuevamente, necesito un entorno. No puedo mantenerme entero por más de un momento a solas. Puedo intentarlo, aplicar mi mente y mis sentimientos, sumergirme en mi interior, querer estar allí y aferrarme con las uñas, pero en un segundo todo desaparece.

 

Solo los amigos, que ya son dos millones en todo el mundo, me ayudarán. Todos deben pensar en todos, porque dependen de todos, y entonces me ayudaré a mí mismo a través de los demás. Eso no es algo de lo que sea incapaz. Pero si pienso en todos, para que ellos también lo piensen y vayan hacia lo mismo, entonces la fuerza común, el pensamiento común que envío a todos hará su trabajo, incluso si no me escuchan.

 

Incluso si solo lo pienso en silencio para mí mismo, mi deseo por su bien, que se llama la «plegaria de muchos», me regresa y me ayuda a permanecer en el nivel interno, hundiéndome más profundamente.

 

Y por lo tanto, al trabajar como grupo, no debemos dispersarnos en diferentes direcciones. Solo hay que enfocarse en este punto interno: cómo mantenernos en las capas profundas del grupo donde estamos unidos entre nosotros. Esto se aplica por igual a hombres y mujeres.

 

Lo externo también debe ponerse al servicio de lo interno. Como escriben Baal HaSulam y Rabash, debemos hablar de la importancia de la meta, la importancia de los amigos y la importancia del grupo. Después de todo, eso me da inspiración, confianza y seguridad para poder acercarme cada vez más a mi nivel interno, hasta que se abra. Y entonces sentiré que he entrado en el mundo interno, el mundo espiritual.

 

Por lo tanto, existe una ley: «Que el hombre ayude a su prójimo». Solo con el apoyo mutuo cada uno de nosotros podrá alcanzar la espiritualidad. Nadie podrá hacerlo solo jamás.

 

Construye un lugar para la revelación del Creador

 

Construir un lugar para la revelación del Creador significa que una persona no solo debe corregirse a sí misma, sino también recibir de todos los demás los «ladrillos» necesarios para la construcción, lo que implica asimilar los deseos de los demás.

 

Cada persona debe utilizar todos los deseos que existen en la realidad, los deseos que el Creador ha preparado para los seres creados. Cada uno construye un Kli completo, un lugar perfecto. Resulta que debe construirse a partir de 600.000 partes que estaban originalmente incrustadas en los cimientos del alma de Adam HaRishón, donde cada parte, a su vez, consta de 600.000.

 

El Kli que una persona corrige a partir de los cimientos que se le han dado es infinito. Aunque se dice que es 620 veces mayor, en realidad es imposible siquiera determinar cuántas veces mayor es o en qué medida supera en calidad a los cimientos iniciales que se prepararon para construir el Kli.

 

Toda la sensación de la realidad, toda la eternidad y la perfección, solo las alcanzamos en este Kli, dentro del «lugar». Por eso se dice que «no hay nada que no tenga un lugar», porque si algo existe, si hay algo que percibimos como existente, solo puede estar dentro del «lugar», según el grado de su manifestación.

 

Y lo que sentimos al principio es la fase de Néfesh, esa sensación mínima, casi imperceptible de vida que se nos concede únicamente para que podamos comenzar la tarea.

 

Disfrutar otorgando – enfoque cabalista

Pregunta:

¿Cómo puede una persona (que es algo de la nada) alcanzar el plan del Creador si en esa etapa aún no existía?

Respuesta:

Se dice: “Por tus acciones Te conoceremos”.

 

¿Qué dice la segunda etapa del desarrollo del deseo? “Quiero ser como Tú”, es decir, como Kéter. Cuando revela la acción de Kéter desde el interior de Jojmá, dice: “No quiero ser como Jojmá, no quiero disfrutar de su luz, sino que quiero ser como la raíz, como Kéter, que da placer a Jojmá”.

 

Y entonces Biná desea alcanzar la misma acción que Kéter y lleva a cabo esta acción en Zeir Anpin, y al otorgar como Kéter, llega a comprender qué placeres existen en Kéter y quiere disfrutar precisamente de ellos. Por lo tanto, Maljut desea disfrutar del grado del Creador, el grado de Kéter, que Él es el dador.

 

Digámoslo así: un niño disfruta de lo que le da su madre. Entonces piensa: “Quiero darle mi alegría a mi madre para que se sienta bien”. Y hace algo por ella. De este modo, llega a comprender lo mucho que disfruta la madre al darle algo.

 

El placer de la madre al darle un caramelo al niño no es el placer que él siente por el caramelo ni el placer que él luego le transmite a la madre. Él comprende que, para la madre, ese placer equivale a un millón de caramelos. Y entonces él quiere disfrutar  exactamente de ese mismo placer.

 

Esto significa que en Maljut, en la cuarta etapa, surge un deseo adicional que antes no existía. El ser creado ha alcanzado este deseo. Por lo tanto, la cuarta etapa se denomina “Maljut” (reino); es una etapa que no procede directamente del Creador y constituye la raíz de los seres creados. Sigue conectada al Creador, sigue llena de luz, no está separada de él, pero el deseo que hay en ella no proviene directamente de él.

 

El niño se ha dado cuenta: “La madre disfruta un millón de veces más de ese caramelo que me da porque me quiere, quiere otorgar, tiene una medida colosal de otorgamiento. Entonces yo quiero disfrutar como lo hace la madre”

 

Por lo tanto, ante este deseo adicional, que no proviene directamente de la etapa fundamental, la creación no puede interponer una barrera. Ahora no puede decir: “Pero yo quiero otorgar, quiero ser como Él”. No puede, es incapaz de hacerlo.

 

Ahora quiere disfrutar del otorgamiento tal y como la disfruta el Creador, pero quiere experimentar ese placer en su deseo de recibir. Y por eso, el ser creado solo es capaz de imponer una restricción.

 

Aquí surge una pregunta importante: ¿de dónde puede sacar la fuerza para la restricción? En otras palabras, aquí se revela la brecha entre él y el Creador, denominada “vergüenza”, y entonces el ser creado establece la restricción.

 

La tercera fuerza – según la Cabalá

 

Pregunta:

Una vez dijo que un judío y un romano no son más que dos fuerzas que intentan aclarar la tercera fuerza. Es decir, su desarrollo no carece de propósito. ¿La tercera fuerza nace de forma independiente, o a partir de estas dos?

Respuesta:

La tercera fuerza es la intermediaria entre ellas, y es la que ahora debemos restaurar y hacer realidad.

 

Todo lo que ha sucedido hasta este momento no ha sido más que una preparación para lo que debemos hacer ahora: corregir el mundo. No los judíos ni las otras naciones, sino específicamente nosotros, lo cual hacemos tomando la Cabalá como la fuente de la corrección.

Pregunta:

¿Esta tercera fuerza ya existe o simplemente no la percibimos?

Respuesta:

Debemos crear esta tercera fuerza juntos porque no existe; no desciende de Arriba. Solo dos fuerzas vienen de Arriba: la fuerza del Creador y la fuerza de la creación, la propiedad del otorgamiento y la propiedad de la recepción.

Ya existe o simplemente no la percibimos        La tercera fuerza

 

El dominio del otorgamiento

 

Siempre debemos arrancar las malas hierbas que nos rodean, ya que nos afectan; debemos mantenernos alejados de los entornos nocivos, de las personas que no favorecen el camino de la verdad. Debemos estar muy atentos para no dejarnos llevar y seguirles.

 

A esto se le llama «aislamiento», cuando uno tiene pensamientos de la «autoridad única», llamada «otorgamiento», y no de la «autoridad pública», que es el amor propio. A esto se le llama «dos autoridades»: la autoridad del Creador y la propia autoridad (Rabash, «Sobre la importancia de la sociedad»).

 

Todo esto está claro; el problema surge solo con la implementación. Cada uno de nosotros está bajo su propia autoridad, y no entendemos lo que significa estar bajo la autoridad de otra persona. «¿Significa que debo convertirme en un esclavo? Si hay autoridad, ¿Entonces hay un dueño?»

 

De hecho, debemos estar bajo la autoridad del deseo altruista, en lugar del egoísta. Nos resulta muy difícil comprender estas cosas. Simplemente no vemos dónde y cómo ocurre todo esto.

 

Pero con el tiempo, a través del estudio y la participación en la vida del grupo, si una persona atrae hacia sí la influencia de la pequeña luz, gradualmente comienza a despertar. Entonces se vuelve capaz de discernir la verdadera naturaleza de la distinción entre la autoridad pública y la autoridad individual, la autoridad del Creador y la autoridad de la criatura, la cualidad del otorgamiento y la cualidad de la recepción. Estos detalles se revelan con gran dificultad, pero una vez que se disciernen, la persona comienza a comprender lo que se está desarrollando ante ella.

 

«Es un camino largo», dijeron los sabios, «pero puedes acortarlo si sigues varios consejos». El consejo es sencillo. Si deseas percibirte a ti mismo en un grado superior, en la siguiente dimensión, entonces constrúyelo, forma ese grado. Únete a quienes desean lo mismo y juntos invoquen la fuerza Superior, de modo que entre ustedes, en su comprensión y sentimiento comunes, se cree una red que se convertirá en el siguiente grado.

 

Todo tiene lugar en la percepción de una persona. El Creador en sí mismo es inalcanzable; solo lo percibimos en las relaciones entre todas las partes de la realidad que están dentro de nuestra percepción. Si cambias tu actitud hacia la realidad, esa misma actitud se convertirá en tu Creador (Boré), de las palabras «Bo» (ven) y «Re» (ve).

 

En este momento, para ti el Creador es la fuerza egoísta que gobierna toda la realidad que ves. De esta forma lo percibes y lo sientes. Así que cámbialo a través de la Luz que reforma. Existe tal fuerza que despiertas; es tu siguiente grado.

 

Todos los grados ya existen en esa dimensión, en ese «canal de fuerza informativa» del cual puedes recibir todo. Conéctate y recibe. Si quieres saber qué pasará mañana, lo sabrás. Si quieres saber cómo llevar a cabo los cambios, sabrás cómo. Solo conéctate. Esta es la Luz que reforma.

 

En general, nuestro enfoque es este: unámonos unos con otros y evocamos la Luz que realizará correctamente esta unidad. Debemos demostrar nuestra disposición acorde con el estado en el que nos encontramos, y pedir corrección.

 

Para la implementación, es muy, muy sencillo. Por eso los artículos de Rabash sobre el grupo son tan sencillos y directos. Son pocos en número, y todos estos materiales caben en unas pocas docenas de páginas. En ellos está todo el método. Todo lo demás son solo añadidos que ayudan a atraer la Luz. Para describir cómo organizar el grupo en el que atraemos esta Luz, bastan diez páginas.

 

Por lo tanto, hoy nuestro trabajo consiste, en primer lugar, en organizarnos en la estructura correcta y, luego, acudir con una petición de corrección.

 

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Corrección a través de obstáculos – enfoque cabalístico

Pregunta:

En el proceso de construcción del grupo, cada uno de sus miembros y el grupo en su conjunto reciben obstáculos. ¿El propósito de estos obstáculos es aumentar la aspiración hacia el Creador y el sentimiento de necesidad de Él? 

Respuesta:

Debes imaginar que hay una vasija suspendida en el aire, y que esta vasija es lo más importante para nosotros. Nosotros revelaremos al Creador en él, al principio como si estuviera fuera de nosotros y más tarde, quizás, de una forma más interna, cuando sintamos que todos nuestros corazones juntos están construyendo esta vasija. ¿Por qué hablo de una forma externa? Porque hay que dirigir la atención hacia fuera, más allá de uno mismo. Bajo ninguna circunstancia debemos relacionarnos entre nosotros como una sociedad cerrada que no necesita ningún propósito más allá de sí misma.

Pregunta:

Mi pregunta es sobre la herramienta llamada «grupo». Al crearla, una persona se encuentra con obstáculos. ¿Cuál es su propósito?

Respuesta:

El propósito de los obstáculos que una persona recibe mientras construye el grupo o mientras moldea su actitud hacia él, es precisamente para que establezca la actitud correcta. ¿Cómo sé cuál debe ser esa actitud? En otras palabras, ¿cómo debe ser la vasija final? Lo alcanzo a través de los obstáculos que recibo constantemente y que corrijo.

 

Superar obstáculos significa adquirirlos e integrarlos en uno mismo como una fuerza beneficiosa. A través de esto, me vuelvo más sabio y experimentado, y la próxima vez recibiré un obstáculo mayor. Cada obstáculo, una vez corregido, se convierte en mí en una fuerza operativa eficaz.

 

Nuestro problema es que apenas sentimos que la próxima vez seremos más fuertes, porque la próxima vez caemos aún más profundo. Y, sin embargo, cada detalle se une al todo. Por eso caigo más profundamente.

 

Sin estos obstáculos, ¿cómo podría construirme a mí mismo? Lo mismo ocurre en nuestra vida corporal: otro examen, otra prueba, otra tarea, y así sucesivamente. A través de esto, una persona crece.

Adquirirlos e integrarlos en uno mismo El Creador ayuda a superar los obstáculos

La relación de una persona con el Creador

 

¿Quiénes son estos «delincuentes de Israel»? La discusión se refiere a la relación de una persona con el Creador, ya que en realidad no hay nada más que el Creador y la criatura.

 

Todo lo demás que aparece ante nuestros ojos existe solo dentro de este mundo corporal imaginario. Si me doy cuenta de que en mi conexión con el Creador todas mis acciones, o parte de ellas, no están dirigidas por Su bien, sino por mi propio beneficio, entonces me llamo a mí mismo un criminal de Israel.

Una persona puede pensar que es justa, que está trabajando por el bien del país, la sociedad o la familia, pero, por supuesto, esto es un autoengaño. Si no trabaja por el bien del Creador significa que trabaja para sí misma. Y si desea trabajar para el Creador, primero debe dirigirse hacia Él y solo entonces recurrir a todos los medios a su alcance para utilizarlos con el fin de conectarse con el Creador. Entonces, incluso en medio de las perturbaciones, podrá ver la ayuda para fortalecer la conexión con el Creador. Todo depende de la intención.

 

Por lo tanto, quien se dirige directamente al Creador y desea aclarar su estado debe examinar su relación con el Creador desde todos los ángulos y, a partir de ahí, decidir quién es realmente. Si una persona se llama a sí misma un criminal de Israel, es decir, alguien que no se dirige directamente al Creador sino en la dirección opuesta, significa que ha hecho un análisis profundo de sus cualidades e intenciones. Esto ya es un grado muy alto, un trampolín hacia la corrección.

 

Antes de que una persona se convierta en un criminal, no puede convertirse en justa, ya que se dice que «una persona no cumple un mandamiento a menos que primero lo viole». Primero debe haber la revelación y el reconocimiento del mal, y solo después habrá alejamiento del mal y buenas acciones.

 

Un criminal de Israel es un estado en el que una persona puede ver si se ha desviado de la dirección directa hacia el Creador (Yashar-El). A una persona que se esfuerza por convertirse en Israel le llega la Luz y le muestra que, de hecho, es lo contrario.

 

Si intenta dirigirse precisamente hacia el Creador en línea recta sin desviarse ni siquiera ligeramente hacia la derecha o hacia la izquierda, entonces descubre que está girado exactamente en la dirección opuesta, no hacia el Creador, sino hacia sí mismo.

Mientras una persona se desvíe de la línea directa hacia el Creador, ni siquiera caerá en una Klipá. Las diversas perturbaciones solo surgen para que la persona vuelva a la línea recta, directamente hacia el Creador. Pero si una persona se alinea precisamente con el Creador, entonces verá la Klipá. Por lo tanto, hasta que una persona se dirija directamente al Creador, no se verá a sí misma como un delincuente.

Sentirse traicionado

Pregunta:

Cuando siento una traición terrible, simplemente terrible, cuando apenas puedo soportarlo, cuando estoy ardiendo, ¿Dice que en ese momento o un poco más tarde, cuando te hayas calmado un poco, debes concentrarte en el origen y no en quien me traicionó?

Respuesta:

¡En el Creador! ¿Qué tiene que ver una persona insignificante con eso? Él es una marioneta, y el titiritero es el Creador.

Pregunta:

¿Entonces debo empezar a hablar y a trabajar con el Creador? ¿Y dejar ir a este hombre que supuestamente me traicionó? Él no lo hizo.

Respuesta:

¡No puedes exigirle nada! ¡Es un títere! Eso es todo. Y te sientes tranquilo. No ves traidores ni traicioneros a tu alrededor, nada ni nadie, ves títeres. Y el Creador Arriba mueve sus hilos, eso es todo.

Pregunta:

Casi siempre dice que odiamos a alguien, en lugar de empezar a cambiar nosotros mismos y nuestra actitud hacia el Creador. ¿Es eso? ¿Es todo nuestro trabajo?

Respuesta:

 Eso es todo. Pero es la parte más difícil.

Comentario:

Entonces, si puedo controlarme de tal manera que dirija todos mis esfuerzos a trabajar para Él, y solo con Él, entonces todo comenzará.

Mi Respuesta:

Entonces necesitas redefinir completamente qué son la verdad, la mentira, la devoción y la traición.

Pregunta:

Todos los conceptos desaparecen. Prácticamente ha eliminado el concepto de «traición». Entonces, ¿No existe culpa por parte de otra persona, no puedo culparla?

Respuesta:

No. No hay amor, ni odio, ni devoción, ni lealtad.

Pregunta:

¿Debo apuntar el vector hacia mí mismo, y eso es todo?

Respuesta:

Sí, ¡pero al menos sería hermoso, verdadero y puro!

Pregunta:

¿Será entonces un experimento claro?

Respuesta:

Sí.

Pregunta:

¡Pero entonces lo odio! Lo digo con cautela.

Respuesta:

No te preocupes, Él no lo oye.

Comentario:

Ya veo. Como dice la cita de Guberman: «Él es ciego, no ve tus travesuras». Así es. Cuando odio a un traidor, usted dice: «El Creador está haciendo esto, tendiéndome una trampa». Entonces mi primer sentimiento es: «¡Odio al Creador!». ¿Es eso cierto?

Mi Respuesta:

Por supuesto. ¡Naturalmente! ¡No hay duda al respecto! Si odias a alguien, es al Creador. ¡Tu relación es realmente siempre con Él!

Pregunta:

¿Cómo cambia mi odio hacia el Creador?

Respuesta:

Hacemos todo solo con el Creador. Estamos conectados solo con Él. ¡Y todo lo que parece que tenemos buenas o malas relaciones entre nosotros es una pura mentira! El Creador prepara casos, novelas, historias y misterios que nadie podría haber imaginado.

Pregunta:

¿Por qué nos hace esto?

Respuesta:

Para que dejemos de lado todo este mundo y nos ocupemos solo de Él. Pero para hacerlo, debemos ser puros: o egoístas absolutos o altruistas absolutos. Él no tolera nada más. Todo lo demás es desperdicio, suciedad. Por lo tanto, necesitamos sintonizarnos solo con el Creador y ocuparnos solo de Él.

Pregunta:

¿Cómo es que este estado de quejas, odio y plegaria al Creador: «¡Déjame en paz!» se convierte en un estado diferente: el amor?

Respuesta:

Se convierte en una plegaria, en que quiero ver Sus acciones detrás de todo lo que me rodea, tanto en mí mismo como a mi alrededor. ¡Que no hay nadie más que Él!

Pregunta:

¿Es esta la plegaria principal?

Respuesta:

Sí, para que Él me lo revele.

Pregunta:

¿Es este el cambio fundamental dentro de una persona? ¿Y cambia todo el mundo entero?

Respuesta:

Lo cambia todo. ¡Lo pone todo patas arriba! ¡Me confunde la cabeza! Porque siempre pensé que estaba conectado a otra cosa, dependiente de otra persona, haciendo otra cosa. ¡De hecho, no hay nadie ni nada!

Movernos de manera consciente  Aprendiendo a manejar los hilos por nosotros mismos

La verdad sobre la realidad

Pregunta:

¿Cuántas fuerzas existen y pueden interactuar entre sí?

Respuesta:

Un número infinito. Lo que dividimos en 125 grados se puede subdividir una y otra vez, sin fin.

 

Vemos que toda la humanidad, tras haber atravesado sus ciclos a lo largo de, digamos, cien mil años de existencia, aún no ha llegado al pasillo que conduce al mundo espiritual. ¿Y por cuántos estados diferentes habrá pasado una masa tan enorme de personas durante esos cien mil años, cada minuto, cada segundo?

 

Ni siquiera podemos imaginar a qué nos enfrentamos realmente. Pero en la espiritualidad es más sencillo, porque el grado inferior, con toda su diversidad, se integra en el grado Superior como un único elemento.

 

Es decir, toda la naturaleza inanimada se considera una unidad en relación con la naturaleza vegetal; toda la naturaleza vegetal se considera una unidad en relación con la naturaleza animada; y toda la naturaleza animada se considera una unidad en relación con el ser humano.

 

Y toda la humanidad se considera como una unidad en relación con lo divino. Por lo tanto, no hay complejidad. Al contrario, todo se vuelve cada vez más sencillo.

Pregunta:

¿Por qué existe precisamente esa graduación entre los niveles inanimado, vegetativo y animado?

Respuesta:

Esto se deriva de las cuatro etapas de la expansión de la Luz directa. El inicio de la influencia de la Luz sobre el deseo, cuando el deseo aún no se percibe a sí mismo como existente, se denomina la letra «Yod» o la primera etapa del desarrollo del deseo. Luego viene la segunda etapa, cuando el deseo ya comienza a sentirse a sí mismo. Después de eso vienen la tercera y la cuarta etapas. En la cuarta etapa, el deseo comienza a sentir al Creador. Esta cuarta etapa se denomina «Hombre» (en hebreo, Adam, de la palabra «Dome», que significa «similar al Creador»). Es decir, el deseo en la cuarta etapa siente al Creador y, por lo tanto, adquiere la posibilidad de llegar a ser similar a Él.

 

Desde la primera percepción del Creador hasta hoy han transcurrido 5,786 años, es decir, desde el momento en que Adán percibió por primera vez al Creador. Este momento se conoce como el Año Nuevo judío (Rosh HaShaná) y se considera la fecha del primer contacto de un ser humano en este mundo con el Creador.

Cómo desarrollar vasijas de otorgamiento dentro de mí mismo

El grupo es mi espejo. En la medida en que yo lo construyo, él me construye a mí. Tanto mi actitud hacia él como su actitud hacia mí están desligadas de mi deseo de recibir, lo que me ayuda a construir relaciones de entrega en lugar de expandir y llenar vasijas de recepción.

 

Si estuviera trabajando directamente con el Creador, sin duda utilizaría las vasijas de recepción. Baal HaSulam escribe que si el Creador se revelara, correría hacia Él gritando “Detengan al ladrón!”. El deseo de recibir me diría lo maravilloso que es trabajar para el Creador; querría estar cerca de Él, hacer algo por Él.

 

Después de todo, si Él me llena de confianza y placeres, ¿por qué no trabajar? ¿Por qué no percibirlo como bueno y grandioso? Siempre queremos estar cerca de la grandeza.

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Por lo tanto, el deseo de recibir se esforzaría por alcanzar al Creador para obtener un beneficio personal. Pero si en lugar del Creador tengo un grupo en el que no encuentro un gran beneficio personal, poder, confianza o una fuerte influencia sobre mí, entonces dentro de él hay condiciones que me permiten trabajar no con mi deseo de recibir, sino en la dirección de otorgar. Quiero desarrollar vasijas de otorgamiento dentro de mí mismo y por lo tanto, me dirijo al grupo.

 

Resulta que la ruptura de las vasijas es la oportunidad de trabajar con el deseo de recibir de los demás, de aquellos externos a mí, como si fuera con el Creador. Que el Creador haya puesto ante mí a otra persona, a alguien “diferente”, aparte de Él mismo, es verdaderamente mi salvación.

 

En este caso, puedo practicar genuinamente cómo ser un otorgante  y no un receptor. Puedo determinar si estoy dando o recibiendo. Puedo realizar ejercicios que más tarde me permitirán entrar en una relación con el Creador en la que mi actitud hacia Él será verdaderamente  de otorgar.

 

El grupo me ayuda a salir de mi deseo de recibir porque no es una fuente de placeres para mí. En cambio, si estuviera trabajando con el Creador, solo trabajaría con Él como fuente de placeres y nunca podría salir de mi deseo de recibir.

¿A qué conduce la comprensión de la grandeza del otorgante?

El trabajo destinado a hacer realidad la grandeza del otorgante es nuestro único trabajo, como en el ejemplo del invitado y el anfitrión.O bien actúo de acuerdo con mi deseo de recibir placer, o mi nivel «humano» entra en escena, el punto en el corazón, la cualidad de Biná, que recibí como resultado de la ruptura de las vasijas. Esta es una chispa divina de Arriba, mi alma, frente a la cual siento al Anfitrión. Entonces tengo dos elementos de percepción dentro de mí: deseo natural de recibir placer del Anfitrión, y el punto dentro de mí que siente al Anfitrión mismo como el otorgante.

 

Ahora realizo dos tipos de cálculos: Él como otorgante de placer y Él como el otorgante. Me encuentro en esta separación, y aquí es donde comienza el trabajo. ¿Qué es más importante para mí? ¿Él, Su grandeza, o arreglar mi relación con Él? ¿O acaso no me importa quién es Él y qué es, siempre y cuando reciba de Él y me llene? Por lo tanto, si queremos desarrollarnos correctamente, debemos cultivar de manera constante la conciencia, o el concepto del Anfitrión, y del otorgante.

 

Al principio, una persona se encuentra ante el Anfitrión y no lo ve. No ver al Anfitrión es muy importante porque le produce vergüenza, la sensación de que es un receptor, de que debe restringir sus deseos y ejercer toda su fuerza para desarrollar su actitud hacia el Otorgante, de modo que este se vuelva cada vez más importante que los placeres que provienen de Él.

 

Si Él es más grande que los placeres, entonces restrinjo continuamente mi deseo de recibir y no de operar dentro de Él. Prefiero permanecer en conexión con el otorgante, que es grande. Esto me da mayor placer, confianza y me llena más. Por el bien de recibir, lo que se llama «Lo Lishmá», pero aún así prefiero estar conectado con el Anfitrión en lugar de los placeres.

 

Entonces llega una etapa en la que incluso esta conexión de «consumo» con el Anfitrión, cuando lo «utilizo» para mis propios intereses, ya no me parece favorable. Cuando prefiero la conexión con el anfitrión a los placeres, esa conexión despierta en mí una conciencia de la naturaleza de Su carácter.

 

Esto implica dar importancia al acto de otorgamiento, a la cualidad misma del otorgamiento. Esto se llama «el encanto de la santidad». Esta cualidad se vuelve tan importante para mí que ya no deseo estar conectado con el Anfitrión a través de mis vasijas de recepción. Quiero conectar con el otorgamiento y pertenecer a él. Esto significa que la persona comienza a salir de sí misma hacia la cualidad del dador.

 

Luego busca los medios para lograrlo verdaderamente. Aún necesita ser consciente de la grandeza del Anfitrión, pero ahora de su grandeza como dador. Esta es la Biná pura, que la persona desea adquirir. Al adquirirla, comienza a asemejarse al anfitrión, pero solo en el sentido de que desea ser como Él. Esto significa que la persona, por así decirlo, adquiere Galgalta ve Eynaim, las cualidades de otorgamiento.

Aprendiendo a   Saber es otorgar