Yehudá Leib HaLevi Ashlag (Baal HaSulam)
Agosto 1926
A mi amigo del alma, que tu vela siempre esté encendida.
No obstante, cuídate de no sufrir una sacudida prematura de hombre, porque «el sitio en el que uno piensa, es donde uno se encuentra». Por lo tanto, cuando uno está seguro que no le faltará la abundancia, puede poner su esmero en las palabras de la Torá, pues «el bendito se adhiere al bendito».
Pero en estado de inseguridad, corresponde esforzarse y cualquier esfuerzo proviene de la Sitra Ajra, «y el maldito no se adhiere al bendito». Pues uno no podrá poner todo su esmero en las palabras de la Torá. Si debiera desplazarse al extranjero, de todos modos no debe contemplar estas cosas sino que rápidamente, como si lo hubiera poseído un demonio, y regresará a la normalidad para no esparcir sus chispas en tiempos y sitios que aparte de esto, no están aún lo debidamente unificados.
Debes saber que no se percibe defecto alguno de parte de los inferiores, más que en el tiempo y el lugar permitidos, como ahora. Quiero decir que ya sea útil o se lamenta o, Dios no lo permita, se desespera en ese preciso momento, es «acabar el final en todos los tiempos y en todos los lugares en el mundo», que es el significado de «Su enojo dura un momento, ¿cuánto dura su ira?». Un momento.
Por lo tanto, el hombre no tiene otro remedio más que dirigir todos los momentos presentes y futuros que sean ofrendados y entregados a Su gran nombre. Y quien rechaza un momento ante Él a causa de su dificultad, revela ante todos su necedad, pues todos los mundos y todos los tiempos no son convenientes para él debido a que la Luz de Su rostro no se viste en el cambio de las ocasiones y los tiempos, a pesar de que el trabajo del hombre ciertamente cambia a causa de ellos. Y por esto, gracias a nuestros sagrados padres que nos han preparado la fe y la seguridad por encima de la razón, que uno los utiliza en momentos de dificultad, sin esfuerzo e incansablemente.
Este es el significado de «en esto viene ligeramente, listo para todas Sus obras en esos seis días» pues la letra Hey, que es la raíz de la Creación, es una letra ligera y no sirve de nada tratar de agrandar su altura, ya que se considera que «fue lanzada sin razón y sin fin». Por lo tanto, quien asume el yugo del reino de los cielos en su totalidad, no siente esfuerzo en el trabajo del Creador, y por eso puede estar adherido al Creador de día y de noche, a la Luz y en la oscuridad, y no lo pararán la lluvia –que fue creada de ida y vuelta, en cambios e intercambios, pues el Kéter, que es el Ein-Sof (Infinito), ilumina a todos por igual realmente. El necio que camina bajo el diluvio de impedimentos que fluye sobre él, por delante y por detrás, dice a todos que él no siente la cesación y la falta de Dvekut (adhesión) como una corrupción o iniquidad de su parte.
De sentirlo así, seguramente se esforzaría por encontrar alguna táctica para salvarse, al menos, de la cesación de la Dvekut, ya sea más o menos, que esta táctica aún no fue negada a nadie que la haya pedido, o en forma de «pensamiento de fe», o mediante «la seguridad» o a través de «peticiones de su plegaria», que se adaptan a la persona precisamente en los sitios estrechos y angustiantes, pues incluso hasta un ladrón en la clandestinidad ora al Creador, y para ello no se necesita tener Mojin de Gadlut para sostener la rama conectada a su raíz.
«Y si no hiciese para ella estas tres», sino «saliera» al dominio público bajo la esclavitud de las criaturas, «gratuitamente y sin pago», a este dueño, pues no le darán nada por su esfuerzo, por trabajar en cosas vanas. Como está escrito: «quienes los hacen serán como ellos», etc. Y, ¿qué pedirá de ellos aquel que fue creado por el adorado, que se inclina ante la obra de sus manos? Por esto, todo el que dice que tiene impedimentos desde el cielo, yo le digo que está mintiendo en nombre de su Hacedor. Pretende con la malicia de su corazón estar incapacitado por no tener un deseo real de estar adherido al Creador, a causa de sus fuertes lazos con los Ketarim de Tumá (coronas de impureza) que en la interioridad de su corazón no desea separarse de ellos para siempre.
Este es el significado de «y si no tienen dinero, vayan y compren y coman, vayan y compren sin dinero, y sin precio compren vino y leche». Esto es que todas nuestras plegarias al Creador, quien nos ha dado de Su sabiduría y Su esplendor, es solo porque Él desea que nos decoremos ante Él con estos deseos, según «el espíritu atrae espíritu y trae espíritu».
Esto es como la alegoría: debido a que es descortés venir y entrar ante el rey, sin tener una petición… pero a uno realmente no le interesa el valor del regalo en sí, sino que con ello consigue estar adherido más o menos, a Él.
Y, como en la alegoría de un esclavo que quiere adherirse al Rey por la pasión de su corazón, comienza a practicar los modales de la realeza, y le prepara una petición al Creador. Pero el Rey lo rechaza. Si es inteligente, le dice al rey la veracidad del punto en su corazón que no desea ningún otro regalo salvo el que el Rey le asigne algún servicio, sea el más insignificante que haya, y de la forma que fuese, solo estar adherido en alguna medida con el rey, en una sola conexión incesante. Inmediatamente, el Rey nos lo revela en forma de Dvekut, la cual es despreciable ante los ojos de los despreciables, y su valor siempre es según la medida del deseo, del punto en el corazón, es decir, la plegaria, la fe y la seguridad, que nunca faltarán, ni siquiera por un momento durante las veinticuatro horas del día.
Pero, los despreciables, desde su punto en el corazón, no desean la Dvekut con el Rey mismo, en cuerpo del Rey, sino a sus muchos regalos y al escuchar que el Rey reparte posesiones y fortunas con maravillosos deleites, las chispas del fondo de sus corazones correrán hacia los poderosos obsequios. Por esto, ven el esfuerzo en la Dvekut con el Creador, de lo cual no recibirán nada, además de otras formas de «para qué», ¿por unas manzanas de oro? Y por ello, todo aquel que comprende, se burlará de aquellos trabajadores de corazón deficiente, que dicen a todos que son necios por decir que tienen impedimentos, y al buen entendedor, pocas palabras.
Pero «el pacto de los patriarcas no ha finalizado», y «aquel que viene a purificarse, es ayudado». Lo primero que hará en la mañana, al despertar de su sueño, santificará el primer momento con su Dvekut al Creador y verterá su corazón al Creador para que lo cuide durante las veinticuatro horas del día de que no se le cruce por la mente nada vano, y no lo considere imposible o sobrenatural, porque la imagen de la naturaleza produce una partición de hierro, etc., y uno debe anular las particiones de la naturaleza que siente. Y en lugar de ello, creerá desde el principio que no hay particiones de la naturaleza que lo separan de Él, y luego rezará con todo su corazón, así sea por algo que va por encima de su deseo natural.
Debes entender siempre que incluso cuando pase por formas que no son de Kedushá (Santidad), y cesa por un momento, de inmediato al recordar debe procurar verter su corazón con toda su capacidad, para que a partir de ese momento en más, el Creador lo salve del cese de su Dvekut. Y lentamente, el corazón se acostumbrará al Creador y deseará adherirse a Él verdaderamente y la voluntad del Creador triunfará en su mano.
Yehudá Leib