76) “¿Quién puede ascender a la montaña del Señor, y quién puede permanecer en Su lugar santo?” Todos los habitantes del mundo no contemplan por qué se encuentran en el mundo. Ellos no observan para saber cuál es el propósito de su existencia en el mundo, y los días pasan y no vuelven más. Y todos esos días que la persona vive en este mundo ascienden y se ubican ante el Creador, pues todos ellos fueron creados y son reales. ¿Y de dónde sabemos que fueron creados? Porque está escrito, “Los días fueron creados”.
77) Y cuando llega el momento de partir de este mundo, todos se aproximan al Rey Supremo, tal como está escrito, “Y se aproximaron los días de David para morir”, y “Se aproximaron los días de Israel para morir”.
78) Cuando una persona en este mundo no considera y no observa el por qué de su existencia, sino que piensa que cada día marcha en el vacío, cuando el alma sale de este mundo, no sabe hacia qué camino la elevan. Esto es porque el camino que asciende a donde las iluminaciones de las almas supremas iluminan, el Jardín del Edén, no es otorgado a todas las almas. Más bien, así como la persona atrajo sobre sí misma en este mundo, el alma continúa marchando después que ella parte de él.
79) Si esa persona sigue al Creador y lo desea a Él en este mundo, después, cuando él sale de este mundo, él sigue al Creador también, y se le otorga un camino para ascender al lugar en donde las almas iluminan debido al anhelo que su deseo siguió cada día en este mundo.
80) Rabí Aba dijo, “Un día, me encontraba en una ciudad de esas que están en el este, y me dijeron de esa sabiduría que ellos conocían de tiempo antiguos. Ellos encontraron sus libros de sabiduría y me presentaron este libro.
81) “Y en el libro decía que tal como el deseo de una persona está dirigido en este mundo, así atrae sobre sí misma el espíritu de arriba, similar al deseo que se había apegado a él. Si este deseo aspira por lo sublime y algo sagrado, él atrae sobre sí mismo lo mismo de arriba hacia abajo.
82) “Y si su deseo es aferrarse a Sitra Ajra y aspira a ello, atrae esa cosa sobre sí mismo de arriba hacia abajo. Y decían que atraer algo de arriba depende principalmente de la palabra, del acto y del deseo al que se apega. Esto atrae de arriba el mismo lado que se apegó a él”.
83) Y encontré en el libro todos esos actos y servicios de las estrellas y los ídolos y las cosas que son necesarias para servirlas y cómo el deseo debe dirigirse a éstos para atraerlos hacia ellos mismos.
84) De igual forma, cuando alguien desea apegarse el espíritu sagrado de arriba, depende del acto, la palabra y la aspiración del corazón hacia lo alto para que la persona pueda atraerlo de arriba hacia abajo y apegarse a ello.
85) Y ellos decían que la persona es atraída cuando sale de este mundo por aquello que lo atrajo en este mundo; y él está apegado y es atraído en el mundo de la verdad a aquello a lo que estuvo apegado y atraído en este mundo. Si es a la santidad, santidad; si es a la impureza, impureza.
86) Si es a la santidad, él es atraído al lado de la santidad. Se aferra a él arriba y él se convierte en un encargado y en un servidor, para servir ante el Creador entre todos los ángeles. Además, se apega arriba y se ubica entre todos esos supremos, tal como está escrito, “Te daré acceso entre estos que están de pie aquí”.
87) De igual forma, si él se aferra a la impureza en este mundo, él es atraído al lado de la impureza y se vuelve como uno de ellos apegándose a ellos. Estos son llamados “los dañadores de las personas”, y cuando él sale de este mundo, es tomado y sumergido en el infierno, ese mismo lugar en donde son juzgados los impuros que se impurificaron a sí mismos y a sus espíritus y luego se aferraron. Y él se convierte en un dañador, como uno de esos dañadores del mundo.
88) Y yo les dije a ellos, “Hijos míos, las palabras de este libro son cercanas a las palabras de la Torá, pero ustedes deben alejarse de estos libros para que no desvíen sus corazones hacia esos servicios y a hacia todos esos lados mencionados aquí. Tal vez podrían ustedes desviarse del servicio al Creador”.
89) Eso es porque todos esos libros engañan a las personas, ya que los antiguos fueron sabios, y ellos heredaron su sabiduría de Abraham, quien la entregó a los hijos de las sirvientas, tal como está escrito, ‘Y a los hijos de las concubinas de Abraham, Abraham les dio regalos’, y luego ellos fueron atraídos a esta sabiduría en diferentes direcciones.
90) Pero la descendencia de Isaac, la parte de Jacob, no es así, tal como está escrito, “Abraham le dio todo lo que poseía a Isaac”. Esta es la parte sagrada de la fe, a la que Abraham se apegó, y es de esta parte y de este lado que Jacob salió. Está escrito sobre esto, “Y he aquí que el Señor estaba de pié sobre él”, y está escrito, “Pero tu… Mi siervo Jacob”. Por esta razón una persona debe ser atraída hacia el Creador y siempre apegarse a Él, tal como está escrito, “Y a Él te apegarás”.
91) Está escrito, “¿Quién puede ascender a la montaña del Señor?” También está escrito, “Aquel que tiene las manos limpias”, que no hizo un estatuto y cuyas manos no se fortificaron con lo que no era necesario. Sus manos no se impurificaron y no impurificó su cuerpo con ellas, como aquellos que se impurifican a sí mismo con sus manos. Y está escrito, “Y un corazón puro”, es decir, una persona que no ha atraído su deseo en su corazón hacia Sitra Ajra sino que fue detrás del servicio al Creador.
92) “Quien no ha elevado su alma a la falsedad”. Está escrito, “Su alma”, pero se lee, “Mi alma”. Esta es el alma de David, el lado de la fe, Nukva de ZA. Su alma es el alma de una persona real, y esta es la diferencia entre el texto y la lectura. Por eso, cuando una persona sale de este mundo y su alma asciende con los actos buenos, ella será merecedora por ellos de caminar entre todos esos santos, tal como está escrito, “Caminaré ante el Señor en la tierra de los vivientes”. Por eso, él dice, “Porque él no ha elevado mi alma a la falsedad, recibirá una bendición del Creador”.