Yehudá Leib HaLevi Ashlag (Baal HaSulam)
Escuché el 21 de Iyar, Jerusalén
«Antes de la creación del neonato, sobre esa gota se anuncia si será necio o será sabio… pero justo o malvado, no dijo».
Y hay que preguntarse según esto: pero, ¿no es imposible que un necio sea justo?, porque «un hombre no cometerá transgresión a menos que el espíritu de necedad entre en él». Y como fue dicho: «El que es necio toda su vida, ¿cómo puede elegir, si le fue decretado ser un necio?».
Y también hay que entender las palabras: «Vi a los que ascienden y son pocos», «Se puso de pie y los plantó en cada generación». Y hay que aclarar que la palabra «pocos» significa que su número es cada vez menor. Y dado que Él los plantó, se multiplican. Y hay que entender lo que significa la expresión «y los plantó». Y además la palabra «pocos» indica el tiempo presente, en cuyo caso ¿cómo se multiplican estas plántulas?
Y hay que interpretar que necios y sabios se refiere únicamente a la etapa de preparación, porque está escrito: «Dará sabiduría a los sabios». Es decir, hay personas que nacen con un fuerte deseo, un corazón amplio y una mente aguda. Y a esa persona la llamamos «sabia» porque es capaz de recibir la sabiduría del Creador.
Y, en contraste, hay personas que nacieron necias. Es decir, son personas limitadas, es decir, todos sus pensamientos y deseos giran únicamente en torno a ellos mismos. Y no saben lo que es sentir al prójimo, porque no entienden lo que es dar al prójimo. ¿Y cómo podrán alcanzar el nivel de justo? Después de todo, no es posible ser justo hasta que no se alcance el amor al Creador. Pero si no tiene amor al prójimo, le es imposible alcanzar el amor al Creador, como se explica en lo que dijo Rabí Akiva: «Ama a tu prójimo como a ti mismo, es la gran regla de la Torá». Y según esto, esas personas no tienen elección. Y sin embargo, «justo o malvado, no dijo». ¿Significa esto que tienen elección?
Y esto hay que entenderlo, como dijeron nuestros sabios: «Vi a los que ascienden y son pocos», donde «los que ascienden» quiere decir, como dijimos anteriormente: las personas que son capaces y están listas para adherirse al Creador son pocas. Y por eso los plantó en cada generación. Por lo tanto, los necios ya tienen una opción: conectarse y adherirse a los justos de la generación. Y mediante esto recibirán fuerza y habilidad, para asumir el yugo del Reino de los Cielos. Y podrán realizar el trabajo sagrado cuando los justos les otorguen sus pensamientos y deseos. Y mediante la ayuda que recibirán de los justos de la generación, también ellos podrán elevarse al grado de justo. Aunque no posean estas cualidades por la naturaleza con la que nacieron, no obstante, gracias a su adhesión a los que ascienden, recibirán otras cualidades.
Resulta que mediante que «plantó a los que ascienden en cada generación», hay lugar para que los que ascienden puedan elevar su generación a las máximas alturas. Mientras que si los que ascienden hubieran estado en una única generación, no habría modo alguno de que los necios se suban a la vía de la santidad.
Y de ahí entenderemos la corrección que hay en «y los plantó», ya que por medio de plantarlos, multiplicó a los que ascienden. Del mismo modo que colocar una plántula en el suelo hace que luego las ramas se multipliquen.
Y también entenderemos el asunto de la elección. Es decir, si uno nace necio, es decir, está lejos de las cualidades de otorgamiento a su prójimo, a través de la adhesión con los que ascienden recibirá nuevas cualidades de ellos que transmitirán a los necios cuando tengan que elegir, es decir, él se someterá para ir y aceptar las directrices de estos que ascienden. De lo contrario, su Torá se convertirá en una poción de muerte para ellos. Y solo a través de la adhesión con los que ascienden serán merecedores de la adhesión con el Creador.
Después de todo, se sabe que cuando dos personas están una frente a otra, el lado derecho de la otra persona está opuesto a su lado izquierdo, y el lado izquierdo de la otra persona está opuesto a su lado derecho. Por eso, cuando se habla de dos caminos, el primero es de la derecha, es decir, el camino de los justos, cuya única preocupación es otorgar, y el camino de la izquierda es el camino de los malvados, ya que su única preocupación es su propio beneficio. Y por eso están separados de la Vida de Vidas, y son considerados muertos, como dijeron nuestros sabios: «Los malvados en vida son llamados muertos».
Según esto, resulta que incluso si uno estudia siguiendo el camino de la derecha, en cualquier caso, tiene frente a él el lado izquierdo del Creador. Resulta que la Torá se convierte en una poción de muerte para él. Después de todo, debido a la Torá y Mitzvot, si se encuentra en la cualidad de la izquierda, su intención será aumentar su cuerpo. Es decir, antes de esto solo quería llenar su cuerpo con los placeres de este mundo. Pero ahora, al observar la Torá y las Mitzvot, quiere que el Creador lo llene con placeres del mundo venidero. Resulta que mediante la Torá crece su vasija de recepción. Es decir, antes quería solo riqueza de este mundo. Y luego, mediante sus dedicación a la Torá y las Mitzvot, quiere también la riqueza del mundo venidero. Resulta que la Torá lo lleva a un estado de muerte, es decir, debido a esto alcanza un verdadero deseo de recibir completo.
Y, sobre todo, más aun cuando se trata de la Torá y Mitzvot de su lado izquierdo, es decir, su intención inicial es solamente recibir, lo cual se considera izquierda, y esto, por supuesto, está mal. En cambio, uno debe tratar de llegar a la adhesión, y entonces se vuelve uno con el Creador. Y entonces ya no hay derecha o izquierda, y llega a la equivalencia de forma con el Creador. Entonces, su lado derecho es el lado derecho del Creador. Resulta que su cuerpo se convierte en una vestimenta del alma. Y luego, cuando comience a dedicarse a las necesidades del cuerpo, no se dedicará a las necesidades del cuerpo más de lo que es apropiado para su alma. Del mismo modo que alguien que confecciona una prenda de ropa para su cuerpo, no hará la prenda más larga ni más ancha que su cuerpo, sino que tratará de que la prenda se ajuste exactamente al cuerpo, de lo contrario vestirá la prenda.
Es como si un sastre le trae un traje a un hombre y, cuando el hombre viste su cuerpo, ve que el traje es demasiado largo y demasiado ancho, y entonces el hombre devuelve el traje al sastre. Del mismo modo, el cuerpo humano debe revestir el alma, y el cuerpo no debe ser mayor que el alma. Es decir, que las necesidades de su cuerpo no sean demasiadas, es decir, más de lo que precisa para las necesidades de su alma.
Sin embargo, debemos saber que no es fácil llegar a la adhesión con el Creador, y «No todo el que quiera venir y tomar al Creador vendrá y lo tomará». Por eso, necesitamos a los justos de la generación. Porque al estar en adhesión con un verdadero Rav (maestro), es decir, alguien cuyo único deseo es solo otorgar, entonces uno debe hacer acciones para caer en gracia ante los ojos de su Rav. Es decir, debe odiar lo que su Rav odia y amar lo que su Rav ama. Y entonces, podrá estudiar Torá de modo que su Torá no se convierta en una poción de muerte.
Y este es el significado de las palabras: «Los tomó y los plantó en cada generación» para, a través de esto, poder conectarse con los que ascienden y así también ellos podrán llegar a la verdadera adhesión con el Creador.
Y no dejes que te confunda la pregunta de por qué el mundo necesita a los necios. Después de todo, ¿no podríamos ser todos sabios? Sin embargo, todo fenómeno necesita algún tipo de portador1. Y por eso necesitamos a los necios, para que sean los portadores del deseo de recibir. Y mediante esto, los que desean seguir los caminos del Creador podrán recibir ayuda de ellos, como escrito: «Y saldrán y verán los cadáveres de los hombres que se rebelaron contra Mí, porque su gusano no morirá, y su fuego no se apagará, y serán una abominación para toda carne». Como dijeron nuestros sabios, serán ceniza bajo los pies de los justos. Y mediante esto, los justos serán reconocidos, para que puedan dar alabanza y gratitud al Creador por haberlos acercado. Y esto se llama «ceniza bajo los pies de los justos, etc.». Es decir, podrán seguir adelante al ver el fin que sobrevendrá a los malvados.
También sujeto↩