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Carta 60
 

Baruj Shalom HaLevi Ashlag (Rabash)

Carta 60

11 de junio de 1962, Amberes

A mi amigo,

Recibí lo que escribiste, y en estas líneas revelas tu corazón, lo que falta y lo que es abundante. Que tengas éxito en el nuevo lugar. «Te levantaste y subiste» significa que el lugar causa. Es decir, a veces una persona se eleva al sentarse, lo que significa «siéntate y no hagas», como decían nuestros sabios: «Se sentó y no cometió una transgresión; es como si realizara una Mitzvá (precepto)». Además, a veces asciende de grado al levantarse y hacer.

Resulta que, «Te levantaste y subiste» se refiere que su ascenso es por medio de levantarse y hacer. Esto significa que, el «hacer» es más importante que el «no hacer», como dijeron nuestros sabios: «Hacer repele el no hacer», ya que la forma del hombre es amar el descanso, y en «hacer», cuando debe levantarse tiene más esfuerzo, por lo que es más importante.

En la ética, «no hacer» es más importante, como se explica en el sagrado Zóhar. Pero en lo revelado, considerado como la externalidad de la Torá, donde comenzamos con la externalidad, y luego, cuando observamos la externalidad, comenzamos a ingresar en la interioridad, por eso el orden del trabajo es que «hacer» es mayor.

Esto es así porque inicialmente, el hombre elige solo descansar. Por lo tanto, donde debe levantarse y no estar en «sentarse y no hacer», es más difícil para él. Y en todos los lugares donde hay más esfuerzo, es más importante. Pero una vez que está acostumbrado al trabajo, considera solo las ganancias.

El asunto de «No hacer» indica el placer que se revela en la Torá y las Mitzvot, y existe la cuestión de que se revela una gran recompensa y placer, que está prohibido recibir antes del final de la corrección, como nuestros sabios dijeron: «El cerdo está destinado a regresar a la Torá» ...

Y volvamos a nuestro asunto. Debemos saber que el propósito principal del hombre en este mundo es ser recompensado con el dulce placer y el buen sabor de la Torá. Porque solo cuando uno siente la dulzura de la Torá puede ver que solo él es el hombre más feliz del mundo.

Pero cuando mira al resto de la gente, despierta en sí la lástima de cómo están pasando sus vidas en tormentos, y nunca sienten ningún sabor en la vida que valga la pena sufrir los tormentos que están sufriendo en el mundo a cambio del placer que están recibiendo a cambio del esfuerzo.

E incluso ellos no pueden explicar por qué aceptan vivir en tales condiciones. Pero la verdadera razón es que «Vives en contra de tu voluntad», y es por eso por lo que quieren vivir, y «Todo lo que un hombre tiene lo dará por su vida». Y a pesar de que, según el cálculo que hará, es conveniente renunciar a toda la vida, aun así, el «vives en contra de tu voluntad» no le permite pensar esto, sino que el hombre quiere existir.

Sin embargo, debemos entender por qué el Creador haría tal cosa: la vitalidad del hombre será solo por la consciencia y no por el placer.

De hecho, se hace solo para la corrección del hombre. Es decir, por un lado, ve que no vale la pena vivir para la corporalidad, lo que significa que los placeres corporales no serán suficientes para él, por el trabajo que uno debe pagar por esto. Y por esta razón, hay lugar para que uno haga introspección y coloque todas sus ambiciones en la Torá. Si está satisfecho con la corporalidad, nunca concluirá que es mejor pasar de las necesidades corporales a las espirituales. Si no fuera por el asunto de: «Vives en contra de tu voluntad», cada persona se suicidaría inmediatamente, para no sufrir tormentos. Resulta que «vives en contra de tu voluntad» solo lo ayuda a no escapar de los tormentos.

El sufrimiento limpia las iniquidades de uno. Es decir, el sufrimiento hace que coloque todas sus pasiones solo en la Torá y la Mitzvá (precepto), por lo cual es recompensado con la vitalidad de la Torá. Decimos sobre esto, «porque son nuestras vidas y la duración de nuestros días». Es decir, queremos vidas largas no porque «vives en contra de tu voluntad», sino porque «son nuestras vidas», que es realmente la vida, y es por eso por lo que queremos que esos días se prolonguen.

Y dado que ahora has hecho el «Te levantaste y subiste», es decir, entraste en un lugar nuevo, «Y no tienes nada que no tenga lugar» (Avot 4:3), debes tratar de estar siempre en «Levántate y haz», y no estar inactivo, sino elevarte más y más y ser recompensado con el placer del brillo de la Luz de la Torá.

De tu amigo, Baruj Shalom HaLevi,

Hijo de Baal HaSulam