Baruj Shalom HaLevi Ashlag (Rabash)
Artículo N° 40, 1989
Nuestros sabios (Rashi, Tavó 3 (Deuteronomio 26:16), en Yitró 13:10) dijeron sobre el versículo: «El dia de hoy el Señor, tu Dios, te manda que cumplas estos estatutos y juicios, los guardarás, y cumplirás con todo tu corazón y con toda tu alma"."Cada día serán como nuevos ante tus ojos, como si los hubieras recibido hoy en el Monte Sinaí, como si ese fuera el día en que se te los ordenó».
Debemos entender lo que significa este agregado «como si ese fuera el día en que se te los ordenó». ¿Por qué no simplemente, como fue en el monte de Sinaí que recibieron la Torá, no es suficiente, y tenemos que aceptar «como si ese fuera el día en que se nos ordenó»? ¿Qué se nos agrega esto en el trabajo?
Dice en Shaar HaKavanot (Puerta de las intenciones) (Parte 2) que «La lectura Shemá (sección en cada plegaria) y la plegaria que rezamos todos los días siempre tres veces, tarde, mañana y mediodía, los días de semana y el Shabat (Sábado) y en días festivos, sepan que hay una gran diferencia entre las plegarias de los días de semana y las del Shabat y el comienzo del mes, y la plegaria de un día festivo o los días de la semana festiva». Además, en los días festivos, la plegaria de Pésaj no es la misma que la plegaria de la festividad de Shavuot. Y durante los días de semana, hay una gran diferencia entre la plegaria de un día determinado y la del día siguiente. No hay una sola plegaria desde que el mundo fue creado hasta el fin del mundo, que se parezca a la otra, y no hay una persona que sea igual que otra, y que corrija lo que la otra no corrige, ya que el propósito del mandamiento de la plegaria, es clarificar los escrutinios de los siete reyes de Edom que murieron. Y cada día y en cada plegaria se hacen clarificaciones de nuevas chispas».
Para entender la cuestión de la destrucción de los siete reyes de Edom, que debemos aclarar a través de la Torá, Mitzvot (preceptos) y la plegaria, debemos recordar dos cosas que ya conocemos:
1) El propósito de la creación.
2) La corrección de la creación.
El propósito de la creación es hacer el bien a sus creaciones, es decir, que los seres creados reciban el bien y el placer, y la corrección de la creación es, que cuando reciban todo el bien y el placer, y no se sientan avergonzados debido a la disparidad de forma que hay entre el receptor y el Dador.
Y el consejo es, que hubo una corrección, por lo tanto, la Luz no ilumina cuando recibe para sí mismo. Por lo cual, cuando el hombre está inmerso en sus vasijas de recepción para sí mismo, el ocultamiento y la ocultación recaen sobre él y no puede sentir la importancia de la Kedushá (Santidad), ya que la Kedushá se encuentra precisamente donde uno quiere dar contento a su Hacedor.
Sin embargo, mientras la persona no sea merecedora de las vasijas de otorgamiento, donde, solo en esos Kelim (vasijas) está presente la Luz Superior, la persona debe aceptar todo con fe, es decir, creer que el Creador es el que lidera al mundo como Bueno que hace el bien, y creer en la grandeza del Creador «porque es grande y gobernante». Y debe creer que es un gran privilegio servir a un gran Rey.
Pero, decir que es un gran privilegio, no es suficiente decirlo con la boca. Más bien, la persona debe sentir un gran placer en servir a un gran Rey. Es decir, ¿cuándo la persona puede decir que está al servicio de un gran Rey? Esto es así cuando siente gran placer en ello. Y si aún no siente placer en servir al Rey, esta es una señal de que no ha alcanzado el grado en el que cree que está sirviendo a un gran Rey.
Debemos creer en lo que está escrito: «Su reinado lo gobierna todo». Baal HaSulam dijo que no hay otra fuerza en el mundo, sino que solo Él hace y hará todas las obras. Además, la Kedushá revive a las Klipot (cáscaras), y que las Klipot no tienen vitalidad propia salvo lo que la Kedushá les da. Este es el significado de las palabras: «Tú las revives a todas». Que, quiere decir «Su reinado lo gobierna todo» es que Maljut de Atzilut les da vida, de lo contrario no podrían existir.
Por lo tanto, se deduce que lo que aprendemos acerca de que el Creador creó el deseo de recibir para poder recibir placer, es así, que debe recibir placer y deleite, de lo contrario no puede existir en el mundo. Es decir, que aunque se hizo el Tzimtzum (restricción) y la ocultación sobre el deseo de recibir para uno mismo, donde el bien y el placer no llegan, de todas maneras este deseo debe existir, ya que si se anulara, no habrá nada que corregir. Por lo tanto, para que exista, recibe una mínima cuota de vitalidad, para que no se anule. Y esa es la vitalidad que reciben, que proviene de la ruptura de las vasijas, cuando chispas sagradas cayeron dentro de las Klipot para que reciban vitalidad y no sean anuladas.
De esto resulta que sin placer, no podemos vivir. Sin embargo, mientras la persona no haya asumido el yugo del reino de los cielos, esa persona recibe vitalidad solo del Creador. Pero la persona no tiene la fe suficiente en el Creador, para decir que el Creador le da la vida. Por esta razón, dice que su vida proviene de la naturaleza. Pero debemos decir que, en verdad, el Creador se oculta con esas vestimentas ante los seculares. Sin embargo, ellos no creen esto, es decir, que el Creador se esconde ante esa persona, por lo que no puede creer que el Creador es el dador. Sino que el Creador se oculta con la vestimenta de la separación, por lo que el placer del Creador le llega a la persona vestida con distintas vestimentas, y el placer está vestido con esas vestimentas.
Esto se asemeja, a cuando vemos que en una comida, la persona se sienta y disfruta comiendo carne, pescado, etc., las sobras que quedan de la comida, las tira a la basura para que los gatos coman estos desechos, y ciertamente los gatos disfrutan del desperdicio. Vemos que están completamente satisfechos con la comida que encuentran en la basura. Por eso, vemos que los perros, las gallinas, etc., todos disfrutan de la comida, pero hay una diferencia y es que el placer del hombre no proviene del desperdicio, mientras que para ellos, el desperdicio sobrante es suficiente.
Lo mismo ocurre con la obra del Creador. Algunas personas disfrutan de los desechos, es decir, de las Klipot, de la tenue Luz que les da la Kedushá, y de esto obtienen una completa satisfacción. Y hay personas cuyo placer consiste en recibir lo que la mayoría recibe, considerados como «desechos de Kedushá». Sin embargo, esa comida no los satisface, porque tienen un impulso interno que los hace sentir que no vale la pena nacer para obtener placer de los desechos.
En otras palabras, sienten que no puede ser que el mismo alimento dado a los animales, es decir, a las bestias, animales y aves, etc., sea también el alimento para el hombre, a quien se considera como «hablante», que sea similar a los animales, es decir, que lo mismo que sustenta a los animales sustente al hablante. Esa sensación no los deja descansar y comienzan a buscar otra fuente de sustento para poder decir que vale la pena nacer y disfrutar de la vida.
Esto les hace buscar la espiritualidad y que asuman el yugo del reino de los cielos y el yugo de la Torá y las Mitzvot. Pero, aquí también, una vez que han asumido el yugo de la Torá y las Mitzvot, algunos de ellos obtienen satisfacción en términos de Lo Lishmá (no en Su nombre). Es como dice Rambam, que primero se les enseña a cumplir con la Torá y las Mitzvot con el fin de recibir recompensa. Y así debe ser, para que no cambien el orden de su trabajo, «hasta que adquieran conocimiento y adquieran mucha sabiduría, se les enseñará ese secreto poco a poco».
La pregunta es, ¿cómo sabemos que están en «hasta que adquieran conocimiento»? La respuesta es como dijimos anteriormente, que recibe un impulso interno y siente que no se puede decir, que lo que está escrito: «Porque es su sabiduría y comprensión ante los ojos de las naciones». Entonces, es evidente que su conocimiento ha aumentado, y es para él, como dice Rambam, que «adquieran mucha sabiduría». En otras palabras, se ha vuelto más inteligente y comienza a sentir que también hay una parte interna en la Torá y las Mitzvot.
Luego, «se les enseña ese secreto», es decir, que debemos trabajar también con intención, esto significa que la persona debe tratar que todas sus acciones, sean con el fin de otorgar. Entonces, la persona logra Dvekut (adhesión) con el Creador y es recompensada con todo el bien y el placer del propósito de la creación. Así la persona se alimenta con comida adecuada para el hombre, y no con los desechos que la Kedushá arroja a las Klipot para que tengan con que sustentarse.
Sin embargo, esta es solo una Luz tenue, suficiente como para sustentarlos y para que no sean eliminados del mundo. Porque si el deseo de recibir no existiera en el mundo, no habría lo que corregir. Y a medida que aprendemos, que lo más importante de la creación es el deseo de recibir, esto es toda la materia de la creación, excepto que existe la cuestión de la corrección de la creación, es decir, que la creación se llama «deseo de recibir», y que es con esa cualidad que se creó el propósito de la creación. En otras palabras, el deseo de hacer el bien a sus creaciones creó como existencia a partir de la nada el deseo de recibir.
La corrección de la creación consiste en darle la intención con el fin de otorgar, así la persona está en condiciones de recibir el bien y el placer. Entonces, al ser recompensados con Dvekut, que es la equivalencia de la forma, logramos alcanzar ese nivel: «Porque Él es vuestra sabiduría y comprensión a los ojos de las naciones». Es decir, solo cuando salimos del control de las naciones, llamadas «múltiples autoridades», y alcanzamos la autoridad única, donde existe solo la autoridad del Creador, entonces somos recompensados con la Luz de Jojmá y Biná.
Sin embargo, aunque la persona ya ha recibido un impulso interno y quiere trabajar con el fin de otorgar, y no simplemente en acciones con el fin de recibir recompensa, la mente obliga que el hombre avance y que cada día sea más fuerte que el día anterior, de hecho, aquí comienza un nuevo orden, que va realmente en contra de su intelecto. Es decir, que aquí comienza un proceso de ascensos y descensos, donde a veces la persona dice: «Los primeros días fueron mejores que estos».
Puede haber varios ascensos y descensos en un solo día o varios ascensos y descensos en una sola semana, hasta tal punto que muchas veces la persona se desespera y dice que no ve que alguna vez pueda salir del control del mal, y que lo único que le cabe hacer es rendirse bajo el deseo de recibir.
Y dado que él ya se dio cuenta de que la mayoría del trabajo con la Torá y las Mitzvot no es tan importante, porque la importancia primordial de observar la Torá y las Mitzvot debería ser al cumplirlas en el nombre de los cielos, esto significa que al darse cuenta que lo principal es trabajar en el nombre de los cielos, este conocimiento le hace sentir falta de importancia, es decir, que no es importante trabajar en las acciones sin intención.
Aunque él sabe, por lo que dijeron nuestros sabios que: «Uno siempre debe estudiar en Lo Lishmá, y de Lo Lishmá llegará a Lishmá (en nombre de la Torá)», entonces el mal de la persona le hace comprender, que es verdad, es importante, ya que de Lo Lishmá llegamos a Lishmá, pero el mal le dice a la persona, tú ves que no puedes alcanzar a Lishmá y esto lo puedes ver por ti mismo.
Es decir, en primer lugar, el mal que lleva en él, le hace pensar que debe renunciar a alcanzar un grado en el que pueda trabajar en beneficio del Creador. Y después de insertarle pensamientos de desesperación, le dice: Ahora, que ya has llegado al conocimiento, que lo importante es que todo sea en nombre de los cielos, entiendes que si no es para el nombre de los cielos, no vale nada. Por lo tanto, le hace entender, que no necesita hacer tanto esfuerzo para cumplir con todas las acciones, ya que, ya sabe por experiencia que Lo Lishmá no es tan importante, si ya sabes por ti mismo, que Lo Lishmá no es tan importante. Por lo tanto, puedes hacer renunciar a la Torá, la plegaria y demás.
Por lo tanto, durante el descenso, la persona declina y se comporta de acuerdo a lo que su mente le hace comprender. Y la persona, cuando está en un estado de descenso, en toda su bajeza, aún se enorgullece y dice: veo que las personas que observan la Torá y las Mitzvot en todos los detalles, aunque veo que no están haciendo en el nombre de los cielos, no puedo ser como ellos.
Acerca de eso se excusa con orgullo. Es decir, ellos todavía no han llegado a este importante conocimiento, de que lo que importa es hacer todo en beneficio del Creador, mientras que yo estoy en un grado más alto que ellos, y yo sí sé que lo que importa es hacer todo en el nombre de los cielos. Por esta razón, no veo la importancia solo del acto, si no se tiene la intención de hacerlo en el nombre de los cielos, tanto como para esforzarse y tener en cuenta todos los detalles. Esto se llama «una transgresión induce a otra transgresión». Es decir, la transgresión de la desesperación le hace degradar el trabajo de Lo Lishmá. Una vez que ha degradado el trabajo de Lo Lishmá, lo lleva a un grado de orgullo, lo que significa, considerar que es superior a los demás, que conoce mejor que el resto de las personas, que no entienden la verdad como él.
Sin embargo, si la persona no huye de la batalla, es decir, que no revela sus pecados en público, después de que pasa el tiempo, se apiadan de él desde el Cielo, le dan otro despertar, y asciende una vez más. Entonces, el mal viene a él una vez más para discutir con él y la misma secuencia se repite nuevamente. El consejo es no huir de las acciones a las que estaba acostumbrado, sino, por el contrario, hacer más acciones.
Y esto lo puede hacer solo por encima de la razón. Y la persona debe creer que en el trabajo que realiza durante el descenso, y agrega acciones externas en la base de por encima de la razón, con esto da grandes pasos para llegar a la meta, llamada «Dvekut con el Creador». Baal HaSulam dijo sobre este asunto, que este es el significado sobre lo que está escrito: «Porque los caminos del Señor son rectos, los justos andarán por ellos, y los criminales fracasarán en ellos».
Y en ese estado de descenso, si puede agregar acciones sobre la base de por encima de la razón, ya que su razón le muestra el orden de «la transgresión induce a otra transgresión», y se fortalece por encima del intelecto, entonces, acorta el tiempo de su trabajo y puede alcanzar antes la meta.
Por lo tanto, durante el ascenso, la persona debe plantearse la cuestión del acto y la intención. Es decir, que cuando siente que la intención es lo que cuenta, debe pensar que el acto también es muy importante, ya que está observando los mandamientos del Rey y no podemos comprender cuán importante es el acto para Él. Como dijo Baal HaSulam, por mucho que podamos apreciar la importancia de Lishmá, para el Creador, Lo Lishmá es mucho más importante, y no podemos comprender la importancia de Lishmá. Por lo tanto, durante el ascenso, la persona debe recordar no menospreciar el acto que realiza.
Pero, al mismo tiempo, la persona debe intentar hacer sus acciones, que sean todas en el nombre de los cielos. Hay una regla: cualquier cosa a la que la persona esté habituada se convierte en una costumbre, lo que significa que es algo que no necesita saber el por qué lo está haciendo. Esto se llama «Mitzvot que la persona aprendió», lo que significa que está habituada a ellas.
Pero dado que la Torá y las Mitzvot se dieron para «purificar a las criaturas», resulta que mientras realiza las Mitzvot, la persona debe tener la intención que este trabajo le dará un estado de Dvekut con el Creador. Resulta que la persona debe saber lo que quiere de esta acción.
Por lo tanto, si la persona realiza un acto por hábito, no necesita ninguna retribución. Por otro lado, observar la Torá y las Mitzvot por costumbre también es una cuestión importante, como nuestros sabios dijeron: «El Creador agrega un buen pensamiento a la acción». Es decir, cuando el hombre es recompensado con un buen pensamiento, es recompensado con poder dirigir sus acciones con el fin de otorgar, entonces, todas las cosas que hizo, que todavía no tenían la intención en nombre de los cielos, Él las agrega a todas las acciones que se hicieron antes y todas ellas entran en Kedushá. De ello resulta que cuantas más buenas acciones realice, luego yacerá sobre ellas el pensamiento en el nombre de los cielos.
Ahora entenderemos lo que nuestros sabios dijeron: «Cada día serán como nuevos ante tus ojos, como si los hubieras recibido hoy del Monte Sinaí, como si ese fuera el día en que se te los ordenó».
Esto tiene dos significados:
1. Así como antes estaban preparados para recibir la Torá, de la misma manera, cada día, la persona debe prepararse para recibir la Torá y las Mitzvot, ya que, a través de la preparación, puede alcanzarla. Pero si el hombre hace sin preparación, solo por hábito, entonces, mediante esto no es merecedor del propósito de la creación. Aunque esto también es una gran cosa, pero esto es en lugar de entrar al grado de: «Conoce al Dios de tu padre», lo que sin duda está va directamente a la meta, por esta razón, dijeron: «Serán como nuevos ante sus ojos», porque con esto logrará Dvekut con el Creador.
2. Si no son «como nuevos ante tus ojos», será para él como «Mitzvot que la persona aprendió», es decir, por hábito, entonces, ya no podrá observar la Torá y las Mitzvot por encima de la razón, porque al trabajar por encima de la razón, más tarde será merecedor del conocimiento de Kedushá. De esto se deduce que, cuando trabaja por costumbre, es decir, que siente que debe observar la Torá y las Mitzvot como una costumbre, que lo habitúa a organizar su día a día, entonces, no puede avanzar. Es por eso que dijeron: «Cada día, serán nuevos ante tus ojos», porque, mediante esto, la persona será recompensada con el propósito de la creación, que es para que las criaturas sean merecedoras de recibir el bien y el placer.
De acuerdo con lo que está escrito en el libro Shaar Hakavanot (Puerta de las Intenciones), el significado de «Cada día, serán como nuevos ante tus ojos» es porque esa es la verdad, es decir, cada día la persona corrige nuevos discernimientos, de aquellos que cayeron durante la ruptura de los Kelim, como se explica en el libro, de esto resulta que una persona no vuelve a recibir la Torá que recibió en el Monte Sinaí, no repite esas mismas cosas. Más bien, con respecto a la Torá que se le dio en el Monte Sinaí, con ella debe corregir cada día nuevos discernimientos. De ello resulta que es «como si en este día se te ordenara», lo que significa que cada día hay otros discernimientos para corregir con la Torá.
De esto aprendemos que la persona necesita comer cada día, y no es suficiente comer una vez al año, y que sea suficiente para el resto del año. Según las palabras del santo Arí, en cada comida, se clarifican nuevos discernimientos de la ruptura, aunque no todos lo sienten. Sin embargo, esto se le da a todo Israel, y todos los individuos del público en general deben llegar a este grado, como está escrito: «Porque todos me conocerán, desde el más pequeño hasta el más grande».