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Carta 37
 

Yehudá Leib HaLevi Ashlag (Baal HaSulam)

Carta 37

24 de marzo de 1927, Londres

Para mi amigo del alma (...) que arda su vela:

Recibí todas tus cartas. Sé fuerte y nos fortaleceremos; no temas y no tengas miedo de ellos. Y será una señal de que, cuando se acerca el éxito, el miedo y el temor hacia ellos aumentan.

Con respecto a tu pregunta –si viajar a América– no sé cómo evaluar tu espíritu en el trabajo del Creador. Quizás los enemigos vean esto como una oportunidad para debilitarte en Su trabajo.

Aunque «Los emisarios de buenas obras no son dañados», es decir, cuando uno se dedica a ello, cuando no dedica más tiempo del necesario para cumplir la Mitzvá (precepto); pero si se relaja y pierde más tiempo del requerido para cumplir la Mitzvá, las Klipot (cáscaras) tienen un lugar donde agarrarse. Y comprende esto a fondo.

Por lo tanto, haz la prueba tú mismo: comienza con los preparativos y las provisiones, y mira y mide tu fuerza. Si tus pensamientos no te preocupan cuando no estás en la acción, sino que, inmediatamente después de la acción necesaria, participas en el trabajo del Creador y puedes rechazar los asuntos mundanos que surgen de estos asuntos, entonces sabrás que eres un hombre fuerte, y vete. Porque el Creador te envió, y Él bendecirá tu camino y la obra de tus manos.

Pero si no puedes deshacerte de los pensamientos en exceso, ni siquiera, cuando no son necesarios y durante el momento de estar ocupado, y también te molestan cuando no te dedicas a ellos, entonces, no es a ti a quien el Creador ha elegido para esta gran obra, sino que, más bien, aún necesitas purificarte y apresurarte en todas las cosas que ayuden, como debería ser con los emisarios del Creador.

Yehudá Leib