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Carta 38
 

Yehudá Leib HaLevi Ashlag (Baal HaSulam)

Carta 38

10 de abril de 1927, Londres

Para... que su vela arda:

Recibí tu carta y te felicito por la Semijá (ordenación rabínica) que has obtenido. Este es el primer muro que te impidió seguir adelante. Espero que a partir de este día empieces a tener éxito, y vayas de victoria en victoria, hasta que llegues al palacio del Rey.

Me gustaría que obtuvieras otra Semijá, pero de ahora en adelante, date prisa y pasa la mayor parte de tu tiempo preparando tu cuerpo para reunir fuerza y ​​coraje «Como un buey al yugo y como un burro a la carga». No pierdas ni un minuto: «Porque el camino es largo y los suministros son escasos».

Y si dices: «¿Dónde está esa preparación?» Te lo diré, como escuché del Admor de Kalshin. En épocas anteriores, uno primero debía obtener todas las siete enseñanzas externas, llamadas «Las siete doncellas que sirven a la hija del Rey», como también una terrible mortificación. Y, sin embargo, no muchos fueron recompensados con caer en gracia ante Creador. Pero dado que hemos sido recompensados ​​con las enseñanzas del Arí y las formas de trabajo de Baal Shem Tov, es realmente posible, para cualquier persona, y las preparaciones anteriores ya no son necesarias.

Si te paras en esos dos, los cuales, por la gracia del Creador, y he sido favorecido por Él y los he recibido a ambos con firmeza en mis manos, y mi vista es tan cercana a ti como la cercanía del padre a su hijo, sin duda, te las transmitiré, cuando estés listo para recibir de boca en boca.

Pero lo más importante es el esfuerzo, es decir, anhelar esforzarse en Su trabajo, porque el trabajo ordinario no cuenta en absoluto, solo las partes que son más que lo usual, lo que se llama «esfuerzo». Es como una persona que debe comer una libra de pan para estar llena. Todo lo que come no merece el nombre de «Una comida satisfactoria», sino solo, el último bocado de la libra. Ese poco, a pesar de toda su pequeñez, es lo que define la comida como satisfactoria.

De manera similar, de cada servicio, el Creador extrae solo los pocos que están más allá de lo habitual, y serán las letras y los Kelim (vasijas) en los cuales recibirán la Luz de Su rostro. Y comprende esto a fondo.

Yehudá Leib