Noviembre se convirtió en el mes del Black Friday, cuando los precios tocan fondo y hay grandes ofertas. Nos encontramos más allá de la satisfacción, nos sentimos extasiados por nuestras compras de ganga, aunque, en el corto plazo no tenemos urgencia ni necesidad de desempacarlas ni de usarlas, si es que alguna vez las usamos.
En la sabiduría de la Cabalá, aprendemos que cuando trabajamos con nuestro ego, no nos deja descansar, revelamos la inclinación al mal. Nos muestra nuestra carencia constante y, por todos los medios posibles, buscamos satisfacer nuestras necesidades. Si mi vecino compró un artículo en oferta, seguramente yo también lo necesito. No estamos solos. Sin ningún estímulo externo, no podríamos cuestionar nuestras decisiones. En resumen, todo lo que necesites, cómpralo. Más allá de eso, lo que compras, te compra.