Saber que estamos desconectados es de gran valor, pues podría ayudar a plantear la importancia de nuestra conexión, la importancia de satisfacer las necesidades de todos, de buscar la forma en la que debemos construir nuestra sociedad, etc.
En resumen, la sociedad debe estar configurada de manera que, pase lo que pase, se cubran las necesidades de cada individuo o familia. Además de que cada individuo y cada familia tenga satisfechas todas sus necesidades, sería prudente poner en marcha un proceso de aprendizaje que enriquezca nuestros lazos, para que se extienda un buen vínculo humano recíproco, en toda la sociedad, esa conexión tendrá la capacidad de resolver todos los problemas.