Estudios recientes han encontrado correlación entre la calidad de vida y una vida comunitaria rica. En el centro de la conexión comunitaria se descubre y se siente una fuente de energía y felicidad. La educación comunitaria debe comenzar con eventos familiares, juegos, talleres y música. Incluyendo reuniones y ejercicios lúdicos que se adapten a cada población. El objetivo de cada reunión es crear un sentido cálido, amigable, seguro y placentero en la conexión humana.