Se dice que un visitante en la casa de Niels Bohr, Premio Nobel de Física, vio una herradura colgada en su despacho y preguntó con risa nerviosa: "¿Cree usted en supersticiones?", el profesor respondió: "Dios no lo quiera, no. Pero he oído que una herradura de caballo dará buena suerte, lo creas o no".
Las supersticiones han acompañado a la humanidad por miles de años, incluso durante el Siglo de las Luces y a lo largo de las eras tecnológicas y científicas.
Según la sabiduría de la Cábala, las supersticiones tienen raíz. No conocemos a la naturaleza en su conjunto. Hay fuerzas que aparecen de repente y actúan sobre nosotros y no sabemos qué hacer con ellas. Sentimos atracción por cosas que pueden complementar nuestro poder de fe, con el que estamos familiarizados y sobre el que tenemos control. Se llama "superstición", cuando no podemos ver la razón de algún fenómeno ni sus resultados.
Según Cabalá, la fe está en la fuerza de amor y conexión, la fuerza única del Creador que une y sostiene todas las partes de la creación en un sistema único. Si nos conectamos a esa fuerza de unidad, superior y racional de la naturaleza -poder de amor y conexión- la atraemos a nosotros. Al hacerlo, ya no necesitaremos supersticiones.