La Verdad sobre la Crisis Mundial
Subtítulo: Esta película es un proyecto social no comercial que tiene el único propósito de ayudar a la humanidad a superar la crisis global.
Narrador: Crisis en griego antiguo significa “el momento de inflexión”, después del cual las cosas no pueden permanecer como antes.
En economía, la crisis se manifiesta en:
Disminución de la producción
Destrucción de las relaciones industriales
Quiebra total de las empresas
Aumento de la cesantía
Como resultado de la crisis, el nivel de la vida disminuye, así como el producto nacional bruto real.
Wikipedia
Crisis. Hoy esta palabra se escucha en todas partes. Los analistas hablan de tasas y cuotas, pero eso no aclara nada. ¿Por qué tenemos que saber qué es la crisis? Tal vez, los gobiernos puedan resolverla. ¿Por qué nosotros tenemos que pensar sobre eso? Porque nosotros vamos a pagar por lo que está ocurriendo. Nuestras familias, cercanos e hijos van a pagar. Sin entender lo que está ocurriendo, todos nosotros seremos victimas pasivas y ciegas. Si los pronósticos sobre la fuerza de la crisis se cumplieran, todo cambiará. Esta vez, todo nuestro estilo de vida, la estabilidad y el confort pueden ser perdidos, si permanecemos como victimas indefensas.
Estamos en el fin de la primera década del siglo XXI. En la calle, el sol ilumina como siempre, algunas veces lo cubren nubes pero estamos seguros que mañana será un día soleado y la vida será exitosa.
Nosotros como siempre vemos en la calle el tráfico interminable de autos, ciudadanos que caminan, jóvenes madres que se preocupan de sus niños y empresarios en su carrera interminable por la rentabilidad.
En el momento que vean estas imágenes, esperamos que el mundo todavía sea como siempre, que todavía tenga sol y sonrisas y que nosotros, al encender el televisor, veamos los mismos aburridos programas, películas y shows, como de costumbre. Pero, en algún lugar dentro de nosotros, hay un obvio convencimiento de que todo eso es un envoltorio, juego de marionetas para los niños, convencimiento de que queremos no sólo esperar que bajen los precios de productos y que todo se arregle. Está claro que la crisis no se arreglará por sí misma.
Dentro de nosotros, ya estamos listos, ya hemos crecido y queremos saber la realidad. Queremos saber, ¿qué pasa en la realidad?, ¿por qué ocurre eso? y ¿a dónde vamos todos? Simplemente, tenemos que saberlo. Porque de la respuesta depende el futuro de nuestros hijos. Queremos creer en un futuro seguro y próspero.
Ahora, el futuro no parece así. Nosotros ya no podemos permitirnos a cerrar los ojos ante las obvias amenazas. Ya no podemos creer en este desorden, en este infinito teatro de marionetas.
Queremos gobernar sobre nuestro futuro, ¡nosotros mismos!
El 7 de julio de 2008, la crisis financiera global ha cumplido un año.
El 15 de septiembre de 2008, las acciones de Lehman Brothers disminuyeron en 90%, colapsando los índices de los fondos europeos.
El 6 de octubre los índices colapsaron también en Estados Unidos, en los primeros momentos de ventas de las acciones.
Al día siguiente, los índices colapsaron en todo el mundo.
El 15 de octubre, el déficit presupuestario de los Estados Unidos llegó a un récord.
El 16 de octubre, el mercado de acciones rusas colapsó.
El crecimiento de la economía de China fue inferior a un 10%, récord en los últimos 4 años.
La brecha entre los ricos y los pobres alcanzo su máximo de los últimos 20 años.
En menos de 20 días, la situación financiera de un banco produjo una reacción de pánico en todo el mundo.
En el período desde octubre a diciembre 2008, en los países de Europa occidental y, especialmente en Ucrania, ocurrió una crisis que causó una disminución drástica de producción, empobrecimiento de la población y aumento del número de cesantes.
En menos de 20 días, prácticamente todos los habitantes del mundo pronunciaron las palabras “la crisis global” como también las pronunciaron los presidentes de prácticamente todos los países del mundo, así como los directores de grandes corporaciones y estructuras financieras.
Por primera vez en la historia, en el mundo no quedó ningún lugar donde uno pudiera refugiarse o salvar sus ahorros.
El 15 de noviembre de 2008, en Washington, se realizó el consejo de “G 20” donde los jefes de estado de los países más grandes del mundo discutieron la crisis financiera global.
Las palabras “mundial” y “crisis” unieron los gobiernos de todos los países desarrollados.
Sin embargo, después de esta reunión ha quedado claro que los habitantes del planeta se encontraron con un problema que nunca antes había existido. Se requiere un pensamiento totalmente nuevo, en el marco de todos los países y continentes.
¿Pero en que debe ser expresado?
Esta vez, la crisis no se debe a una compañía o un financiero, sino que todo el sistema está al borde de un colapso y se requiere un gran esfuerzo para mitigarlo. La crisis tendrá consecuencias a largo plazo. No es una situación habitual en los negocios. Es el término de una era.
George Soros, financista americano.
La crisis mundial puede convertirse en un catalizador de la creación de un nuevo tipo de sociedad unida en sus aspiraciones. Al mirar hacia atrás, los historiadores dirán que esto no fue un tiempo normal, sino que fue un momento decisivo, un periodo de cambios globales. Ahora termina un capitulo y comienza otro, para las naciones, continentes y todo el mundo.
Gordon Brown, Primer Ministro de Gran Bretaña.
Se trata de una crisis global y, por lo tanto, se requiere una solución global.
Barack Obama, Presidente de los EEUU.
La crisis nos afectará y se sentirá en todo, diferentemente en distintas partes del mundo, no le permitirá a nadie escaparse. Nos obligará a elegir comunicarnos y estar en buenas relaciones, ahora mismo o como resultado de un periodo de agresión y guerras.
Michael Laitman, Miembro del Consejo Mundial de Sabios.
Todas las crisis financieras y depresiones económicas, hasta hoy, tienen la misma tendencia. Se aumentan. Sus consecuencias son graves y a largo plazo. Cada uno de las siguientes crisis afecta a más sectores de la economía, cada vez a más países y gentes. Se hacen más globales. Existen varias explicaciones de las causas de las depresiones económicas y crisis.
Existe una teoría que explica las crisis, epidemias y desastres naturales por las fluctuaciones normales en la naturaleza. La causa puede ser la actividad solar, los ciclos de la luna, la influencia de los planetas y estrellas. O sea, una teoría de que los periódicos ciclos cósmicos activan los procesos negativos en nuestra sociedad.
Existe otra teoría que postula que las causas de las crisis están en los factores objetivos, que cambian la economía mundial. Entre ellas, comúnmente se culpa a la inflación. El trabajo destructivo de los multiplicadores monetarios. Los últimos convierten el dinero real en las promesas sin base de los bancos. Todo eso es una característica de la nueva economía.
Según esta teoría, debemos aceptar el desarrollo de la economía mundial como una fuerza incontrolable, y nuestras crisis son simplemente la inhabilidad de predecir y gestionar oportunamente las fuerzas de la economía moderna.
Otra teoría se trata de las crisis económicas controladas. Se basa en el supuesto de que, a la cabecera de todos los sistemas económicos en el mundo, está un grupo potente y bien unido de los grandes banqueros y propietarios de las corporaciones internacionales. En otras palabras, la economía es la propiedad de grandes empresarios. Y el sistema financiero moderno de los Estados Unidos fue creado según los intereses de este grupo, así como una serie de las instituciones financieras, como el banco mundial. Según esta teoría, la influencia de la aristocracia financiera salió hace tiempo del marco de las relaciones económicas. Ella tiene a su servicio no sólo las economías de países enteros, sino también sus gobiernos, ejércitos y servicios especiales.
El propósito de esta gente, que posiblemente no se han visto nunca, es recibir ganancias sin límites. Es lógico suponer que su meta final es la obtención del poder sobre todo el mundo, total e imperceptible. De este modo, el principio económico de interacciones se basa en el miedo por el mañana, en la falsa necesidad de engañar y sobrevivir a cuenta del sufrimiento de otros. Dicho principio económico lleva el mundo a un colapso seguro.
Las personas, generación tras generación, crecen en esta falsa visión de la realidad, convirtiéndose en esclavos de este sistema. Incluso los esclavos deben despertarse hoy de esta realidad falsa.
Independiente de la causa formal de la crisis, sea la actividad del sol, teoría de hondas económicas o el grupo de empresarios codiciosos y sin principios morales, cualquier crisis causa sufrimientos y desastres humanos. Nuestros sufrimientos. Ninguna de estas explicaciones nos mejorará la vida porque las crisis se repiten con una visible regularidad, con la fuerza creciente y con las consecuencias cada vez más horribles.
Si todas las teorías son ciertas en parte o totalmente, entenderemos que todos estos procesos también son consecuencias de las causas más profundas, fuertes y ocultas. Sin embargo, tal vez no somos totalmente los esclavos pasivos del sistema, sino que tenemos la posibilidad de influir sobre la situación y no todo depende de los billonarios, los presidentes y la actividad solar. ¿Y existe quizás en cada uno de nosotros una capacidad de influenciar sobre este mundo grande y complejo?
Vamos a mirar un modelo simple. En la raíz de todas las relacionas económicas está la idea de obtención de ganancias. Entre nosotros se crean relaciones donde es obvio desear recibir un máximo de ganancias a cuenta de otros.
Supongamos que existe entre usted y su compañero el principio común de interacción de recibir ganancias a cuenta del otro. ¿Puede esto causar una crisis?
Supongamos que usted y su compañero juegan con una moneda. El perdedor entrega un dólar al ganador cada vez. Si el juego va hasta la quiebra total de uno de los participantes, la probabilidad de ganancia de cada uno de ellos es proporcional a la suma que tiene. Si al comienzo usted tiene 10 dólares y su compañero tiene 90 dólares, su probabilidad de ganancia es sólo 10% y la de su compañero es 90%. Este hecho es muy simple y entendible.
Sin embargo, de esto concluimos que los ricos se hacen aún más ricos y los pobres aún más pobres, porque la economía de libre mercado representa precisamente este sistema.
Podemos observar que un 40% de los recursos naturales están en manos de sólo 2% de las personas. Esta desproporción sigue creciendo drásticamente. Tarde o temprano uno de los participantes de este juego se arruinará. Entonces el juego llegará a su fin. Nadie podrá comprar los productos y su producción perderá el sentido. En otras palabras, vamos a llegar a una crisis global que va a destruir totalmente la economía.
Sin embargo, en ese momento, las organizaciones de beneficencia tomarán un poco de dinero de la parte ganadora y se entregará a la parte en ruina. Así, el juego se prolongará un poco más. Además, cuando el segundo jugador se encuentre en el límite de la quiebra, será más fácil controlarlo.
También, pueden aparecer leyes y organizaciones reguladoras que ralentizarán el proceso del enriquecimiento de unos y la quiebra de otros. Sin embargo, eso no cambiara la esencia. Inevitablemente uno será arruinado y entonces todo el sistema será destruido.
Durante la historia, las crisis sucedieron muchas veces. Pero en cada una de ellas, existía un tercer jugador que podía continuar el juego con nuevas fuerzas. Existían mercados independientes y países florecientes, una reserva de posibilidades. Sin embargo, en nuestro último estado de la globalización, los últimos jugadores de reserva se unieron con conexiones globales con los otros en una única red financiera.
Es decir, prácticamente todas las instituciones financieras mundiales se agruparon en una red densa e ineficiente. Cuando un pequeño jugador pierde, todos los participantes del juego caen según el principio de dominó. Todo el sistema se encuentra en crisis y no hay con quién jugar.
Por supuesto, los grandes empresarios que poseen la mitad de los recursos naturales mundiales no experimentarán las peores consecuencias de la crisis, como el hambre o falta de agua.
Tal vez, esta crisis les entregará nuevos métodos de control sobre el mundo. Sin embargo, este modelo, inevitablemente, llevará a la mayoría restante de la población mundial a la escasez de comida, agua, medicamentos y, como consecuencia, nuevos conflictos.
Actualmente, la diferencia de propiedades y posibilidades entre la ultra-rica minoría y la mayoría sin perspectivas, aumenta rápidamente.
No olviden que en nuestro ejemplo, además de los jugadores, existe un parámetro más. Es el mismo principio del juego, o en otras palabras el reglamento del juego, su esencia.
Independiente de la causa, sean los banqueros, el sol o la estadística, o algo más, siempre antes de la crisis nos encontramos un elemento al cual no ponemos atención.
Notamos que la crisis va junto con problemas de relaciones personales en todos los niveles. Sin embargo, acostumbramos a hablar de las relaciones personales sólo como una consecuencia del sistema, como algo destinado, como algo que no depende de nosotros.
¿Es así? La actividad del sol, relaciones personales, crisis,
La caída de los mercados, relaciones personales, crisis,
Leyes económicas, relaciones personales, crisis,
Relaciones personales, crisis.
¿Por qué estamos tan seguros que la causa reside en los banqueros, el dinero, la actividad del sol? ¿Tal vez estas son sólo causas formales y la causa real son las relaciones personales?
Si la felicidad en nuestra vida depende de nuestras relaciones, entonces ¿Por qué permitimos a los banqueros, a la actividad del sol u otro factor afectar dichas relaciones? ¿No depende de mí cómo me relaciono con el vecino, colega, familia, niños, todo el mundo?
Tal vez, mejorando los principios de interrelaciones personales por los cuales vivimos cada día, ¿podremos llegar a la coexistencia en armonía? Pero ¿cuáles son esas nuevas relaciones que podrían cambiar el mundo entero? En el mundo globalizado, ellas deben ser aceptadas por todos. De otro modo, el sistema mundial no va a funcionar. Y lo más importante: ¿dónde encontrar el reglamento para toda la humanidad? ¿En los políticos? Ellos tienen sólo un juego: el poder. La disputa por el poder determina su reglamento.
Las personas quieren tener la esperanza en que llegará un buen gobernador que corregirá todo. Todo el mundo se paró en espera de un milagro, observando los resultados de las elecciones en los Estados Unidos en plena crisis mundial financiera.
El día de las elecciones, el 4 de noviembre de 2008, los mercados financieros norteamericanos comenzaron a crecer rápidamente. Sin embargo, al día siguiente de las elecciones, los índices financieros norteamericanos nuevamente comenzaron a bajar.
Estamos ante de un gran desafío económico en nuestras vidas. Vamos a actuar de manera decisiva para solucionarlo, declaró Barack Obama.
Pero nosotros recordamos cómo las acciones decisivas de los políticos, lamentablemente, han causados crisis aún mayores y el sufrimiento de los millones de seres humanos.
¿Tal vez los empresarios tienen respuestas para todos nosotros? ¿Tal vez tenemos que imprimir más dinero? Practicamos este juego durante miles de años, pero hoy nos convertimos en los prisioneros de este sistema.
Entonces, ¿dónde buscar el método para construir el mundo con las relaciones armónicas entre nosotros? ¡Las respuestas a estas preguntas deben existir en alguna parte!
Debemos entender que, en todo lo que pasa con nosotros, hay una fuerza gobernadora, un factor o una ley que nos lleva cada vez a más grandes crisis y hoy nos ha llevado a una crisis global.
La condición imperativa de salir de la crisis es el conocimiento de las leyes o fuerzas que gobiernan a cada uno de nosotros. Y lo más importante, debemos determinar la dirección hacia donde la naturaleza nos empuja, para llegar a la armonía.
Para encontrar la respuesta, hemos estudiado la opinión de los científicos, filósofos, políticos y destacados líderes. Hemos revisando miles de páginas en el Internet.
Esperábamos encontrar un sistema completo y adecuado que entregue el entendimiento de la crisis moderna.
Hemos encontrado los archivos de las reuniones que han tenido lugar durante algunos años en varios países. En estas reuniones, los más destacados científicos, filósofos, artistas y líderes actuales discutían el tema de cómo mejorar nuestro mundo y de cómo evitar la crisis que viene. Entre ellos, hemos encontrado una persona sorprendente: científico, miembro del Consejo Mundial de Sabios, fundador de la Academia Internacional de la Cabalá, Michael Laitman.
Como se aclaró, Michael Laitman conecta en su persona la ciencia moderna con la experiencia y el conocimiento recogido en miles de años. Durante mucho tiempo, él ha intentado llegar a la conciencia de los científicos, políticos y empresarios para advertir sobre la crisis que se acerca y, lo más importante, sobre cómo poder evitarla.
La sala Milenium, Nueva York, 1500 personas. San Francisco, valle del silicio, la elite computacional. Reunión con los destacados de la física quántica, laureados del premio Nobel. La academia de la ciencia rusa, un discurso ante los científicos destacados de Rusia.
Grandes filas a sus charlas en Moscú, la sala de la Gran Biblioteca, la Casa de la Cultura. Él es invitado a los programas más populares de la televisión y de la radio.
Hemos reunido con este personaje. Él nos entregó respuestas reales y completas a las siguientes preguntas: ¿por qué pasa esto con nosotros? ¿Qué nos gobierna? ¿Cómo se puede hacer el día de mañana más feliz, completo y armónico para todos nosotros?
Entrevista con Dr. Michael Laitman
Profesor de ontología y teoría del conocimiento
Miembro del Consejo Mundial de Sabios
Narrador: Buenos días. ¿Podría decir algunas palabras sobre la ciencia que representa?
Michael Laitman: Mis conocimientos están basados en la ciencia de la cabalá. Tiene 5000 años, se originó en Babilonia antigua. Todo lo que esta ciencia predijo hasta el día, se ha cumplido. Nos cuenta que tenemos que conectarnos. En nuestra conexión, tenemos que considerar unos a otros como miembros de una familia. Uno no puede progresar a cuenta de otro. Si ahora me relaciono con el mundo, creando un sistema, por ejemplo económico o político, debo siempre pensar que estos sistemas deben ser buenos para todos.
Narrador: ¿Qué está pasando con el mundo?
Michael Laitman: ¿Qué está pasando con el mundo? El mundo se convierte en un círculo. Hay algunos que dicen que el mundo es mono-polar. Hay algunos que piensan que tiene que ser multi-polar. Ninguno de los dos es correcto. El problema es que estamos convirtiendo el mundo a mono- o multi-polar. Tenemos que hacerlo circular donde todo depende de uno a otro. Todos son igualmente importantes.
Narrador: ¿Podría aclararlo?
Michael Laitman: En un organismo vivo, todas las interacciones ocurren en forma conjunta y armónica. De la misma manera tenemos que crear nuestra sociedad humana que representa un organismo humano común. Así, podremos ver cuáles deben ser las soluciones en adelante. Todo lo que está construido en confrontaciones, debe ser eliminado inmediatamente. Sólo debemos dejar lo que está construido sobre una relación mutua y solidaria de unos con otros. No como “lo tuyo es tuyo, lo mío es mío”, sino que preocuparse por el bienestar de los otros porque ellos son partes de mi cuerpo. En este caso, las soluciones que vamos a tomar, serán para nuestro bienestar.
Narrador: ¿Sería correcto considerar que las relaciones entra las personas en el mundo moderno es la causa de la crisis?
Michael Laitman: No considero que sea una crisis, a pesar de que la llamo como todos de esta manera. Es simplemente la resistencia de la naturaleza frente a nuestras oposiciones a ella. Por eso, no hay que llamarla crisis, es simplemente el descubrimiento de aquellos desperfectos que existen hoy en la sociedad humana. Si corregimos todos los desperfectos entre nosotros, si reestablecemos una conexión normal y armónica entre nosotros, como parte de un cuerpo, todos estos problemas desaparecerán. De lo contrario, la crisis surgirá nuevamente, en otra forma, mucho más grave. La crisis será más cualitativa, es decir, tocará los niveles más finos de nuestro ser y, por supuesto, nos sentiremos aún peor. Entonces, vale la pena corregir la condición de este sistema global, ahora mismo.
Narrador: ¿Por qué la crisis comenzó con el sistema financiero?
Michael
Laitman:
La
crisis
comenzó
con
el
sistema
financiero
porque
es
el
sistema
de
nuestra
interrelación
más
importante.
Hoy,
estamos
en
un
mundo
donde
suministramos
uno
a
otro
absolutamente
todo.
Si
usted
entra
en
un
supermercado,
por
ejemplo,
o
en
cualquier
otro
lugar
donde
usted
obtiene
todo
lo
requerido
para
la
vida,
verá
de
cuántos
países
del
mundo
llegan
dichos
productos.
Además,
si
usted
analiza
cuáles
son
los
componentes
del
producto
comprado,
va
a
notar
aún
más
países.
Entonces,
hoy
no
hay
ninguna
cosa
en
el
mundo
que
se
produzca
en
un
único
lugar
y
que
sólo
depende
de
él.
Podemos
ver
eso
muy
claramente
en
el
ejemplo
de
Rusia.
Este
país
asumía
que
obtenía
el
petróleo
de
la
tierra
sin
involucrar
a
nadie
en
este
proceso,
es
decir,
sólo
dependía
de
si
mismo.
Inesperadamente,
vemos
cómo
la
crisis
afecta
todos
los
niveles
de
la
vida
de
Rusia
que,
en
principio,
puede
auto
abastecerse.
Entonces,
estamos
conectados
unos
a
otros
internamente,
no
sólo
económicamente,
sino
naturalmente,
con
conexiones
espirituales,
conexiones
de
almas
que
no
nos
dejarán
separarnos
ni
alejarnos
los
unos
de
los
otros.
Todos
nuestros
intentos
de
llegar
a
algún
alejamiento
o
independencia
de
uno
de
otro
causarán
una
crisis
aún
más
grande…
es
decir
una
mayor
resistencia
de
la
naturaleza.
Narrador: Las personas modernas, al encontrarse ante la realidad de la crisis y sin entender sus causas reales, intentan resolverla con métodos económicos o políticos. ¿Podría eso ayudar hoy a la humanidad?
Michael Laitman: Los gobiernos, científicos, economistas y sociólogos buscan una solución para la crisis. No pienso que la resolverán con un método común. Espero que cometan menos errores y aprendan de ellos. No creo que puedan aceptar hoy la solución que les ofrezco porque está a nivel donde ellos no pueden mandar. No es el ejército, ni el dinero. La solución está a nivel de educación y re-educación del hombre. Es el problema más grande en la sociedad, el problema de educación, a nivel mundial. Pero hoy la naturaleza nos lleva a esto y debemos entender que es la solución para sobrevivir… no solamente para buena vida.
Narrador: ¿Qué pueden hacer hoy las personas a nivel de la sociedad y el gobierno, para comenzar a salir de esta crisis?
Michael Laitman: Los líderes actuales deben entender que sólo en un acuerdo común, sólo con la creación de un sistema armónico y único que va a gobernar a todo el mundo por igual, en mutuo acuerdo, de forma justa, podrán llegar realmente a ser un poder. Podrán ser no sólo la elite a la que apoya la humanidad, sino que para sí mismos, a nivel personal, obtendrán una gran satisfacción de su ocupación porque hoy en día se les ha sido concedida la posibilidad de hacer de la humanidad una humanidad feliz, equilibrada y evitar el peligro de la exterminación… La recomendación es concentrar todas las fuerzas de la humanidad, todos los medios de prensa que tenemos, todos los sistemas para la educación del hombre en este sistema global, para que el hombre entienda y para que sea conciente… La educación se basará en ejemplos de la sociedad, de la interacción entre el hombre y la naturaleza a niveles vegetal y animal y responderá cómo construir de un modo similar nuestra vida y sociedad. En cuanto el público reciba este conocimiento, sentiremos sobre nosotros buenas influencias de la naturaleza.
Narrador: Prácticamente cada persona ya ha sentido las consecuencias de la crisis. Pocos creen en el pensamiento claro de los gobernadores. ¿Qué puede hacer una persona a fin de oponerse a la crisis?
Michael Laitman: La recomendación concreta es que el hombre comience a tratar al otro como a si mismo, porque en la realidad está tan conectado con otros que sólo en una interacción correcta y buena de uno a otro vamos a poder encontrar la solución de este conflicto. De otro modo, la crisis va a continuar y aumentar y se manifestará a niveles más altos, con un gran sufrimiento.
Narrador: Sabemos que durante los últimos años usted se ha reunido con diferentes y destacados científicos, políticos y líderes de la sociedad. ¿Qué es eso que quiere hacer llegar a sus conciencias?
Michael Laitman: Si cada persona escuchara nuestras recomendaciones y deseara realizarlas, en este mismo segundo, en este instante nos encontraríamos no en la oposición con la naturaleza, sino en armonía y acuerdo con ella. De este modo, sentiríamos que todo el mundo ya comienza a cambiar. Aunque todavía no estemos haciendo la corrección de la sociedad, aunque todavía no hayamos restaurado la conexión correcta entre nosotros, sólo el deseo de moverse en esta dirección restaurará entre nosotros una conexión correcta como diferentes partes de un organismo, restaurará esta conexión mutua y global como en un pequeño pueblo. Nos sentiremos como una gran comunidad, dependiente unos de otros. Si podemos mostrar a la humanidad que de aquí se originan nuestros problemas, y que solamente de este modo los podremos solucionar, entonces saldremos de esta situación.
Narrador: ¿Existe para la humanidad una esperanza de salir exitosa y rápidamente de la crisis a la era de buenas relaciones?
Michael Laitman: ¿Tenemos una esperanza de salida de la crisis y un futuro feliz de nuestros hijos? Por supuesto. De todas maneras, la naturaleza debe llevarnos justamente a este estado de equilibrio con ella misma. Tanto como resistamos, recibiremos los golpes y permaneceremos en esta crisis y otras crisis futuras. Depende sólo de nosotros acortar nuestro camino hacía el estado de bienestar en equilibrio con la naturaleza o hacerlo duro, muy largo, muy desagradable, incluso con guerras mundiales, exterminaciones, hambre, epidemias, etc. Existimos en relación con la naturaleza, no sólo con nosotros mismos. Actualmente, estamos en desequilibrio con la naturaleza. Por eso, los golpes pueden ser impredecibles, de todas partes, en todos los niveles. Por ejemplo, ecología y epidemias a nivel biológico; destrucción de familias, depresión, drogas y terror a nivel humano, en todos los niveles. Podemos experimentar grandes golpes de la naturaleza. Debemos entender que nosotros mismos los generamos. Por eso, sólo a través de nuestro entendimiento podemos disminuirlos y hacer hoy nuestro camino rápido, suave y agradable. Entonces, si entendemos que no existe otro camino y que debemos cambiar, cada uno de nosotros, llegaremos rápidamente a la misma meta pero por un camino agradable.
Narrador: Si cada persona en el mundo pudiera ver nuestra película, ¿qué le gustaría decirles?
Michael Laitman: El punto final es el mismo, llegaremos a un equilibrio con la naturaleza, a un estado de confort y perfección. De nosotros depende, de usted y de todas las personas en el mundo, de qué modo vamos a alcanzarlo.
Narrador: Durante miles de años, las personas guardaban y traspasaban los conocimientos capaces de cambiar el mundo. Ahora el momento oportuno finalmente llegó. Por el destino, Michael Laitman se convirtió en el vivo portador de estos conocimientos. Él tiene disposición de compartirlos con todos los que requieran. Hoy intentamos de traspasarles una parte de estos conocimientos que pueden cambiar cardinalmente toda su vida para bien. ¿Qué hará usted con estos conocimientos? ¿Va a compartirlos con el mundo o seguirá esperando noticias consoladoras de la televisión? ¿Va a esperar un aumento de sueldo y que todo estará bien? Independiente de lo que usted haga con estos conocimientos de ahora en adelante, recuerde que nuestro futuro depende totalmente de entender con mayor rapidez, qué es eso en realidad el amar al prójimo como a uno mismo.
Subtítulo: Esta película es un proyecto social no comercial que tiene el único propósito de ayudar a la humanidad a superar la crisis global.
Subtítulo: Agradecimientos especiales a la Academia Internacional de Cabalá y personalmente a Michael Laitman por la oportunidad de esta reunión.
www.kabbalah.info
Subtítulo: Agradecemos a todos los archivos, las agencias de noticias, compañías y personas naturales que otorgaron fotos y videos.
Año 2009.
Traducción: Alexander Neaman.