De acuerdo con la sabiduría de la Cabalá, el límite que nos separa del mundo superior es el ego que yace dentro de nosotros, el deseo de recibir. Cada persona puede y debe atravesar este límite al final de todas sus encarnaciones y llegar a ser igual al Creador. En lugar de vivir de acuerdo con los estándares de otras personas, podemos explorar en quién queremos convertirnos y alcanzar la eternidad y la perfección en el mundo superior. Todo lo que tenemos que hacer es formularnos la siguiente pregunta: "¿Estoy haciendo esto para mi propio beneficio o para el beneficio de los demás?" El mundo superior opera a través del amor.