Contra todo lo bueno, siempre hay algo malo. Así que no me verás saltando de alegría porque nos libremos de nuestros problemas y amenazas.
No creo que este sistema de defensa láser pueda dar una verdadera sensación de seguridad en Israel. Las cosas empeorarán. Nuestros problemas se elevarán a un nivel aún más alto.
Para tener verdaderamente sensación de tranquilidad, hay una idea simple a la que debemos adherirnos: conexión o lograr, en Israel, “Amar a tu prójimo como a ti mismo”.
Y no es una innovación de la industria de defensa. Hacerlo depende de nosotros, la gente. Si no logramos mejorar nuestra actitud hacia los demás, ningún equipo tecnológico ni científico ni militar, aunque sea sofisticado, nos ayudará.
Desarrollar lazos de amor mutuos nos protegería de todo daño. Si tuviéramos sentido de conexión muy fuerte, esta fuerza de conexión rechazaría todas las fuerzas del mal.
Esto es porque el pensamiento y el deseo son fuerzas más poderosas que los rayos láser. Son similares a las ondas láser, pero más agudas, operan más allá de tiempo, espacio y movimiento.
Necesitamos establecer una red de amor, amor que surja del corazón y veremos que esa misma inclinación aflora en los pensamientos y deseos de nuestros enemigos. Podemos hacer esta innovación tan necesaria en la conexión humana y tarde o temprano, tendremos que hacerla.