Toda la creación es el deseo de disfrutar. Lo que da placer se define como dulce y lo que causa dolor se percibe como amargo. La gente siente placer cuando obtiene alimento, sexo, familia, dinero, honor y conocimiento. Los cabalistas, sin embargo, saben que el verdadero placer reside en dar y encauzan su deseo de disfrutar de esa forma. La sabiduría de la Cabalá nos enseña cómo salir de la vieja percepción de dulzura para lograr una nueva en la que podamos ver el mundo superior.