A diferencia de los animales, el cerebro humano está destinado al desarrollo espiritual. El cerebro está controlado por la voluntad. Si bien parte de la voluntad humana y el cerebro son responsables de la existencia física, la otra parte tiene el potencial de desarrollarnos espiritualmente. Si queremos desarrollarnos, primero debemos crecer emocionalmente y, dependiendo de nuestro deseo, podemos desarrollar un deseo de sentir más de lo que sentimos en los cinco sentidos, sentir otro mundo.