Igualdad de los discapacitados, desde la perspectiva de un cabalista

Igualdad de los discapacitados, desde la perspectiva de un cabalista

10. led 2022
Las excursiones escolares no son una experiencia común para Mayan Hanan, de 12 años, que padece una rara enfermedad que le hace sufrir fuertes dolores durante caminatas largas. Su clase le preparó una silla de ruedas especial, capaz de atravesar diversos terrenos. Mayan dijo: "En este viaje, sentí que soy como los demás y que soy igual entre iguales. Todos se esforzaron mucho por mí". Este es un ejemplo de que lo que ayuda a un niño con discapacidad es apoyarlo, participar con él e identificarse con él. Identificarse significa comprender su sufrimiento, aceptarlos como iguales y desear que vivamos y participemos en todo juntos. Y participar significa compartir todo lo que tenemos al 50%. ¿Cómo podemos compartir la discapacidad de otra persona? Podemos tomar la mitad de su discapacidad sumando nuestra fuerza a la suya. Y la persona discapacitada apoya a la persona capacitada, le da oportunidad de ayudar y de sentir que contribuye. ¿Qué nos aporta exactamente una persona discapacitada? Ese es el quid de la cuestión. Nos parece que la gente sana da a la discapacitada, porque no entendemos lo que da la persona discapacitada. Ayudar nos da la oportunidad de conectarnos y actuar juntos. ¿Cuál es la actitud correcta hacia las personas con discapacidad? Para la gente sana es una llamada de las fuerzas generales de la naturaleza que necesitamos para acoger a gente, supuestamente discapacitadas en nuestra sociedad, cuidarla y llevarla a un estado en el que no sientan ninguna discapacidad. Depende de nuestra actitud correcta: que no hay discapacidad y que somos iguales en todo, en la vida. ¿En qué somos iguales? En que compartimos todo por igual, lo bueno y lo malo. Cuando alcancemos estos sentimientos, aunque sea un poco, nos sentiremos en un estado diferente. Estaremos en un mundo diferente, de verdadera igualdad, en el que vale la pena vivir.