Aprender no se trata de cuánto recuerda una persona sino de hasta qué punto expande su percepción. No sabemos qué es el mundo en el que vivimos ni cuál debe ser la conexión entre nosotros, pero si expandimos nuestras vasijas de percepción, percibiremos un mundo más amplio y atractivo. De esto se ocupa la sabiduría de la Cabalá.