A cada momento el hombre recibe nuevas dificultades -dificultades y oportunidades para profundizar la conexión con el Creador. Hay una fuerza que opera en la realidad y envía dificultades a cada ser humano y a la humanidad para que se desarrolle. Las dificultades se dan no para superarlas, sino para enseñarnos a dirigirnos al Creador y así podamos convertirlas en relaciones. No hay nada aleatorio en el sistema natural ni en nuestra vida privada.