En última instancia descubro que todos son yo y que toda la realidad es mi sistema. En este momento vemos el mundo de forma selectiva -lo más importante es menos importante para mí de acuerdo a una intención egoísta. Ver la realidad como realmente es requiere un programa de percepción nuevo, altruista. Necesitamos ver a todos como un sistema, pero la mente y sensaciones presentes no están listos para esto. Necesitamos desarrollar una nueva inteligencia espiritual: una percepción de la realidad absolutamente nueva, una inteligencia global que hará posible para nosotros sentir una actitud de amor hacia todas las personas como la tenemos para nuestros hijos.