Estamos viviendo una realidad y percibimos sólo un aspecto muy estrecho de esta, porque filtramos todo a través de: “Lo que es bueno para mí”. Adam HaRishón descubrió que es posible cambiar esta percepción hacia “Lo que es bueno para otros” y “Ama a tu prójimo como a ti mismo” (Levítico 19:18). Y así es como absorbemos una realidad ilimitada, que es en realidad un sola fuerza superior y estamos dentro de ella.