No podemos vivir sólo a través de la recepción. También debemos aprender a dar. Si trabajamos juntos para elevarnos por encima de nuestro deseo de recibir natural y egoísta, crearemos una nueva fuerza, un poder de influencia. Si producimos esta fuerza buena entre nosotros, iniciaremos una guerra al nivel de las fuerzas, las amenazas serán neutralizadas y una actitud positiva vendrá hacia nosotros.