Una parte de la humanidad tiene un ego pasivo, como en el lejano oriente y la parte que tiene un ego desarrollado creó las religiones judaísmo, cristianismo e islam. En realidad, ninguna de las religiones, incluyendo al judaísmo, se involucra en el amor de los demás y no lo establecen como su objetivo. Sólo la sabiduría de la Cabalá explica a la humanidad cómo volver a la conexión y por lo tanto, cómo sacar al mundo de la crisis en la que se encuentra. Este es el significado correcto de ser luz para las naciones del mundo.