Hoy no necesitamos líderes carismáticos. Necesitamos líderes que puedan comprender y entender a la gente y que puedan conectarse emocionalmente, para guiarla hacia un objetivo común.
Pero, no veo ejemplos de líderes así en nuestro mundo. El ego humano nos impide sentir a los demás. Para ser un líder así, se requiere superar la influencia del ego y en pocas palabras, descubrir lo que es, ser humano en el sentido más completo del término: alguien que se conecta positivamente con los demás, que siente que todos son parte de un sistema único y que debe dedicarse al beneficio de los demás.
Los líderes de hoy son todo lo contrario. No tienen escrúpulos y son egoístas, están dispuestos a derribar todo y a todos en su camino. Es porque nuestra economía se basa en principios egoístas, "lo mío, es mío, lo tuyo, es tuyo" y así, cualquiera que encuentra la forma de pisotear a los demás, de manera más efectiva, se vuelve más poderoso en ese sistema.
Por eso, si queremos encontrar líderes que puedan entender y ser amables con la gente, necesitamos una nueva economía. ¿Cómo será esta nueva economía? Será una economía del corazón, la economía que habla de la vida misma. La gente que vive de acuerdo con esa economía sentiría que puede ganar y construir el mundo con un material diferente, uno que se derive de las conexiones humanas positivas.
Esa será la economía líder del futuro. Aunque está muy lejos de donde estamos ahora, estamos destinados a alcanzar ese estado.