La competencia es necesaria para que el mundo funcione y para que la persona crezca y se desarrolle. Envidiamos a otros que parecen tener más y queremos ser únicos. En el futuro, la gente competirá en forma positiva, saludable, para ver quién beneficia más a los demás y a la sociedad en general. Todo se hará en favor del Cielo, más que para el honor personal. Todos apuntarán a la semejanza con el Creador al volverse más amorosos y otorgantes.