Una persona que trabaja de acuerdo al método de la Cabalá, en cierto punto, llega a la iluminación. Siente que el mundo está lleno de fuerza buena, amor y conexión. Es como una nube que desciende sobre la Tierra. Después pasa, sigue trabajando; su definición de lo que es un ascenso y un descenso cambia. Quiere mejorar. Por varios años, los datos fundamentales en él son corregidos y entra en una iluminación permanente. El Rav eligió el método de la Cabalá no porque fuera judío, sino porque era un método científico apropiado para todos. En Cabalá no hay ejercicios físicos, hay entrenamiento diario, estudio de las fuentes y un grupo donde conectamos. Una persona que descubre la Luz ve que todos se encuentran dentro de ella de forma inconsciente; su papel es ayudar a todos a sentir el poder de la bondad, del amor y la conexión.