Antes hablamos de que el mundo moderno parece hostil e imprevisible para la humanidad. Los científicos creen que, como resultado de esto, los humanos han tenido un cambio en los procesos de toma de decisiones y nos informan que nos estamos volviendo más definitivos. Más concretamente, vemos las cosas blancas o negras. No hay zona gris, ni espacio para la normalidad, todo es extremo. Por ejemplo, si algo es moral o no, si Dios existe o si es necesaria la pena de muerte o no. Los científicos afirman que la humanidad está al borde de graves tribulaciones y que necesitará sabiduría y capacidad de negociación, en lugar de sacar conclusiones precipitadas: aprender a vivir según las reglas de la coexistencia pacífica, aunque es evidente que no sabemos vivir de esta manera.
Si bien esto es correcto, veo que el futuro es terrible para la humanidad, una de las intensas repercusiones y reacciones dramáticas que afectan a la humanidad. Es probable que no podamos escapar. Baal HaSulam, un aclamado cabalista, escribió que es posible una tercera e incluso cuarta guerra mundial nuclear, si no escuchamos lo que la ciencia de la Cábala requiere que hagamos, sólo desastres y golpes podrán cambiarnos.
La naturaleza nos insta a darnos cuenta de la inclinación al mal de nuestra naturaleza humana, para que podamos empezar a cambiar. Esa es la ley de la naturaleza. No cambiará, se manifestará cada vez más ante nosotros. Hay que sentir en nuestra piel, en nosotros mismos, que tenemos la inclinación al mal en nuestro interior. Es imposible eludir este paso. La naturaleza seguirá peinando nuestra carne, con un rastrillo y no hay nada que podamos hacer al respecto.
Tendremos que llegar a comprender toda la profundidad de nuestro terrible yo egoísta y la necesidad de cambiarlo, incluso por nuestra propia voluntad. El sufrimiento hará que ocurra. Debemos llegar a un punto y pedir que la naturaleza nos cambie internamente en nuestras cualidades, en nuestra mente.
¿Por qué la naturaleza nos lleva a ese dilema? Porque, darse cuenta y sacar conclusiones de la calidad de nuestra naturaleza inferior, puede ser relativamente fácil. Casi todos estarán de acuerdo en que la naturaleza humana es cruel y que no podemos mantener relaciones positivas.
No podemos y nunca podremos cambiar por nosotros mismos. Se requiere una educación cabalística sistemática que nos explique cómo invocar las fuerzas positivas de la naturaleza en nosotros. Gradualmente, a lo largo de los años, esas fuerzas amables provocarán cambios en nosotros. Todo depende de la medida en que podamos atraer a esas fuerzas a nuestra vida, deseando que implementen esos cambios.
Un final feliz es posible, pero no podemos lanzarnos a él. Podemos observar con sobriedad lo que está ocurriendo y seguir intentando aumentar la conciencia humana. No podemos hacer otra cosa que añadir constantemente y con sensatez en esa dirección. Acabará brotando con el tiempo y con mucho esfuerzo, gota a gota.