La división social es muy poderosa en Israel porque cada israelí se siente libre, igual a los demás y tiene un deseo creciente de recibir, un gran ego. Los israelíes son personas de cuello rígido que no temen el castigo. Nuestros mayores enemigos somos nosotros mismos, debido al odio entre nosotros. De acuerdo a nuestra raíz, no podemos existir a menos que tengamos el deseo por conexión. Si no tratamos de resolver nuestra peligrosa división, la nación se desintegrará y nos dispersaremos en todas las direcciones.