¿Se pueden controlar máquinas con el pensamiento?

¿Se pueden controlar máquinas con el pensamiento?

30 de dic. de 2021
De hecho, podemos influir en el mundo con el pensamiento. El hombre puede aprender a influir en un dispositivo externo (eléctrico, mecánico, electrónico o cualquier otro) y activarlo a voluntad. Hay un ejemplo relativamente reciente de un hombre de 62 años con esclerosis lateral amiotrófica (ELA) que plasmó sus pensamientos en tweets, usando un BCI (interfaz cerebro-computadora) implantado en su cerebro y que, con el mismo dispositivo, aprendió a enviar correos electrónicos, hacer transacciones bancarias y comprar en línea, sólo con el pensamiento. Además de la activación motora controlada por el pensamiento, podemos transmitir emociones. Pero la capacidad de hacerlo requiere de un entrenamiento muy serio. Ese entrenamiento cae dentro de los ejercicios cabalistas y requieren que cada uno trabaje en sí mismo, en sus pensamientos y deseos, hasta que logre conectarse con los demás deseos, intenciones y metas. Así, podrán sentirse perfectamente bien, sin necesidad de palabras ni de comunicación externa. Pueden estar a gran distancia, en lados opuestos del planeta y aún así, sentirse cerca, como si hablaran entre ellos. Pero, ese mecanismo funciona sólo si todos los involucrados quieren comunicarse con amor. También así, la madre siente a su hijo a miles de kilómetros de distancia y también así, se sienten los gemelos entre sí. Creo que tendremos tecnología basada en el desarrollo humano interno, para poder conectarnos a herramientas y dispositivos externos y así, no tener problemas con la interacción entre personas y máquinas. Además, podremos controlarlos con el poder del pensamiento. Esa conocimiento y habilidad llegan gradualmente, en la medida en que podamos manejarlo. Hoy vemos que las relaciones humanas se han vuelto increíblemente negativas, con más y más amenazas y armas, eclipsándolas. El pensamiento puede penetrar sólo desde la posición del amor. Ese es el estado al que tendremos que llegar. No hay problema en la naturaleza. Ella ya nos habría revelado todo lo que tiene. El problema está de nuestro lado. La naturaleza, como si se protegiera, se revela tanto como podemos afrontar. Por ejemplo, imagina si hoy apareciera un arma controlada por el pensamiento. Inmediatamente destruiríamos todo. Somos las criaturas más malvadas de la naturaleza y somos muy peligrosas. Por eso, la naturaleza, sin destruirnos, nos guiará a un estado de relaciones corregidas, amorosas y afectuosas. Pero nos llevará mucho tiempo aprender.