Hoy nos enfrentamos a un problema que nos afecta a todos. Nadie sabe cuánto durará y cuáles serán sus consecuencias. Pero una cosa es segura: el mundo nunca volverá a ser el mismo. Ahora estamos gastando miles de millones para crear una vacuna contra el coronavirus. Pero en realidad la cura está en nuestras manos. Si nos esforzamos por acercarnos unos a otros y establecer buenas relaciones, ningún virus ni ningún otro problema podrá alterar este equilibrio. Esto es exactamente lo que la naturaleza nos muestra ahora con la propagación del coronavirus por todo el mundo: nuestras conexiones son incorrectas, nos están perjudicando a todos y a la naturaleza. Por lo tanto, es necesario corregirlas y construir nuevas y buenas conexiones. En este sentido, ¡la epidemia actual no es una enfermedad, sino una cura para toda la humanidad.