El alma humana es como un feto en el útero. Pasa por etapas de evolución desde una pequeña chispa hasta que nace en el mundo espiritual. Cada persona tiene esa chispa (un embrión del alma o un punto en el corazón). Si lo percibe, significa que el proceso de desarrollo gradual ha comenzado. Sin embargo, a medida que el individuo experimenta vacío e incertidumbre, busca el sentido de la vida. Esto podría durar muchos años. Pero aquellos que no abandonan la búsqueda y comienzan a estudiar la Cabalá, finalmente llegan a la respuesta.