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Blog de Rav Laitman

Aug 22, 2026 6:31 PM -

En el trabajo espiritual, para lograr un verdadero cambio de paradigma, la persona necesita atravesar distintas etapas de desarrollo. Aparte de obtener la medida completa del deseo de recibir, dándole a uno todo el material que necesita para su trabajo, este es el grado que lleva a uno a Lishmá [en Su nombre]. Es como dijeron nuestros sabios (Pesajim 50b): «Siempre debe uno ocuparse en la Torá y las Mitzvot Lo Lishmá [no en Su nombre], pues de Lo Lishmá se llega a Lishmá».

Uno debe tomar todas las medidas adecuadas para llegar a Lishmá, porque si no se esfuerza por esto y no alcanza Lishmá, caerá en la trampa de la sirvienta impura (Baal HaSulam, Introducción al Libro del Zóhar).

Si una persona desea pasar de su estado actual (1) al siguiente estado (2), debe comprender hacia qué se esfuerza. En el primer estado, debe ser capaz de sentir el segundo estado y desearlo por encima de todos los demás estados posibles que puedan presentársele. Si realmente desea el segundo estado más que cualquier otra cosa, despierta una fuerza llamada la Luz que reforma, la cual lo transfiere del primer estado al segundo.

Esta transición no significa que el llenado dentro de mí cambie: «Antes, sabía una cosa y ahora sé otra. Antes, sentía de una manera y ahora siento de otra». No, la acción de la Luz produce un resultado diferente: antes, pensaba de acuerdo a un sistema, y ahora mi sistema de pensamiento ha cambiado. Antes, sentía de acuerdo a un sistema, y ahora mi sistema de sentimiento ha cambiado. A través de la Luz que reforma, no es el contenido de la mente y el sentimiento lo que cambia, sino la mente y el sentimiento en sí mismos. Así es como paso al siguiente estado.

Por lo tanto, ya en el primer estado, la persona en realidad no quiere cambiar el llenado. Eso no es lo que importa. Lo que importa es que el sentimiento y la mente por ellos mismos cambien. Quiere que se vuelvan otorgadores en lugar de receptores.

Pregunta:

¿Cómo puede uno imaginar este nuevo patrón?

Respuesta:

Llega a través del esfuerzo y la contemplación. El tiempo también cumple su papel. Pero si no deseas que el proceso tome mucho tiempo, ¡apresúralo!

 

Hay dos estados: el estado actual, que es el primer estado, y el siguiente, que es el segundo estado. En cada estado tengo tanto sentimiento como mente. En ambos estados hay llenado, pero en el primer estado el llenado es malo, mientras que en el segundo es bueno. Me elevo por encima de ambos y pido una nueva vasija, un nuevo sentimiento y una nueva mente. No pido un llenado diferente, sino un corazón y un cerebro diferentes.

 

Así es como avanzamos por la fe por encima de la razón, pasando de la separación a la adhesión. Lo que me importa no es si la plenitud dentro de la vasija es buena o mala, sino lo que hago por encima de ella al elevar Or Jozer (Luz reflejada).

Pregunta:

¿Cuál es la diferencia entre pedir llenado y pedir un nuevo sentimiento y mente?

Respuesta:

La intención. Cambio mis intenciones.

Pregunta:

Pero por naturaleza, el deseo quiere llenado. ¿Cómo puede cambiar a una petición diferente?

Respuesta:

A través del Or Makif (Luz circundante), que retorna a la fuente. A través de la Torá.

Pregunta:

¿Sé por qué estoy esforzándome, o simplemente quiero algo nuevo?

Respuesta:

Lo sé, después de todo, estoy trabajando con mi deseo. Debo al menos tener algo de entendimiento de lo que es el otorgamiento.

Pregunta:

¿Cuál es el proceso real de pasar del primer estado al segundo?

Respuesta:

Un cambio de actitud de uno mismo hacia el Creador.

Pregunta:

¿Qué sucede exactamente con mi mente y mi sentimiento durante esta transición?

Respuesta:

Todo depende de qué sea más importante para mí. La mente y los sentimientos son yo. La Luz actúa sobre mí y cambia mis prioridades.

 

No puedo cambiarme a mí mismo por mi cuenta porque verdaderamente me conoceré solo al final de la corrección. Por ahora, solo estoy algo familiarizado con el “animal” en el que vivo, pero no con mi verdadero yo. Debo salir de ese “animal”, separarme de él para que se mantenga a mi lado, y solo entonces comenzar a trabajar en mí mismo; y después, comenzaré a saber quién soy realmente.

A partir de tus acciones te conoceremos   Un torrente de Luz sobre la diferencia potencial del deseo

Pregunta:

Según lo que escribe aquí Baal HaSulam, ¿Significa eso que no todo el mundo alcanzará la intención de Lishmá?

Respuesta:

Cualquiera que tenga una atracción genuina hacia la Sabiduría de la Cabalá ya desea, al menos internamente, cambiarse a sí mismo. Puede que aún no lo perciba o lo comprenda, pero ya está preparado para ello. Tal persona posee una demanda interna y no está dispuesto a permanecer como es. Busca una verdadera transformación.

 

La diferencia entre la Sabiduría de la Cabalá y la filosofía

Pregunta:

El diálogo que mantengo conmigo mismo, tratando de entender por qué sufro, ocurre dentro de mis Kelim ordinarios. ¿Realmente puedo investigar la fuente del sufrimiento dentro de ellos?

Respuesta:

Comprendiendo esto, tu diálogo contigo mismo realmente ocurre dentro de Kelim ordinarios (vasijas). Sin embargo, debido a que trabajas de acuerdo con el sistema descrito por personas que ya se han corregido a sí mismas y han alcanzado el estado de Gmar Tikún (el final de la corrección), recibes de ellos una fuerza llamada Or Makif (Luz circundante).

 

Naturalmente, sin ayuda desde Arriba, continuarías girando en torno a las mismas preguntas con tu propio intelecto y deseos y nunca te elevarías por encima de ellos. Todas tus investigaciones permanecerían en el mismo plano, como ocurre con los filósofos.

 

¿Cuál es la diferencia entre nosotros y ellos? Ellos usan el intelecto, pero no atraen la Luz circundante sobre sí mismos.

 

Si estudias los libros correctos, las fuentes auténticas, con la intención de atraer la Luz circundante, entonces comienzas a utilizar una fuerza, una altura, que existe por encima de tu naturaleza. Esta es la diferencia.

 

Si, en tus investigaciones, dependes únicamente de tu propio intelecto, como hacen los filósofos, entonces permaneces en el mismo plano. En tal caso, no hay corrección a través de la Luz circundante. Simplemente te vuelves más inteligente dentro del marco de este mundo. Pero esto no te da la capacidad de liberarte del sufrimiento ni de alcanzar su fuente.

 

Todo lo que posees son conclusiones alcanzadas a través del razonamiento. Esto se llama filosofía; uno no atrae la fuerza Superior para ser corregido por ella. Atraer la fuerza Superior no es para habitar con el sufrimiento o para llenarlo, sino para alcanzar su fuente; este es el trabajo de un ser humano.

Pregunta:

Pero la persona debe saber qué pedir.

Respuesta:

Hay muchas sutilezas aquí. Cuando la Luz circundante comienza a influenciarnos, nuestra solicitud cambia. Dejamos de pedir llenado y comenzamos a pedir corrección. Comenzamos a desear llegar a ser semejantes a la Luz misma, al principio sin entender lo que nos sucede y luego con conciencia.

 

La primera fase (Bejiná Álef) de las cuatro fases de la Luz directa desea recibir y disfrutar de la Luz. Sin embargo, después de algún tiempo, de repente comienza a desear otorgar, así como la Luz otorga. Esto es el resultado de la influencia de la luz Superior sobre nosotros.

 

Sin esta maravillosa propiedad, nunca podríamos alcanzar nada.

 

La diferencia entre la Sabiduría de la Cabalá y la filosofía (así como todos los demás métodos) es que la Cabalá utiliza la Luz circundante. Desde mi estado corregido, atraigo esta fuerza, esta Luz, hacia mi estado presente, porque quiero ser corregido, porque quiero estar allí.

 

Elevarse por encima de los deseos

Pregunta:

Realizamos diversas acciones para satisfacer nuestros deseos. ¿Cómo debemos relacionarnos con estos deseos?

Respuesta:

No nos enfocamos en los deseos en sí mismos, sino que buscamos la fuente de los deseos, porque allí se encuentra nuestra corrección. Quien permanece dentro de sus deseos permanece dentro de su naturaleza animal. Jamás encontrará plenitud, paz ni corrección en ese estado; no hay salida de él. No hay nada dentro del deseo mismo; está vacío.

 

Si deseas satisfacer un deseo, debes dirigirte a su fuente y no permanecer sumergido en el deseo. «El necio se cruza de manos y se come su propia carne». Así actúan quienes constantemente miran hacia adentro, a sus deseos. El Creador nos da una sensación de vacío dentro de nuestros deseos, lo que nos lleva a preguntar: «¿Cuál es la fuente del placer? ¿Dónde está la plenitud?»

Por lo tanto, debemos esforzarnos en alcanzar la plenitud pensando en Él, y no en nuestro vacío. No debemos reprimir nuestros deseos, ni detenernos en ellos, ni permanecer apegados a ellos. Más bien, debemos elevarnos por encima de ellos y establecer una conexión con la fuente de la cual pueden ser satisfechos.

 

Me adhiero al Superior. Al hacerlo, no me separo de la realidad ni del deseo de recibir; simplemente comprendo que la respuesta no se encuentra dentro de la realidad misma. Este es un método muy lógico, preciso y científico. No es en vano que se dice que la Sabiduría de la Cabalá abarca todas las ciencias; no son palabras vacías. Así es como se consolida un cambio de actitud de uno mismo hacia el Creador, elevándose desde el deseo propio hacia la fuente de todo otorgamiento.

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Aug 19, 2026 5:15 PM -

Pregunta:

Todos nuestros pensamientos e intenciones provienen del cuerpo. ¿Cuál es la mejor manera de cuidar el cuerpo físico? Sé por mi propia experiencia que si he dormido lo suficiente, estoy listo para ocuparme de asuntos relacionados con el trabajo espiritual.

Respuesta:

Por supuesto, cuanto más sano esté el cuerpo de una persona, mejor preparado estará para el trabajo espiritual y la preparación interior. Esto es bien sabido. Estamos obligados a darle al cuerpo lo que necesita. “Los antiguos romanos decían: “Mente sana en cuerpo sano”.” Por “mente” se referían al alma animal, pero no obstante, el principio permanece. Por lo tanto, es necesario dormir, comer, lavar el cuerpo y cuidarlo.

 

Cuando vivía en Rejovot, había un joven cerca de mi casa que criaba un caballo muy caro. ¡La forma en que lo cuidaba y apreciaba era increíble! Era toda su vida. Esta imagen quedó vívidamente en mi memoria. Así es como uno debe cuidar el cuerpo. Por supuesto, toda nuestra vida no debe centrarse en él, pero debemos darle lo que requiere.

 

Así es como debemos actuar. ¡Que el cuerpo trabaje para nosotros, para el ser humano dentro de nosotros! Para ese propósito, estoy dispuesto a cuidarlo.

 

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El ejemplo de disciplina y salud del Rabash 

Rabash cuidaba mucho su cuerpo. Yo le compraba todos los comestibles necesarios: verduras, frutas y chocolate. Regularmente se hacía análisis de sangre y prestaba mucha atención a mantener su salud.

 

Solíamos ir juntos al mar. “No salía del agua hasta haber nadado 600 brazadas”. Y si no íbamos al mar, entonces había caminata, una hora y media cada vez. Yo tenía que cantar algo de ritmo rápido, y caminábamos a ese ritmo durante una hora y media. A la mitad de la caminata nos deteníamos durante diez minutos, durante los cuales se me permitía hacer una pregunta, y luego continuábamos. En ese momento él ya tenía 80 años.

 

También asistíamos a sesiones de natación o gimnasia con un pase de membresía. Mi esposa recuerda que solíamos pasar de tres a cuatro horas al día haciendo deportes y ejercicios físicos. Algunas personas pueden sentarse todo el día, pero Rabash no podía; su cuerpo requería actividad física. Le compré una bicicleta, cada noche hacía ejercicio en ella completando 400 pedaladas. ¡Eso no era nada fácil!

 

Una vez yo estaba atravesando un terrible descenso espiritual. En ese tiempo venía a nosotros un instructor de yoga, y él nos enseñaba, no filosofía, sino ejercicios que ayudaban a desarrollar la flexibilidad del cuerpo. Yo estaba en tal estado entonces que dije: “No soy capaz de hacer esto”.

 

“Está bien, entonces no lo hagas”, respondió Rabash. “Yo continuaré solo”.

 

Él continuó practicando con el maestro de yoga en casa, y a los pocos días regresé.

 

Rabash hacía todo de acuerdo a un horario. Asignaba tiempo para comer, tiempo para beber, y así sucesivamente. Nunca bebía mientras comía, y nunca comía mientras bebía. Su actitud hacia el cuerpo siempre era muy precisa y disciplinada. También había cosas que me resultaban muy difíciles de soportar.

 

Por ejemplo, no permitía que se encendiera el aire acondicionado.

 

“Este es calor natural; no hay nada que hacer al respecto”, solía decir. Y lo soportábamos.

 

“Si quieres, enciende un ventilador. Es como el viento; eso es aceptable”.

 

Mi presión sanguínea subía terriblemente. Sentía como si estuviera a punto de explotar. La temperatura a nuestro alrededor era de 40°C (104°F). Rabash intentaba comportarse en relación con la naturaleza de la manera más simple posible. 

 

Bajo el dominio de la naturaleza: la frontera de la Cabalá

Comentario:

Cuando una persona que tiene sed finalmente recibe agua, bebe y experimenta placer sin sentir ninguna conexión con el Creador. En ese momento, tiene una gran Aviut (grosor del deseo) porque su disfrute es tan grande.

Mi Respuesta:

Estás hablando de un animal que tiene sed y disfruta al beber cuando recibe agua. Este no es el tema de la Cabalá.

 

La Sabiduría de la Cabalá habla sobre las intenciones, no sobre recibir algo de manera animalística, sin intención. La Cabalá explica cómo uno trabaja por encima del Majsom (barrera espiritual). Lo que existe por debajo del Majsom se llama “naturaleza”, y no hay necesidad de discutirlo. Deja eso a los psicólogos. ¿Qué nos importa a nosotros cómo existe el animal? Existe completamente bajo el dominio de la naturaleza, y no hay beneficio en eso para él, ni posibilidad de cambio. Y si en este momento no tengo la capacidad de cambiar mi naturaleza, ¿por qué debería ocuparme de ella?

 

Es mejor no detenerse en mi naturaleza presente en este mundo—cómo estoy construido, cómo funcionan mis células, cómo trabajan mi hígado, cerebro y otros órganos—porque no puedo cambiar estas cosas. Es una pérdida de tiempo. Es mejor estudiar cómo puedo cambiarme a mí mismo, elevarme y llevarme a un verdadero cumplimiento. Eso es mucho más valioso.

 

El verdadero punto de libertad y la intención por encima del deseo

Ya hay ocho mil millones de personas ocupadas con esta vida, que piensan que pueden cambiar algo dentro de ella. Si no soy como ellos, no pasará nada terrible.

 

Esto es a lo que la gente dedica sus vidas, creyendo que pueden cambiar algo, hasta que finalmente son enterrados. ¿Por qué dedicarse a eso? El verdadero desafío es detenerse y determinar qué puede realmente producir un resultado, qué es inútil, en qué vale la pena involucrarse y en qué no.

 

No hay beneficio en analizar interminablemente tu naturaleza presente porque solo te consumirás con preguntas como: “¿Por qué soy así? ¿Por qué el mundo es así?” ¿Y luego qué? Culparás al Creador y permanecerás exactamente como estás, excepto que ahora también tendrás un dolor de cabeza, una úlcera y otros problemas.

 

En términos cabalísticos, el enfoque no debe estar en lo que está gobernado completamente por la naturaleza, sino en el único punto donde existe la libertad: la posibilidad de adquirir una intención por encima del deseo de recibir. Ese es el lugar donde comienza el trabajo espiritual

 

Más Información     El punto de libertad: el comienzo del alma

 

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Aug 18, 2026 4:30 PM -

Un ser creado es algo que existe en el mundo espiritual, ya que nuestro mundo corpóreo solo existe en nuestra imaginación.

 

El ser creado nace de la línea media, del punto en el que dos fuerzas opuestas están presentes: la recepción y el otorgamiento.

 

Sabe cómo combinar estas dos fuerzas de tal manera que aproveche la fuerza de la recepción, que es opuesta al Creador. Fue creado deliberadamente de esta forma con el fin de dotar al ser creado de independencia y de la habilidad de situarse libremente frente al Creador. De este modo, podemos construir nuestra propia identidad independiente que incorpore ambas fuerzas a la vez.

 

En cada paso, el ser creado debe combinar correctamente estas dos fuerzas y verificar el proceso etapa por etapa para cada nueva parte del deseo egoísta que se revela en su interior. De este modo, el ser creado crece por sí mismo, se construye a partir de su propio material con la ayuda de la fuerza del otorgamiento, que obtiene de la línea derecha.

 

En esencia, todo el trabajo lo realiza la fuerza del otorgamiento, la fuerza de la Luz, el Creador. Pero el ser creado debe preparar todo lo necesario para ello. Al igual que en nuestro mundo utilizamos todos los medios a nuestro alcance en los niveles inanimado, vegetativo, animado y humano, junto con todas las facultades de nuestros sentimientos y nuestra mente. Sin embargo, seguimos diciendo que fuimos nosotros quienes hicimos el trabajo, porque somos nosotros quienes llevamos a cabo estas acciones utilizando los materiales de este mundo y nuestras propias habilidades.

 

La construcción corporal y la espiritual se desarrollan de la misma manera: primero hay un plan y, a continuación, utilizando los materiales de que disponemos, comenzamos a construir diferentes formas. Lo mismo ocurre en el mundo espiritual. A través de nuestro deseo y nuestra comprensión, nosotros mismos construimos las «formas del Creador», nuestra actitud hacia Él, que se asemeja a Su actitud hacia nosotros.

 

Somos verdaderos socios       Sociedad creativa con el Creador

 

Por un lado, esta es nuestra propia labor, tal y como está escrito: «Me esforcé y encontré». Pero, por otro lado, es la obra del Creador, porque aprendemos de Él, de Sus ejemplos, y le pedimos que la lleve a cabo. ¡Somos verdaderos socios con Él porque nosotros mismos sabemos exactamente lo que queremos y debemos preparar todo lo necesario!

 

En otras palabras, seguimos la línea media en la Cabalá  mediante nuestra intención, uniendo el deseo y la decisión sobre cómo conectar correctamente las fuerzas de la santidad y la impureza, las líneas de la izquierda y de la derecha.

 

La conexión con el grupo para alcanzar la independencia 

También construimos la línea media conectándonos con el grupo a través de la Luz.

Queremos formar parte del grupo y encontrar en él nuestro deseo de otorgar, pero ese deseo solo puede ser creado por la luz, por el Creador, que se oculta en ella. Así, incorporamos estas dos fuerzas —la fuerza del grupo y la fuerza del Creador— en nuestro interior, mientras permanecemos en la línea media.

 

También en muchos otros ejemplos vemos que actuamos en la línea media, ya que debemos combinar estas dos fuerzas —la recepción y el otorgamiento— para adquirir libertad de elección y construirnos a nosotros mismos de forma independiente a partir de ellas.

 

El desarrollo de la parte espiritual en una persona 

Pregunta:

Se dice que Abraham recibió una instrucción del Creador para cumplir un mandamiento. Pero no estaba seguro de sí mismo y fue a consultar con otros. ¿Acaso no confiaba en el Creador? Después de todo, Abraham ya lo sentía.

Respuesta:

Nos referimos a cómo una persona evalúa sus propias fuerzas. Una persona vive como un animal durante miles de años, de una encarnación a otra, al igual que el resto del mundo.

 

Hemos vivido muchos ciclos de reencarnación, en diversas formas y en distintos lugares. A lo largo de estos ciclos del alma, hemos evolucionado en cuanto a nuestros deseos y necesidades. Vemos la naturaleza de este desarrollo: el alma evoluciona y exige cada vez más.

 

¿Por qué el alma? Porque la parte animal que hay en nosotros no se desarrolla.Nuestro cuerpo permanece igual. Si no fuera por la parte espiritual en una persona, seríamos como un animal. ¿Acaso los animales evolucionan y de repente exigen televisión, automóviles, cohetes o música? Nada de eso. Un animal sigue siendo un animal, tal como nace, así permanece, solo tiene una ley: cuidar de su existencia.

 

Reencarnación, deseos corporales y el punto en el corazón 

Por lo tanto, lo que se desarrolla en nosotros es el aspecto espiritual, que evoluciona en dos etapas. La primera es material, animalística, o una especie de fase animal-espiritual. Buscamos sexo, honor, dinero y conocimiento. El alma se desarrolla de esta manera, pero este desarrollo tiene lugar a través de la búsqueda de los placeres de este mundo.

 

Tras haberse desarrollado así a lo largo de muchas encarnaciones, se revela en ella un Jisarón, una carencia o anhelo de placeres espirituales. La persona comienza a sentir el «punto en el corazón»; desea algo que trasciende este mundo, más allá de los placeres que puede experimentar con sus sentidos corporales.

 

El placer espiritual que se anhela se llama Or (luz), y el medio a través del cual se puede recibir y percibir se llama Neshamá (alma), una vasija espiritual o Kli.

 

La llamada a trascender el grado animal 

Cuando una persona comienza a desarrollar este Kli, aunque sea gradualmente, al recibir esta carencia (Jisarón) que surge en su interior tras todo el desarrollo animal a lo largo de numerosas encarnaciones, se asemeja a Abraham.

 

Comienza a sentir una aspiración, un anhelo de espiritualidad. Esto es como si el Creador le dijera: «Desarrolla tu ser, alcanza un estado nuevo, especial y superior». Y entonces la persona comienza a percibir diversas fuerzas, pensamientos e impulsos que favorecen o se oponen a ese estado.

 

Rabash explica que esto es como una obra de teatro, donde cada actor representa una cualidad propia. Así, Mamre es una cualidad, Sara es otra, y toda la familia de Abraham, con su ganado, su campo (en resumen, todos los elementos propios del estilo de vida beduino), representa las fuerzas de su alma que favorecen o se oponen a su desarrollo.

 

¿Por qué tiene que ser así? Después de todo, el Creador dice: «¡Lej Lejá! ¡Adelante! El camino está trazado, ¡adelante!». ¿Por qué habría dudas? ¿Por qué oponerse?

 

Porque la intención es que te conviertas en un ser humano, que te desarrolles como tal, y no quedes como un animal. Una persona podría ser tratada como una marioneta y ser mejorada, convertida en cualquier cosa que se desee, sin su propia consciencia ni participación.

 

Pero en ese caso, el ser creado permanecería en el plano animado, mientras que el propósito es deleitar a los seres creados elevando a la persona al grado del Creador, ya que deleitarlos en un grado inferior no se considera deleite desde la perspectiva del Creador. Si algo es bueno, solo puede existir en su forma más plena. Es decir, dar algo que no sea el «mayor bien» no es verdaderamente «deleitar».

 

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Aug 17, 2026 3:30 PM -

¿Qué son los ascensos y descensos en el trabajo interior? 

¿Qué son los ascensos y descensos? Son momentos en los que he dado lo máximo de mí. He intentado aplicar toda mi fuerza, conocimiento, tiempo y energía. He exprimido al máximo mis capacidades.

 

En el momento de este esfuerzo, me siento lleno de confianza en mí mismo, orgullo, impulso para seguir adelante, y la certeza de que lo lograré. Pero justo en la cima de mi inspiración y entusiasmo, de repente me sobreviene un descenso.

 

Sin embargo, este descenso me revela que, incluso al límite de mi esfuerzo e inspiración, todavía estoy muy lejos de la meta. Cada vez que me esfuerzo más y me esfuerzo más por superar los obstáculos y avanzar, aparentemente logrando algo, más descubro que en realidad me alejo cada vez más del objetivo. Cada vez, mi situación se me muestra con mayor claridad y la verdad se revela cada vez más.

 

Resulta que, de esta manera, desarrollo dos cosas en mi interior. Primero, la conciencia de que me alejo cada vez más de la meta. Segundo, la meta misma adquiere una importancia creciente. Por lo tanto, no tengo otra opción, ya que es absolutamente necesario alcanzarla, y comprendo que soy incapaz de lograrla por mis propias fuerzas. Entonces me invaden la decepción y la desesperación.

 

Pero no me decepciona ni la meta en sí, ni mi deseo de alcanzarla. Me decepciona solo mi propia fuerza. Estoy totalmente decidido a lograrla, estoy dispuesto a invertir toda mi energía para ello, pero simplemente desconozco cómo conseguirla.

 

Entonces llego a un estado en el que comprendo que debo trascender la razón, ir en contra de la lógica humana; que debe existir alguna solución «antinatural», algo que esté por encima de nuestra naturaleza. Solo entonces se me revela esta solución, que no pertenece a nuestra naturaleza.

 

Esta comprensión debe surgir de la combinación de dos opuestos: la importancia de la meta y la falta de mi propia fuerza para alcanzarla. Ambos polos deben estar presentes aquí. Veo que mis fuerzas son nulas y que nada puede ayudarme. Y desde Arriba, no se me revelan nuevas posibilidades que aún pueda intentar, hacer o añadir.

 

He agotado por completo mi potencial, me he agotado a mí mismo, lo he intentado todo y he fracasado en todos mis intentos. No me queda nada. Y esto es señal de que he llegado a un estado en el que he examinado todas mis fortalezas y he visto que son completamente insignificantes y no valen nada. Sin embargo, con cada nueva decepción conmigo mismo, recibía un deseo mayor de alcanzar la meta. Este es el significado de los ascensos y descensos.

 

Cada impulso, ya sea hacia arriba o hacia abajo, produce dos resultados: la decepción con las propias fuerzas y la importancia de la meta. Uno contra el otro. Con cada nuevo descenso o ascenso, con cada impulso de este tipo, esta contradicción se agudiza y estos dos polos se alejan cada vez más, hasta que la persona llega a un punto crítico.

 

En este proceso, cada persona tiene su propio camino que recorrer. Pero, como dice Rabash, el héroe aquí es solo aquel que tiene paciencia, que lo intenta una y otra vez y no cede. Siempre dice: «Si no soy para mí, ¿quién lo será?». No hay otro método. Uno siempre debe hablarse a sí mismo de esta manera. Y cuando uno ve un resultado insatisfactorio y siente que no ha tenido éxito, debe decir: «No hay nadie más que Él», y comprender que de esta forma Él revela su verdadero estado.

 

Conoce cómo revelar luz en los ascensos y descensos      La respiración espiritual: ascensos y descensos

 

¿Cómo diferenciar entre un descenso o ascenso espiritual verdadero? 

Los estados de descenso o ascenso no se definen por si me siento bien o mal en un momento dado. Si tengo pensamientos sobre el Creador, incluso en el estado más difícil, espiritualmente esto se considera un estado «bueno». Un descenso, en cambio, es un estado en el que una persona pierde la conexión con el Creador.

 

Por ello, mantener la conexión con el Creador, conservar un pensamiento en Él incluso durante un estado insoportablemente difícil, es preferible a perder esa conexión en el estado más favorable. Aquí debemos hacer un gran esfuerzo para distinguir correctamente entre lo que constituye un descenso y lo que constituye un ascenso espiritual.

 

En cualquier momento en que el Creador nos recuerde su presencia, sin importar cómo lo haga, debemos agradecerle. El recordatorio puede llegar en forma de un golpe o a través de situaciones extremadamente difíciles.

 

Por el contrario, tan pronto como perdemos nuestra conexión con lo divino, los placeres animales o las preocupaciones cotidianas nos distraen de los pensamientos espirituales. Nos confundimos y olvidamos que es precisamente el Creador quien nos envía todas estas situaciones y problemas. Esto es lo que llamamos descenso. Así, un estado de descenso o ascenso espiritual no se determina por nuestros sentidos, como una sensación de amargura o dulzura, sino por si se trata de verdad o falsedad.

 

Por lo tanto, nos resulta muy difícil acostumbrarnos a este tipo de discernimiento. Pero cuando una persona examina sus estados de esta manera, comienza a analizarlos bajo una nueva luz.

 

Al evaluarlos según el principio de «verdad o falsedad», se valora su estado según un único criterio: ¿Es beneficioso para mi progreso espiritual? Este discernimiento se realiza independientemente de la percepción sensorial. Entonces, cuando la persona está preparada en verdad, surgen de nuevo las dudas: ¿Debo acudir al Creador o intentar hacer algo por mí mismo?

 

Si acudo al Creador cuando soy capaz de hacer algo por mí mismo, entonces será una petición artificial. Rabash da el siguiente ejemplo: un niño pequeño llora en la calle y casi nadie le presta atención. Después de todo, todavía es un niño y llora por nimiedades. Pero cuando un hombre adulto llora, se le toma en serio.

 

De igual modo, a una persona que carga un peso que está a punto de caerse y pide ayuda, se le ayuda de inmediato. Pero si grita «¡Ayuda!» sin motivo aparente, y todos ven que no ocurre nada grave, nadie le prestará atención.

 

La medida real de los ascensos y descensos espirituales 

Nuestra percepción de ascensos y descensos no corresponde con la realidad, sino con lo que siente el deseo de recibir. Cuando la luz me influye, experimento un ascenso; si no, un descenso, y caigo en la depresión.

 

Es decir, me guío por la sensación de saciedad, ya sea en el estómago o en el bolsillo, según mis vasijas (Kelim) de recepción. Pero desde un punto de vista espiritual, esto no constituye ni un descenso ni un ascenso.

 

¿Cómo puedo medir verdaderamente mis ascensos y descensos? Solo cuando la Luz no brilla sobre mí. ¿Exalto al Creador por mí mismo y no solo cuando recibo de Él? ¿Lo alabo porque es grande a mis ojos? Puedo exaltar al Creador un 10%, diez o veinte gramos, o quizás sea completamente incapaz de hacerlo. Esa es la medida.

 

Es imposible determinar esto mientras se experimenta placer, porque la Luz anula el Kli (la vasija). Tal medición solo es posible en un estado de oscuridad, cuando me impongo una restricción y declaro que lo que sucede no importa. Lo principal es que no quiero que la presencia o ausencia de Luz me influya. Quiero relacionarme con el Creador tal como es, sin que esto tenga relación alguna conmigo.

 

Si soy capaz de sobrellevar los estados de oscuridad, entonces se puede decir que estoy, como si estuviera en un estado de restricción, sin querer que la Luz me ilumine. No quiero avanzar hacia el propósito de la creación mediante el combustible que el Creador me da, ya que cuando Él me da Luz, avanzo, y cuando no me la da, no avanzo. Quiero avanzar mediante mi propia luz, en un estado de oscuridad; la meta es importante para mí y esto me sirve de combustible.

 

Solo yo mismo puedo desarrollar la sensación de la importancia de la meta en mi interior, precisamente cuando estoy en la oscuridad.

 

Esto es lo que se llama fe. Y mi bienestar depende de si puedo avanzar guiado por la Luz de la fe. Si la luz de la fe me guía en lugar de la iluminación divina, entonces me sentiré bien. Y si la Luz de la fe no me guía, o es débil, o insuficiente, significa que aún no he alcanzado el estado descrito en este trabajo con los ascensos y descensos espirituales. 

 

Tener fé en que la luz te guíe      La Luz nos guía hacia la recuperación

 

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La ONU está contra Israel, contra el asentamiento de judíos ... ¡Qué más puede querer la humanidad si los judíos no dan ejemplo de unidad a los pueblos del mundo!
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