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Artículos sobre eventos actuales, cultura, ciencia popular, relaciones y más, presentados desde la perspectiva única de la sabiduría de la Cabalá
El contenido está basado en conversaciones ofrecidas por el Rav Dr. Michael Laitman, y fue escrito y editado por sus alumnos.

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La fuerza de la conexión: El secreto espiritual que transforma al grupo y revela al Creador

La grandeza del Creador y su gloria de las que hablamos constantemente en el grupo, y con ello lo exaltamos, de hecho, es un medio por el cual una persona, al ir todo el tiempo hacia su interior, comienza a volverse hacia el Creador.

 

Esto se puede ver incluso en ejemplos sencillos. Has llegado aquí a las tres de la madrugada, no te importa nada y todavía estás medio dormido, lo único en lo que puedes pensar es en sentirte mejor. Supongamos que no estás bien, que te sientes decaído y que nada te interesa.

 

No hay nada que puedas hacer; ya has venido hasta aquí, estás escuchando la lección y captas todo tipo de palabras y conversaciones de tus amigos. Te das cuenta de que piensan de forma diferente, de que están muy animados en espíritu, y eso empieza a inspirarte.

 

Cuando te sientes inspirado, se produce en ti un cambio, lo quieras o no, en tu actitud hacia la vida y el propósito de la misma; como resultado, eres capaz de hacer un esfuerzo. Puedes decir: «Sí, estoy haciendo esfuerzos, pero todos se basan en la euforia que me ha transmitido el grupo. Si no hubiera venido aquí, si no me hubiera sentado aquí a escuchar todo tipo de cosas, no estaría inspirado. Pero ahora estoy de muy buen humor».

 

Es cierto. Pero ya lo has pagado al haber venido aquí. Al fin y al cabo, todos son como tú, y cada persona que viene aquí influye de alguna manera en los demás. Entonces, de hecho, si influyes en todos de tal forma que todos te influyan a ti de alguna manera, todos los beneficios que se deriven de ello serán para ti.

 

No te mueves gracias al combustible de otra persona, sino gracias al tuyo propio. Así cumples otra ley, otra condición, a pesar de que no ves la meta ni al Creador; sin embargo, ya comprendes que es bueno que no lo veas, porque así no caes en la tentación de disfrutar de la visión del Creador por tu propio bien.

 

Es bueno que el Creador permanezca oculto y que el impulso hacia Él provenga del grupo, en lugar de directamente de Él. Al fin y al cabo, si hubieras recibido un impulso directamente del Creador, caerías al instante en el placer por ti mismo: «¡Mira con quién tengo conexión! ¡Mira quién me está dando! ¡Mírame!». El hecho de que reciba un impulso del grupo hacia el Creador supuestamente me libera del problema de imponer la primera restricción en mis Kelim sin dejar de obedecer la ley.

 

Para seducirnos        ¿Por qué se oculta el Creador?

 

Por eso, este trabajo se denomina «período de preparación». Como he comenzado a trabajar y he realizado una serie de esfuerzos que debo llevar a cabo de acuerdo con la raiz de mi alma, alcanzo un estado en el que se me concede un Masaj (pantalla). Entonces merezco la revelación del Creador y recibir fuerzas de Él.

 

Cuando veo al Creador, soy capaz de aceptar de forma selectiva, no el placer, sino únicamente la fuerza necesaria para acercarme a Él. De la luz que emana de Él, tomaré lo que necesite para corregir mis Kelim, pero no lo utilizaré para llenarlos. Después de corregir estos Kelim, los llenaré para acercarme aún más al Creador, para parecerme aún más a Él. Así es como una persona asciende por la escalera espiritual y pasa de la ley al juicio.

 

Establecer una conexión entre las partes de Adam HaRishón

 

No somos capaces de iniciar el trabajo espiritual sin esa chispa que se nos concede desde Arriba. Si miles de millones de personas carecen de esta iluminación, entonces no hay nada que puedan hacer. Aún no son capaces de desarrollar un Kli espiritual, porque carecen de ese punto desde el cual comienza su existencia, lo que se conoce como «punto negro» o, en otras palabras, el punto en el corazón. Esa es la chispa.


La sociedad no ofrece nada a mi Kli, excepto aliento e inspiración. ¿Cómo puedo recibir esta inspiración del grupo? Es a través del sistema en el que todos estamos incluidos juntos, dentro del alma de Adam HaRishón. Porque en conjunto, todos nosotros, todas las almas, estamos interconectados en un sistema rígido. No se puede dividir en partes separadas, ni se puede formar nada fundamentalmente nuevo a partir de él.

 

Primer gen espiritual      El primer hombre llamado Adam

 

Esta estructura se llama Adam HaRishón (el primer hombre). Tiene cabeza, garganta, cuerpo, piernas y brazos; en resumen, un Partzuf espiritual. Estudiamos esto en El Estudio de las Diez Sefirot.

 

¿Qué queremos decir cuando decimos que el Partzuf se rompió? La conexión entre sus partes se rompió, se cortó, porque antes prevalecía el amor entre ellas, y ahora ha surgido el odio. En consecuencia, lo que llamamos el Templo fue destruido; es decir, todo este Partzuf fue destruido porque la conexión mutua entre sus partes se desvaneció.


El mero hecho de esforzarme de cualquier manera posible, aunque sea en pequeña medida, por restablecer la conexión entre varias partes de Adam HaRishón me da esa fuerza de conexión que corresponde a la verdadera fuerza que realmente existe en el nivel espiritual, que es donde este sistema se realiza plenamente, en toda su fuerza y poder. Por lo tanto, podemos recibir fuerza unos de otros.

 

Al esforzarme por conectarme con un mayor número de amigos de acuerdo con mi superación de esa ruptura inicial que ocurrió entre nosotros, es como si atrajera la fuerza de conexión del grado superior. Y entonces, aparece a mi disposición una fuerza espiritual con cuya ayuda avanzo. A esto se le llama adjuntarme Kelim adicionales, fuerza adicional.

 

Debemos desarrollar un órgano sensorial especial que tenga cualidades similares a las del Creador

Pregunta:

¿Por qué es necesario cambiar nuestras cualidades para poder sentir al Creador?

Respuesta:

Por ejemplo, un perro percibe el mundo a través de los olores. Ellos tienen una vista deficiente, y la visión es menos importante para ellos. Sus sentidos del olfato y del oído están extraordinariamente desarrollados y sirven como sustituto de todo lo demás. Un perro puede oír lo que hizo su dueño a cien metros de distancia y corre hacia él.

 

Además, vemos cómo los perros, al correr por la calle, están constantemente olfateando algo. Para ellos, los olores sirven como un mapa del mundo; por lo tanto, si quiero acercarme a un perro, necesito desarrollar el mismo sentido del olfato y del oído que él tiene. Entonces nos entenderemos mutuamente y podremos comunicarnos en el mismo idioma.

 

¿Y si quisiera ver el mundo tal como lo ve una serpiente? Las serpientes se orientan únicamente por sensaciones térmicas. Para ellas, no existe nada más: solo calor o frío. Pero esta sensación está tan desarrollada en la serpiente que le basta para sentir el mundo entero tal como lo vemos con nuestros ojos.

 

Nos parece que si vemos con nuestros ojos, no se requiere nada más. Pero en realidad, hay muchos fenómenos adicionales a nuestro alrededor que no percibimos. Por lo tanto, no sabemos nada de ellos y nos conformamos con lo que es necesario para la existencia de nuestro cuerpo físico, pero si quiero acercarme a una serpiente, entonces debo desarrollar un sentido adicional: el calor y el frío. Entonces podría orientarme usando ese sentido, incluso con los ojos cerrados.

 

En otras palabras, todos percibimos según nuestros órganos sensoriales. El Creador posee tales cualidades que simplemente pasa a través de nosotros; no lo percibimos, es muy parecido a las ondas de radio que llenan el aire. Debemos desarrollar un órgano sensorial especial que tenga cualidades similares a las del Creador.

 

comunicarnos en el mismo idioma      La Cabalá es la física del mundo integral 

 

Si queremos entender a una serpiente o a un perro, necesitamos desarrollar la sensibilidad al calor y al frío como una serpiente, o el sentido del olfato como un 

perro. De la misma manera, debemos desarrollar un órgano de percepción similar al del Creador para poder sentirlo.

 

Un obstáculo — un punto de conexión con el Creador

 

Cuando una persona está parada en la calle cargando con una carga pesada y pide a los transeúntes que le ayuden a subirse el saco a la espalda, todos le dicen que no tienen tiempo.

 

Pero si una persona lleva un saco pesado en la espalda y este se le está deslizando y está a punto de caer al suelo, y la gente pasa a su lado y él les pide ayuda para volver a colocarse el saco a la espalda y que no se caiga, vemos que en ese momento, cuando el saco está a punto de caerse de su espalda, nadie le dirá: «No tengo tiempo; pídele a otra persona que te ayude». Más bien, el primero que esté a su lado le ayudará inmediatamente (Rabash, «Moisés fue»).

Pregunta:

¿Qué obliga a cualquier transeúnte a apresurarse a ayudar a alguien que lleva una carga pesada?

Respuesta:

El ejemplo de la carga que Rabash nos da resulta muy claro para quien tiene la intención de caminar en la fe por encima de la razón. «Por encima de la razón» significa que no hago la vista gorda ante los obstáculos, e incluso me alegro de que se presenten. Aunque no lo sienta así, comprendo con la mente que, en última instancia, será para mi bien.

 

Cuando el Creador envía un obstáculo, me está mostrando precisamente el punto en el que puedo encontrar una conexión con Él. Sólo tengo que empezar a trabajar con ese obstáculo y, a pesar de él, esforzarme constantemente por conectar con Él. Al principio, intento conectarme con Él usando mi propia fuerza. Luego me doy cuenta de que soy incapaz de hacerlo; necesito la corrección de Jésed.

 

Tras esta corrección, quiero alcanzar un estado en el que esté conectado con Él y con el obstáculo. Ya no solo no me perturba ni me separa de Él, sino que ya deseo utilizarlo para recibir con el fin de otorgar, de modo que conduzca a una conexión aún mayor que la que existía antes de que apareciera. Y entonces le pido su ayuda.

 

Pero hasta que una persona no grite que su carga está a punto de caerse y que ya no puede resistir el obstáculo que le separa de la conexión con el Superior, el Creador no lo ayudará. Esto se debe a que la persona carece del Kli necesario para recibir la ayuda y no puede hacer un uso adecuado del obstáculo.

 

Necesitamos la corrección      El Creador ayuda a superar los obstáculos 

 

El estado en el que teme que la carga se le caiga de los hombros y grita es un estado muy bueno. Para ello, se requieren varios factores: la carga debe ser muy pesada y él debe temer enormemente que se le caiga. Aunque a su cuerpo no le importe si se cae o no, para la meta es crucial. Él comprende que, si la carga se cae, no podrá conectar con el Creador.

 

Es decir, ante todo, una persona debe armarse de un sentimiento de la grandeza del Creador; esto debe ser de suma importancia para ella. Todos estos factores dan lugar a un estado que se describe como «estar en medio de la calle gritando: “¡Socorro!”».

 

Así, lo que parece una situación sencilla (¿Qué más da si se le cae el saco de los hombros? ¿Qué pasaría?), él la convierte en el asunto más importante de la vida. Entonces llega verdaderamente la salvación; recibe la ayuda.

 

Además, se le da la sensación de que no es importante, de que no da miedo. Debe aumentar la importancia de la conexión con el Creador desde cero hasta el punto en que nada sea más importante que eso, y si esa carga se le cayera, sería una catástrofe. Entonces, la carga se convierte en el medio por el que puede alcanzar el lugar deseado.

 

¿Quién necesita esta carga? El hecho es que el deseo de recibir se creó precisamente para establecer una conexión sobre ella, para construir una pantalla y establecer la unión mediante el contacto (Zivug de Hakaa) con la Luz

 

Recibir la ayuda       ¿Cómo puedo llegar a ser similar al Creador?

 

¿Qué debería implicar esta palabra si llegamos a ser misericordiosos? – de acuerdo a la Cabalá

Comentario:

Creía que la ley de la misericordia emanaba de lo alto y que todo se regía por ella. Pensaba que era la ley fundamental de la vida.

Respuesta:

¿Por qué sería así? Observo la naturaleza inanimada, vegetal y animada, y no veo que se cumplan tales leyes. No, pero los humanos, con su imaginación, han escrito innumerables libros y teorías al respecto. En general, no.

 

Creo que el peor rasgo humano es inventarse un futuro o una realidad que nos rodea basada en nuestros propios deseos.

Pregunta:

¿Entonces esto es una forma de violencia? ¿Una persona comete violencia contra la naturaleza?

Respuesta:

Sí, y luego le exige a la naturaleza: «¡Dame esto!».

Comentario:

En otras palabras, «Tú eres misericordiosa, y quiero que todos a mi alrededor lo sean».

Un conocimiento de gran interés para todos      Debemos aprender las verdaderas leyes de la naturaleza

 

Mi respuesta:

Sí. Si razonáramos con sensatez en relación con la naturaleza, no le exigiríamos nada, sino que nos exigiríamos a nosotros mismos la actitud correcta hacia nosotros mismos, hacia los demás, hacia la naturaleza, hacia todo. Y entonces, quizás, comprenderíamos cómo existe el universo y cómo podemos elevarnos por encima de él.

Pregunta:

Entonces, en lugar de exigirle al universo que sea misericordioso conmigo, ¿me debería exigir ser misericordioso con los demás?

Respuesta:

Sí.

Pregunta:

«Misericordioso», ¿usé la palabra correctamente?

Respuesta:

Sí, se puede usar así.

Pregunta:

Entonces, ¿qué debería implicar esta palabra si llegamos a ser misericordiosos? Que debo ser misericordioso con los demás, ¿qué debo invertir en ello?

Respuesta:

Debo hacer por los demás todo lo bueno y amable que desearía para mí. Y bajo ninguna circunstancia debo imaginar que recibiré algún tipo de recompensa por ello. ¡Absolutamente no!

Comentario:

Esta segunda parte es muy difícil: no recibir nada a cambio.

Mi respuesta:

En eso reside, precisamente, la clave de la primera parte.

Pregunta:

 Entonces, ¿alcanzaré el equilibrio con el universo si empiezo a actuar de esta manera, como usted dice?

Respuesta:

Si es así, entonces sí. Y entonces no habrá destrucción, ni autodestrucción.

 

Elevarse al nivel humano.

 

Pregunta:

Si una entidad devora a otra en la naturaleza, y sin embargo, la naturaleza se encuentra en armonía, ¿es posible que el hecho de que nos devoramos unos a otros sea también un estado absolutamente armonioso?

Respuesta:

Sí, pero solo en el nivel animado. Los niveles inanimado, vegetativo y animado de la naturaleza se estructuran según el principio del consumo mutuo en medio de una lucha entre ellos. Esta lucha constituye la evolución.

 

En estos niveles, el uso que unos hacen de otros no se considera vergonzoso ni reprochable. Un animal, cuando se come a otro, no siente ningún remordimiento.

Supongamos que un ser humano actúa en contra de otro ser humano: puede racionalizar para justificarse a sí mismo, para explicarse de alguna manera el propósito y las razones de sus actos. Pero los animales no tienen esto; sus cálculos son sencillos: debo comerme al más débil para poder seguir existiendo.

 

Todo esto, en el nivel animal se considera la norma, pero ahora estamos ascendiendo al nivel humano. Y aquí surge un problema, debemos empezar a avanzar, no devorándonos unos a otros, sino precisamente a través de la conexión entre nosotros, superando nuestro egoísmo y no caer en ello.

 

Espero que la gente empiece a comprenderlo, porque, de lo contrario, no sobreviviremos; por supuesto, seguiremos existiendo, pero en condiciones muy precarias.

 

Por lo tanto, nos enfrentamos a una tarea monumental: difundir lo más ampliamente posible el mensaje de que debemos llegar a una resolución colectiva sobre cómo avanzar hacia la meta de la creación. Y la meta de la creación es llevar a la sociedad humana a un estado de armonía, a la realización mutua, a la conexión adecuada entre nosotros.

 

Y entonces el resto de la naturaleza (inanimada, vegetal y animada) también alcanzará la armonía. Entonces podremos recuperar nuestra ecología, un tema que preocupa profundamente a todo el mundo. Si logramos un equilibrio entre nosotros, todo será maravilloso.

 

Dado que nos encontramos en el nivel más elevado de desarrollo en comparación con los demás niveles de la naturaleza, los obligaremos a ellos también a alcanzar el equilibrio. Se acerca la era del nivel humano.

 

El Creador es la fuente de fuerza y apoyo

 

Pregunta:

¿En qué se diferencia la intención con el fin de otorgar de una intención con el fin de recibir?

Respuesta:

La intención con el fin de otorgar y la intención con el fin de recibir solo alteran la importancia de aquello que más impresiona a una persona. Por eso Baal HaSulam escribe que la diferencia entre trabajar para uno mismo y con el fin de otorgar es puramente psicológica. En espiritualidad, «psicología» es un término ordinario, ya que aquí hablamos de un cambio a nivel animado.

 

Sin embargo, hay que reflexionar sobre esto, ya que la importancia de uno u otro aspecto tiene sus ventajas. Si el Creador es importante para mí ahora y todos a mi alrededor hablan de ello, por muchas miles de cosas diferentes que se me ofrezcan y que antes me parecieran sin importancia, eso no servirá de nada. Podría haber dedicado mi vida a esto, o podría elegir no hacerlo.

 

Entonces, ¿cuál es la diferencia? En todo lo demás, salvo en lo que se refiere al Creador, mi cuerpo me apoyará. Pero en lo que respecta al Creador, el cuerpo siempre se comportará como el faraón. Y si realmente estoy avanzando hacia la conexión con el Creador, entonces, desde el principio hasta el final, necesito que el Creador me ayude a establecer una conexión con Él, mientras que otras cosas las puedo lograr por mí mismo sin Su ayuda ni Su apoyo. El grupo y yo, actuando juntos, puede proporcionarme eso.

 

En todo lo que hago en la vida, el Creador debe ser mi compañero, mi fuente de fuerza, la meta, la razón y la fuerza empoderadora. Si esta secuencia está ausente, entonces se trata de una acción material.

 

¿Es posible que el hecho de que nos devoramos unos a otros sea también un estado absolutamente armonioso?

Una persona se compone de dos sistemas. Uno es su naturaleza, el deseo de recibir en acción. El otro se relaciona con el punto en el corazón. Si logras trascender tu deseo y operar desde el punto en el corazón, te verás a ti mismo bajo una Luz verdadera y, sobre el ocultamiento, comenzarás a percibirlo de manera diferente, comprendiendo que es beneficioso y no te perjudica en absoluto.

 

El punto en el corazón proviene de lo Alto, al igual que tu deseo natural de recibir: el corazón mismo.

 

Desde lo Alto recibes ambos y no puedes distinguirlos. A veces, se orquestan ciertas «trampas» que te sacuden de un lado a otro, permitiéndote comenzar a diferenciarlos un poco.

 

Sin embargo, para transitar verdaderamente del corazón al «punto en el corazón», solo puedes hacerlo expandiendo este punto. Solo puedes expandirlo recibiendo inspiración, un despertar externo, y atrayendo la Luz durante el estudio con la ayuda de este despertar.

 

No tienes otra opción; necesitas un maestro, la Torá (es decir, las fuentes primarias) y un grupo para que, habiendo recibido una impresión de ella e inspirado por ella, puedas atraer la Luz durante el estudio hasta el punto central de tu corazón. Entonces crecerá y verdaderamente podrás añadirle varios Kelim adicionales.

 

No te detengas hasta alcanzarlo

 

Pregunta:

¿Por qué se nos dio este punto de impaciencia, este mal?

Respuesta:

Para que logremos grandes cosas en la vida, para que elevemos este deseo cada vez más hasta el nivel del Creador.

Pregunta:

¿Qué deseo?

Respuesta:

El deseo de todo.

Pregunta:

¿Se refiere a elevar estos deseos egoístas al Creador? 

Respuesta:

Sí.

Pregunta:

¿Y cuál es el deseo más elevado? ¿En qué nos convertiremos a partir de este punto de impaciencia hacia los demás?

Respuesta:

En desear al Creador con la mayor pasión.

Pregunta:

¿Él quiere eso?

Respuesta:

Sí, eso es exactamente lo que Él desea.

Pregunta:

¿Entonces quiere que tengamos pasión por Él?

Respuesta:

Sí. «Shuvu, bnei Israel, ad HaShem Elokeja» — «Volved, hijos de Israel, al Señor vuestro Dios».

 

Elévate al nivel de humano

 

Pregunta:

Si una entidad devora a otra en la naturaleza y, sin embargo, la naturaleza se encuentra en armonía, ¿es posible que el hecho de que nos devoramos unos a otros sea también un estado absolutamente armonioso?

Respuesta:

Sí, pero solo en el nivel animado. Los niveles inanimado, vegetativo y animado de la naturaleza se estructuran según el principio del consumo mutuo, en medio de una lucha entre ellos. Esta lucha constituye la evolución.

 

En estos niveles el uso que unos hacen de otros no se considera vergonzoso ni reprochable. Un animal, cuando se come a otro, no siente ningún remordimiento. Supongamos que un ser humano actúa en contra de otro ser humano: puede racionalizar para justificarse a sí mismo, para explicarse de alguna manera el propósito y las razones de sus actos. Pero los animales no tienen esto; sus cálculos son sencillos: debo comerme al más débil para poder seguir existiendo.

 

Todo esto, en el nivel animal, se considera la norma. Pero ahora estamos ascendiendo al nivel humano. Y aquí surge un problema. Debemos empezar a avanzar, no devorándonos unos a otros, sino precisamente a través de la conexión entre nosotros, superando nuestro egoísmo y no caer en ello.

 

Espero que la gente empiece a comprenderlo, porque, de lo contrario, no sobreviviremos. Por supuesto, seguiremos existiendo, pero en condiciones muy precarias.

 

Por lo tanto, nos enfrentamos a una tarea monumental: difundir lo más ampliamente posible el mensaje de que debemos llegar a una resolución colectiva sobre cómo avanzar hacia la meta de la creación. Y la meta de la creación es llevar a la sociedad humana a un estado de armonía, a la realización mutua, a la conexión adecuada entre nosotros.

 

Y entonces el resto de la naturaleza (inanimada, vegetal y animada) también alcanzará la armonía. Entonces podremos recuperar nuestra ecología, un tema que preocupa profundamente a todo el mundo. Si logramos un equilibrio entre nosotros, todo será maravilloso.

 

Dado que nos encontramos en el nivel más elevado de desarrollo en comparación con los demás niveles de la naturaleza, los obligaremos a ellos también a alcanzar el equilibrio. Se acerca la era del nivel humano.

 

La meta como motor para alcanzar un resultado

 

Comentario:

El deseo de recibir exige resultados, tanto en lo espiritual como en lo físico.

Respuesta:

El deseo de recibir exige resultados. Esto significa que, además de combustible, requiere una meta. Y si el objetivo es importante, ese mismo objetivo se convierte en combustible, porque la persona sabe que, en la siguiente etapa, se sentirá mejor que en la actual.

 

Por ejemplo, quiero mover la mano de un lugar a otro. ¿De dónde extraigo la fuerza para hacerlo? Proviene del hecho de que así me resultará más cómodo; de lo contrario, no puedo simplemente llenar mi cuerpo de energía. No puedo realizar una acción adicional solo porque tenga energía de sobra. A quienes no hacen esos cálculos se les considera locos.

 

El egoísmo, desde los niveles más bajos hasta los más altos (incluso en la espiritualidad), utiliza una meta como motivación, como combustible. No puede ser que el combustible y el objetivo existan por separado.

 

Una persona debe saber que en el siguiente estado se sentirá mejor, que obtendrá algo. Y cuanto mayor sea la ganancia, más fuerza tendrá.

 

El problema es que nuestra actitud hacia la meta no suele coincidir con la meta en sí. Estoy, por ejemplo, en el estado A, y debo llegar al estado B. Así que mi problema es convencerme de que en el estado B siempre me sentiré mejor que en el estado A.

 

Supongamos que quiero ser profesor dentro de veinte años. ¿Ya lo soy? No. Simplemente imagino, según mi comprensión actual, lo que significa ser profesor dentro de veinte años. Pero cuando realmente lo sea, será completamente diferente de lo que imaginé veinte años antes.

 

Ahora mismo, imagino que un profesor debe de ser una persona magnífica y respetada. Pero, ¿cómo puedo, con mi mentalidad y mi nivel de comprensión actuales, con lo que tengo hoy, imaginar un nivel superior al que pueda aspirar? No será más que algo imaginario. Y el sistema de valores que tengo actualmente debe darme la fuerza para luchar por alcanzarlo.

 

Manejados por placer      Hombre o bestia

 

La sabiduría de la Cabalá: de la pregunta, al plan de la creación

Esta sabiduría no es ni más ni menos que una secuencia de raíces que se suceden en cascada a través de la causa y el efecto, siguiendo leyes fijas y determinadas que se entrelazan en un único y sublime objetivo descrito como «la revelación de Su Divinidad a Sus criaturas en este mundo» (Baal HaSulam, «La esencia de la sabiduría de la Cabalá»).

 

A primera vista, esto genera cierta confusión. En primer lugar, se dice que estas raíces se extienden y descienden de arriba hacia abajo. Inmediatamente después se escribe que están conectadas y dirigidas hacia un objetivo elevado, aparentemente de abajo hacia arriba; el objetivo es la revelación del Creador (arriba) a la creación, al hombre (abajo) en este mundo.

 

¿Cómo comprendieron los cabalistas todo este sistema y nos lo describieron para que pudiéramos usar sus libros para revelarlo nosotros mismos?  Exactamente de la misma manera que nosotros, pero para ellos fue mucho más arduo. No tenían maestro y no contaban con un grupo.

 

Durante muchas generaciones, la gente ha estado buscando formas de revelar la fuerza Superior y lo que realmente está sucediendo en nuestro mundo, qué leyes rigen su funcionamiento, cómo podríamos influir en nuestro destino y cómo obtener una comprensión sólida y precisa de lo que realmente está ocurriendo aquí.

 

Vemos que en el mundo abundan muchas opiniones, religiones y creencias. Los seres humanos cambian constantemente y, de generación en generación, no saben qué les está sucediendo.

 

No pueden integrar toda la realidad en una sola imagen coherente. Después de todo, existe la ciencia y la psicología, diversas religiones y creencia

s, una gran cantidad de fenómenos que ocurren a nuestro alrededor, pero no sabemos de dónde provienen. No podemos encontrar respuestas a preguntas sobre lo que sucedió antes de nosotros y lo que sucederá después. Y lo más importante, no sabemos cómo comportarnos en la vida cotidiana.

 

A lo largo de la historia, muchas personas se han hecho preguntas similares, hasta que apareció un hombre llamado Adam HaRishón (el primer hombre). Se le llama el primer hombre porque fue el primero en recibir la respuesta a la pregunta de qué está sucediendo realmente.

 

Él reveló todo el sistema: cómo se le presenta toda la realidad (dentro de la cual él existe), cómo operan detrás de este mundo diversas fuerzas y sistemas conocidos como «mundos», cómo todo esto desciende hacia él, por qué de repente quiere comprender todo esto, qué sucede después cuando comienza a comprenderlos, y cómo procede a revelarse a sí mismo todo el universo.

 

¡Te imaginas lo fantástico!      Formemos la red correcta de conexiones entre nosotros

 

Bajo la influencia de la sociedad

 

Es sabido que uno siempre se encuentra rodeado de personas que no tienen ninguna relación con el camino de la verdad, pero por el contrario, siempre se oponen a quienes lo recorren. Y dado que los pensamientos de las personas se entremezclan, las opiniones de quienes se oponen al camino de la verdad calan en aquellos que tienen algún deseo de recorrerlo.

 

Por lo tanto, no hay otra solución que crear a parte una sociedad propia, que sirva de marco de referencia, es decir, una comunidad separada que no se mezcle con otras personas cuyas opiniones difieran de las de esa sociedad. Y deben evocar constantemente en sí mismos la cuestión del propósito de la sociedad, para no seguir a la mayoría, porque seguir a la mayoría es nuestra naturaleza (Rabash, «Sobre la importancia de la sociedad»).

 

En el camino espiritual, todo ocurre de forma diferente a como ocurre en otros ámbitos de la actividad humana, porque aquí debo cambiar yo mismo; en otras palabras, debo liberarme de mi naturaleza egoísta y adentrarme en una nueva.

 

Esto significa que no me queda más remedio que crear deliberadamente a mi alrededor un entorno adecuado en el que las metas e ideales espirituales se enaltezcan al máximo, se desarrollen y se conviertan en una obligación para todos. En un entorno así, puedo aprender de esta sociedad y absorber una influencia más fuerte de ella, que de toda la humanidad y, lo que es más importante, mayor que la de mi propio egoísmo. Solo entonces seré capaz de cambiarme de alguna manera.

 

Pregunta:

Rabash escribe que una persona que se encuentra entre gente ajena al camino espiritual acaba adoptando poco a poco sus puntos de vista. ¿Es la persona realmente tan débil?

Respuesta:

No es que una persona sea débil, simplemente es materia prima que la sociedad moldea. Sea cual sea el entorno en el que viva, sus pensamientos reflejarán inevitablemente ese entorno.

Comentario:

A menudo se acusa a los cabalistas de ser insulares. Por alguna razón, dan esa impresión a todo el mundo.

Respuesta:

Despiertan antagonismo en los demás porque el método cabalístico va en contra de la naturaleza humana. Esto se puede observar en la forma en que la humanidad se relaciona con el pueblo judío y percibe la semilla de la Cabalá en ellos, aunque los propios judíos no sean conscientes de ello.

Por eso no me perturba el hecho de que despierte el odio de mucha gente. ¿Qué se le va a hacer? Tendremos que esperar a que se den cuenta y comprendan que no hay otra salida. Espero que, al ritmo al que avanzamos hoy en día, esto ocurra pronto.

 

El panorama completo se abrió ante él, todo su camino futuro, hasta que reveló plenamente la totalidad de la realidad, ya que existe independientemente de su cuerpo físico y animal, por encima de él, por encima de la vida y la muerte.

 

Comenzó a revelar todo esto y lo describió en el libro Raziel a-Malakh (El ángel Raziel). Aquí es donde comenzó la ciencia de la Cabalá.

 

¿Cómo llegó la segunda persona a este descubrimiento, y luego la tercera, la cuarta, y así sucesivamente? También es porque en ellos se despertó el deseo de saber: «¿Quién soy? ¿Por qué nací? ¿Por qué existo? ¿Cuál es mi destino? ¿Quién me controla? ¿Quién me gobierna? ¡Quiero controlar mi propio destino! ¿Cuál es la razón de todo lo que está sucediendo en el mundo y conmigo?»

 

Dado que todos estamos en un sistema común, nos sentimos atraídos hacia nuestra raíz, al igual que las cargas eléctricas en un campo magnético o los trozos de hierro hacia un imán. Así que llegamos a un lugar donde podemos adquirir conocimiento sobre la ciencia de la Cabalá, cada uno desde su propia dirección, aparentemente por casualidad.


La segunda persona también llegó a Adam HaRishon y comenzó a estudiar con él. Y luego vinieron más y más. Sin embargo, aunque todos ellos estudiaron bajo la guía de su maestro, cada uno alcanzó la revelación a través del mismo camino que él recorrió. Después de todo, un maestro solo puede ofrecer ayuda a través de la explicación, mostrando al estudiante cómo entrar en el camino de la revelación, pero cada persona debe lograrlo por sí misma.

 

Por un deseo verdadero      Alcanzar la espiritualidad – enfoque cabalístico

 

La sociedad es lo que más influye en una persona que estudia Cabalá

Pregunta:

¿Qué se debe hacer con respecto al grupo para mantenerse siempre preparado para la guerra interna, la lucha interna, y no rendirse en ella?

Respuesta:

No rendirse significa no olvidar. Solo el grupo puede inculcar en una persona esa conciencia de lo importante que es esto. Lograrlo por sí mismo le costaría un gran sufrimiento. Tendría que quedar prácticamente grabado en su carne. Además, llevaría muchos años.

 

Sin embargo, el grupo puede realzar esta importancia hasta tal punto que la persona se mantenga constantemente sensible a ella, teme que se rompa la conexión y, como escribe Baal HaSulam, desconectarse del Creador aunque sea por un solo instante se convierta para ella en el mayor castigo del mundo.

 

¿Cómo puedo estar siempre preparado para mantener mi conexión con el Creador? Si Él es importante para mí, entonces mantendré una conexión con Él. El grupo tiene que «infundirme» constantemente esta conciencia, tanto el grupo como yo juntos.

Pregunta:

¿Cómo puedo establecer una relación entre el grupo y yo, un vínculo que nunca se rompa? Al fin y al cabo, el objetivo final es que mantenga una actitud constantemente sensitiva hacia el Creador.

Respuesta:

No se trata tanto de tu actitud hacia el Creador, sino de no desconectarte de Él. Debes buscar la forma de permanecer lo más cerca posible de ese punto de conexión.

 

La forma de lograrlo es la realización de la importancia de este estado: estar unidos con el Creador. ¿De dónde surge esa conciencia de la importancia? Experimenta; hay mil y un factores que influyen. Quizá deberías leer libros sobre el tema, escuchar música, asistir a conferencias, etc.

 

Se dice que la sociedad es lo que más influye en una persona. Al fin y al cabo, los libros forman parte de la sociedad. Todo aquello que me provoca una reacción, todo aquello que no proviene de mi interior, sino del exterior, se define como sociedad. Pero lo que más influye en una persona es la opinión de quienes la rodean más de cerca. El grupo debe ser lo suficientemente grande, relevante y fuerte como para inculcarle verdaderamente esta conciencia en lo más profundo de su ser.

 

¿Puedo hacer daño a mis amigos?

 

Pregunta:

Si me encuentro en un estado en el que no puedo hacer nada, ¿podrían las interacciones conmigo perjudicar a mis amigos?

Respuesta:

Si tu estado realmente se debe a que te esfuerzas por alcanzar la meta, no hay nada en ti que pueda perjudicar a tus amigos. Siempre aportas algo a los demás porque nuestros estados no dependen de nosotros. Incluso en los malos estados, podemos compartir con los demás y aportarles algo.

 

No quiero decir que debas estar orgulloso de estar pasando por un mal momento ahora mismo, pero si estás conectado con un amigo en este momento, él no asumirá tu mal estado, porque hay diferentes tipos de interconexión.

 

Ajustar el ego al programa adecuado

 

Pregunta:

Está escrito que una persona no puede mover ni un dedo si ello no le reporta placer. ¿Cómo podemos hacer algo sin ningún placer?

Respuesta:

Sabemos que de ninguna manera, pase lo que pase, uno puede hacer el más mínimo movimiento si no obtiene beneficio de ello. Ni nuestro cuerpo espiritual, es decir, el deseo de recibir, ni nuestro cuerpo animal pueden moverse sin alimento, sin combustible.

 

El Creador no necesita combustible, porque Su «materia», si se le puede llamar así, es el deseo de otorgar.

 

Nuestra materia es el deseo de recibir, que es nuestra base. Este deseo puede ser con la intención de recibir o con la intención de otorgar. Ambas intenciones son adiciones, como una tapa colocada sobre el deseo de recibir que determina cómo funciona, qué lo impulsa y qué lo motiva.

 

Para realizar cualquier movimiento con el deseo de recibir, debes darle la fuerza para llevar a cabo esta acción, es decir, energía, combustible, que es motivación, de modo que el estado siguiente sea mejor que el actual.

 

Puedes planificar la importancia del estado siguiente en comparación con el presente, y el ego estará de acuerdo con esto. Solo necesitas sintonizarlo con este programa.

 

Vemos a personas que corren de la mañana a la noche por algo que consideran importante. Puede depender de la educación, la publicidad, el miedo u otros factores; no importa qué, lo principal es que una persona puede ser programada y entrenada, y puede adquirir un programa interno según el cual trabajará, porque esto le parecerá lo más importante.

 

Pero si el deseo de recibir no lo considera importante, no hará nada, como un auto sin combustible. Por lo tanto, antes de empezar a trabajar con él, ya sea con el fin de recibir o de otorgar, debemos definir su sistema de valores: qué es más o menos importante.

 

En este momento, por ejemplo, para mí es más importante irme a dormir que leer un libro. Aunque hace apenas media hora me interesaba el libro, decidí que ahora me siento cansado y que para mí es más importante descansar. Pero de repente, en medio de un sueño, mientras lo disfruto, recuerdo algo más importante y salto de la cama.

 

Una persona está constantemente eligiendo qué es preferible. Solo lo que es más importante en ese momento obtiene fuerza del ego.

 

Cuando estoy dormido y me dicen que me levante para la clase, aunque me levanté ayer, anteayer y durante los últimos cinco años, simplemente no tengo la energía ni el combustible para levantarme. Pero si me hago todo tipo de «maniobras» y me convenzo a mí mismo, de repente veo que donde no tenía fuerzas para levantarme, estas aparecen, y de pronto me levanto con facilidad. Es decir, me hice un «lavado de cerebro» y preparé a mi ego para esto.

 

Ver la luz desde la oscuridad – desde la Cabalá

En la espiritualidad, el deseo lo determina todo. Por lo tanto, un ser creado no es capaz de desear voluntariamente el sufrimiento para, posteriormente, tras unos pocos pasos, deleitar al Creador con una intención altruista, esto es imposible. Todo este proceso debe comenzar desde Arriba, el Creador es siempre quien lo inicia.

Pregunta

En el mundo corporal, un niño pequeño que está aprendiendo a caminar no ve cuán indefenso es su estado porque su madre está ante sus ojos y sabe que ella lo ayudará. ¿Qué pasa con la espiritualidad?

Respuesta:

Si estuviéramos de pie y llorando como un niño, pero mientras lloramos, mirando hacia el Creador, este estado sería diferente de cuando Él está oculto. Si ves al Creador, significa que Él no te ha abandonado; Él no se ha ocultado.

 

En el mundo corporal, la conexión se puede sentir a través de la vista, el tacto, un abrazo, etc. En la espiritualidad también hay varios grados de conexión: un abrazo, un beso, y así sucesivamente. Si te has acercado al Creador (sin importar en qué grado estés conectado con Él), esto no puede llamarse un estado de oscuridad porque permaneces en conexión con Él. Él no te abandona.

 

Debemos comprender que los estados de oscuridad nos son enviados desde arriba de acuerdo con el esfuerzo que debemos aplicar en un grado determinado. Quizás te son enviados con la intención inicial de que no tengas éxito. Quizás esto tenga como objetivo darte la oportunidad de acumular Reshimot y aclarar tus fracasos, para que realices ciertos esfuerzos en esta situación.

 

Tú no lo sabes, pero se te da exactamente lo que necesitas en este momento para tu avance espiritual. La contabilidad se hace desde Arriba. No sabes por qué ni con qué propósito, al igual que un niño no entiende por qué su madre se ha alejado de él, por qué parece tan severa.

 

Siempre estuvo en sus brazos y, de repente, ella lo coloca en medio de la habitación y da un paso atrás. El niño está completamente indefenso, mientras que la madre se regocija; le está enseñando a caminar, le está enseñando a ser independiente.


Esto es lo que significa: «Verás Mi espalda» (Ajoraim). Es decir, desde un estado de oscuridad, comienzas a ver la Luz. No significa que a través del Ajoraim veas directamente la Luz. En el estado de Ajoraim, construyes el Kli. Y a través del Kli, revelas entonces el rostro del Creador.

 

Acércate a la Luz circundante

 

Si una persona se siente mal, como cualquier persona común y corriente, esto no la impulsa a pensar que existe una solución especial. No reflexiona sobre el origen de ese malestar, su propósito, cómo evitarlo ni a dónde puede llegar.

 

¿Por qué no surge en ella esta conciencia? La razón es que la Luz circundante, de un grado Superior, ilumina por ahora sus Kelim (vasijas) opuestos, aquellos que solo desean recibir y disfrutar sin conexión alguna con el otorgamiento, con el Creador, y este estado permanece inmutable.

 

Sin embargo, si estos Kelim (incluso si la persona sigue completamente inmersa en el egoísmo y el autosatisfacción) comienzan a estudiar libros cabalísticos, entonces, como escribe Baal HaSulam, incluso con un simple deseo de saber (no de purificar, sino simplemente de saber), atraerán la Luz circundante, lo que les otorgará el «encanto de la santidad». Entonces, la persona comenzará gradualmente a comprender que existe algo llamado “otorgamiento” y que quizás sea algo bueno.

 

Es la Luz circundante la que la lleva a pensar que es algo bueno. Precisamente porque esta corrección ya existe en su interior (la idea de que el otorgamiento es algo bueno), la persona se acerca a la Luz circundante y, en cierta medida, se conecta con ella. Su dirección ya coincide.

 

Entonces, la persona puede recibir las fuerzas de la Luz que la rodea que desarrollarán en su interior esta cualidad, el “encanto de la santidad”, la cualidad de otorgamiento. De esta manera, al esforzarse en la misma dirección, asciende.

 

Por lo tanto, no se requiere ningún conocimiento previo ni cualidades especiales. Cualquier persona puede abrir un libro y desear liberarse de todos sus problemas simplemente leyéndolo, sin comprender nada. Y eso es todo. Se puede empezar desde cero.

 

Gradualmente, a medida que se avanza, la intención se refina y se empieza a comprender mejor dónde está ese punto clave, el punto hacia el cual se deben dirigir los pensamientos cada vez con mayor claridad y precisión. De este modo, con cada vez más experiencia, van adquiriendo más y más conocimientos.

El avance espiritual – enfoque cabalístico

 

Solo hay un medio para el avance espiritual: la Luz circundante que nos devuelve a la fuente, y que surge como resultado del estudio con una intención lo más cercana posible a la Luz.  Esto hace que la persona avance de grado en grado. Cuanto más alto es el grado, mejor es su «clima», sus condiciones.

 

Es como una persona que escala montañas y que, en cada nivel, experimenta una sensación diferente: el viento, el sol… todo cambia. Por lo tanto, quien no desee ascender más no debe esperar que nada cambie en el nivel actual. Nada puede cambiar, tal es la naturaleza de ese nivel, y nada cambiará jamás en él.

Solo las almas que ascienden y descienden —es decir, aquellas personas que se elevan y descienden en su interior— pueden percibir los cambios. Entonces, el nivel interior que han alcanzado se proyecta en su cuerpo, ya que los deseos espirituales son mucho más fuertes que los materiales y, sin duda, suprimen todos los deseos corporales.

Rabash escribe que, cuando se habla de la sensación de hambre, no se trata de cuánto espacio vacío tiene una persona en el estómago, sino de la sensación de hambre que experimenta, de su «Jisarón» (una carencia que exige ser satisfecha), que no depende del espacio vacío en el estómago. Se trata de un concepto espiritual que no se puede medir y cuya magnitud no depende del vacío físico.

Por lo tanto, cuando una persona experimenta alguna sensación espiritual, todos los sentimientos inferiores, por supuesto, reciben de ella inspiración y una fuerza otorgante de vida.

¿Cómo puedo revisarme a mí mismo?

Pregunta:

¿Cómo puedo comprobar si estoy aplicando el esfuerzo correctamente?una familia. ¿Entonces puede continuar así?

Respuesta:

¿Cómo comprobar si tu esfuerzo es correcto? Hay muchas formas de comprobarlo. En primer lugar, hay que preguntarse si lo deseas o no. Por lo general, lo que no deseas puede ser lo correcto. En segundo lugar, hay que preguntarse si es respetado a los ojos de los amigos. Compruébelo en relación con lo que está escrito en las fuentes primarias y con lo que dice el maestro.

 

Antes del Majsom, no disponemos de un sistema claro con el que podemos examinarnos y evaluarnos a nosotros mismos. Básicamente, lo que usted pregunta es dónde está ese estándar con el que podría comprobarse a sí mismo y ver en qué medida, más o menos, se ajusta a él o, por el contrario, no se ajusta.

Antes de entrar en el mundo espiritual, esto no se te revela. Por eso se llama «ocultamiento».

 

Pero puedes evaluarte a ti mismo en relación con tu deseo de recibir, en relación con el grupo y el maestro; al menos de esta manera puedes ponerte a prueba. No en vano se dice: «No confíes en ti mismo hasta el día de tu muerte». Mientras tu egoísmo no haya muerto, puedes cometer errores, errores terribles, tontos e incluso los más simples. Y aquí está lo interesante.

 

Sigues cometiendo los mismos errores una y otra vez, como si se tratara de las mismas situaciones, que parecen sencillas. ¿Cómo es posible? Has pasado por cosas tan importantes, no te has confundido, las has gestionado de alguna manera y, de repente, vuelves a caer en alguna tontería.

 

Así es como es. No conocemos los grados. Nos parece que cada grado es así. No. Pueden aparecer ante ti de una forma muy simple y natural. De repente te conviertes en un niño pequeño que se pone de pie y llora porque ha perdido a su madre.

 

Todos los períodos anteriores al Majsom son así. Después de él, todo depende de la pantalla, del grado en que te hayas adherido con el Creador.

Será de gran interés  En el deseo de adherirse al Creador

 

Extiende tus alas

 

Pregunta:

El aleteo de cada ganso crea una corriente ascendente que ayuda a volar a las aves que van detrás. Si las personas avanzan hacia un objetivo, digamos que entienden que deben avanzar juntas. ¿Qué son los «batidos de alas» para las personas?

Respuesta:

Esto puede existir si definen un único objetivo superior y comprenden cómo alcanzarlo.

Pregunta:

Aquí dice que esta corriente ascendente provocada por el movimiento de las alas sostiene a las aves que vuelan detrás. ¿Cómo las sostienen? ¿Con qué?

Respuesta:

Lo mismo se aplica en la batalla: los que van delante dan ejemplo a los que les siguen. Es decir, el aleteo es el ejemplo que tú das.

Pregunta:

Cuando un pájaro rompe la formación, comienza a experimentar una fuerte resistencia del aire, lo que le obliga a volver rápidamente a la formación y continuar volando con menos esfuerzo. Supongamos que las personas se fijan metas altas y no pueden soportarlo, abandonan, se van. ¿Cómo se puede hacer para que en su mente y en su corazón haya la idea de que un individuo solo no puede lograrlo, que para poder hacerlo hay que estar en este grupo?

Respuesta:

Todos deben estar concentrados en un objetivo. Entonces, algunos irán delante, permanecerán juntos, y otros se mantendrán detrás de ellos, y de esta manera todos alcanzarán la meta juntos. Entonces, ella corregirá esta falta de comunicación.

Pregunta:

Y aquellos que se quedan atrás comprenden que son más débiles, por lo que se aferran a sus amigos; ¿Pensarán que «no voy a abrirme paso solo»?vez mencionó que cuando un hombre conoce a una mujer o un chico conoce a una chica, busca en ella a su madre. 

Respuesta:

Por supuesto

Pregunta:

¿Es decir, si la importancia del objetivo se mantiene constantemente?

Respuesta:

Si.

Pregunta:

Cuando el líder se cansa, vuela hacia la parte trasera de la bandada y otro pájaro lo sustituye. En la vida, los líderes políticos, quienes dirigen a las personas, los Estados, no sienten responsabilidad. Solo se marchan en las elecciones. No existe eso de «estoy cansado, le cedo mi puesto a otro». ¿Qué debe tener un líder para que surja este pensamiento?

Respuesta:

La importancia del objetivo de toda la bandada.

Comentario:

Entiendo, la importancia del objetivo es la cima, o el fundamento.

Mi respuesta:

Sí. Debe comprender que es responsable de garantizar que la bandada continúe el camino y alcance la meta.

Comentario:

Aunque él no esté allí, aunque él…

Mi respuesta:

Eso no importa.

Comentario:

Lo que significa que sus pensamientos no se centran en sí mismo, sino en la bandada.

Mi respuesta:

Sí.

Comentario:

¡Eso es lo más importante! Parece que hemos tenido un ejemplo así. Se fue por su cuenta. De repente, se levantó en medio de una reunión y dijo: «Estoy cansado».

Mi respuesta:

Sí. Fue una gran decisión.

Comentario:

Y luego se mantuvo en silencio durante diez años, casi sin conceder entrevistas. Y así fue como se marchó.

El asombro como fundamento de todas nuestras acciones

 

Debemos desarrollar el asombro como fundamento de todas nuestras acciones, partiendo del estado de lo animado, con un asombro animado. «¿Cuál es el significado de nuestra vida?» es una pregunta propia de la naturaleza animada; incluso un animal se la plantea cuando sufre.

 

Incluso un pequeño insecto que busca alimento experimenta sufrimiento. Todo lo que no está plenamente realizado y no ha llegado al final de su proceso de corrección sufre. Todo deseo sufre, sea cual sea su naturaleza: inanimado, vegetal, animal o humano. Un deseo capaz de desarrollar en su interior una actitud de asombro y, posteriormente, de amor, se denomina humano.

 

Por lo tanto, no debemos avergonzarnos de empezar con un asombro sencillo. Fíjate cómo el Creador nos corrige: nos envía enemigos, personas que nos odian, la muerte, la enfermedad y otros sufrimientos hasta que empezamos a preguntarnos: «¿Cuál es el significado de nuestra vida?». Se trata, en verdad, de una pregunta sencilla, primitiva y casi animal, pero es precisamente a partir de ella de dónde comenzamos.

 

Una persona empieza a preguntarse: «¿Por qué sufro?». ¿Qué podría ser más sencillo que eso? Lo mismo ocurre con el asombro: asombro por mi estado, por mi vida, por la plenitud, por la seguridad, por todo.

 

Pero empezar a trabajar con este asombro, transformarlo en su forma más elevada, el amor, es tarea del ser humano. De lo contrario, uno se verá sumido en estados tales que… El asombro obliga.

Mandamiento sin intención y los esfuerzos en la espiritualidad

Pregunta

Se dice que incluso un mandamiento sin intención se llama mandamiento del Creador. Sin embargo, estudiamos que un mandamiento sin intención es como un cuerpo sin alma. ¿Cómo se pueden conciliar estas dos ideas?

Respuesta:

Cuando los cabalistas escriben sobre mandamientos sin intención no se refieren a la gente común. Si le preguntas a un niño que aprendió a los 13 años a ponerse el tefilín, por qué lo hace, te responderá: «Así es como me lo enseñaron». Otro, un poco más sabio, responderá: «Es la voluntad del Creador, y por eso lo hago». Un tercero dirá: «Quiero obtener algo bueno para mí a través de esto». Hay muchas razones diferentes.

 

Los cabalistas que escribieron los libros nunca se refirieron a las acciones físicas de nuestros cuerpos. Cuando dicen que una persona realiza una acción sin intención, significa que estoy haciendo todo lo posible, pero aún no tengo la intención de otorgar. Quizás estoy tratando de actuar con el fin de otorgar, quizás aún no lo entiendo, pero ya estoy comprometido con esto e invirtiendo algo de esfuerzo.

En nuestra comunidad, hay muchas personas que no saben qué es la intención de otorgar, ni siquiera qué es la espiritualidad; sin embargo, hicieron un esfuerzo y vinieron a las tres de la mañana a estudiar. No creo que muchos de ellos entiendan claramente por qué están aquí, que analicen su intención, la aclaren y ahora están implementando esa intención.

 

No, para muchos, esto sigue siendo un estado inicial. Pero están haciendo esfuerzos internos, realizando diversas acciones, como está escrito: “Haz todo lo que esté en tu poder y capacidad”, hacen diferentes intentos para alcanzar algo a lo que están siendo empujados desde arriba. Esto se llama acciones sin intención.

 

Es decir, los cabalistas no se refieren a personas a las que se les enseñó a observar mecánicamente los mandamientos y; por lo tanto, lo hacen. Se refieren a aquellos que se sientan aquí con el deseo de alcanzar la intención correcta, pero en quienes aún no se ha revelado.

 

Este es un período de transición en el que una persona comienza gradualmente a ver varios estados y qué hacer con ellos.

 

De una semilla seca a un árbol frutal

 

Una persona pasa por varias etapas en su desarrollo espiritual. Al principio es como algo sin vida; se une a un grupo que comienza a influir en ella y a desarrollarla,  pero aún no es capaz de actuar de forma independiente y no entiende dónde se encuentra realmente.

 

Pasan varios años así, hasta que se dan cuenta de que hay trabajo por hacer y que deben actuar de forma activa, aclarando constantemente en qué dirección miran. A partir de ese momento, dejan de ser inanimados y se convierten en una planta. Comienzan a crecer por sí mismos, a través del autocuidado, gracias a la conexión con los demás, siguiendo los consejos del maestro y prestando atención al camino.

 

Intentan por sí mismos ponerse bajo la influencia del entorno, ya que se han dado cuenta de que este grupo no es simplemente una reunión de personas, sino que posee una fuerza interior especial que es necesaria para su desarrollo. Así, se convierten en una «planta» y comienzan a extraer fuerzas del grupo, como del suelo, para integrarse aún más fuertemente con él. Entienden que los frutos aparecen en un árbol maduro y que el árbol solo crece si la persona se integra en el grupo.

 

Y a medida que crecen, desean recibir los frutos, que son la conexión, el amor, el otorgamiento mutuo y la revelación de la fuerza común del otorgamiento en la que se revela el Creador. Todo esto sigue estando en el nivel vegetativo.

 

Pero también existe el nivel animado, cuando ya son capaces de gobernar y asumir parte de la responsabilidad de la conexión entre todos. Ya no se trata de un «árbol» arraigado en un lugar y pasivo con respecto a la persona que lo cuida.

 

El grado humano dentro de una persona es el que cuida del árbol. Sin embargo, el grado animado dentro de una persona ya no es solo un árbol, sino uno que se esfuerza por crecer y trata de participar activamente en todo el sistema. Una persona ve los defectos comunes y trata de corregirlos. No solo ve cómo corregirse a sí misma e integrarse pasivamente en el sistema, sino también cómo ayudar a los demás, a través de lo cual se incluye en las conexiones y correcciones generales. Esto puede atribuirse al grado animado.

Y luego está el grado humano, cuando, según sus acciones, ya se adhiere al Creador. Resulta que la base de todo nuestro desarrollo es el cuidado del «árbol».

Para empezar, esto basta para dividir la vida en lo material y lo espiritual. Al mundo material se le debe dar lo necesario, ni más ni menos. Y al trabajo espiritual, todo lo demás, sin limitación alguna.

El asombro como fundamento de todas nuestras acciones

 

Debemos desarrollar el asombro como fundamento de todas nuestras acciones, partiendo del estado de lo animado, con un asombro animado. «¿Cuál es el significado de nuestra vida?» es una pregunta propia de la naturaleza animada; incluso un animal se la plantea cuando sufre.

 

Incluso un pequeño insecto que busca alimento experimenta sufrimiento. Todo lo que no está plenamente realizado y no ha llegado al final de su proceso de corrección sufre. Todo deseo sufre, sea cual sea su naturaleza: inanimado, vegetal, animal o humano. Un deseo capaz de desarrollar en su interior una actitud de asombro y, posteriormente, de amor, se denomina humano.

 

Por lo tanto, no debemos avergonzarnos de empezar con un asombro sencillo. Fíjate cómo el Creador nos corrige: nos envía enemigos, personas que nos odian, la muerte, la enfermedad y otros sufrimientos hasta que empezamos a preguntarnos: «¿Cuál es el significado de nuestra vida?». Se trata, en verdad, de una pregunta sencilla, primitiva y casi animal, pero es precisamente a partir de ella de dónde comenzamos.

 

Una persona empieza a preguntarse: «¿Por qué sufro?». ¿Qué podría ser más sencillo que eso? Lo mismo ocurre con el asombro: asombro por mi estado, por mi vida, por la plenitud, por la seguridad, por todo.

 

Pero empezar a trabajar con este asombro, transformarlo en su forma más elevada, el amor, es tarea del ser humano. De lo contrario, uno se verá sumido en estados tales que… El asombro obliga.

¿Por qué el Creador está en ocultamiento?

En el curso del desarrollo de la humanidad, el deseo de recibir crece en cada persona, y estas sufren cada vez más hasta llegar a un estado en el que simplemente deben revelar la causa de su sufrimiento, pero son incapaces de hacerlo. Intentan evitar el sufrimiento, pero no pueden. Tanto el sufrimiento interno como el externo llegan metódicamente, los rodean por todos lados, pero todo ello se dirige hacia su causa, hacia el Creador, para que la persona encuentre esta causa.

 

Si una persona supiera cómo lidiar con el sufrimiento, por ejemplo, mediante acciones correctas, alcanzaría el placer o estados positivos; y si cometiera malas acciones, recibiría castigos. Entonces se revelarían la recompensa y el castigo, y aprendería a distinguir lo que es beneficioso y lo que no lo es, y no necesitaría nada más.

 

Puesto que nuestra esencia misma es el deseo de recibir, si supiéramos cómo satisfacerlo mediante ciertas acciones, eso nos bastaría. Nunca preguntaríamos por nada más, porque una persona solo pregunta por lo que le concierne, según los deseos de su corazón.

 

Pero el gobierno del Creador está oculto, y no se revela a una persona en nuestro mundo hasta que cruza el Majsom. Es precisamente este ocultamiento lo que le ayuda a alcanzar la causa: aquel que le envía todas las situaciones de la vida porque desarrolla un gran deseo de saber por qué le está sucediendo esto, no cómo liberarse del sufrimiento, sino de dónde proviene y con qué propósito.

 

​​Así, llega al Creador y comienza a revelar Su grandeza. Entonces, la importancia de la grandeza del Creador y la «recompensa y el castigo» cambian de lugar para él. Comienza a comprender que la recompensa y el castigo no son lo que importa; lo principal es estar en conexión con el Creador.

 

De esta manera, él se incluye en el Creador dentro de la causa, quiere fusionarse con ella, y en la medida en que lo hace, se forman vasijas de otorgamiento dentro de él. Esto se llama cruzar el Majsom.

Devolver la deuda al Creador

Pregunta:

El hecho de que me aferre al grupo no es mi elección. De que me sienta aquí, escuche, lea, y discuta tampoco es mi elección. ¿Dónde está la libertad de elección?

Respuesta:

No viniste aquí por tu propia voluntad. Cada uno de nosotros ya ve que no aparecimos aquí por casualidad, lo que significa que el Creador nos trajo. En general, la idea de venir, escuchar, y sentarme no proviene de mí. Todo sucedió de alguna manera, de repente, casi inconscientemente. Está claro que durante los primeros meses vine y me senté aquí, funcionando con el combustible recibido del Creador.

 

Los esfuerzos comienzan con descensos. Así como el Creador me dio un impulso y me trajo a este lugar, atrayéndola con “caramelos” para hacerme sentir como si pudiera endulzar mi vida aquí, ahora me lo está quitando. Para permanecer, aguantar y fortalecerme aún más, necesito hacer grandes esfuerzos.

 

La ley espiritual inmutable dice: «Me has tomado prestado y yo lo estoy cobrando». El Creador te da fuerza, dirección y te brinda una oportunidad, pero más tarde tendrás que pagar por ello. De lo contrario, es imposible. ¿Cómo podré elevarme a un grado más alto si no estoy familiarizado con él, si no tengo suficiente fuerza para ello y no tengo conexión con él?

 

Pensamos que en la espiritualidad todo es como en este mundo: tengo fuerza, deseos, puedo ver lo que voy a adquirir, hago cálculos, analizó, aclaró, compruebo, indago; en absoluto, todo es diferente en la espiritualidad. El grado Superior está separado de ti, no lo sientes, te resulta incomprensible. E incluso si revelas algo en él, descubres que es absolutamente opuesto a ti.

 

Por lo tanto, la ley es simple: «Me has tomado prestado y yo lo estoy cobrando». Es decir, se te da la oportunidad, todo te es dado desde Arriba, y más tarde tendrás que devolverlo; por lo tanto, los esfuerzos consisten en fortalecerse en la dirección que indica el Creador.

La inclusión en el sistema es la recompensa

Pregunta:

¿Hay alguna recompensa que corresponda al esfuerzo realizado?

Respuesta:

En la espiritualidad, los esfuerzos se recompensan, pero no de la misma manera que es habitual en nuestro mundo, donde exijo más por menos esfuerzo y el jefe ofrece menos salario por más esfuerzo. Y así regateamos, negociamos y llegamos a un acuerdo.

 

En la espiritualidad, trabajo contra la luz Superior. En la medida en que me vuelvo similar a la Luz, esta entra en mí, y esa es la recompensa. Aquí no hay regateos y no puede haber decisiones, acciones o consecuencias correctas o incorrectas. Todo está en orden dentro de las leyes de la naturaleza.

Pregunta:

Entonces, ¿cómo puedo entender la contradicción «esfuerzos realizados y encontrados»?

Respuesta:

Significa que de antemano no sé exactamente la Luz que recibiré porque nunca la he sentido. El logro que revelaré es un secreto para mí ahora. Sé lo que será, pero no puedo decir exactamente qué o cómo porque aún no estoy listo. No tengo ningún «medio» con el que pueda recibir esta información, esta sensación y decir «¡esto es hacia lo que me dirijo!».

 

Sé que me dirijo hacia mi siguiente peldaño más alto de otorgamiento, la conexión de todo el sistema, que se llama amor. El amor es dependencia dentro del sistema.

 

Si cualquier sistema que creamos (por ejemplo, condensadores, resistencias, bobinas, etc.) funciona correctamente, entonces decimos que existe en amor con otro, lo que significa en completa comprensión del programa mutuo, la conexión. Aquí ocurre lo mismo.

Pregunta:

¿Significa eso que debo esforzarme por anularme a mí mismo y pensar en los demás?

Respuesta:

La autoanulación es necesaria; de lo contrario, no seré incluido en el sistema.

Comentario:

Pero no sé cuándo recibiré una recompensa por ello.

Mi Respuesta:

La inclusión en el sistema es la recompensa. Imagina que hay un sistema completamente interconectado en el que todo ocurre en modo analógico vivo. Si me incluyo en él, existire en él. Mi existencia en él es mi recompensa.

 

Si aún no existo en él, tengo que trabajar en mí mismo para conectarme a él y estar integralmente conectado con él. Este es mi trabajo.

Pregunta:

Digamos que he hecho un esfuerzo. ¿Cuándo me conectaré al sistema? ¿Seguirá siendo un secreto para mí?

Respuesta:

Es imposible decirlo porque ni siquiera sé qué más tengo que completar para integrarme totalmente en este sistema. De todos los condensadores, resistencias, bobinas y miles de otros elementos, no sé exactamente qué tengo que cambiar en mí para conectarme a ellos. Simplemente tengo que anularme para que puedan formatearme y adaptarme a ellos.


En esencia, nuestra tarea se reduce a la anulación de mi «yo». Dejar que el resto del esquema, ya sea electrónico o humano, no importa cuál, me adapte a sí mismo. Simplemente me entrego a él. Esta es la condición de la primera restricción. (Tzimtzum Álef).

Destino individual y destino del alma de Adam HaRishón

¿Hay alguna garantía de que en el siguiente nivel me sienta mejor? Quizás, en el sentido espiritual, sí. Pero en cuanto al cuerpo…

 

Hay muchas preguntas relacionadas con el estado de una persona y con su progreso. En primer lugar, una persona no es un animal aislado en este mundo.

 

Las almas están conectadas entre sí; existe una conexión entre las almas y los embriones de las almas. Es posible que en este momento esté actuando mientras realizo tareas que no están relacionadas con mi propia alma, sino que sirven a otras almas.

 

Todos pertenecemos a la asamblea de almas que conforman el alma de Adam HaRishón y, por lo tanto, tenemos un destino común. Y cada uno de nosotros, o junto con ciertas otras almas, tiene su propio destino individual y privado.

 

No puedo decir que me sentiré mejor en todos los aspectos al ascender a un grado más elevado. El ejemplo más vívido que se puede dar aquí es el sufrimiento físico que experimentó Baal HaSulam antes de su fallecimiento sufría de una grave enfermedad articular, dolores en el corazón y, además de eso, cáncer. Sufrió inmensamente.

 

Y en cuanto a todo lo relacionado con la vida cotidiana: carecía de dinero, comida y las cosas más necesarias para la existencia. Problemas familiares… Era como si no tuviera paz en nada.

 

¿Cuál es la fuente de esto? Estudiamos que una persona es meramente un fragmento del alma colectiva, el alma compuesta por todas las demás almas individuales. Hay numerosos ejemplos de grandes cabalistas que soportaron sufrimiento físico. Consideremos, por ejemplo, al Rabi Akiva y su muerte. Pero no podemos determinar cuál es el destino de cada persona.

 

Nuestra tarea es ascender por los peldaños de la escalera espiritual, eso es todo. En cuanto a lo que le pueda suceder al cuerpo físico, o incluso en el plano espiritual, a cada alma individual, todo está entrelazado con la acción del sistema general llamado Adam HaRishón. Existen ciertos fenómenos e interconexiones que pueden dar lugar a estados aparentemente contradictorios: un justo que, sin embargo, sufre desgracias.

 

Es inútil insistir en esta cuestión. En primer lugar, esto no está en nuestro poder y no se revela de antemano. En nuestro nivel actual de comprensión no sabemos dónde se originan ni por qué llegan.

 

Esto pertenece a grados mucho más elevados. Allí, una persona comienza a comprender por qué y cómo se desarrollan los acontecimientos, cuál es su causa subyacente y por qué uno está entrelazado en interconexiones específicas. Estos son asuntos muy elevados. Para comprenderlos, uno debe elevarse a la parte general de Adam HaRishón.

 

Pero sea cual sea el estado en el que nos encontremos, no importa, la realidad no cambia por ello. Solo cambia la forma en que la percibimos.

La libre elección – enfoque cabalista

La luz se denomina Shojén, y el Kli en el que se reviste la luz se denomina Shejiná (Rabash, «¿Qué es, “Cuando Israel está en el exilio, la Shejiná está con ellos”, en el trabajo?»).

 

La creación consta de dos partes: el Creador y la criatura. La Shejiná es la revelación del Creador, la presencia del Creador dentro de la criatura. Pero si Su presencia desaparece de nuestra percepción, puede haber dos razones para ello: o bien el Creador se oculta, es decir, expulsa la Shejiná de la criatura y no se le revela, o bien la propia criatura lo provoca, ya sea por su propia voluntad o no.

 

Esto ocurre porque la luz es Superior y dominante, mientras que la vasija desea disfrutar de la luz y sentirla como plenitud. Por lo tanto, la vasija depende de la Luz. Para que no dependa de la Luz y se sienta pleno por su propia voluntad, en igualdad de condiciones con la Luz en lugar de estar subordinado a ella, es necesario eliminar la grandeza de la Luz, eliminar la presencia del Creador y, de ese modo, dar a la vasija la posibilidad de elegir libremente.

 

Pero para ello, debe disponer de los medios necesarios para elegir. Por estos medios nos referimos a la capacidad de la vasija para distinguir una cosa de otra según un criterio determinado.

 

El Creador hace descender la Shejiná a la vasija hasta el nivel del polvo; se produce la ruptura de las vasijas y las chispas de otorgamiento quedan incrustadas en ellas. Entonces la Shejiná se retira y se muestra corrompida y rota, es decir, el Creador muestra a la vasija que Él permanece en un deseo insatisfecho (una carencia) y que Él requiere que surja la actitud de la criatura hacia Él.

 

Todas estas diversas relaciones entre el Creador y la criatura deben conducir, en última instancia, a un estado en el que la criatura adquiera todas las condiciones necesarias para el libre albedrío, de modo que más tarde, al regresar al infinito, recree el estado de infinito por sus propios medios.

La libre elección    El sistema del universo

 

Esfuérzate en el grupo cabalista

Comentario:

Cuando se trabaja en grupo, una persona siente cierta satisfacción al someterse al grupo y hacer lo que los amigos esperan de ella.

Mi Respuesta:

Es cierto. Si una persona ha realizado una tarea concreta y ha tenido éxito, entonces siente satisfacción, orgullo y vanidad. Pero eso no es lo importante. Que haga todo por el bien de eso, y entonces, como está escrito, de «Lo Lishmá» llegará a «Lishmá». Entonces verá si vale la pena hacerlo por el bien de la alabanza y si realmente necesita esa alabanza.

 

Lo principal es esforzarse tanto como sea posible. Pero si empiezas a considerar que, después de todo, lo estás haciendo por tu deseo de recibir, y aún no por el bien del otorgamiento, nunca harás nada en absoluto. Estas son, en efecto, las preguntas correctas que plantea el Faraón: «¿Quién eres, qué eres y por qué te esfuerzas tan intensamente?». Pero si no te esfuerzas de esta manera, nunca te liberarás de tu estado actual.

 

Imagina a un niño. Si no aprende nada inteligente o útil, permanecerá estancado en sus juegos infantiles y no crecerá. No hay que ser demasiado astuto; simplemente hay que actuar.

 

Esto también es un problema. Hay muchos consejos aparentemente contradictorios. Por un lado, se dice que no hay que ser demasiado astuto, y por otro, que hay que actuar y pensar. Y la persona corre de un lado a otro y no sabe qué responder a sus propias dudas porque su mente está abarrotada de una multitud de consejos, resoluciones y dichos de los sabios.

 

Pero después de todo eso, si dejas de lado todas estas sutilezas intelectuales, solo te queda una opción: invertir tus esfuerzos en el grupo.

¿Cuál es el significado de la festividad de Lag BaOmer?

Pregunta:

¿Cuál es el significado de la festividad de Lag BaOmer?

Respuesta:

Lag BaOmer es una festividad especial; es una fiesta de la Luz, el día en que el Rabí Shimon bar Yojai, autor del Libro del Zóhar (una obra sin parangón en todas las generaciones de la humanidad), partió de este mundo.

 

En este único libro se describen todas las leyes del mundo espiritual, junto con toda la red de conexiones que nos gobierna desde Arriba y determina todo el proceso por el que pasamos en este mundo.

 

El mundo espiritual es el sistema Superior que activa nuestro mundo, el cual está completamente gobernado desde arriba. Todo nuestro mundo surgió de un único punto del Big Bang, se expandió y se desarrolló a lo largo de 14 mil millones de años.

 

En el transcurso de esta evolución, se formó la Tierra con su corteza sólida rodeando un fuego ardiente. El enfriamiento de esta corteza permitió que existiera vida en la superficie junto con toda la naturaleza circundante.

 

Pero la pregunta no es cómo se desarrollaron los niveles inanimado, vegetativo y animado, sino cómo nos desarrollamos nosotros y hacia dónde nos dirigimos. De esto es de lo que habla El Zóhar. Realmente habla de todo, incluida la formación de los mundos Superiores que nos influyen y nos gobiernan.


Esto también se puede ver en El Zóhar y en los escritos de Isaac Luria, el gran cabalista de Safed del siglo XVI; por lo tanto, la sabiduría de la Cabalá tiene mucho que decir sobre el conteo del Omer (Sefirat HaOmer). Pero en esencia habla de la corrección de una persona que debe transformarse para convertirse en un ser espiritual.

El Zohar realmente habla de todo    Quiero vivir dentro del Libro del Zóhar

Pregunta:

¿Qué debe corregir?

Respuesta:

Está escrito: «He creado la inclinación al mal y he dado la Torá para su corrección, pues su luz regresa a la fuente». Inicialmente somos creados a partir de la inclinación al mal, un deseo egoísta de recibir, y por lo tanto solo nos preocupamos por nosotros mismos, no por los demás. De esta forma existe el mundo, y vemos hacia dónde se dirige.

 

El propósito de la creación es que, a través del proceso de nuestro desarrollo, lleguemos finalmente a la comprensión de que nuestro ego, nuestro deseo egoísta de disfrutar en realidad nos está causando daño, que hemos llegado a un callejón sin salida en nuestro desarrollo y ya no somos capaces de avanzar; que estamos destruyendo nuestras vidas, nuestras familias y las vidas de nuestros hijos, sin esperanza de un buen futuro.

Comentario:

Esto se asemeja a la situación actual en Israel.

Mi Respuesta:

Efectivamente. Pero todo esto tiene como objetivo llevarnos a un estado de arrepentimiento respecto a nuestro desarrollo egoísta, para hacernos comprender que nuestro ego es una inclinación al mal que nos está conduciendo a la destrucción.

 

En ese momento llegamos a sentir la necesidad de una corrección: «¿Cómo podemos corregir nuestra naturaleza? ¿Cómo podemos tratar a los demás con amistad? ¿Cómo podemos vivir en amor, unidad y otorgamiento?» Esta es la única manera en que podemos existir en un mundo integral, un mundo en el que todos estamos interconectados y somos mutuamente dependientes. ¿Cómo podemos estar conectados si estamos sumidos en el odio mutuo?

 

En tal estado se revela la sabiduría de la Cabalá, explica lo que realmente es la Torá. Por esta misma razón, a la Cabalá se le conoce como la verdadera Torá. Es a través de esta ciencia que aprendemos cómo corregirnos a nosotros mismos. Corregirse a uno mismo significa relacionarse con los demás de acuerdo con la regla principal de la Torá: «Ama a tu prójimo como a ti mismo». Esto es bien conocido, pero rara vez se observa.

 

Amar a tu prójimo significa que debo hacerlo tal como me amo a mí mismo. Esto parece poco realista y, de hecho, está más allá de la capacidad humana. Sin embargo, está escrito: «He creado la inclinación al mal y he dado la Torá para su corrección».

Esto significa que existe una fuerza llamada «Torá»; no es simplemente un libro como se entiende comúnmente, sino un método de corrección a través de la luz, como está escrito: «su luz regresa a la fuente».

 

Comenzamos a percibir la realidad a través de cualidades recién adquiridas, cualidades no de recepción, sino de otorgamiento; ya no impulsados por un impulso constante de recibir únicamente para nuestro propio beneficio, explotando a todos los demás en el proceso, sino por un deseo de actuar en beneficio de la sociedad en su conjunto. Vemos que todos estamos interconectados como una sola familia, y que es imposible que uno esté bien mientras otro sufre.

 

Hoy hemos llegado a un estado en el que debemos embarcarnos en este proceso de corrección. Vemos que es imposible continuar como antes. En consecuencia, se revela la sabiduría de la Cabalá, que explica cómo podemos corregirnos y construir una sociedad conectada por buenas relaciones.

Pregunta:

¿Cómo se relaciona la festividad de Lag BaOmer con este proceso?

Respuesta:

Es precisamente aquí donde ocurre la corrección. La Cabalá explica que nuestro deseo egoísta de recibir —de absorberlo todo en nosotros mismos a costa de los demás— es una fuerza maligna dentro de cada persona. Por lo tanto, nuestra alma se denomina «fragmentada», y debemos repararla.

 

En la Cabalá se sabe que el alma consta de 49 partes (7 x 7). Hay 7 cualidades principales, cada una dividida en 7, lo que hace un total de 49. Cada una debe ser corregida.

 

Las corregimos a través de la Luz que reforma, una fuerza especial que se encuentra oculta en la naturaleza. Durante los días del conteo del Omer, revelamos deseos egoístas específicos dentro de nosotros mismos que causan daño a los demás, y buscamos corregirlos.

 

Atraemos la Luz que reforma y esta corrige cada una de estas 49 partes del alma.

 

De esta manera, corregimos estas 49 partes, desde la festividad de la Pascua hasta Shavuot. Pero en el día 33 del conteo del Omer, Lag BaOmer, hay un estado especial. Su singularidad radica en que, si alcanzamos esta etapa en la corrección, podemos estar seguros de que continuaremos y la completaremos.



Por esta razón, fue en este día que el Rabí Shimon completó su obra y partió de nuestro mundo, y celebramos la elevación de su alma.

Pregunta:

Dice que el alma tiene 49 partes. ¿Realmente se pueden contar?

Respuesta:

Sí. Así es como las percibimos a medida que corregimos el alma. Incluso una persona religiosa común recita qué Sefirá está corrigiendo diariamente durante el Omer, aunque tal vez no lo sienta ni lo comprenda.

 

Pero quienes estudian la Cabalá no solo dicen estas palabras, sino que realizan estas correcciones dentro de sí mismos.

Comentario:

Los 49 días del Omer concluyen el día 50, la festividad de Shavuot, cuando es costumbre comer lácteos y vestirse de blanco.

Mi Respuesta:

Shavuot es tanto la entrega de la Torá desde Arriba como su recepción desde abajo. La entrega ya ha ocurrido, la recepción depende de nosotros.

 

Está escrito que cada día una persona debe decir que se le ha entregado la Torá. El problema está solo en recibirla, es decir, en sentir que debo corregirme a mí mismo y, por lo tanto, necesito la Luz que reforma.

 

Entonces acepto todas las reglas de la Torá: ser «como un solo hombre con un solo corazón», «ama a tu prójimo como a ti mismo» y «no hagas a otro lo que es odioso para ti».

 

Esperemos que, en última instancia, comprendamos que tenemos en nuestras manos una fuerza poderosa capaz de corregirnos y elevarnos por encima de toda esta realidad.

Descubrelo depende de nosotros   ¿Cuál es el significado especial de esta festividad?

¿A quién se debe atender primero?

Pregunta:

Una manada de lobos puede cuidar de un animal discapacitado, lisiado o viejo. Le dan de comer comida masticada, como a los cachorros, e incluso pueden contagiarse de sus pulgas. Pero hay que añadir algo más: «En un año de escasez, la manada no puede asumir la responsabilidad de alimentar a los animales viejos. Y los viejos lo aceptan». ¿Es esto también una cuestión de supervivencia?

Respuesta:

Es una cuestión de supervivencia y necesidad para la manada. Y por eso hay individuos que se sacrifican por el bien de la vida de toda la manada.

Comentario:

Construyámoslo: ellos cuidan de los discapacitados, los ancianos…

Mi Respuesta:

De todos.

Pregunta:

¿Y debemos cuidar a los ancianos?

Respuesta:

Sí. Pero si existen condiciones tales que hacen imposible cuidar de los débiles…

Pregunta:

¡Es una pregunta muy difícil! ¿Cómo se selecciona?

Respuesta:

Se elige a quien proporciona grandes beneficios para la generación futura.

Pregunta:

¿Así que joven y fuerte?

Respuesta:

Sí.

Pregunta:

¿Entonces el principio sigue siendo la supervivencia del grupo, la supervivencia de la sociedad?

Respuesta:

Sí.

Comentario:

Y ahora, si es posible, saque sus propias conclusiones.

Mi Respuesta:

Conclusiones: sin duda tenemos mucho que aprender de los lobos. Tenemos que hacer algo para mejorar como personas. Definitivamente, tenemos que pensar en la organización de nuestra sociedad: ¿cómo reestructurarla y hacerla más saludable, y qué programas educativos deberíamos adoptar? Por nuestros hijos, por nuestros nietos, por las generaciones futuras.

Tenemos varias generaciones por delante y debemos cambiar el orden social por ellas.

¿En qué podemos ser iguales?

Pregunta:

El principio básico de la Unión Soviética era que todos debían ser iguales. ¿Qué tiene de bueno que todas las personas sean iguales? ¿Qué aporta eso?

Respuesta:

La Cabalá no habla de eso. La Cabalá dice que todos deben ser iguales, pero cada uno a su manera, en la plena realización de su alma, y ​​las almas son absolutamente diferentes.

 

Si tomamos los 613 deseos y los representamos linealmente, veremos que juntos forman una especie de espectro, y cuando los 613 deseos se ordenan según su nivel a lo largo de una línea, cada deseo tiene una curva diferente.

 

Es decir, cada persona tiene sus propios deseos. Pero cuando todos se expresan plenamente, lo hacen en forma de otorgamiento hacia todo el sistema, hacia todos los demás. Y en eso, todos son iguales. En otras palabras, nadie es similar a otro ni en la cantidad ni en la calidad de su cualidad de entrega; sin embargo, todos son iguales en el sentido de que cada uno actúa al máximo, desde su ser único.

 

Por lo tanto, la interpretación incorrecta de la igualdad es hacer que todos sean iguales, de modo que no se pueda distinguir a uno de otro. Por el contrario, al realizar nuestras almas lo más plenamente posible, nos diferenciamos unos de otros tanto como sea posible.

 
¿En qué se mide la vida de una persona?

Pregunta:

¿Cuál es el significado del concepto: «Porque los mandamientos son nuestra vida y la duración de nuestros días»?

Respuesta:

Significa que una persona debe llegar a sentir que todo lo que recibe en la vida se mide por la cantidad de Luz que desciende desde Arriba, y que su fuerza vital depende de su conexión con lo espiritual, ya que es de ahí de donde la obtiene.

 

La vida de una persona no se mide en calorías ni en ninguna otra unidad, como el monto de su salario, sino únicamente por su conexión con el Creador. La longevidad es el grado en que valora su vida, su altura espiritual.

 

No quedarse a medio camino entre el cielo y la tierra

En mi vida material, suelo actuar en función de mis propios intereses más que del bien común; ante todo, pienso en mi propio beneficio, más que en mis familiares o amigos. ¿Hasta qué punto considero esto un mal? Solo en la medida en que se me revela. Si no se me revelara, no lo vería. Y si se me hubiera revelado aún más, no habría sido capaz de soportarlo, saltaría de mi piel, de alguna manera saldría de mí mismo, solo para dejar atrás todas estas cualidades. Pero ni siquiera esto se me concede.

 

Quizás si se me concediera tal revelación aunque fuera solo una vez, por muy angustioso que resultara soportarla (y sería un auténtico infierno), gritaría con tal intensidad que me liberaría de estas cualidades. Pero, una vez más, no se me concede. Es como si me mantuvieran sobre un fuego lento, dándome vueltas constantemente de un lado a otro; esto es lo que me está sucediendo en esta vida.

 

Esto lleva a la pregunta: ¿Cómo acabará todo esto? Se me concede un atisbo, una pequeña revelación, de quién soy, pero no es suficiente para permitirme liberarme de este estado. Por un lado, ya no me permite llevar la «buena» vida material que tenía antes, cuando me entretenía con todo tipo de tonterías y pensaba que eso era lo que significaba la vida.

«¡Que me permitan entrar ya en el reino espiritual! Déjenme atravesar esta etapa, este período de sufrimiento causado por mi propia naturaleza, y pasar a otra, hasta alcanzar un estado en el que no actúe con la intención de recibir. ¿Quizás ese sea el camino? ¡Que se me revele! Sí, este período puede ser duro hasta que perciba y sienta el sufrimiento de lo que tengo en comparación con lo que tiene el Creador. Parece que este contraste es difícil de percibir con claridad,  pero tengo que pasar por esta etapa, y eso es todo».

 

Si una persona toma decisiones de este tipo, ya va por buen camino, ya que demuestra su disposición a afrontar esta situación lo antes posible y superarla, en lugar de quedarse suspendida entre el cielo y la tierra. Y aquí necesita a quienes lo apoyan —el Creador  y el grupo— para poder dedicar el esfuerzo necesario y superar rápidamente esta etapa.

 

Pero cada vez que experimentas un estado particular, ya sea que te sientas bien o no tan bien, y a veces muy mal porque estás utilizando a los demás, esto no está bajo tu control. Más bien es un medio para que se te revele un atisbo de la verdad. Basándote en lo que te sucede, pregúntate cada vez quién se beneficia de ello. En otras palabras, ¿Qué está haciendo el Creador conmigo? ¿Qué quiere Él de mí con esto?

Esto no está bajo tu control    ¿Cuál camino elegirás?

¿Cómo podemos alejarnos del abismo?

Comentario:

Dice que es imposible renunciar a la gratificación personal, imposible amar al prójimo e imposible dar a los demás. ¡Imposible!

Mi Respuesta:

 Sí.

Pregunta:

Si una persona llega a una conclusión tan aguda y amarga dentro de sí misma, ¿es esto bueno?

Respuesta:

¡Es el reconocimiento del mal, de la propia naturaleza! Y a partir de ahí, aún debes decir que necesitas elevarte por encima de ello, por encima de esa naturaleza. ¿Qué necesitas hacer para ello? ¿Dónde puedes encontrar ese remedio?

 

La gente aún no lo ha encontrado. Por un lado, ya han dejado de tener esperanza. Pero, por otro lado, poco a poco van comprendiendo cada vez más que si ese remedio no existe, entonces no hay felicidad, nada bueno, ni tampoco futuro.

Comentario:

Así que aquí tenemos un dilema. Entiendo que no se puede vivir así, que yo soy así, que mi naturaleza es así, y al mismo tiempo entiendo que no puedo avanzar.

Mi Respuesta:

No puedo.

Pregunta:

He llegado a un punto en el que no hay vuelta atrás ni se puede avanzar. ¿Qué se debe hacer en este caso?

Respuesta:

Cuando llegamos a ese estado, empezamos a comprender que si la naturaleza nos ha impuesto esta tarea, entonces es obvio que la naturaleza también tiene la solución.

Pregunta:

Es lógico. Así que la solución no está a mi alrededor, ni en mis amigos, ni en ningún lugar aquí, sino en la propia naturaleza. Y así, ¿poco a poco empiezo a comunicarme con la naturaleza?

Respuesta:

Sí. Esto es comunicación con la naturaleza.

Pregunta:

Entonces, digo: «La solución está dentro de ti. Dame esta solución».

Respuesta:

Sí. Debe llegar al punto en que una persona se vea verdaderamente obligada a recurrir a la naturaleza de esa manera.

Pregunta:

¿Y en qué momento la naturaleza dará respuestas y responderá?

Respuesta:

Cuando una persona esté completamente desesperada, cuando realmente solo necesite esto.

Pregunta:

Si generalizamos todo esto, ¿nos están llevando exactamente a este estado? ¿No podemos eludirlo, no podemos evitarlo?

Respuesta:

De ninguna manera.

Pregunta:

Entonces, ¿tienes la clara sensación de que estamos siendo conducidos precisamente hacia esto?

Respuesta:

Sí. Solo necesitamos comprender y sentir que la inversión interna se fundamenta en este punto. Es necesaria; de lo contrario, no transitarás hacia otro modo de existencia.

Pregunta:

Y dígame, si una persona te escucha, ¿cuáles son sus acciones en ese momento? Incluso si comienza a comunicarse mecánicamente con la naturaleza, con el Creador.

Respuesta:

Únicamente afianzarse en este paradigma.

Necesitamos sentirlo   ¿Qué quiere la naturaleza de nosotros?

 

Date prisa en pedir

Imagina que eres padre o madre, quizá estricto, amable, no importa cuál, pero cariñoso. Así es como un padre o madre se relaciona con sus hijos, y así es como debes tratar a los demás.

Pregunta:

Y en el momento en que leo esto cada día y comprendo que no puedo hacerlo, ¿Es esa la plegaria: «¡No puedo!»?

Respuesta:

Esto aún no es una plegaria, sino un estado en el que te examinas a ti mismo y ves cuánto necesitas corregirte. Y entonces ya tienes algún tipo de reclamo o petición de corrección. Y los expones. Tú te juzgas a ti mismo; vienes y exiges que el Creador te corrija porque tú no puedes corregirte a ti mismo. El único que puede hacerlo es Él. Pero solo de acuerdo con tus exigencias, peticiones y súplicas. ¡Así que date prisa!

Pregunta:

Comenzó con la instrucción de amar a todos.

Respuesta:

Sí.

Pregunta:

¿Quiero alcanzar esto, pero no puedo, y lo pido?

Respuesta:

 ¡Exactamente!

Pregunta:

¡Maravilloso!

Respuesta:

Así que prepárate.

 Todo fue creado para nosotros

Pregunta:

Si alcanzo el propósito de la creación, ¿hay alguna diferencia entre llegar a él por un camino largo o por uno corto?

Respuesta:

Existe el camino de la Torá y el camino del sufrimiento. Yo avanzo ya sea recibiendo golpes o esforzándome por llegar a ser similar al Creador. En ambos casos, la meta es la misma. Se dice que la tienda está abierta y que el tendero lleva la cuenta. Tú tomas de esta tienda en cualquier caso, lo quieras o no. Debes tomar, debes vivir, debes recibir placeres.

 

A una persona se le cobra por lo que toma, sea consciente de ello o no. Baal HaSulam escribe sobre esto en el artículo «La Paz». «¿Qué diferencia hay entre que una persona sea consciente o no?», pregunta allí. ¿Acaso no veo al comerciante y simplemente tomo de la tienda, de esta vida (ya que así es como estoy hecho)? ¿O sé que hay un comerciante y que lo que tomo, lo tomo a crédito y eventualmente debo pagarlo?

 

La diferencia es que al comerciante no le importa cuánto cojas; la tienda es para ti, todo es para ti. No es casualidad que al final del artículo se diga que todo está listo para el festín. Todo fue creado para ti desde el principio y, por supuesto, al final lo recibirás todo.

 

Pero lo que le importa al tendero es que te relaciones con todas tus «compras» en este mundo, en esta tienda, de forma intencionada. Porque de esta manera, te relacionarás con la creación como Él lo hace y alcanzarás Su grado. Este es el verdadero placer: estar en la posición del Creador; Él quiere que Lo alcances.

¿Cómo puede inspirarnos un amigo?

Comentario:

Es fácil sentirse inspirado por un amigo que me trata bien. Pero es difícil sentirse inspirado por un amigo que en ocasiones me trata mal.

Mi Respuesta:

Hay amigos a los que tolero con dificultad o quizá no pueda tolerar en absoluto. Hay otros a los que apenas presto atención; no me enfadan ni me alegran. Y, por último, hay otros con los que me siento maravilloso y feliz, con los que me resulta agradable estar. Entonces, ¿a cuáles de ellos debería considerar como objetivo de adquisición? Después de todo, se dice: «Cómprate un amigo».

 

Es imposible dar una respuesta universal a esto. Yo lo diría así: cada vez verás de lo que eres capaz, y eso es lo que debes hacer. Nadie te dirá que debes centrarte específicamente en aquel a quien odias, con quien no puedes estar, aunque esté en el grupo. Eso es incorrecto. Más bien, cada vez debes estar con aquellos amigos a través de los cuales, según sientes, eres capaz de invertir esfuerzo.

 

Pero esto no se basa en «abalanzarse» sobre alguien, en empezar a colmarlo de atenciones, en unirse a él e ir inmediatamente a tomar una cerveza juntos para estrechar lazos. No, esforzarse por hacer un amigo es una inversión general en el grupo.

 

No se trata de una conexión personal con un individuo específico en el que estoy constantemente enfocado. De acuerdo con el estado por el que atraviesa una persona en un momento dado, quienes la rodean se ven diferentes cada vez. A veces estás en un buen estado, como si estuvieras elevado en el sentido espiritual, y de repente te encuentras listo para abrazar y besar a quien normalmente odias.

Déjate  inspirar  de un amigo   ¿Cómo transmitir el sabor del trabajo espiritual?

 

Trabajo sobre la atención

Las relaciones entre amigos deben ser profesionales y estar orientadas únicamente a la corrección. Así es como ponemos a prueba al grupo. No importa cuántos disturbios estemos destinados a encontrar, ¿Podemos convertirlos en algo útil? Esta es la grandeza del grupo.

 

Y en qué medida seremos capaces de recibir numerosas perturbaciones y convertirlas en fortaleza, dependerá de cómo todos resistamos estas perturbaciones y nos ayudemos unos a otros.

 

Y todo esto está en la mente; por supuesto, puedo realizar diversas acciones materiales, pero en última instancia todas estas cosas se encuentran en nuestro interior, porque construyen una vasija espiritual dentro de nosotros, que ya no es algo material.

 

Estamos hablando de pensamientos a través de los cuales aumentamos los deseos que se conectan entre sí, pasan de uno a otro, y entonces todos recibimos aún más de estos deseos, y cada uno los recibe del otro también en forma de perturbación hasta que los ata a sí mismo. En resumen, cada vez es un trabajo de atención, que se llama intención.

 

Como se dice: «Un mandamiento sin intención es como un cuerpo sin alma». Por lo tanto, la aclaración significa que una persona debe ser sensible a esto en todo momento. Todo proviene únicamente de la atención interior hacia donde se encuentran mi corazón y mi mente en este momento, en qué punto estoy enfocado.

 

Es como si estuviera moviendo el haz de luz de una linterna de una cosa a otra, examinando dentro de la situación dada cómo debo relacionarme con ella, qué debo aumentar, a qué debo prestar más atención, cómo vincular esto a mí mismo, en qué dirección girar, cómo ampliar la conexión existente.

 

Esto es trabajo interior. Imagina cuán concentrada está una persona en esto dentro de sí misma y hasta qué punto no puede ser perturbada. Solo así puede crecer.

Solo quien lo prueba, lo siente   ¿Cómo transmitir el sabor del trabajo espiritual?

 

No necesito sumergirme en mí mismo, sino volverme hacia afuera

 

Pregunta:

¿Cómo podemos neutralizar las cosas que acompañan a cualquiera de nuestras acciones intencionadas durante el período de preparación: el ego, el deseo de recibir, la necesidad de autoestima y el orgullo? ¿Cómo elegimos la fuerza de otorgamiento, el Creador?

Respuesta:

Tengo mil deseos, todo tipo de aspiraciones. Ni siquiera sé lo que hay dentro de mí. Si quiero trabajar como un buen psicólogo, empiezo a profundizar en mí mismo, analizo cada factor y su modo de acción, y busco una oportunidad para influir o corregir algo.

 

Quizás el fruto de estos esfuerzos sea un doctorado en psicología. La corrección no vendrá de ahí, porque no me estoy corrigiendo a mí mismo ni viéndome o «leyéndome» con mi mente. Solo la Luz, que trae un cambio en mi deseo de recibir, me explica quién soy de una manera diferente cada vez.

 

Por lo tanto, no necesito sumergirme en mí mismo, sino volverme hacia afuera, es decir, esforzarme constantemente por acercarme al Creador o al grupo. Debo adquirir estas cualidades, comprendiendo que la grandeza reside en ellos.

 

Para corregir el deseo de recibir, no podemos permanecer en él. La Luz construye la vasija y la Luz corrige la vasija. Si no la atraemos, solo nos enredaremos en nuestra naturaleza animal y nunca nos liberaremos de ella. Entonces seremos científicos que se ocupan de nuestra parte animal, como psicólogos, y nada más.

 

Ni siquiera ellos saben nada sobre el interior de una persona, especialmente sobre aquellas cualidades que están un poco más cerca de la espiritualidad. En el campo de las cualidades humanas, no tienen ningún conocimiento y lo admiten.

 

Todo nuestro trabajo no se trata de un escrutinio interno: «¿Quién o qué soy yo?». Debe estar orientado a alcanzar al otorgante, el único, «No hay nadie más que Él», el Bien que hace el bien.

 

Debo trabajar constantemente fuera de mi mismo hacia Él. Esa debería ser mi tarea principal. Y todos mis deseos de volverme hacia mi interior y explorarme a mí mismo son una verdadera Klipá, un obstáculo que surge como resultado de que el Creador amplíe mis vasijas, y cada vez me parecen más importantes que alcanzar al Creador como el único, el benevolente.

La independencia que nos concede el Creador

Pregunta:

¿Por qué el Creador no nos da la capacidad de comprobar si nuestras acciones son correctas?

Respuesta:

Es muy sencillo. Si realmente me veo a mí mismo como el único en el mundo y relaciono esto con el Creador y con el hecho de que debo actuar en relación con Él, entonces realmente no tengo forma de saber quién soy, qué soy, quién es el Creador o qué hace, porque Él está oculto.

 

Si Él está oculto, entonces yo mismo estoy en ocultamiento. No tengo nada con lo que pueda compararme.

 

Si solo existieran el Creador y el ser creado, entonces no se podría hacer nada. Imagina que existe el Creador y existe la criatura. ¿Y entonces qué? ¿Cómo se puede elevar a la criatura al nivel del Creador? Si el Creador se revelara, la criatura estaría completamente bajo Su poder y se vería obligada a realizar actos de otorgamiento sin saber por qué lo hace. Sería igual que ahora, cuando estamos dominados por el deseo de recibir.

 

Debemos estar bajo la influencia de dos tipos de naturaleza. Pero, ¿cómo pueden suceder ambas cosas simultáneamente? La que tenga mayor influencia es la que yo elegiré. Puesto que yo mismo estoy hecho del deseo de disfrutar, obtengo placer tanto de recibir como de otorgar. También percibiría la presencia del Creador como placer, y entonces estaría en impureza o en santidad, porque se puede recibir placer de ambas.

 

Para que una persona sea independiente, el Creador debe ocultarse. Entonces surge la pregunta: ¿cómo puede una persona para quien el Creador está oculto evaluarse a sí misma? Si una persona no tiene un punto de referencia con el que medirse a sí misma, orientarse y determinar quién es y qué es, ¿cómo podría avanzar?

Por lo tanto, el Creador, al ocultarse para no sobornar a una persona con placeres, le dio al grupo en Su lugar, algo a lo que una persona no puede venderse a sí misma. Por un lado, el grupo no le da placer como lo hace el Creador, ni le da vida como lo hace el Creador. Por otro lado, es una fuerza externa, algo fuera de él.

 

Por lo tanto, si una persona quiere aferrarse al Creador conectándose con el grupo y entregándose a él, entonces, en relación con el grupo, adquiere la verdadera intención de otorgar y se vuelve similar al Creador de manera genuina. En esencia, utiliza el otorgar al otro para llegar a ser como el Creador.

 

No tiene sentido esperar cientos de años

La realidad no tiene por qué culminar su evolución con una explosión. Puedes poner fin a la Guerra de Gog y Magog en un pequeño laboratorio, o puedes desatarla sobre el mundo entero; eso no importa. Lo que te importa es reconocer el mal.

 

Si tienes un microscopio, puedes detectar el mal antes de que se manifieste y comience a extenderse. ¡Ves de antemano que hay un agente infeccioso capaz de destruir el mundo entero! Y eso es todo. Tenemos que atraer toda la Luz posible para que nos lo revele.

 

No hay ningún parámetro externo concreto al que puedas señalar y decir: «¡Aquí está, el Monte Sinaí!». Este parámetro es tu tensión, provocada por el hecho de que ya no puedes tolerar el mal. Baal HaSulam escribe que esto depende del nivel de desarrollo de cada persona.

 

Una persona evolucionada que practica la Cabalá, la luz que regresa a la fuente, ya ve lo terrible que es. No hace falta mostrarle nada más.

 

Así pues, no tiene sentido esperar otros cien años, pues entonces no sería el camino de la Torá, sino el camino del sufrimiento. El propósito de que se nos haya entregado la Torá, la Cabalá, es que podamos recorrer este camino «externamente», sin esperar a alcanzarlo a través del desarrollo natural. De una forma u otra, tendremos que esforzarnos. La única diferencia es si será en el sufrimiento o en la alegría

 

Exclamemos, maravillémonos

Recordémonos mutuamente y dejémonos inspirar por la grandeza de nuestra meta espiritual, por el entorno que aspira a ella y por la oportunidad única de libertad de elección que se nos ha concedido. ¿Cuántas personas en el mundo tienen en verdad la posibilidad de actuar libremente? Si todas las personas actúan según los dictados de su naturaleza, entonces no hay nadie que esté «actuando» de verdad.

 

Si estoy completamente gobernado desde Arriba, entonces no existe ningún «yo». Se dice: “Vine, y no había ningún hombre”.

 

Hay mucha gente, y sin embargo es como si no existieran, pues ninguno de ellos es libre en sus actos. Si no hay ningún ser humano que posea libre albedrío, entonces no hay mundos, no hay nada en absoluto salvo el mundo del infinito (Olam Ein Sof).

 

En lo que respecta al Creador, no existe nada más. Solo existe aquel que realiza una acción libre.

 

Imagina este cuadro de la realidad: ¡un vacío absoluto! Y en él solo se vislumbran unos pocos deseos, que han surgido y son capaces de realizar acciones libres.


¡Y tú tienes la oportunidad de ser igual de libre y de convertirte en el Hombre (Adam)! Por eso, tomemos conciencia de la grandeza de esta oportunidad única.

Cálculo basado en el otorgamiento espiritual

Pregunta:

¿Cómo puedes determinar qué debes corregir y cómo hacerlo?

Respuesta:

¿Cómo puedes determinar tu estado, nombrarlo correctamente y evaluarlo para que se convierta en la causa de la corrección? Puedo estar evaluando mi estado, es decir, mi deseo, ya que no tengo nada más, pero esto no me obliga a tomar una decisión.

 

Me encuentro en el deseo de recibir, lo cual me produce placer o sufrimiento, y según esto determino si es bueno o malo. Basándome en eso, lo utilizo o trato de reemplazarlo (adquirir un deseo diferente de recibir), y me esfuerzo por disfrutar de otra cosa. Y si no puedo disfrutarlo, entonces que no tenga el deseo de ello, lo reprimiré.

 

Una persona siempre elige lo que puede disfrutar de la forma más útil y fácil, de modo que haya el menor esfuerzo posible y el mayor placer posible. Este es nuestro cálculo. Es un cálculo natural que todos hacemos, desde el funcionamiento en los niveles inerte, vegetativo y animado hasta el funcionamiento en el nivel del hablante dentro de nosotros. Así es como funciona en todos los niveles de la naturaleza.

 

Pero si quiero aprender a disfrutar más, busco sistemas, me uno a diversos clubes y aprendo de los demás. Desarrollo el uso de mi deseo de recibir hasta el punto en que, legal o ilegalmente, pueda disfrutar tanto como la sociedad y el mundo lo permitan. Simplemente calculo constantemente qué es beneficioso y qué no; el máximo es siempre mi objetivo.

De acuerdo con esto, miramos a las personas y las evaluamos. Es imposible exigir ningún otro cálculo porque esta es nuestra naturaleza.

 

Entonces, ¿por qué una persona recibe golpes del gobierno superior, del Creador? Después de todo, el Creador los creó de tal manera que este es el único cálculo que pueden hacer. Puedes preguntar a los científicos (biólogos, psicólogos, etc.) y te dirán que este es nuestro cálculo. Entonces, ¿por qué el Creador, que nos hizo así, nos castiga? ¿Por qué? ¿Por crearnos así?

 

El Creador no nos castiga. Lo que nos llega de Él no es para castigarnos, sino de acuerdo con la ley que dice que no solo hay un deseo de recibir en nosotros. También hay otra fuerza que está en nosotros en la etapa preparatoria: el deseo de otorgar.

 

Por lo tanto, debemos comenzar a hacer cálculos que lo tengan en cuenta. Para ello, debemos empezar a calcular entre el deseo de recibir y el deseo de otorgar. En la medida en que no hagamos un cálculo acorde con nuestro nivel de desarrollo, experimentaremos sufrimiento.

 

Si nos obligáramos a calcular no solo cuánto quiero disfrutar, sino también cuánto debo otorgar disfrute a los demás, y si lo hiciera correctamente en relación conmigo mismo y con los demás de acuerdo con mi desarrollo, entonces estaría en un buen estado. No sentiría ningún sufrimiento.

 

Supongamos que, según mi desarrollo, debo otorgar del 20 al 30% y recibir el 80%; este es mi nivel actual. Esto aumentará y tendré que otorgar más y recibir menos. Si conociera esta ley, si supiera lo que se me exige y lo llevará a cabo, siempre me sentiría cómodo y bien porque esta es, en esencia, la ley que me afecta.

 

¿Por qué no vemos esta ley? Haríamos el cálculo para sentirnos bien.

 

Pero el objetivo no es sentirme bien en el deseo de recibir. El cálculo (cuánto para mí y cuánto para los demás) debe provenir, no solo del deseo de recibir, sino del deseo de adherirme al Creador, de asemejarme a Él. El otorgamiento en sí mismo tampoco es el objetivo. El objetivo es asemejarme al Creador, ser como Él, por lo que la ley según la cual debo otorgar no me es revelada.

Relaciones mutuas

Pregunta:

¿Qué significa el Kli (vasija) que hay entre nosotros?

Respuesta:

El Kli que hay entre nosotros es la relación entre una persona y otra, el vínculo que las une. Si ese vínculo existe, se construye a partir de la intención de otorgar.

 

¿Cómo puedo «unirme» a ti para que nos convirtamos en un solo Kli? Mi intención de otorgarte y tu intención de otorgarme nos acercan y nos unen para que nos convirtamos en un solo Kli.

 

Esta intención entre todos nosotros debe ser pedida desde arriba; debemos recibir la luz que nos corregirá y nos la dará. Entonces, al unirnos, nos convertiremos en un solo Kli. Es precisamente en estas intenciones de cada uno hacia el otro donde morará la Luz, porque estas intenciones son similares a la Luz, no los Kelim (vasijas) en sí mismos.

 

Los Kelim en sí mismos existen solo para generar intenciones unos hacia otros. Esto se puede imaginar de la siguiente manera: todos estamos dentro de un solo Kli, y cada uno de nosotros es Maljut. Y si uno, en relación con otro, trabaja con una intención con el fin de otorgar, entonces esta relación misma se convierte en el Kli. Es en esto en lo que entra la Luz según la equivalencia de forma.

 

Así, en nuestra Maljut (la mía y la tuya), nunca recibimos la Luz, ya que son vasijas de recepción. Sabemos que la recepción ocurre en las nueve primeras Sefirot, que son las cualidades del Creador.


Si hay una relación entre nosotros, entonces tus deseos se convierten en mis primeras nueve Sefirot, y mis deseos se convierten en tus primeras nueve Sefirot. En estas relaciones mutuas construimos el Kli.

«La montaña que se cierne sobre ellos como una bóveda» es un signo de coerción

El significado de «les impuso la montaña como una bóveda» es que la razón por la que ahora deben recibir la Torá y no tienen otra opción es la montaña, es decir, la información que recibieron en el pensamiento y el intelecto de que se encuentran en un estado de descenso porque tienen maldad en el corazón. Lo que significa que es coercitivo y no tienen elección (Rabash, artículo «¿Qué es la preparación para la recepción de la Torá – 1»).

 

El estado en el que me doy cuenta de mi oposición al Creador en todas mis cualidades se denomina «estar ante el Monte Sinaí». Me encuentro al pie de la montaña y, sobre mí, se alza una montaña de dudas, mis malas cualidades, que me separan del Creador, quien se encuentra en la cima de la montaña.

 

¿Cómo sé que Él está en lo más alto? Porque ahí es donde se encuentra mi punto en el corazón, llamado Moisés. Cuando percibo la diferencia entre estas dos sensaciones, siento la necesidad de recibir la Luz que reforma. Es más, siento que el Creador me obliga a hacerlo. Como está escrito: «les impuso la montaña como una bóveda», lo cual es un signo de coerción.

 

El Creador desciende a la cima de la montaña, donde se encuentran sus cualidades. Si me elevo por encima de todas las dudas, por encima de mi naturaleza, entonces me encontraré con Él allí. No es casualidad que se me revele este estado: o bien acepto las correcciones y me elevo por encima de todas las dudas, o bien este será «mi lugar de sepultura», ya que me enterraré bajo todos mis deseos y dudas.

En tal caso, realmente necesito la Torá, que se opone a la inclinación al mal, porque me doy cuenta de que la inclinación al mal es mi naturaleza y empiezo a odiar el Monte Sinaí. ¿Qué es lo que se entiende por «odio», tal y como se dice: «El odio se abatió sobre las naciones del mundo»? Esto se explica como si hubiéramos recibido la Torá y, a continuación, las naciones del mundo hubieran comenzado a odiarnos. Pero soy yo quien odia a las naciones del mundo en mi interior y, por lo tanto, recibo la Torá después de reconocer que el mal está dentro de mí.

 

Mientras piense que mi inclinación es buena, y como es buena, la deseo. Y si quiero aprovecharla, entonces el Creador, que tiene un objetivo —el deseo de elevarse a la cima de la montaña («todos deben llegar a ser como Moisés») Me da la luz, y en esa luz empiezo a entrar en el proceso de ascensos y descensos. Así pues, al definir mi naturaleza como buena, sigo en un descenso, de modo que cada vez puedo verla en comparación con la Luz hasta llegar a la conclusión de que es mala.

 

Hasta que estos descensos recurrentes se acumulen hasta formar una montaña, tras lo cual necesitaré la Torá y estaré preparado para recibirla, no desarrollaré la necesidad de la Torá (En hebreo: «Torá» significa enseñanza, teoría; «Horaa» instrucción) como guía para la corrección. Cuando acepte la Torá como corrección, entonces mereceré el deseo de ella como fuente de plenitud.

 

Está claro que todo esto ocurre bajo coerción. Como se dice: Les impuso la montaña como una bóveda. Es decir, nos impuso una coerción («Kfiya», del verbo «Kafa» —obligar, y también volcar, poner boca abajo). Solo podemos volvernos más sensibles a lo que nos está sucediendo.

La necesidad de un entorno sólido

Pregunta:

Si está escrito: «Gánate un amigo», ¿por qué no me basta con un solo amigo? ¿Por qué necesito muchos amigos?

Respuesta:

Porque uno no es suficiente. Como escribe Baal HaSulam en «La entrega de la Torá» y en «Un discurso para la finalización del Zóhar»: «En la multitud del pueblo está la Gloria del Rey». Esto significa que no puedo inspirarme en una sola persona.

 

Puedo inspirarme en muchos que comparten la misma opinión que yo y que pueden ser mi entorno. Por supuesto, también puede ser una sola persona, pero aun así no me influirá tanto como lo necesito.

 

Necesito un entorno lo más amplio posible, aunque dentro de él vea a personas diferentes, no importa, cada vez puedo prestar atención a aquellos de quienes recibiré inspiración.

 

Puedo inspirarme en algunos, mientras invierto esfuerzos —«gánate un amigo»— específicamente en otros. Sin embargo, dado que todos están conectados en una sola sociedad, no importa. Así es como funciona. El entorno debe ser lo más amplio y fuerte posible.

La importancia de la meta – enfoque cabalista

Si una persona es incapaz de recibir inspiración de sus amigos, significa que la meta aún no es importante para ellos. Quizás la meta sí sea importante para ellos, pero aún no han descubierto cuál es. La meta es la adhesión con el Creador a través de la equivalencia de cualidades, lo cual solo puedo lograr si obtengo fuerza de mi entorno; el Creador me dio el impulso inicial.

 

Para una persona así, todo este proceso aún no se ha comprendido del todo y no relaciona su meta con la verdadera meta. Cree que este reside en saber mucho, en ver el mundo entero de un extremo a otro, en sentir la eternidad, en estar por encima del mundo. Aún no ha descifrado la definición correcta de la meta de la creación. Todavía no está completamente conectada con el otorgante, con la comprensión de que ella también debe llegar a la fuerza del otorgamiento. Entonces sustituyen la verdadera meta por otra, la visten con un ropaje diferente, más egoísta, más comprensible para ellos. Esto es normal. ¿Qué pueden hacer? Es el resultado de su estado.

 

No obstante, hay que esforzarse cada vez más por ver la meta con la mayor claridad posible, de una forma más cercana a la realidad. Y entonces, gracias a ello, la persona se dará cuenta de que, efectivamente, carece de la fuerza, el conocimiento y la comprensión necesarios para saber por dónde empezar, y sentirá la necesidad de recurrir al grupo.

 

Si una persona revela, una y otra vez, una meta cada vez más auténtica, más orientada hacia el otorgamiento y más alejado de ella por su propia naturaleza, sentirá con mayor claridad que es incapaz de dar un paso hacia él. Entonces debe recordar que las fuerzas necesarias para ello solo existen en el entorno. Y, dado que ya ha entrado en él, recurre a él por desesperación.

 

La ausencia de una salida es lo que me impulsa a recurrir al grupo, ya que, de lo contrario, no sería capaz de encontrar la fuerza para seguir adelante. Es como la necesidad de mantener la vida dentro de uno mismo, y por eso vengo a pedir ayuda. Solo en este caso, la petición en sí misma no sirve de nada. Hay que esforzarse y recibir fuerza a cambio.

La raíz espiritual realizada en forma material

Pregunta:

Si el pueblo de Israel ya salió de Egipto una vez, ¿por qué debemos repetir esto ahora?

Respuesta:

En el proceso histórico de su desarrollo, el pueblo de Israel llevó a cabo el éxodo de Egipto hace unos 4,000 años; por lo tanto, no necesitamos volver a pasar por esto ahora en el plano material.

 

No necesitamos viajar a Ur de los caldeos y luego trasladarnos a Israel, descender de Israel a Egipto, regresar de allí a la Tierra de Israel nuevamente, construir el Primer y el Segundo Templo, y pasar por todo este proceso una vez más.

 

Los cuerpos materiales en encarnaciones pasadas hicieron lo que se les exigía cumplir en el nivel de las raíces espirituales; lo realizaron dentro de la materia. Sin embargo, no se logró nada en espiritualidad, ya que el alma aún no había alcanzado ese nivel.

 

En el momento en que todos estos acontecimientos tuvieron lugar en el nivel material, el pueblo, en el sentido espiritual, se encontraba en su grado habitual, en el nivel de las masas. Tanto el éxodo de Egipto como la entrada a la Tierra de Israel ocurrieron únicamente en el nivel material.


Todo lo que poseían en el nivel espiritual en ese momento era meramente un destello del nivel de Néfesh, es decir, una sensación de que estaban cerca de la espiritualidad, del Creador, y un sentido de la importancia de sus acciones, como una persona que está bajo la influencia de lo espiritual.

 

Pero dado que existe una raíz espiritual específica, esta debe necesariamente extenderse al mundo material y realizarse aquí. Precisamente por eso recorrimos todo este camino en el nivel terrenal una vez, con la excepción de la corrección final.

 

Ya estuvimos en Egipto, salimos de allí, conquistamos la Tierra de Israel, construimos el Primer Templo en el nivel de Mojin de Jayá, solo para verlo destruido, luego construimos el Segundo Templo en el nivel de Mojin de Neshamá, y este también fue destruido. Fuimos al exilio. Pasamos por varios exilios y ahora hemos regresado del último.

 

Y ahora debemos construir el Tercer Templo, uno en el que Mojin de Jayá y Mojin de Neshamá estarán presentes juntos como Mojin de Yejidá, de modo que el Tercer Templo abarque la esencia de sus dos predecesores combinados.

 

Esto significa que en el mundo material ya hemos recorrido todo el camino hasta el final mismo de la corrección. Pero en espiritualidad aún no hemos logrado nada. Apenas hemos llegado a nuestro estado actual, el período de preparación. Ahora debemos llevar a cabo el éxodo de Egipto, entrar en la espiritualidad y luego recorrer todo este camino en la espiritualidad.

 

Nuestra era actual es el momento en el que, en un futuro cercano, todas las almas están destinadas a completar su etapa preparatoria y entrar en el mundo Superior; comenzarán a ascender la escalera espiritual, pasarán por los 125 grados y llegarán al final de la corrección.

 

En lo material, prácticamente no nos queda nada por realizar, excepto lo que aún debe hacerse antes de la construcción del Tercer Templo. El resultado, si nos encontraremos con más sufrimiento o con bondad, nos será revelado para que podamos llegar a nuestra corrección final, y depende de nuestro trabajo interior, de nuestras acciones.

 

Cuanto más cerca de la alegría, más cerca del Creador

 

Está escrito: «Trabaja para el Creador con alegría». Si no hay alegría, es señal de que no estamos en la espiritualidad. El otorgamiento es imposible sin alegría.

 

En el Libro del Zóhar se dice que la Shejiná habita únicamente en un lugar perfecto: no en un lugar de carencia, ni en un lugar de defecto, ni en un lugar de tristeza, sino en el lugar adecuado, en un lugar de alegría. En un lugar corregido hay una iluminación procedente de la presencia del Creador, y esto trae alegría a la persona.

 

Según este criterio, siempre se puede determinar si una persona se encuentra en el camino espiritual o no. Cuando alguien empieza a estudiar, durante mucho tiempo aún no percibe los cambios que se producen en su interior, o puede que los perciba de forma invertida; por lo tanto, puede sentir desánimo o irritación y encontrarse en conflicto con los cambios que se están produciendo en su interior.

 

En este caso, la alegría es un indicador muy claro. Si una persona no siente alegría, significa que sus deseos no se corresponden con el Creador, sino que se oponen a Él. A medida que el deseo se corrige, la alegría se revela en el interior de la persona. Y cuanto más fuerte y profunda es la alegría, más se revela la luz Superior, la presencia del Creador, la Shejiná.

 

Si la fuerza Superior se dispone a revelarse en el interior de una persona, primero se manifiesta la alegría y solo después el Creador. La alegría es una iluminación que viene de Arriba, una fuerza especial de la Luz que aparece en respuesta a la plegaria, a una petición dirigida al Creador desde abajo. Cuando nos dirigimos al Creador con preguntas y peticiones y deseamos conectarnos con Él, recibimos en respuesta una Luz que viene de arriba, la cual corrige nuestros deseos y los llena.

 

Esta Luz trae primero la alegría, y solo después todas las demás revelaciones. Por lo tanto, la Shejiná (la presencia del Creador) se revela únicamente en la alegría, que es lo primero que aparece.

 

Si quiero alcanzar el otorgamiento, debo estar siempre en la alegría. Y si esta brilla por su ausencia, debo examinarme a mí mismo para ver dónde permanece en mi interior un egoísmo sin corregir que me impide revelar al Creador. No sabemos si nos estamos acercando a la revelación del Creador y, por eso, los cabalistas nos dan un criterio para comprobarlo: ¿Me estoy acercando a la alegría o, por el contrario, me alejo de ella cada día?

 

A través de estos movimientos hacia una mayor o menor alegría, uno puede juzgar en qué medida se está acercando a la revelación de la fuerza Superior o alejándose de ella, ya que la alegría es el resultado de las «buenas acciones», es decir, de las correcciones.

 

En cualquier estado hay que aferrarse a la alegría, porque «No hay nada más que el Creador»; todo proviene de Él. Nadie puede hacernos daño sin el conocimiento o el consentimiento del Creador, eso nunca ocurre, todo viene de Arriba. Detrás de cada persona está el Creador, ejerciendo Su influencia sobre nosotros a través de este teatro de la «realidad».

 

Si no tengo una intención egoísta de recibir, siempre estaré en la alegría. No me importa lo que el Creador me dé; lo principal es que Él cuida constantemente de mí. No sopeso qué es más agradable o beneficioso para mí desde mi egoísmo; por eso, lo acepto todo con alegría.

 

Según este criterio, podemos evaluarnos a nosotros mismos: ¿Estamos avanzando como grupo hacia la corrección y la revelación del Creador? ¿Estamos dando ejemplo a los amigos de que debemos estar siempre alegres para acercar cada vez más la revelación de la fuerza Superior?

 

La alegría es una consecuencia de mi acto de otorgamiento, de otorgar  a los amigos, al Creador y a la humanidad. La alegría es el resultado del otorgamiento porque, al otorgar, soy similar al Creador. Por lo tanto, a través de esta acción recibo una iluminación que se denomina «alegría».

 

La alegría espiritual proviene del hecho de que, a través de mis acciones, ayudo al Creador a llenar toda la creación. La alegría es el resultado de que, con la ayuda del Creador, yo lleno toda la creación y, de ese modo, le proporciono placer.

 

La respuesta de la fuerza Superior al hombre – enfoque cabalista

El mundo se ha secado. Ya no hay literatura ni arte como los que había antes. Todo eso quedó en los siglos XVIII y XIX. Hoy en día no hay nada parecido.

Pregunta:

¿Por qué? ¿Acaso no queremos disfrutar de la vida?

Respuesta:

El ser humano se está volviendo mecánico.

Pregunta:

¿Por qué la fuerza Superior nos hace estas cosas? ¿Cuál es el propósito?

Respuesta:

Hablaré en nombre de la fuerza Superior. «En primer lugar, es para que se den cuenta de la negatividad y la insignificancia de su existencia y quieran cambiarla».

Pregunta:

¿Puedo hablar con la fuerza Superior en nombre de la humanidad?

Respuesta:

Adelante.

Comentario:

Pero tú, la fuerza Superior, nos has creado así. ¡Tú lo hiciste!

Mi respuesta:

«Así es. Yo los creé. Los creé de tal manera que eligieran el camino correcto de la vida».

Pregunta:

¿No era posible colocarnos en el camino correcto de la vida desde el principio?

Respuesta:

«¡Por supuesto que no!»

Pregunta:

¿Por qué?

Respuesta:

«Porque serían autómatas. Pero ahora tienen la opción de elegir entre esto y aquello. Y quiero que existan precisamente dentro de esta elección y que, poco a poco, elijan la existencia óptima para ustedes mismos, en la que sean similares a Mí».

Comentario:

Es decir, la fuerza Superior tiene…

Mi respuesta:

¡Hay un programa, hay un objetivo! Todo está preparado, por supuesto.

Pregunta:

Es tan egoísta: «¿Así que te volverías similar a Mí?»

Respuesta:

Quizás puedas decirlo así. Sin embargo, volverse similar al Creador significa volverse bondadoso por completo, absolutamente amoroso hacia todos, y así sucesivamente. Aquí, por el contrario, una persona debe desarrollar propiedades anti-egoístas.

Pregunta:

¿Significa eso que Tú, la fuerza Superior, quieres precisamente esto de nosotros? ¿Es esto lo único y lo más importante?

Respuesta:

¡Lo único! No estamos de acuerdo con esto en absoluto.

Comentario:

Ciertamente, no estoy de acuerdo con el sufrimiento.

Mi respuesta:

Sí, pero veo que si pienso de manera sensata, probablemente no tendré más remedio que estar de acuerdo contigo.

Pregunta:

¿Está hablando con la fuerza Superior en nombre de la humanidad?

Respuesta:

Sí.

Pregunta:

Entonces, ¿deberíamos estar de acuerdo?

Respuesta:

En última instancia, sí. Si creamos una sociedad y conexiones entre nosotros en las que apoyemos esta idea, será muy fácil para nosotros y alcanzaremos este estado bastante rápido. 

Lo verás todo: el cielo, estrellas, ¡todo! dentro de ti

 

Pregunta:

Supongamos que soy ciego, ¿Cómo puedo no sentir mi ceguera?

Respuesta:

¡Mira en tu interior!

Pregunta:

¿Qué veré allí?

Respuesta:

 Lo verás todo: el cielo, estrellas, ¡todo! dentro de ti.

Pregunta:

Por ejemplo, soy sordo, ¿Puedo ser músico? ¿Oiré música?

Respuesta:

Lo que quieras. No necesitas tus cinco sentidos. ¡Ni tu cuerpo! Si no tuviéramos cuerpo, ¡seríamos tan felices y perfectos!

Pregunta:

Entonces, en ese caso, ¿No sentiría ninguna carencia si viviera en mi interior?

Respuesta:

Sí.

Pregunta:

¿Puede enseñarme a vivir así? ¿Cómo puedo lograrlo? Suena tan bien.

Respuesta:

No puedo explicarlo.

Pregunta:

¿Por qué nos quedamos quietos cuando miramos las estrellas?

Respuesta:

Porque es una parte del universo opuesta a aquella en la que existimos. Y nos habla inmediatamente de su infinitud y de nuestra finitud.

Pregunta:

¿Veo la infinitud en esto? ¿Puedo encontrarla también dentro de mí?

Respuesta:

Puedes encontrarla dentro de ti. Puedes conectarte con estas estrellas. Puedes sentir su existencia.

Pregunta:

¿Y al hacerlo, paso a un estado de infinitud?

Respuesta:

Sí.

¡En nuestro interior lo tenemos absolutamente todo!

 

Pregunta:

¿Qué es lo que tenemos que lograr en este mundo?

Respuesta:

En este mundo, debemos lograr sentir todo su sistema, la mente Superior y la voluntad del Creador que lo gobierna todo.

Pregunta:

¿Pero empezamos desde un estado en el que no sentimos eso en absoluto?

Respuesta:

No sentimos nada. Entonces empezamos a sentir que estamos completamente confundidos. Hay un periodo en el que una persona simplemente no sabe el porqué, el cómo ni el para qué. Luego, poco a poco, empieza a surgir en nosotros esta meta, la razón por la que todo está dispuesto de esta manera. Partiendo de esta meta, es como si rebobinamos nuestra vida hasta nuestro nacimiento y empezáramos a comprender cómo sucedió todo.

Pregunta:

Y ese punto —la meta— que aparece de repente en medio de toda esta confusión, ¿ya estaba en nosotros, o se nos ha inculcado como respuesta a nuestros esfuerzos?

Respuesta:

En nuestro interior está todo. ¡Absolutamente todo! Pero debemos poner todo esto en orden y aferrándonos al principio y al final de la vida, sentir que la hemos vivido precisamente con la ayuda del Creador, de acuerdo con Su voluntad.

Pregunta:

Entonces, en principio, ¿a lo largo de nuestra vida vamos eliminando toda esa basura que llevamos dentro? ¿Seguimos limpiando y limpiando hasta que encontremos ese punto? ¿Es eso en lo que consiste la vida humana?

Respuesta:

 Sí.

Pregunta:

¿Son “basura” todos los demás deseos y pensamientos?

Respuesta:

Es aquello que nos confundió a propósito para qué investigáramos más a fondo y lo descubriéramos.

Pregunta:

¿”Deliberadamente confusos”? ¿Nos lo dan así a propósito?.

Respuesta:

Por supuesto.