Si una persona empieza a imaginar el sistema de otorgamiento como algo cada vez más cercano y vivo, se acerca más a trabajar en el grupo para difundir este conocimiento. Se comprende que toda esta idea se materializa aquí, en el propio grupo, en el propio mundo. Aquí y ahora, la persona debe llevar a cabo las correcciones.
Entonces se vuelve más fácil para la persona aceptar entrar en un pacto con los amigos y mantenerlo. Todo depende de presentar la espiritualidad de la manera más correcta posible, es decir, como la revelación de las conexiones de otorgamiento entre nosotros, entre todos los habitantes de este mundo. Esta red que nos conecta se convertirá en la realidad de los mundos Superiores, el mundo del infinito.
Dentro de ella, revelaremos fuerzas, y los niveles inerte, vegetativo y animado de la naturaleza ya no serán tan importantes para nosotros. Desaparecerán gradualmente como las primeras nueve Sefirot, las etapas preliminares del desarrollo de la Luz y el deseo. Solo quedará la etapa final, Maljut, las fuerzas contenidas en nuestra conexión mutua, en la garantía mutua.
Toda esta red de conexiones que opera plenamente en el otorgamiento se llama el Creador. Y entonces revelamos que «No hay nadie más que Él», porque esto es lo único que ha existido jamás, y todos quedamos incluidos en esta red, incluidos en el Creador.
Sin embargo, la relación entre el hombre y el Creador aún está muy lejos de nosotros. La alcanzamos construyendo relaciones entre una persona y sus amigos, es decir, entre hombre y hombre, construyendo una red de conexiones entre nosotros y entrando en un pacto. Avanzamos a través de ese trabajo en el que debemos estar conectados unos con otros precisamente en estados desagradables e incómodos. Esto nos da la oportunidad de complementar la conexión con nuestros propios esfuerzos.
Se dice: «Uno siempre debe vender las vigas de su casa», lo que significa que siempre debe estar listo para abandonar su grado actual, salir de su estado y buscar un grado más elevado. Se llama Superior porque allí uno está más fuertemente conectado con los demás, añade más de su propio esfuerzo y se adhiere con mayor devoción a los amigos.
Y en conexión con ellos, una persona descubre cómo conectarse a nuevas fuerzas y revelar nuevos sistemas dentro del sistema general de Maljut.
Maljut es el lugar donde se revela la fuerza del otorgamiento, los deseos de las personas a quienes esta fuerza del otorgamiento, es decir, el Creador, conecta.
MDonde el creador conecta ¿Cómo podemos elevarnos por encima de Maljut?
Construir un deseo por el Creador
No estás solo en ningún espacio dado, porque tú, el mundo y el entorno —tu nación, otras naciones, la familia— son todos necesarios para que puedas tomar «el maestro, los libros y un grupo» desde el lado positivo y el resto del mundo desde el lado negativo y, basándote en esto, empezar a construir un deseo por el Creador. Desde lo negativo y lo positivo. Tú eres el dueño; empieza a construirlo.
Baal HaSulam escribe en el artículo «La libertad» que todo depende únicamente de ti. Y solo a través del entorno en el que mejoras constantemente, avanzas porque este te influye. Cada vez te transmite un deseo cada vez más fuerte por el Creador, hasta que se vuelve lo suficientemente grande como para que el Creador se revele en él. Entonces no hay problemas: tienes una conexión con Él, Él llena tu Kli (vasija).
No puedes llenar tu deseo; solo el Creador puede hacerlo al revelarse en su interior. No tienes nada más con qué llenarlo. Por eso debes esforzarte por asegurarte de tener ese deseo.
Imagina que estás en casa, aburrido de todo; no te apetece nada y quizá pienses que sería mejor no ir a clase hoy, quedarte en casa y relajarte. Cuando te asalten esos pensamientos, tienes que recomponerte, unirte al grupo y dedicar todas tus fuerzas a alguna tarea en la cocina o en equipo, ponerte a hacer algo. Así es como recuperas el deseo.
Al fin y al cabo, cuando inviertes en algo junto a tus amigos, aunque el trabajo te deje más cansado, al mismo tiempo ellos te sirven de inspiración.
Por lo tanto, si a mitad del día te sientes aburrido y cansado de todo, piensa inmediatamente en qué puedes hacer para superar ese estado. A eso se le llama trabajar. No se te pide nada más.
Construir un deseo Cuando prevalece la importancia de la conexión con el Creador
Imaginarnos que alcanzamos el otorgamiento juntos
La adhesión al Creador se define como la adquisición de la cualidad de otorgamiento. Pero tu deseo de recibir nunca te permitirá alcanzarla; por ahora, mientras te encuentres en este deseo, tienes que imaginar que quieres alcanzar el otorgamiento. Sin embargo, imaginarlo y despertarlo como algo de vital importancia solo se puede lograr por medio de un grupo.
A menudo tengo la sensación de que, en cuanto pronuncio unas pocas frases, se pierde el hilo del pensamiento y te sientes confundido; en un momento lo captas (sí) y, al siguiente, se te escapa de nuevo (no). ¡A eso es a lo que se llama esfuerzo!
Una persona busca perseverantemente, con el alma, en su mente y en su corazón, una forma de conciliar estas cosas para poder recuperar lo que ha oído, aunque sea por un instante. Y, de nuevo, desaparece. Pueden pasar horas o días hasta que consigas reconstruir esas frases. Es necesario reconstruirlas constantemente para que te resulten claras. Esto significa que estás analizando el Kli.
Estas cosas son contrarias al deseo de recibir; por lo tanto, resultan muy difíciles y exigen un enorme esfuerzo interior, fuerza, energía e incluso un aporte calórico adicional. Solo si un grupo te hace tomar conciencia de la importancia de esta búsqueda, se considera que estás buscando al Creador, a esta idea, dentro de ti mismo.
Solo un grupo puede presionarte constantemente, exigiéndote que comiences a construir un Kli. Sin este impulso, una persona nunca encontraría la fuerza interior para hacerlo, salvo quizá a través del catalizador de un sufrimiento tremendo. Solo cuando empiezas a preguntarte cuál es el sentido de la vida es cuando comienzas a buscar.
Si sigues el camino habitual, te llevará años avanzar. Pero el grupo puede unirte a este camino, impulsarte, influir en ti, despertarte y encenderte en cada instante. Si no logras percibir esta influencia del grupo como lo más importante de tu vida, si no la sientes hervir dentro de ti con la urgencia de la vida o la muerte, si no te sometes a este «lavado de cerebro», no podrás tener éxito.
El grupo puede unirte a este camino En un círculo de grandes cabalistas