Pregunta:
Cuando hablamos de un estado integral, ¿Nos referimos a la sociedad o, según la Cabalá, se trata de un único organismo espiritual?
Respuesta:
Es lo mismo. Estamos hablando de una sociedad que comienza a percibirse a sí misma como un todo común. En ella surgen una mente colectiva, un sentimiento colectivo, necesidades colectivas y una visión colectiva de todo. Es decir, toda la sociedad se convierte en un todo unificado y comienza a sentir todos los niveles de la naturaleza como totalmente interconectados. Y cuando una persona incluye esta vasta naturaleza dentro de sí misma, la ve y la siente dentro de sí misma, comienza a interiorizar su programa.
Como parte de este programa, comienza a percibir en su totalidad. Es como si se viera a sí misma como originada hace miles de millones de años y continuando su desarrollo miles de millones de años en el futuro, porque comienza a estar incluida en este inmenso organismo de naturaleza integral. Comienza a sentir todas las fuerzas que existen dentro de él y comprende cómo funciona esto, cómo le influye y cómo puede influir en sí mismo, en su destino y en su futuro, como único elemento activo de la naturaleza, no de forma instintiva, sino consciente.
Sin embargo, solo lo logrará cuando esté integralmente incluido en todos los niveles de la naturaleza; entonces, se eleva al nivel más alto de la naturaleza, al nivel del Creador, por así decirlo. No existe un Creador como tal, la naturaleza misma es el Creador, pero una persona alcanza ese nivel.
Pregunta:
¿Cómo podemos definir el concepto mismo de sociedad, ya que la sociedad y un organismo se perciben como cosas diferentes? A veces se compara a la sociedad con un organismo, pero se trata de una metáfora, una imagen.
Respuesta:
Estos conceptos se perciben como diferentes en una sociedad en la que no todos los elementos están interconectados. Si se trata de un organismo dividido en partes, en fragmentos, como una persona enferma en un estado terrible, cuando todos los sistemas están desequilibrados, entonces tienes razón. Ese es el estado de la sociedad actual que estamos tratando de salvar de alguna manera de la destrucción, de la completa desintegración de todos sus sistemas. Pero cuando todos los sistemas se apoyan y equilibran mutuamente, cada uno y todos juntos, como el cuerpo humano, entonces se trata simplemente de una sociedad integral.
Comentario:
Por lo tanto, debemos trazar una línea clara entre las nociones de sociedad que prevalecen en la sociología. Allí todo es muy sencillo: hay una sociedad simple, una comunidad primitiva, una tribu, y hay una sociedad compleja, que debe estar muy diferenciada.
Mi Respuesta:
Las comunidades primitivas, por cierto, eran comunidades prácticamente integrales. Para ellas esto se basaba en un nivel instintivo, como en el mundo animal. Pero nos diferenciamos del mundo animal en que el egoísmo ha crecido en nosotros. Y ahora comenzamos a unirnos en un nivel diferente.
Los animales están instintivamente unidos en una comunidad integral. La naturaleza los mantiene unidos a través de su ley general. Entonces, por encima de nuestro cuerpo animal, crece el egoísmo, y debemos comenzar a integrarnos por encima de él, junto con él. Es decir, el egoísmo mismo nos da un nuevo nivel de integración
Robar al ego a favor del otorgamiento
Se sabe que si le das algo importante a una persona que no conoce su valor, pero hay personas que sí conocen su importancia, ese algo pasará a manos de estas personas, ya sea por robo o por pérdida, ya que la persona no sabrá cómo conservarla y hay otras personas que sí conocen su valor y la robarán o la encontrarán, y no se la devolverán a su dueño (Rabash, «¿Qué son la Torá y el trabajo en el camino del Creador?»).
Pregunta:
¿Significa esto que si algo es importante para mí, debo intentar adquirirlo de alguna manera? Y si no hay otra manera, ¿debo robarlo o cambiarlo por otra cosa?
Respuesta:
Se dice: «Ve y gana de los demás». Estamos constantemente en relaciones de compra venta entre nosotros. Yo le doy a él, él me da a mí y así sucesivamente; por lo tanto, todos hacemos algo en el mundo y todos necesitamos que los demás nos sirvan. Así es como estamos construidos.
Constantemente elegimos lo que nos parece más importante en nuestras vidas y, por lo tanto, siempre debemos examinar cuidadosamente lo que es verdaderamente importante para nosotros.
La naturaleza humana es tal que, si algo es importante para nosotros, comenzamos a distinguirlo de otras cosas y descubrimos aspectos, cualidades y características que antes no veíamos, pero que ahora descubrimos de repente. Nos convertimos en expertos en esta área como ningún otro profesional en nuestro campo.
Todo depende de la importancia que una persona le dé a una cosa en particular. En nuestras vidas, seleccionamos una tarea, comenzamos a centrarnos en ella y luego se convierte en nuestro enfoque principal, mientras que todo lo demás pasa a ser secundario; entonces, me convierto en un verdadero experto en ese asunto porque es lo único que necesito. Por lo tanto, debemos analizar quién soy, qué es importante para mí, cómo trabajo con ello y qué elijo como mi enfoque principal.
Rabash habla aquí de la importancia. Si hay algo que es importante para mí, trato de alcanzarlo por todos los medios posibles y adquirirlo a cualquier precio. Después de todo, en primer lugar, cuando veo algo, digo: «Quiero esto», como un niño. Fíjate en los niños, un niño pequeño no pregunta de quién es; quiere agarrarlo y ya está. Solo a él se le perdona; todavía es ingenuo.
Lo mismo ocurre con nosotros: el primer pensamiento es «lo quiero», y luego comienza el «pero»: «No es mío, ¿qué me pasará por ello, tal vez sí, tal vez no?».
Entonces, ¿cuándo se llama ésto robo? El robo es cuando sé con certeza que pertenece a alguien, pero no pienso en esa persona e intento adquirirlo en contra de su voluntad. Además, lo hago en secreto: tal vez en secreto para mí mismo, sin darme cuenta de que estoy robando, tal vez en secreto para aquel a quien le estoy robando; o, tal vez ambas cosas al mismo tiempo.
¿Qué puede ser peor que el robo? Cuando no me miro a mí mismo ni a tí en absoluto, sino que, simplemente, vengo y lo tomo por la fuerza. Eso es robo, agresión y uso de la fuerza. En resumen, hay muchos conceptos y detalles diferentes aquí, y todos ellos se utilizan en la espiritualidad.
No hay una sola cualidad en nosotros que no se utilice en la espiritualidad. Por el contrario, en la espiritualidad se utilizan los aspectos «buenos» de las cualidades del robo y el atraco. Se utilizan contra el deseo de recibir, cuando «robo» de él de todas las formas posibles y extraigo partes de él para utilizarlas con el fin del otorgamiento.