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Blog de Rav Laitman

8 lug 2026 12:00 -

Comentario:

Decimos que una persona debe anularse como buey al yugo y como asno a la carga.

 Mi respuesta:

Trabajar «como buey al yugo y como asno a la carga» no significa considerarse inferior al Creador ni querer cambiar la propia naturaleza por la del Creador. En un principio, yo resuelvo esta cuestión basándome en mi egoísmo, que me dicta que debo actuar así.

 

Sin embargo, la verdadera libertad de elección espiritual reside en querer recibir consejo sobre cómo lograrlo a través de la fe por encima de la razón. ¡Al fin y al cabo, no sabes cómo conseguirlo! Se supone que tenemos libertad de elección en esto. Eso es exactamente lo que significa: «Fortalécete en el camino».

 

En la «Introducción al estudio de las diez Sefirot» se dice que el Creador pone la mano de la persona sobre un destino favorable y le dice: Toma esto para ti. No le está diciendo que cambie lo malo por lo bueno. La persona elige lo bueno de forma natural; aquí no hay lugar para una verdadera elección.

 

Toda criatura, ya sea inanimada, vegetal, animal o humana, elige el bien en lugar del mal. Pero esto no se considera una elección, porque las leyes de la naturaleza humana la obliga a hacerlo, incluso antes de que piense o diga nada. Esto ocurre de forma automática, no hay lugar para la toma de decisiones.

 

El deseo de recibir placer y las leyes de la naturaleza humana

Por ejemplo, un químico analiza la interacción entre dos materiales, cómo se unen entre sí y qué ocurre como resultado de la reacción entre ellos. El egoísmo está en el centro de todas estas interacciones. Cuando dos materiales interactúan, acaba produciéndose un tercero. ¿Hay aquí algún margen para la libre elección? El químico se limita a exponer las leyes que ya existen en la propia naturaleza de los materiales.

 

Estas mismas leyes de la naturaleza se aplican a nuestra parte material, a las partes inanimadas, vegetales, animadas y humanas de nosotros. Esto significa que los mismos mecanismos se aplican a los pensamientos, los deseos, las propiedades y las sensaciones, es decir, absolutamente todo lo que se refiere a la parte humana que hay en nosotros.

 

¿Merece la pena siquiera mencionarlo? Al fin y al cabo, está predeterminado. Simplemente lo sientes, pero no hay nada que puedas hacer. Funciona sin que tú tengas ninguna conexión. Fíjate en la postura en la que estás sentado ahora mismo. De repente, decides cambiar de postura. ¿Quién decide eso? ¿Basándose en qué datos?

 

Todo esto ya está incluido en el sistema, dentro de ti. ¿Por qué ibas a empezar de repente a hacer algo? El cuerpo biológico actúa constantemente, o decide cómo actuar, tomando como base, únicamente, los datos y materiales que lo componen.

 

También te ves influido por el entorno externo, por una ley general de la naturaleza que obliga a los materiales, los pensamientos y los deseos a conectarse de una determinada manera. Esta ley es la que determina cómo se procesan los datos.

A toda esta estructura se le llama el deseo de recibir placer. Se le puede llamar «hombre» o «animal». Nuestra naturaleza individual no se tiene en cuenta en absoluto. Deja de prestarle atención. Debemos comprender de una vez por todas que todo esto forma parte de nuestra naturaleza y que no hay necesidad alguna de analizarlo.

 

Estas son las leyes exactas que el Creador estableció en un principio. Si quieres profundizar en ellas, solo necesitarás contar con tus conocimientos de las distintas ciencias de nuestro mundo: psicología, medicina, química, etc.

 

En todos los niveles exploramos nuestra naturaleza, la estructura del deseo de recibir. Con la ayuda de la ciencia podemos verificarlo de forma precisa y correcta. Pero, ¿qué nos aporta eso? Esto no cambia nada, sino que solo vemos que el Creador creó este deseo de esta manera. ¡Él lo creó! ¿Y luego qué? Con el simple análisis, no podemos liberarnos del deseo de recibir ni corregirlo.

 

No nos queda más remedio que exponer los hechos, ya que existe un deseo de recibir en todas sus manifestaciones, propiedades y variaciones. El enfriamiento produce una reacción, el calentamiento otra, y la creación de presión provoca una tercera reacción.

 

La misma ley aplica a los procesos mentales y los deseos. Deja ese deseo de recibir tal y como es. No está en nuestras manos cambiarlo por cuenta propia. Solo podemos seguir sus leyes.

 

El grupo: preparación para el verdadero nacimiento espiritual 

 

Dado que somos incapaces de trascendernos a nosotros mismos, el grupo, el Creador y quienes nos rodean son indistinguibles en nuestras sensaciones; para nosotros, son uno solo. En otras palabras, si no trabajáramos en grupo, nos creeríamos ángeles.

 

Pero al trabajar en el grupo, te das cuenta de lo detestables que te resultan tus amigos. No comprendes lo necesarios que son en realidad y los desecharías con gusto.

 

A menudo, los jóvenes vienen a mí y me dicen: ¿Para qué necesito un grupo? Solo quiero ser tu alumno. Maravilloso, es un buen deseo. Pero no entienden algo: sin el grupo, el maestro no puede ayudarlos de verdad. Puede señalar el camino, asistirlos y apoyarlos, como se apoya a un niño pequeño para que no se caiga. Pero tú mismo debes recorrer ese camino.

 

Las vasijas de otorgamiento y la corrección en el alma común

El camino hacia la espiritualidad consiste en tus acciones dentro del grupo. Del lado del Creador, puede haber una revelación destinada a ayudarte en este mundo. Pero tus vasijas de otorgamiento (tu capacidad de dar) se encuentran en otras almas, que también forman parte de Adam HaRishón (el alma común).

 

Por lo tanto, antes de alcanzar la barrera (el Majsom), debes completar todo este proceso y adquirir la carencia (el Jisarón)  correcta a través del grupo. Hechos bíblicos como el exilio de Egipto, Moisés, el faraón, las plagas, etc., le dan nombre a estados internos que simbolizan nuestro trabajo en el grupo.

 

El otorgamiento al Creador y el otorgamiento al grupo son una misma cosa. El trabajo en el grupo se divide en etapas en las que una persona construye su vasija (Kli): otorgar al grupo, exaltar al Creador y anularse, tanto ante el grupo como ante el Creador.

 

Al trabajar en el grupo, una persona atraviesa procesos que simbolizan diversos estados espirituales, como otorgar (Kéter), recibir (Maljut), etc. Una persona construye literalmente su vasija espiritual; no hay otro fundamento para ello.

Es imposible construir la carencia (el Jisarón) a través de la actitud hacia el Creador, hacia uno mismo o incluso hacia el maestro. El único medio disponible es el grupo. Es como un laboratorio donde aprendemos y nos preparamos para el verdadero nacimiento espiritual, es decir, para adquirir el deseo de orar por la vasija (el Kli) externa, la vasija de otorgamiento.

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7 lug 2026 15:00 -

Esto significa que uno debe reconocer lo que necesita antes de rezar, y rezar para que el Creador satisfaga su carencia (Rabash, «¿Qué es la pesadez de la cabeza en el trabajo?»).

 

Está escrito que uno debe rezar basándose en sus carencias. ¿Cómo puedo descubrir cual es mi carencia? Para reconocer la carencia espiritual, solo tengo que darme cuenta de que mis cualidades son opuestas a las del Creador, comprenderlo intelectualmente, por así decirlo, y sentirlo en lo más profundo de mi ser. No tiene nada de especial.

 

Lo más notable es que el Creador realizó un milagro. Me concedió la sensación de que mi forma actual es contraria a lo que suelo sentir; además, me otorgó un Kli (vasija espiritual) adicional procedente de un mundo espiritual totalmente opuesto al mío.

 

El descubrimiento de la carencia y las dos vasijas espirituales

 

Así que ahora tengo dos tipos distintos de vasijas. En primer lugar, hay una pequeña chispa de deseo de otorgar (Ner Dakik), conocida como iluminación de la santidad o punto en el corazón. Esta chispa es un fragmento que queda tras la ruptura de la vasija colectiva del alma. En segundo lugar, están mis cualidades egoístas, mi forma ordinaria y natural.

 

Ahora puedo examinar, analizar, reflexionar y llegar a la conclusión de que, en la medida en que puedo ver mis cualidades a través de mi punto en el corazón, estas son opuestas al Creador.

 

Esta realización es solo el comienzo de mi relación con la espiritualidad; aún no supone mi verdadera entrada en el mundo espiritual. Muchas personas experimentan esta sensación, se ponen en contacto con nosotros, vienen aquí, reciben esta experiencia y, posteriormente, se van a casa y nunca vuelven.

 

¿Por qué? Porque a partir de aquí hay un paso más. Puesto que percibo mi oposición al Creador, debo encontrar la solución adecuada a la pregunta de qué hacer con este conocimiento. ¿Qué puedo extraer de la interacción entre estos dos sistemas? Tengo que relacionarme con ellos de forma correcta.

 

Esto no significa que deba buscar Kelim específicos para mejorar y elevarme al nivel del Creador por mis propios esfuerzos. Si lo veo así, me doy cuenta de que no puedo hacerlo.

 

El comienzo  con la espiritualidad      El Creador lo precede todo

 

Entonces me rindo y abandono la Cabalá. Me digo a mí mismo que este trabajo no es para mí y que está más allá de las capacidades humanas. El Creador está en el cielo y yo estoy en la tierra. Déjame vivir en paz. Es mejor cerrar los ojos y no ver nada, quedándome en mi propia naturaleza.

 

Estar atrapado entre el mundo espiritual y el material es un sufrimiento terrible. Sentirse constantemente como un extraño, insignificante, malo, experimentando sensaciones desagradables y una profunda desesperanza. ¡¿Para qué?!

 

En otras palabras, la disparidad entre el mundo material y el espiritual debe abordarse de forma correcta inmediatamente; de lo contrario, uno cae en la depresión, en un estado de desesperanza del que no hay salida.

 

El reconocimiento del mal debe convertirse inmediatamente en un punto de partida para actuar con fe por encima de la razón; yo no puedo hacer nada por mí mismo, pero el Creador sí puede. Además, Su plan incluye llevar a cabo mi corrección en la medida en que se la pida a Él.

 

¿Cómo haré para pedirle esto al Creador? Para ello, debo valorar Su grandeza y humillarme ante Él. Así es como recibo Su consejo y me uno a Él. En última instancia, la adhesión es lo que logramos.

 

​​Si procesamos todos estos datos correctamente, nos damos cuenta de la necesidad de contar con un grupo que nos dé la fuerza necesaria para relacionarnos adecuadamente con los estados que se van desarrollando. Y entonces se pasa rápidamente a la siguiente etapa del trabajo. Esta transición nos revela que la naturaleza de la verdadera oración es más profunda de lo que pensamos 

 

La siguiente etapa es un trabajo serio. Constituye una plegaria dirigida al Creador, que solo puede llevarse a cabo mediante la fe, por encima de la razón.

 

 

La oración es una petición completa y el desarrollo del alma

Pregunta:

¿La conexión con el Creador se expresa en la oración o en la respuesta a la oración?

Respuesta:

La respuesta a una oración depende de la propia oración. No hay nada que no pidamos desde abajo; solo la forma en que llega la respuesta depende del nivel de desarrollo de quien la solicita.

 

Digamos que un bebé está llorando; no puede pedirle a su madre: Quiero 30 gramos de tu leche, que me darás amamantándome, hay ciertas sustancias en la leche que me harán crecer. El niño no conoce todas las causas y consecuencias; ni siquiera, sabe lo que necesita. Simplemente llora por su carencia insatisfecha (Jisarón), y la madre, guiada por este llanto, sabe lo que necesita.

 

Pero si un adulto empezara a gritar en la calle como llora un bebé en la cuna, nadie lo entendería, mientras que los llantos del bebé son comprensibles: o bien algo le molesta, o bien, tiene hambre.

 

Un adulto puede tener mil razones para gritar. Debe expresar su llanto de una manera muy comprensible: qué es exactamente lo que quiere y por qué, qué le aportará, y cómo puede pedírselo a los demás. Ya tiene que organizar de alguna manera una conexión con otras personas, porque no es algo natural.

 

El ejemplo del llanto y la oración que elevamos (MAN) 

 

Desde Arriba se nos trata de la misma manera, dependiendo de nuestro nivel de desarrollo. Pero, MAN, la oración que elevamos es una petición completa. Es decir, a un bebé le basta con gritar, porque dentro de su llanto ya hay una petición a lo superior de principio a fin. Y el superior comprende esta súplica y la descifra.

 

El bebé no sabe por qué llora, pero la súplica que eleva es MAN, que contiene toda la información, como si lo supiera todo al cien por cien. Lo mismo ocurre con el trabajo espiritual.

 

Ojalá ore todo el día: Cómo alcanzar el estado de verdadera oración

Pregunta:

¿Cómo podemos alcanzar un estado en el que la oración no sea falsa?

Respuesta:

 Todas nuestras oraciones son falsas. Cuando una persona llega al punto en que ya no puede elevar una oración, entra en el estado de verdadera oración. Antes de eso, todas sus oraciones son falsas.

 

Está escrito que debemos permanecer siempre en oración, como dice: «Ojalá ore todo el día». Debemos esforzarnos por orar con toda seriedad, desde pensamientos profundos. Una vez que estos cesan, llega el momento de la verdadera oración.

 

Debemos comprender algo: no todo lo que entendemos funciona en absoluto. Nuestra mente se siente saturada. Imagina que terminas esta lección satisfecho, comprensivo, feliz por haberlo entendido y lleno de sabiduría. De hecho, sientes exactamente lo contrario: todo es confuso, poco claro y, en general, no tienes idea de cómo seguir este camino.

 

¿Cuál es la diferencia entre estos dos estados, aparte de la falsa sensación interna? Es engañosa porque no sabes por qué te produce esa sensación. Está escrito que debemos permanecer siempre en este trabajo, bajo un estado de oración constante, como dice: «Ojalá ore todo el día»

 

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6 lug 2026 15:00 -

El camino de la Torá es tal que, en cada etapa de lo que es el avance espiritual en la Cabalá, se te brinda la oportunidad (a través de diversos medios, como el grupo, los libros y el estudio) de avanzar hacia el reconocimiento del mal. Mediante el estudio, atraes hacia ti el «encanto de la santidad».

 

Empiezas a percibir, al menos un poco, que existe algo llamado «otorgamiento». A partir de ahí, sientes que te hundes cada vez más profundamente en la esclavitud, en Egipto. Por eso se dice que cuanto más tiempo permanecían los hijos de Israel en Egipto, más sentían que estaban esclavizados.

 

Finalmente, llegas a un estado en el que la brecha (la tensión) entre ese “atractivo de la santidad” que recibiste de Arriba y tu estado actual, tus cualidades reales, se vuelve tan grande que sientes que debes escapar de este estado a cualquier precio. Quieres huir de él, pero no sabes cómo.

 

Para comprender qué es el avance espiritual, cabe preguntarse: ¿Por qué el Creador dispuso este sentimiento de contradicción dentro de ti? Es para que, por primera vez, te volvieras hacia Él y establecieras una conexión con Él. Los hijos de Israel no querían una conexión con el Creador. Incluso en la entrega de la Torá, no aspiraban a dirigirse directamente al Creador; en cambio, le pidieron a Moisés que hablara con el Creador y luego les transmitiera lo que se les había dicho.

 

La necesidad de conexión con el Creador no es inherente a la naturaleza humana porque tal conexión impone obligaciones a la persona y se siente como una carga. Solo llega a través de la Luz que desciende sobre la persona durante el estudio.

 

Esta Luz determina el siguiente estado, la tensión, el grado de reconocimiento del mal. Una persona no puede salir de su estado por sí misma, pero la luz le da la fuerza para volverse hacia el Creador con una petición. No hay otro medio.

 

El punto en el corazón que habla al Creador en el camino espiritual

 

En el camino espiritual, necesitamos tanto ascensos como descensos. Debemos atravesar todos estos estados, preferiblemente lo más rápido posible. La velocidad con la que los atravesamos depende de nuestro esfuerzo, de cuánto invertimos en trabajo y estudio.

 

A través de la Luz que desciende     La respiración espiritual: ascensos y descensos 

 

El grupo posee una enorme reserva de fuerza, y quien realmente desee unirse a él y ganarse el derecho a usarla debe intentar conectarse con esta fuerza cuanto antes mediante su trabajo, sus estudios y la intención correcta. Entonces, la comprensión de la grandeza del Creador, el éxodo de Egipto, la importancia de entrar en la espiritualidad —toda la mentalidad espiritual que posee el grupo— se transmitirá a él, y él también se ganará el derecho a salir con los demás.

 

Porque para entender el éxodo de Egipto y su significado espiritual, vemos que aunque Moisés se presenta ante el faraón y lucha contra él, solo Moisés está conectado con el Creador. Un solo punto en el corazón conecta a una persona con el Creador, mientras que el resto de la gente no comprende lo que sucede porque todo se hace en la oscuridad y con prisa. Moisés les dice: «Vayan y tomen los Kelim de los egipcios; escaparemos de aquí a medianoche».

 

El pueblo simplemente escucha y obedece, y al hacerlo, merecen ser liberados de la esclavitud y salir de Egipto. Por lo tanto, debemos comprender que no necesitamos todo nuestro ser físico, hasta los huesos, para esforzarnos por alcanzar tal estado; esto aún no es Gmar Tikún, sino solo el comienzo del camino.

 

Solo una parte de mí se comunica con el Creador durante el éxodo de Egipto, y todas las demás, al igual que el pueblo de Israel en relación con Moisés, simplemente le obedecen.

 

Solo el comienzo del camino    Salir de tu «Egipto» 

 

De manera similar, una persona que forma parte de un grupo debe anularse ante él para que pueda liberarlo y ayudarlo a avanzar junto con él desde su estado actual a uno más elevado.

 

Inspirarse mutuamente: La importancia del grupo en la Cabalá

Comentario:

Para comprender cómo opera esta influencia, cabe destacar el comentario sobre el artículo «La agenda de la asamblea», donde Rabash destaca que cada uno, según sus capacidades, habla en la asamblea sobre la importancia del grupo y sobre lo que este le aporta, con el fin de impresionar a los demás.

Respuesta:

Cada uno debe inspirar a los demás expresando lo orgulloso que se siente de formar parte de este grupo, lo mucho que lo valora y lo grandioso e importante que es el grupo a sus ojos. En la medida en que el Creador es importante para una persona, el medio para alcanzar al Creador, es decir, el grupo, también lo es para ella.

Todo esto debe expresarlo con sus propias palabras y, con ello, encender los corazones de sus amigos. Y los demás deben esforzarse por escuchar lo que dice y conectarse con sus sentimientos.

Es un trabajo conjunto. Por un lado, un amigo debe causar buena impresión en los demás y, por otro, estos deben sentirse inspirados por él.

Pregunta:

¿Y si lleva diez años diciendo lo mismo?

Respuesta:

No importa. Cada vez, los sentimientos son diferentes.

 

Avance espiritual en cabalá      El grupo es un mecanismo para cambiar de estado 

 

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5 lug 2026 15:00 -

Pregunta:

¿Cómo puedo estar rodeado de desconocidos en la vida cotidiana y mantener la intención de otorgar? 

Respuesta:

 Veo a la gente en la calle: uno está pensando en cómo escribir un libro; otro es un científico, pensando en qué experimento llevará a cabo, qué descubrirá; un tercero está enamorado, y se nota que está completamente absorto en este sentimiento y no ve nada más; un cuarto está terriblemente enojado, no te acerques a él, algo está sucediendo dentro de él.

 

Cada uno vive su propia vida interior, pero no me refiero a aquellos que deambulan por la calle como zombis, sino a aquellos que realmente viven. Viven su vida interior y esto no les impide funcionar externamente.

 

Por supuesto, es evidente que hay algo en una persona, alguna experiencia interior, algo que arde en su interior. Sin embargo, esas cosas también existen en nuestro mundo. Entonces, ¿qué tiene de especial nuestro trabajo? Quizás solo el concepto subyacente sea distinto.

 

Es cierto que es un poco más complejo, porque la idea en sí misma pertenece al mundo Superior, mientras que el cuerpo y sus funciones residen en el mundo inferior. Sin embargo, incluso la gente común experimenta tales incongruencias; como dice el refrán: «Su cuerpo está aquí, pero sus pensamientos están en otra parte».

 

Además, diría que en realidad es más fácil para ti que para alguien que está enamorado. Él pasa el día pensando en cuándo finalmente se encontrará con su amada esa noche, y el resto del día le parece un peso muerto. O piensa en alguien que está completamente agotado y solo piensa en cuándo terminará la jornada laboral para poder irse a casa a descansar o ver un partido de fútbol.

 

Mantener la intención de otorgar en la vida cotidiana y el entorno laboral

Pero para ti es diferente. A lo largo de tu camino, en todo el proceso por el que pasas durante el día, puedes percibir en él las vestiduras de la Shejiná; puedes observar cómo te relacionas con el Creador y cómo trabajas con Él a través de todas las vestiduras de este mundo para no perderte ni un solo sabor. De esta manera,

revelas deliberadamente todas las vestiduras del Creador en relación contigo mismo para relacionarte con Él de la forma correcta.

 

Algo especial descúbrelo      El mundo no puede esperar para ver la belleza de la novia

 

Esto no es sencillo. Nos olvidamos de ello, y aun cuando no lo olvidamos, se transforma en un medio bastante eficaz de avance espiritual, en la mayor medida posible.

 

La forma más fácil y beneficiosa de practicar esto no es con personas, sino con objetos inanimados. Rabash siempre decía que lo mejor es trabajar como él lo hacía: como metalúrgico, zapatero o incluso como oficinista, aunque él se ocupaba específicamente de papeleo. En otras palabras, con algo inanimado.

 

Trabajar con plantas y animales también es manejable, pero cuando trabajas en el nivel del habla, con personas, eso es lo que realmente te confunde. Ellas ejercen una influencia sobre ti al transmitirte su estado interior, y esto sirve como una distracción para avanzar espiritualmente.

 

Por ejemplo, en mi caso, trabajo dos horas al día atendiendo a la gente, y eso es como trabajar diez horas en una fábrica. Pero trabajar en una cocina es un placer. Allí puedes imbuir tu trabajo con tus intenciones, tus pensamientos, tu actitud, y todo lo demás no importa. Pero cuando la gente viene y ocupa tu mente, te influye. Si algo no te influye (en un nivel inferior al del habla), eso es excelente. Por lo tanto, no veo la dificultad.

 

Por el contrario, lo mejor es un trabajo monótono y constante en el que no sea necesario invertir mucho la mente y el corazón, como el de un zapatero. Hoy en día, ese tipo de trabajo apenas existe. Todo tipo de trabajo exige cierto grado de esfuerzo emocional o mental. No obstante, es muy deseable dedicarse a una ocupación en la que uno permanezca imperturbable, donde el mundo interior siga siendo un dominio privado, y dentro de él, uno sea libre de vivir su propia vida interior.

 

Trabajar con seriedad desde el punto en el corazón 

Para llevar esta intención al día a día, debemos comprender cómo opera nuestra naturaleza. La materia y la antimateria existen; son cosas que son completamente opuestas entre sí. Pero, ¿quién puede descubrir y evaluar esta oposición? Debe de haber algún punto de referencia, algo intermedio, algo opuesto.

 

Cuando una persona recibe un punto en el corazón, es decir, una cualidad del Creador, observa todas sus demás cualidades desde ese punto, su forma en general, y ve hasta qué punto son opuestas al Creador, entonces surge verdaderamente en su interior un sentimiento que se denomina «seriedad». Pero esta aún no es del todo la seriedad necesaria, porque la persona solo ve su propia oposición. ¿Y qué? Esto todavía no es suficiente.

 

Bueno, vale, soy lo contrario del Creador. Entonces uno podría decir: «¡Ve con el Maestro que me creó!». De esto se desprende que es posible encontrarse incluso en tal estado sin hacer nada, simplemente tomando el asunto a la ligera y sigue existiendo con el mismo espíritu.

 

La verdadera seriedad surge en una persona cuando esta llega a comprender el punto del corazón, y en la medida en que se le permite ver (aunque sea solo en pequeña medida por ahora) que todo aquello de lo que está compuesta en este momento es opuesto al Creador. Esto ni siquiera es aún «Ibur», el estado de un embrión.

 

De la humildad a la plegaria: fe por encima de la razón

Tras percibir la propia contrariedad, la persona debe alcanzar la humildad; un estado en el que uno se rebaja a sí mismo. ¿Qué significa esto? La humildad no consiste en que yo someta mis cualidades ante las del Creador, sino en que acepte el consejo de actuar «por fe, por encima de la razón» con todas mis cualidades.

 

La aceptación del trabajo «por encima de la razón» se denomina trabajo en seriedad. Es decir, no basta con reconocer las propias cualidades; también hay que activar el punto en el corazón en la Cabalá para relacionarse con ellas de manera correcta. Y de ahí se deduce naturalmente que el siguiente estado solo puede ser uno: la plegaria.

 

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