Baruj Shalom HaLevi Ashlag (Rabash)
Artículo 2, 1991
El escritodice: «Regresa Israel, al Señor tu Dios, porque has caído en la iniquidad. Lleva contigo palabras y vuelvan al Señor. Díle: “Llévate toda iniquidad y toma el bien, y pagaremos con el fruto de nuestros labios”». Debemos entender esta conexión, ya que está implícito que desde «has caído en la iniquidad», entonces, «regresa al Señor tu Dios». Además, ¿qué es: Dile a Él: “Llévate toda iniquidad”»? Y también debemos entender lo que nuestros sabios dijeron: «Grande es el arrepentimiento, porque llega al trono de gloria, como se dijo: “Hasta el Señor tu Dios”»(Yoma 86).
Se sabe que, en el trabajo, debemos hacer dos discernimientos: 1) Lo que pertenece al público en general. Su trabajo está en la práctica y no trabajan en la intención, es decir, con el fin de otorgar. Por esta razón, en términos de práctica, todos piensan que están más o menos bien. Cada uno cree que es imposible llegar a ser un hombre perfecto, por lo que, en general, piensa es completo, y cuando mira a sus amigos, ve sus fallas, y que ellos no están en lo correcto.
Él, por otro lado, está bien. Aunque algo le falta, se excusa con el versículo: «No hay un hombre justo en la tierra que haga el bien y no peque». Por lo tanto, también tiene falencias y es cuidadoso con la cualidad de la humildad, como nuestros sabios dijeron: «Sé muy, muy humilde». Aunque él ve que es más elevado que el resto de la gente, a pesar de todo, cree en la fe de los sabios y cree por encima de la razón que él también es probablemente humilde, lo cual significa que él es peor que el resto de la gente. Sin embargo, para él, esto es fe por encima de la razón.
Resulta que cuando aquellas personas que pertenecen al público en general participan en la Torá, no pueden sentir que tienen iniquidades o que son peores que otras personas. Más bien, en general, están contentos con su trabajo. Por lo tanto, cuando llega el mes de Elul (el último mes en el calendario hebreo) y los Diez Días de arrepentimiento, cuando es el momento de arrepentirse, tienen mucho trabajo para encontrar iniquidades de las que deban arrepentirse.
De lo contrario, podrían ser juzgados en la corte de arriba y podrían ser castigados por sus acciones. Entienden que es posible que no tendran la recompensa que entienden que merecen, lo cual significa que recibirán menos recompensa. Pero, ¿y los castigos? Esto está fuera de discusión, ya que saben de sí mismos que tienen mucha Torá y muchas Mitzvot (preceptos).
Por el contrario, aquellos que trabajan de manera individual, que quieren ser recompensados con Dvekut (adhesión) con el Creador, y que entienden que la Torá y las Mitzvot que están observando están simplemente en la forma de 613 consejos para llegar a ser recompensados con adherirse al Creador, resulta que tendrán una sola preocupación: cómo dar contento al Creador y no preocuparse por ellos mismos.
El cuerpo ciertamente se resiste a esto y presenta argumentos justos de por qué lo que dice es correcto. Comienza a presentar evidencia de todo el mundo de que nadie está caminando por ese camino de anular el deseo de recibir para sí mismo y trabajar sólo por el bien del Creador. Esa persona quiere sobreponerse a las iniquidades que el deseo de recibir le trae, los pensamientos que contradicen la fe, y que son el argumento del Faraón, quien dijo: «¿Quién es el Señor para que yo obedezca su voz?».
Se sigue que la persona cayó en la iniquidad de herejía. Cuanto más se fortalece la persona, viene y prevalece sobre la persona. Es decir, por mucho que uno quiera creer que el Creador vela por el mundo de una manera buena y benefactora, el cuerpo le muestra lo contrario. Naturalmente, él siempre está cayendo, y ve que esto es interminable ya que está en ascensos y descensos, y no sabe qué hacer contra eso.
El escrito dice acerca de esto: «Regresa, Israel, hasta el Señor tu Dios». ¿Y por qué debe ser «hasta el Señor tu Dios»? Es porque: «Has caído en la iniquidad». Es decir, ya que has caído en la iniquidad, lo que significa la iniquidad de la fe, y ahora sientes que eres la persona más baja del mundo, resulta que los pensamientos y deseos que tienes son los más bajos del mundo, y sientes que estás completamente alejado de la espiritualidad.
En otras palabras, los seculares no dicen que están alejados de la espiritualidad porque ni siquiera creen que haya espiritualidad en el mundo. Lo mismo ocurre con los religiosos, que creen en la Torá y las Mitzvot: no sienten que están alejados, ya que cada uno siente que está más o menos bien. Y si ven algunas fallas en sí mismo, seguramente tendrá una excusa para ello. Y especialmente, cuando la persona ve que el mundo entero lleva una vida tranquila, mientras él está en un estado lleno de caídas e iniquidades, y no ve salida de ese estado.
Por lo tanto, no tiene otro consejo además de «Regresa Israel». La persona debe regresar al Creador y no retirarse de Él hasta que sea recompensado con que el Creador sea «tu Dios». Es decir, hasta que sea recompensado con fe completa. De lo contrario, permanecerá en las caídas. Por esta razón, la persona debe intentar hacer todo lo que pueda hasta que haya misericordia para él desde arriba y se le otorgue la fuerza llamada «deseo de otorgar».
De acuerdo con lo anterior, podemos entender lo que está escrito: «Llévate contigo las palabras». Es decir, estas palabras que el cuerpo te habla y con las que afirma que no vale la pena trabajar por el bien del Creador, tómalas cuando regreses al Creador. Díle: «Llévate toda iniquidad», ya que estas palabras que el cuerpo nos dice, no podemos vencerlas. Tomen estas palabras cuando regresen al Creador. Dice «toda» porque únicamente Tú eres todopoderoso; tú puedes darnos una segunda naturaleza, llamada «deseo de otorgar». Te llevarás la iniquidad, lo cual significa que puedes aceptar nuestra iniquidad y corregirla, ya que sólo Tú eres el soporte ante nuestra iniquidad, porque nosotros no tenemos fuerza.
Sin embargo, creemos que todas esas palabras que el cuerpo nos habla, se las diste Tú, y que debes haberlas enviado a nosotros, y que ciertamente esto es lo mejor para nosotros. En consecuencia: «Dile a Él: “Llévate toda iniquidad y toma el bien"». Es decir, toma este bien que nos enviaste. En otras palabras, esas palabras que el cuerpo argumentó contra el Creador, deben obtener otra naturaleza, llamada «deseo de otorgar», porque de lo contrario estamos perdidos, ya que estamos llenos de fallas.
Este es el significado de las palabras: «Y pagaremos con el fruto de nuestros labios». Queremos que donde estemos, en lugar de nuestros labios, donde los labios son considerados el final del asunto, es decir, que estamos fuera de la Kedushá (Santidad), resulta que, dado que estamos fuera de Kedushá debido a nuestros deseos, le pedimos que «pagaremos con el fruto de nuestros labios». Es decir, allí donde estamos en los labios, al final, queremos llegar a ser completados con frutos, donde «frutos» significa «Parim» - fertilidad y multiplicación con buenas obras.
De acuerdo con lo anterior, podemos entender lo que nuestros sabios dijeron: «Grande es el arrepentimiento, porque llega hasta el trono de la gloria». Es decir, aquellas personas que pertenecen al público en general, no sienten que tienen fallas en la iniquidad, llamada «la primera iniquidad», ya que sienten que tienen fe y están bien. Aunque sólo tienen una fe parcial, como se explica («Introducción al Estudio de las Diez Sefirot», punto 14), pero, no la sienten. Por esta razón, piensan que están completos.
Por el contrario, aquellos que pertenecen a los individuos, que quieren que haya una sola autoridad, la autoridad singular, que desean anular su propia autoridad llamada «deseo de recibir», y que sólo se revele la autoridad del Creador en el mundo, sienten cómo el cuerpo se opone a esto. Quieren arrepentirse, regresar al Creador, y este arrepentimiento llega hasta el trono de gloria.
Sin embargo, debemos entender el significado del trono en el trabajo. Se sabe que Maljut se llama «el trono de gloria», como está escrito en la «Introducción del Libro del Zóhar» (Ítem 31): «Hay dos discernimientos en el trono: 1) Cubriendo al Rey, como está escrito: “Hizo de la oscuridad su escondite”, por lo cual esto se llama Kisé (trono), de la palabra Kisui (cobertura / ocultamiento). 2) Ella revela la gloria de Maljut en los mundos, como está escrito: «Y en el Kisé (trono) había una figura con la apariencia de un hombre».
La cuestión es que debemos creer que el Tzimtzum (restricción) y el ocultamiento que tuvieron lugar son una corrección para las criaturas. En otras palabras, específicamente, por medio del ocultamiento y la cobertura que se hicieron, las criaturas lograrán su completitud. Debemos creer por encima de la razón que el Creador guía el mundo como bueno y hace el bien. Nosotros no vemos la guía del bueno y hace el bien, esto está oculto de nosotros. Y debemos creer que, en verdad, la guía es realmente del bueno y hace el bien, pero hay una cobertura sobre esto, que lo tapa.
Aunque el cuerpo se opone a esto y a creer en la razón anterior, ya que afirma que: «El juez solo tiene lo que ven sus ojos», y no creer por encima de la razón, la persona quiere sobreponerse a los argumentos del cuerpo. Este es un trabajo duro e implica ascensos y descensos.
Cuando la persona clama al Creador para que le ayude a aceptar esta cobertura, entonces significa que podrá creer que la Providencia es realmente del bueno y hace el bien, excepto que todavía no ha sido recompensado con verla, pero finalmente, a través de este trabajo, se convierte en una carroza para el trono. En otras palabras, él asume este trono, aunque realmente es una ocultación. En ese momento, ese trono (Kisé) se convierte en el trono de gloria, lo que significa que es recompensado con la gloria de la Shejiná sentada en el trono.
Resulta que en la medida en que antes tenía la forma de Kisé, lo cual es ocultamiento, cuando era como «la Shejiná en el polvo», ahora se ha convertido en el trono de gloria. Este es el significado del dicho de que el trono cubre al Rey, como en «Hizo de la oscuridad su escondite». En otras palabras, el trono no ilumina y está en un estado de oscuridad. Debemos sobreponernos a la oscuridad y decir: «Tienen ojos pero no verán».
De ello resulta que en el período de Kisé, ese estado se llama «porque has caído en la iniquidad». En el estado de Kisé, una persona tiene ascensos y descensos, y no ve que este trabajo alguna vez terminará. Más bien, cree que es perpetuo de un lado a otro, ya que durante el ocultamiento, es difícil para una persona sobreponerse y decir que el Creador se comporta como bueno y hace el bien.
Por lo tanto, esa persona debe arrepentirse, lo que significa que del Kisé, que es «Hizo de la oscuridad su escondite», aparecerá el segundo estado del Kisé, cuando revela la gloria de Maljut en los mundos, tal como está escrito: «Y en el Kisé (trono), en lo alto, había una figura con la apariencia de un hombre».
Este es el significado de las palabras: «Grande es el arrepentimiento, porque llega hasta el trono de gloria». Es decir, el arrepentimiento debe ser que la persona debe ser recompensada con el segundo discernimiento en el significado de Kisé, que es el trono de gloria. Este es el significado de «Regresa Israel, hasta el Señor tu Dios».
Debemos interpretar que el significado de «Porque has caído en tu iniquidad» es que cuando una persona quiere arrepentirse, esto significa que está separada del Creador debido al deseo de recibir, que está en oposición de forma con el Creador, y que él quiere conectarse con el Creador, tener equivalencia de forma, pues ve que «Las cosas ocultas pertenecen al Señor nuestro Dios».
En otras palabras, cuando quiere hacer algo por el Creador, por el bien del Creador, se trata de un sabor «oculto». En otras palabras, el sabor del trabajo está oculto para él. Por el contrario, cuando trabaja para su propio beneficio, llamado «para nosotros y para nuestros hijos», se nos revela el sabor. En otras palabras, las «ocultas» y las «reveladas» pertenecen al sabor.
Esto significa que cuando una persona trabaja en beneficio del Creador, llamado «para el Señor nuestro Dios», el sabor en el trabajo queda oculto. Pero cuando es por el propio beneficio, llamado «para nosotros y para nuestros hijos», el sabor se llama «revelado», lo que significa que se revela el sabor del trabajo. resulta que esto causa nuestros fracasos, como está escrito: «Porque has caído en la iniquidad». Por lo tanto, no hay otra manera más que volver al Creador, como se dijo al respecto: «Elimina toda iniquidad y toma el bien».
De acuerdo con lo anterior, debemos interpretar lo que está escrito en la bendición de la comida: «Que podamos hallar gracia y buen entendimiento ante los ojos de Dios y del hombre». Debemos entender por qué debemos pedirle al Creador que sea del agrado de las personas. ¿Qué significa que las personas nos respeten y honren? ¿Qué tiene esto que ver con el trabajo? Más bien, le pedimos al Creador que sea del agrado del Creador, y ¿qué queremos de Él? Que nos dé la cualidad de «hombre», ya que por naturaleza, el hombre fue creado con un deseo de recibir, llamado Maljut, que es el nombre BON, que es «bestia» en Guematria.
Por esta razón, pedimos hallar gracia ante los ojos de Dios, para que Él nos dé la cualidad de «hombre», como nuestros sabios dijeron: «A ti te llaman “hombre” y no a las naciones del mundo». El hombre es MA en Guematria, es decir, el que otorga. En otras palabras, pedimos ser del agrado del Creador para que Él nos dé la cualidad de «hombre». Este es el significado de las palabras «Que podamos hallar gracia ante los ojos de Dios y del hombre», para que Él nos dé la cualidad de hombre.
Resulta que el hombre debe orar por una sola cosa: que el Creador lo acerque a Él. La «cercanía» en la espiritualidad se llama «equivalencia de forma». Es decir, quiere que el Creador le dé el deseo de otorgar, llamado «segunda naturaleza».
Mediante esto debemos interpretar lo que está escrito (Salmos 147): «Quien cura a los quebrantados de corazón». Debemos entender lo que significa que el Creador cura a los quebrantados de corazón. El asunto es que se sabe que lo principal del hombre es el corazón, como nuestros sabios dijeron: «El Misericordioso quiere el corazón». El corazón es el Kli (vasija) que recibe la Kedushá desde arriba. Es lo que aprendemos acerca de la ruptura de las vasijas, que si el Kli se rompe, todo lo que pones en él se derramará.
Del mismo modo, si el corazón está roto, significa que el deseo de recibir controla el corazón, la abundancia no podrá entrar allí, porque todo lo que el deseo de recibir recibe irá a las Klipot (cáscaras). Esto se llama «la ruptura del corazón».
Por lo tanto, cuando la persona reza al Creador y le dice: «Debes ayudarme porque soy peor que todos, ya que siento que el deseo de recibir controla mi corazón, y por eso no hay nada de la Kedushá que pueda entrar en mi corazón. No quiero lujos, sólo poder hacer algo por el bien del Creador, y soy completamente incapaz de hacerlo, por eso, solo Tú puedes salvarme».
Con esto deberíamos interpretar lo que está escrito (Salmos 34): «El Señor está cerca de los quebrantados de corazón». Es decir, aquellos que le piden al Creador que les ayude para que su corazón no esté roto, sino que esté completo, esto solo puede suceder si la persona ha sido recompensada con el deseo de otorgar. Por esta razón, le pide al Creador que le dé el deseo de otorgar, ya que ve que no le falta nada en el mundo más que la capacidad de realizar acciones en el nombre de los cielos. De ello resulta que sólo está pidiendo la cercanía del Creador, y hay una regla: «medida por medida». Por lo tanto, el Creador lo acerca más a Él. Este es el significado de las palabras: «El Señor está cerca de los quebrantados de corazón».
De acuerdo con lo anterior, podemos entender lo que está escrito allí: «Custodia todos sus huesos, ninguno de ellos rotos». El hueso del hombre (en hebreo, Etzem significa «hueso» y «esencia») es el corazón, el deseo en el corazón. Los deseos en el corazón del hombre cambian constantemente a través de los ascensos y descensos, y el Creador guarda sus deseos para que el deseo de recibir no se mezcle dentro de los deseos de Kedushá.
Este es el significado de las palabras: «ninguno de ellos roto». En otras palabras, dado que el deseo de recibir causa la ruptura de las vasijas, cuando el Creador lo mantiene, esto significa que acerca a la persona, lo cual es llamada «equivalencia de forma», al darle una segunda naturaleza llamada «deseo de otorgar», y esto se considera como el cuidado del Creador, como en el versículo: «El Señor guarda a los tontos». En otras palabras, aquel que siente que es un tonto, que él no tiene intelecto, debe evitar descender hasta el control de la Sitra Ajra (arameo: el otro lado), llamado «deseo de recibir para uno mismo». Él le pide al Creador que lo cuide. Resulta que la persona tiene el despertar desde abajo, que se llama «un deseo» y un Kli, y que luego el Creador le da la Luz.
Pero, cuando el hombre está en tiempo de ascenso, piensa que ya no necesita la ayuda del Creador, ya que ahora tiene una base de sensaciones, a la cual llamó «conocimiento». En otras palabras, ahora sabe para qué propósito está trabajando. Su trabajo ya no está por encima de la razón porque tiene una base en la que confiar, lo que significa que siente que este estado es bueno para él. Sobre esta base, determina el trabajo.
En ese momento, es arrojado inmediatamente desde arriba y es como si le preguntaran: «¿Dónde está tu sabiduría? Dijiste que ya sabes en qué se basa el trabajo». Por lo tanto, siempre que uno se considere tonto, significa que la base del trabajo está por encima de la razón y que entonces necesita la ayuda del Creador, la persona entonces dice: «Si el Señor no edifica la casa, en vano trabajan los que la construyen». Específicamente de esta manera, el Creador se llama «El Señor es el guardián de Israel».
Mediante esto entendemos lo que significa que la persona está en problemas en el trabajo. La respuesta es que se sabe que «estrecho» significa falta de Jasadim. Por lo tanto, cuando una persona ve que no puede hacer nada con el fin de otorgar, se considera que no puede hacer Jésed, sino solo para su propio beneficio. Él ve que en el estado en el que se encuentra, nunca será recompensado con Dvekut con el Creador, y lo lamenta. ¿Qué puede hacer el hombre? Uno no puede hacer nada más que clamar al Creador, y el Creador escucha. «De todos sus problemas (también "estrechez")», es decir, de cada estado, cuando se encuentra en un estado de «estrechez», que es la falta de Jasadim, cuando no puede sobreponerse a sus acciones, el Creador lo salva, como está escrito: «De todos sus problemas, Él lo salva». Cuando está escrito: «No tiene problemas», significa que no se arrepiente de no poder hacer algo con el fin de otorgar. Por lo tanto, no tiene Kli para que el Creador lo salve, porque siente que está bien en el estado en que se encuentra.
En consecuencia, debemos interpretar lo que nuestros sabios dijeron (Hulin 133): «Cualquiera que enseñe a un discípulo indigno cae al infierno». Debemos entender esto, ya que está escrito: «El Creador dijo: “He creado la inclinación al mal, he creado la Torá como condimento"». Por lo tanto, para alguien que tiene una inclinación al mal y no puede vencerla, dijo: «He creado la Torá como condimento». Entonces vemos que debemos aprender la Torá incluso cuando no somos dignos de ella.
Deberíamos interpretar esto como Baal HaSulam dijo acerca de lo que está escrito: «Dará sabiduría a los sabios». Debería haber dicho «a los tontos». La respuesta es que quien busca sabiduría, aunque todavía no la tiene, él ya se llama «sabio», ya que su deseo es ser sabio. También deberíamos interpretar aquí que alguien que quiere ser digno ya se llama «un discípulo digno».
Es decir, alguien que quiere aprender Torá porque quiere ser digno ya se llama «digno», porque siente que está lejos de servir al Creador, ya que puede trabajar únicamente para su propio beneficio, lo cual es indigno, y él quiere ser digno pero no tiene éxito: a éste se le dijo: «El Creador dijo: “He creado la inclinación al mal, he creado la Torá como condimento”».
Por esta razón, debemos interpretar «Está prohibido enseñar la Torá a un discípulo indigno», pero quien quiere ser un discípulo digno sí tiene permiso de estudiar.