Yehudá Leib HaLevi Ashlag (Baal HaSulam)
Escuché la víspera de Shabat, el 9 de Iyar, 14 de mayo de 1943
«Una transgresión no apaga una Mitzvá (precepto), y una Mitzvá no apaga una transgresión». La pauta en el trabajo es que se debe ir por el buen camino. Pero el mal dentro del hombre no le permite ir por el buen camino. Sin embargo, debemos saber que el hombre no necesita extirpar el mal, ya que eso sería imposible, sino que solamente debemos odiar el mal, como está escrito: «Quienes aman al Señor, odien el mal». Por lo tanto, solo necesitamos el odio, ya que está en la naturaleza del odio separar lo que está adherido.
Por esta razón, el mal no tiene existencia propia, sino que su existencia depende del amor al mal o del odio al mal. Esto significa que si tiene amor por el mal, entonces queda atrapado bajo el dominio del mal. Y si odia el mal, escapa de su autoridad, y su maldad deja de ejercer dominio sobre la persona. Resulta que el trabajo principal no está en el mal en sí, sino en la medida de amor y la medida de odio. Y por este motivo una transgresión lleva a otra transgresión.
Debemos preguntar: «¿por qué merece semejante castigo?» Porque cuando el hombre cae de su trabajo, debe ser ayudado para levantarse de la caída. Y aquí vemos que le agregan más obstáculos para que caiga aún más abajo que en su primera caída.
Pero para que el hombre sienta odio por el mal, le dan aún más mal, para que pueda sentir cómo la transgresión lo aleja del trabajo del Creador. Y aunque se haya arrepentido por su primera transgresión, aún no ha tenido la cantidad de arrepentimiento que lo lleve a odiar el mal. Por lo tanto, una transgresión lleva a otra, y cada vez que se arrepiente, ciertamente que cada arrepentimiento, le trae odio por el mal. Hasta que se completa su medida de odio al mal. Y luego se separa del mal, como dijimos arriba, porque el odio lleva a la separación.
De esto resulta que, si uno encuentra cierta medida de odio en un nivel que produzca separación, no necesita la corrección de una transgresión que lleva a otra transgresión. Y por supuesto, gana tiempo. Y en el tiempo que ganó entra en el amor al Creador. Este es el significado de: «Quienes aman al Señor, odien el mal». Solo se odia el mal, pero el mal en sí mismo permanece en su sitio. Y lo único que necesitamos es el odio al mal.
Esto proviene de: «y Tú lo creaste tan solo un poco inferior a Dios». Y este es el significado de lo que la serpiente dijo: «y seréis como Dios, conociendo el bien y el mal». Quiere decir que, cuando el hombre se esfuerza y desea comprender, como el Creador, todos los procedimientos de la Providencia esto significa: «La pasión del hombre lo humillará». Es decir, que quiere comprender todo con la mente externa, y si no lo comprende, se encuentra en un estado de bajeza.
Lo cierto es que si el hombre despierta para saber algo, es señal de que necesita saberlo. Y cuando se sobrepone a su propia razón, lo que desea comprender, y toma todo con fe por encima de la razón, esto se considera la mayor bajeza en la cualidad humana. Resulta que, en la medida que demanda conocer más pero toma esto con fe por encima de la razón, resulta que se encuentra en una mayor bajeza.
Ahora podemos entender lo que interpretaron sobre el versículo (Números 12:3): «Moshé era un hombre muy modesto», humilde y tolerante. Significa que soportaba la bajeza en la mayor medida posible.
Este es el significado de que Adam HaRishón (el primer hombre) comiera del Árbol de la Vida antes del pecado, y de que estuviera en completitud. No obstante, no pudo avanzar más allá del grado en el que estaba, pues no sentía ninguna carencia en su estado. Y, obviamente, no fue capaz de revelar todos los Nombres Sagrados. Por eso «Él es terrible en Sus actos hacia los hijos de hombre», hizo que él comiera del Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal. Y por medio de este pecado, todas las Luces se retiraron de él, e inevitablemente se vio obligado a comenzar su trabajo de nuevo.
Y los escritos dicen sobre esto que fue expulsado del Jardín del Edén. Porque si hubiera comido del Árbol de la Vida, habría vivido para siempre. Este es el significado de la interioridad de los mundos. Allí, si él entra, permanece allí para la eternidad. Es decir, que nuevamente se quedaría sin carencia. Y para poder ir y revelar los Nombres Sagrados que se revelan a través de la corrección del bien y del mal, se vio obligado a comer del Árbol del Conocimiento.
Esto es como aquella persona que desea entregarle a su amigo un gran barril lleno de vino, pero su amigo tiene solo una pequeña copa. ¿Qué hace entonces? Le da vino en esa copa y la lleva a su casa, y allí lo vierte. Luego, regresa de nuevo con la copa y la vuelve a llenar de vino. Y regresa otra vez a casa. Así hasta que termina consiguiendo todos los barriles de vino.
También escuché otra parábola acerca de dos amigos, uno de los cuales se convirtió en rey mientras que el otro se volvió muy pobre. Y oyó decir que su amigo se había convertido en rey, así que fue a ver a su amigo, el rey, y le contó su desgraciada situación. El rey le entregó una carta dirigida al tesorero del reino, para que durante dos horas pudiera recibir toda la plata que quisiera. El amigo pobre llegó a la tesorería con una pequeña caja. Entró, y llenó la pequeña caja con plata.
Al salir, el tesorero dio una patada a la caja y toda la plata cayó al suelo. Esto se repitió una y otra vez, hasta que el pobre dijo llorando: «¿Por qué me haces esto?». Y finalmente dijo: Toda la plata que tomaste durante todo este tiempo es tuya, y podrás llevártela toda. Tú no tenías las vasijas para llevarte suficiente plata de la tesorería. Y por eso hizo tal artimaña.