Baruj Shalom HaLevi Ashlag (Rabash)
Día 31 de la cuenta del Ómer, 1958, Mánchester
A mis estudiantes, que vivan.
Recibí un telegrama de (…) que hemos ganado. Esperemos que también ganemos la guerra contra el instinto, esperemos que también aquí tengamos éxito y logremos la conocida meta de dar satisfacción al Creador. He aquí que, ha llegado el momento de comenzar a avanzar hacia nuestra sagrada meta como héroes poderosos y fuertes. Se sabe que el camino allanado que lleva a la meta es el amor a los amigos, mediante el cual pasamos al amor al Creador. Y el asunto del amor es a través de «Cómprate un amigo». En otras palabras, a través de las acciones, uno compra el corazón de su amigo. Incluso si ve que el corazón de su amigo es como una piedra, eso no es excusa, y si ve que él es adecuado para ser su amigo en el trabajo, entonces debe comprarlo a través de acciones.
Porque cada regalo que le da a su amigo (y un regalo se evalúa como tal si sabe que su amigo lo disfrutará, ya sea en palabras, en pensamiento, o en acción, debe hacerse abiertamente, para que su amigo sepa de ello, ya que mediante los pensamientos, uno no sabe qué es lo que su amigo estaba pensando de él; así pues, también se necesitan las palabras, es decir, decirle que está pensando en él y que se preocupa por él. Y también en eso debe ser en lo que su amigo ama, es decir, lo que es dulce al paladar de su amigo. Alguien a quien no gustan los dulces, y no los pepinillos, no puede convidar pepinillos a su amigo, sino específicamente dulces, ya que esto es lo que le gusta al paladar de su amigo. Y de ahí, debemos entender que algo que puede ser trivial para uno, puede ser lo más importante para el otro), es como una bala que hace un hoyo en la piedra. Y aunque la primera bala solo rasguña la piedra, cuando la segunda bala impacta en el mismo lugar, ya le hace una ranura, y la tercera le hace un hueco.
Y a través de las balas que dispara repetidamente, el hueco se convierte en un espacio vacío en el corazón de piedra de su amigo, donde se acumulan todos los obsequios. Y cada obsequio se convierte en una chispa de amor hasta que todas las chispas de amor se acumulan en el espacio vacío del corazón de piedra y se vuelven una llama. La diferencia entre una chispa y una llama es que, en un lugar donde hay amor, hay una revelación hacia el exterior, es decir, una revelación a todas las naciones de que el fuego del amor está ardiendo en él. Y el fuego del amor quema todas las transgresiones que encuentran en el camino. Y si preguntaran: «¿Qué puede hacer uno si siente que tiene un corazón de piedra en lo que siente por su amigo?». Perdónenme por escribir: «Todos y cada uno sienten que tienen un corazón de piedra», quiero decir, excepto los amigos que sienten y saben que no ponen objeciones a que su amigo los ame y les dé regalos (no necesariamente en acción sino, al menos, en buenas palabras y atención especial solo hacia él). Me estoy refiriendo solo a aquellos que sienten que tienen un corazón muy frío con respecto a amar a sus amigos, o aquellos que tuvieron un corazón de carne pero la frialdad por parte de sus amigos, también les afectó -y al buen entendedor, pocas palabras- y sus corazones se han congelado como piedra.
El consejo es muy simple: La naturaleza del fuego es que cuando frotas las rocas una contra otra, se enciende un fuego. Esta es una gran regla, ya que: «De Lo Lishmá (no en nombre de Ella) uno viene a Lishmá (en nombre de Ella)». Y esto es así particularmente cuando el acto es Lishmá, es decir, otorgar un obsequio a su amigo, y solo la intención es Lo Lishmá. Esto es así porque uno le da un obsequio solo a alguien que conocemos y reconocemos como alguien a quien amamos. De ello resulta que, la intención del obsequio es como la gratitud por el amor que le da su amigo. Sin embargo, si uno le da un obsequio a un extraño, es decir, que él no siente que su amigo se encuentra cercano a su corazón, entonces no tiene nada por lo que estar agradecido. De esto resulta que, la intención es Lo Lishmá, es decir… la intención que debería haber. Y hay quienes piensan que a esto se le llama «caridad», ya que se apiada de su amigo cuando ve que no hay nadie que le esté hablando y ni lo saludan amablemente, y por eso se lo hace. Para ello existe una plegaria, que el Creador le ayude al hacerle sentir el amor a su amigo y acercar al amigo a su corazón. Así, a través de los actos, también es recompensado con la intención.
Pero si en el momento de hacerlo, el dador del obsequio tenía la intención de que el regalo que dio a su amigo fuera solo como caridad incluso si está dedicando su tiempo a su amigo, ya que en ocasiones es más importante para una persona que su dinero, como está dicho: «Uno se preocupa por su falta de dinero pero no se preocupa por su falta de tiempo». Sin embargo en relación al tiempo, cada uno tiene su propio valor, ya que hay personas que hacen una lira por hora, y hay más y hay menos. Y es lo mismo con la espiritualidad, (cuanta espiritualidad generan en una hora, etc.), entonces él está dando testimonio acerca de sí mismo de que no tiene como intención el amor a los amigos, es decir, que a través de la acción, el amor entre ellos se incrementará.
Y solo cuando ambos tengan la intención de hacer un regalo y no por caridad, entonces a través de frotar los corazones, incluso de los más duros, cada uno extraerá calidez de las paredes de su corazón, y el calor encenderá las chispas de amor, hasta que de ello se teje una vestimenta de amor. Entonces, ambos se cubrirán bajo una misma manta, es decir, un único amor los circunda y los cubre a los dos, porque se sabe que la adhesión une a dos en uno.
Y cuando empiezan a sentir el amor de su amigo, inmediatamente comienza a despertar en él la alegría y el placer, porque la regla es que lo novedoso entretiene. Dado que el amor de su amigo por él es algo nuevo para él, porque siempre entendió que él era el único que se preocupaba por su propio bienestar. Pero en el momento en que descubre que su amigo se preocupa por él, esto despierta dentro de sí una alegría inconmensurable y ya no puede preocuparse por sí mismo, ya que el hombre puede esforzarse solo en un lugar donde siente placer. Y como está comenzando a sentir placer al preocuparse por su amigo, de por sí, no puede pensar en sí mismo. Vemos que en la naturaleza hay «amor hasta el fin del alma». Y si deseas preguntar: «¿Cómo puede ser que a través del amor, una persona desarrolle el deseo de anular su propia existencia?». Solo hay una respuesta a eso: «El amor desvía del camino recto». En otras palabras, es irracional y eso se considera que no es el camino recto.
Solo entonces, cuando existe tal amor, todos y cada uno camina en un mundo que es completamente bueno y sienten que el Creador ha bendecido su tierra. Entonces, «el bendito se adhiere al Bendito» y es recompensado con adhesión con Él para siempre.
Y a través del amor, uno está dispuesto a anular su realidad por completo. Se sabe a nivel general, que el hombre se divide en dos partes: realidad y sustentación de la realidad. Realidad significa que una persona se siente con una carencia, y como un deseo de recibir placer. La sustentación de la realidad es el deleite y el placer que él recibe, mediante lo cual el cuerpo es nutrido y puede subsistir. Caso contrario, se verá obligado a perder su esencia y desaparecer del mundo. Este es el significado de: «Lo que Dios ha creado», es decir, la realidad, «para hacer», se refiere a la sustentación de la realidad.
La sustentación de la realidad se divide en tres partes:
Lo necesario, sin la cual la realidad se anularía. En otras palabras, él debe comer al menos un pedazo de pan seco y un vaso de agua al día, y dormir unas cuantas horas en un banco, con las ropas puestas, y ni siquiera en casa, sino afuera, en la calle o en un campo. Y durante las lluvias, para evitar mojarse o tener frío, debe entrar en alguna cueva para dormir. Sus ropas también pueden ser harapos, y esto es suficiente para él porque solo quiere la sustentación de la realidad y nada más.
2) Como la opinión de los dueños de casas, tener una casa y muebles, electrodomésticos, ropa respetable, etc.
3) Él desea ser como los ricos, que tienen muchas casas y sirvientes, muebles bonitos, y toda una parafernalia agradable a la vista. Y aun cuando no puede obtener lo que quiere, sus ojos y su corazón aspiran a ello y toda su esperanza es llevar una vida de lujo, se esfuerza y trabaja solo para lograr el nivel de los ricos.
Y hay un cuarto discernimiento dentro de los tres discernimientos antes mencionados: Si ya ha hecho lo suficiente por el día, entonces ya no se preocupa por el mañana. Más bien, considera cada día como todos los años de su vida, como sus setenta años. Y como la naturaleza del hombre es preocuparse de sus necesidades durante sus setenta años, pero no del tiempo después de su fallecimiento, de manera similar, considera cada día como su vida entera y piensa que no vivirá más que eso.
Y si resucitase también al día siguiente, es como si hubiera sido reencarnado y debiera corregir lo que corrompió en la primera encarnación. Es decir, si pidió dinero prestado a alguien, se ha endeudado. Así que mañana −en la próxima vida− le paga, y esto se considera un mérito. En la próxima vida, primero arregla todas las deudas que le generó a otros o que otros le generaron. Y pasado mañana es considerado como una tercera encarnación, etc.
Y ahora explicaremos el asunto antes mencionado que, a través del amor, el hombre está dispuesto a hacer concesiones. Algunas veces, cuando una persona siente amor por el Creador, está dispuesto a renunciar al tercer discernimiento, es decir, a la vida de lujos, ya que quiere dedicar parte de su tiempo y energía a dar algunos regalos al Creador, mediante los cuales comprar el amor al Creador (como se mencionó en relación al amor de los amigos). En otras palabras, aun cuando todavía no siente amor por el Creador, este brilla para él como Luz circundante de tal manera que vale la pena adquirir el amor al Creador.
Algunas veces el hombre siente que para comprar el amor al Creador, también está dispuesto, si es necesario, a conceder el segundo discernimiento, es decir, la vida de los dueños de casas, y vivir solo con lo necesario. Algunas veces uno siente la grandeza del amor del Creador en tal medida que, si es necesario, estaría de acuerdo en renunciar incluso a la primera parte −las necesidades básicas de la vida− incluso si mediante eso, su propia existencia pudiera ser cancelada por no dar al cuerpo el alimento que necesita.
Y, algunas veces, una persona está dispuesta a renunciar realmente a su existencia; quiere dar su cuerpo para que a través de ello, el nombre del Creador sea santificado en las masas, si tuviera la oportunidad de llevarlo a cabo. Es como Baal HaSulam dijo: «Uno debe seguir la cualidad de Rabi Akiva que dijo: “Mi vida entera, me lamenté de este verso: ‘Con toda tu alma’, ¿cuándo llegaría yo a observar este precepto?”».
Ahora podemos entender las palabras de nuestros sabios: «Y amarás… con todo tu corazón», con tus dos inclinaciones. Y «Con toda tu alma» significa incluso si Él toma tu alma. «“Y con toda tu fuerza” y “con todas tus posesiones”». Como ya dijimos, el primer grado del amor es la sustentación de la realidad, es decir, los alimentos del cuerpo, que son mediante la propiedad y las posesiones, es decir, renunciar a los tres discernimientos antes mencionados en la sustentación de la realidad. El segundo grado se llama «Con toda tu alma», es decir, renunciar a su propia existencia. Y podemos cumplir eso a través de la buena inclinación, es decir, mediante la coacción, cuando uno deja al cuerpo entender que hay más deleite y placer en deleitar y dar al Creador que en deleitar y dar a uno mismo.
Sin embargo, sin deleite y placer, uno no puede hacer nada. Cuando uno se aflige, debemos decir que a cambio recibe algún tipo placer, o que siente o espera sentir placer durante el acto, ya que el sufrimiento purifica, así que más adelante será recompensado con un placer maravilloso a cambio del sufrimiento. En otras palabras, obtendrá el placer ya sea en este mundo u obtendrá placer al creer que recibirá placer en el mundo venidero. Es decir, obtiene placer en forma de Luz interna o en forma de Luz circundante, es decir, del futuro. Sin embargo, uno no debe pensar que uno puede hacer algo sin placer. A su vez (uno debe saber), hay muchos discernimientos en Lishmá, es decir, en otorgamiento. El hombre debe saber que «otorgar con el fin de otorgar» significa recibir placer de dar al Creador. «Otorgar con el fin de recibir» significa que él le da al Creador y mediante eso recibirá otra cosa, sea lo que sea, este mundo, el mundo venidero, alcances o grados más elevados. Sin embargo, uno debe otorgar con el fin de otorgar, es decir, tendrá un placer maravilloso de otorgar al Creador, como realmente es para aquellos que son recompensados con ello. Uno debe hablar con el Creador desde el fondo de su corazón para que le dé esta sensación de amar al Creador debido a su grandeza.
Y si aún no fue recompensado, debe creer y obligar a su cuerpo − que esto es un placer maravilloso y de gran importancia− amar al Creador debido a Su grandeza y sublimidad bendita. Pero, se debe saber: sin placer, uno no puede hacer nada de forma completa. Regresemos a lo mencionado anteriormente: «“Con todo tu corazón”, con tus dos inclinaciones», es decir, que uno debe ser completo en el amor al Creador, o sea que también la inclinación al mal esté de acuerdo en otorgarle a Él.
Seré breve ya que se aproxima el Shabat. Pienso que (…) será capaz de obtener respuestas a dos cartas que recibí de él, y que realmente disfruté. Estoy sorprendido de que (…) que acostumbraba escribirme cartas, ha pasado ya un tiempo desde que recibí una carta de él. Por favor hazme saber si está bien y con salud. Muchas gracias también a (…) por sus cartas, que recibo de él de tanto en tanto, y a (…) por el telegrama. Supongo que (…) no tiene mi dirección.
Vuestro amigo
Baruj Shalom,
Hijo de Baal HaSulam, nuestro maestro el Rav Ashlag