Baruj Shalom HaLevi Ashlag (Rabash)
Artículo 14, 1986
El escrito dice: «Habla por favor a los oídos del pueblo, para que cada hombre y mujer tomen prestado de su prójimo, vasijas de plata y de oro. Y el Señor hizo que el pueblo cayera en gracia ante los ojos de los egipcios» (Éxodo 11).
Aquí está la explicación de nuestros sabios (Berajot 9b): «Los discípulos de Rabí Yanai dijeron: ''…El Creador le dijo a Moshé: ’Por favor, ve y diles, a Israel, que pidan prestados vasijas de plata y vasijas de oro a los egipcios para que ese justo no diga, ‘y los esclavizaron y torturaron’ se cumpla en ellos…’Y luego saldrán con grandes riquezas’ no se cumpla en ellos’”»
Todos preguntan si el Creador quiso cumplir su promesa a Abraham, tal como está escrito: «Y luego saldrán con grandes posesiones», ¿no podría Él enriquecer al pueblo de Israel sin tomar prestadas las vasijas de los egipcios? Esto parece un engaño, ya que parece que inicialmente se tomaron prestadas por engaño, es decir, sin intención de devolver.
También, deberíamos entender por qué el Creador le dijo a Moshé que le suplique a Israel para que pidan prestado los Kelim a los egipcios, como se dijo antes, que «por favor» significa petición. Además, ¿qué significa esa súplica? Parece querer decir que el Creador sabía que se opondrían a esto, por lo que, le pidió a Moshé que le hablara a Israel. Por lo tanto, debemos entender cuál es la razón de la objeción de Israel a esto.
También es necesario entender: «Y el Señor hizo que el pueblo cayera en gracia ante los ojos de los egipcios». ¿Cómo podemos entender esto, que es completamente contradictorio? Aunque todo es posible por parte del Creador, pero en el sentido simple, esto es difícil de entender, como está escrito (Éxodo, 1:12): «Pero cuanto más los oprimían, más se multiplicaban y más se extendían, de manera que llegaron a temer a los hijos de Israel». Nuestros maestros dijeron: «Muestra que eran como espinas en sus ojos» (Sotá, 11).
Por lo que se convirtieron en «espinas», quiere decir, que no podían soportar al pueblo de Israel y los consideraban como espinas, ahora cambiaron completamente de un extremo a otro y el pueblo de Israel cayeron en gracia ante los egipcios.
En la promesa del Creador a Abraham: «Y después saldrán con muchas posesiones», debemos entender toda la cuestión que se presenta allí (Génesis, 15: 6): «Y le dijo: Yo soy el Señor que Te saqué de Ur de los caldeos para darte esta tierra para que la heredes. Y él dijo: "Señor Dios, ¿cómo sabré que la heredaré?" Y le dijo a Abraham: “Debes saber que tus descendientes serán extranjeros en una tierra que no es de ellos, y serán esclavizados y oprimidos cuatrocientos años... y luego saldrán con grandes posesiones”».
Aquí, también, debemos entender la respuesta que Abraham recibió a la pregunta «¿Cómo sabré que la heredaré?» Ya que la respuesta del Creador a esta pregunta fue, tal como está escrito: «Y le dijo a Abraham: “Debes saber que tus descendientes serán extranjeros en una tierra que no es la suya, donde serán esclavizados y oprimidos... y después saldrán con grandes posesiones"». Por lo tanto, la pregunta era sobre las garantías de la herencia, y la respuesta a esa garantía fue que el pueblo de Israel estará en el exilio. Porque el exilio es la garantía para heredar la tierra.
Baal HaSulam, explicó el significado de esa pregunta, ya que se sabe que no hay Luz sin un Kli (vasija). Es decir, es imposible recibir un llenado si no hay una carencia. Y a la carencia se la llama Kli, y cuando Abraham vio lo que el Creador quería dar a sus hijos, dijo, no veo que mis hijos tengan necesidad de la herencia espiritual de la tierra. Él dijo, si reciben una pequeña iluminación se sentirán satisfechos, porque el más mínimo grado en espiritualidad le da a la persona más placer que todos los placeres materiales del mundo. En consecuencia, al recibir una pequeña iluminación, ya se pondrán a pensar que no hay mayores niveles a los que ya han alcanzado, por lo tanto, no tendrán necesidad de pedir nada más.
Y esa es la razón por la que pregunta Abram al Creador: «¿Cómo sabré» que tendrán la necesidad de heredar esa tierra espiritual? Así es que le pidió al Creador que le dijera cómo podría suceder que ellos tuvieran Luz sin un Kli. Y Abram entendió que el Creador da la Luz, pero los Kelim, es decir, el deseo por luces mayores de las que ya recibieron, ¿quién les permitiría comprender que aún necesitan alcanzar una elevación mayor de la que sienten ahora?
Debido a que hay una regla en la espiritualidad que dice que cualquier cosa espiritual que le llega a la persona, le hace sentir una plenitud insuperable, ya que cualquier cosa espiritual es una sensación completa, sin ninguna carencia. De lo contrario, no se considera espiritual, porque solo con lo material puede haber placer, y aún así sentimos que hay un placer mayor. Esto no es así en la espiritualidad.
Por lo tanto, Abraham se preguntó cómo y en qué tendrían necesidad de pedirle al Creador para que les diera mayores niveles espirituales, llamados «herencia de la tierra». Él dijo que la respuesta que recibió del Creador fue: «Ten certeza que tus descendientes serán extranjeros en una tierra que no es de ellos». Significa que a partir de aquí, es decir, del exilio en Egipto, tendrán la necesidad de pedirle al Creador que cada vez les dé más fuerzas.
La razón es que cuando una persona comienza a ir en el trabajo del Creador y quiere que todas sus acciones sean con el fin de otorgar y ve que no puede sobreponerse, entonces, en ese momento uno le pide al Creador que le ayude, como dijeron nuestros sabios: «El que viene a purificarse, es ayudado», y el sagrado Zóhar pregunta, «¿Cómo es ayudado? Con un alma santa».
De hecho, todo lo que lograron sobreponerse en el trabajo se hundió en la tierra, como lo que se dice sobre la construcción de Pitom y Ramsés. Es decir, cada día tenían que comenzar su trabajo nuevamente, porque todo lo que construían caía en el abismo y siempre se veían a sí mismos como si nunca hubieran comenzado a trabajar, porque aquí no recordaban ninguna palabra de la Torá que tuviera que ver con los asuntos del trabajo y siempre que se evaluaban a ellos mismos preguntándose, ¿dónde está nuestro trabajo, en el que invertimos fuerzas? ¿A dónde se fueron?
Es aún más difícil entender cómo la Klipá (cáscara) del Faraón pudo tragarse todo el trabajo que realizaron, hasta el punto de que no sintieron que alguna vez se habían dedicado al trabajo del Creador, que su objetivo era alcanzar la completitud, y que sabían lo que ellos querían. De repente, llegaron a un estado en el que lo olvidaron todo y no quedaron en ellos Reshimot (registros) de su trabajo.
Todo esto fue deliberado. El Creador preparó una Klipá para este propósito a fin de mantenerlos constantemente en un estado de comienzo. Se sabe que todos los comienzos son difíciles, por lo que se verán obligados a pedirle al Creador que los ayude, como se dijo anteriormente, que «el que viene a purificarse es ayudado», y como dice el sagrado Zóhar, cada vez reciben un «alma santa», que es una fuerza que viene de lo alto, lo que significa, que cada vez reciben adiciones al alma. Esto se acumula formando una gran cantidad, ya que se sabe que «Lo que se da desde el cielo no se devuelve» (Julin 60).
Sin embargo, aunque cada iluminación recibida de lo alto, desaparezca por el momento, al final, cuando uno completa con la cantidad de su esfuerzo, todo el trabajo que debe revelar el hombre en el aspecto de «Todo lo que está al alcance tu mano para hacer, hazlo», entonces, recibe de una sola vez todo lo que ha recibido de a poco. Y él pensó que todo fue a las Klipot, pero luego lo recupera todo.
De acuerdo con lo anterior, resulta que toda la cuestión del exilio de Egipto fue para recibir Kelim (vasijas), además de la necesidad de las grandes luces llamadas «herencia de la tierra» por lo que Abraham estaba perplejo y dijo que no veía que sus hijos tuvieran la necesidad de esas grandes luces. Y como no hay Luz sin un Kli, resulta que, incluso, si quieren darles, no tienen Kelim para recibirlas.
Por esta razón, se les preparó el exilio de Egipto, donde a través de las preguntas y los argumentos de los egipcios, se vaciaban continuamente de la pequeña Kedushá (Santidad) que habían adquirido, porque succionaban de ellos. Por esta razón, siempre tendrán la necesidad de pedirle al Creador que les ilumine el camino para que puedan avanzar. Pero vieron, que cada vez retrocedían más, razón por la cual el Arí escribió que en el momento del éxodo de Egipto, el pueblo de Israel estaba en cuarenta y nueve puertas de impureza hasta que el Rey de Reyes se les reveló y los redimió.
Esto parece ir en contra del intelecto, ya que se sabe que Moshé y Aarón fueron a Egipto y hablaron con los hijos de Israel acerca de que el Creador quería sacarlos de Egipto, y vieron todos los milagros hechos en Egipto, cuando presenciaron las diez plagas que recibieron los egipcios, y esto debería haber acercado a Israel a la Kedushá, y no provocar una acción contraria, de seguir cayendo a las puertas más profundas de Tumá (impureza), hasta que llegó el momento de salir de Egipto, es decir, que fue cuando tuvieron que hacer una gran preparación para poder recibir la Luz de la redención, finalmente, vemos que cuando recibieron la Luz de la redención, estaban en cuarenta y nueve puertas de Tumá (impureza), ¿es esto posible?
Como explicó Baal HaSulam, el exilio en Egipto fue para obtener los Kelim de los egipcios. Pero solo prestados y luego devolvérselos. Él interpretó que esta cuestión de que el Creador le decía a Abraham: «Tus descendientes serán extranjeros en una tierra que no es la suya», era una garantía de la herencia. Esto significa, que tendrían la necesidad de recibir la abundancia del Creador, ya que el querer salir de la esclavitud de los egipcios, solo puede ser mediante la ayuda de un alma santa. Entonces, cada vez necesitarán la ayuda del Creador y por esto tendrán la necesidad de alcanzar niveles más altos cada vez.
Ahora explicaremos el significado del «exilio en Egipto» y la cuestión de «pedir prestado los Kelim a los egipcios». Vemos que cuando Moshé y Aarón se dirigieron a los hijos de Israel, tal como está escrito (Éxodo, 4:29): «Moshé y Aarón reunieron a todos los ancianos de los hijos de Israel, y Aarón les transmitió todo lo que el Creador le había dicho a Moshé, y mostró las señales ante el pueblo y el pueblo creyó y escuchó».
De esto vemos, que tan pronto como Moshé y Aarón se acercaron a los hijos de Israel, estos aceptaron lo que el Creador le había dicho a Moshé con fe por encima de la razón. Y todo lo que los egipcios les quisieron hacer comprender mediante todas las preguntas y dudas sobre la fe de Israel, no lo mencionó en absoluto porque fueron por encima de la razón. Por este motivo, el hecho de que todo el tiempo estuvieron en el exilio no pudo afectarlos en absoluto ahora.
Es decir, una vez que Moshé y Aarón se acercaron a los hijos de Israel con el deseo del Creador de sacarlos del exilio, estos se apresuraron a no escuchar de ahora en adelante los argumentos de los egipcios, que vinieron en nombre del Faraón, rey de Egipto, argumentando que es mejor para ellos permanecer bajo su dominio, y que trataron de hacerles entender que el camino de los egipcios era el verdadero y que no deberían escuchar lo que Moshé y Aarón les decían. Vemos que ustedes están gritando: «Vayamos y hagamos sacrificios para nuestro Dios». Esto les hizo ver que deberían irse de Egipto y seguirlos. Y entendemos que quieran obedecer a sus palabras a ciegas. ¿Se puede hacer esto, mientras les estamos explicando todo con perfecto sentido? No tienen qué respondernos, pero de todas maneras ustedes insisten en que están dispuestos a seguir todo el camino hasta el final, de acuerdo a las palabras de Moshé y Aarón.
De esto vemos, que después de que Moshé y Aarón llegaron con el mensaje de la redención, de que ahora saldrán de la esclavitud, porque no pudieron hacer el trabajo sagrado, se alegraron con este mensaje y no necesitan profundizar en los sabores de la Torá y los sabores de las Mitzvot. Más bien, estaban contentos solamente con esto, es decir, con la capacidad de observar simplemente la parte práctica. Esto les dio completa satisfacción y se deleitaron en cumplir la voluntad de su Señor, tal como está escrito: «Ellos claman, “Vayamos y hagamos sacrificios para nuestro Dios"» (Éxodo, 5: 8)
Por lo tanto, cuando salen del exilio en Egipto con Kelim y no necesitan nada, sino como está escrito: «Y el pueblo creyó y escuchó», y no tienen necesidad de heredar la tierra que el Creador le prometió a Abraham, tal como está escrito: «Debes saber... y después saldrán con grandes posesiones», lo que significa que el exilio fue una garantía de que tendrían la necesidad de recibir todo el bien y el placer, que es la herencia de la tierra que el Creador dijo que le daría a sus descendientes, pero todavía no tenían los Kelim para esto, porque ellos se conforman con poco.
Por eso: «Y Dios dijo a Moshé: Habla por favor a los oídos del pueblo, para que cada hombre y mujer tomen prestado de su prójimo, vasijas de plata y de oro». De acuerdo a la interpretación de Baal HaSulam, deberíamos decir que la intención de tomar las vasijas de plata y de oro que tienen los egipcios, significa, que tomaran los deseos y anhelos que ellos tienen, es decir, todas las dudas que tengan sobre el camino del pueblo de Israel.
Los egipcios siempre exigieron que todo lo que hacen, debe ser hecho utilizando la razón y la comprensión, y el tratar de sobreponerse para salir del amor propio y hacer todo con el fin de otorgar, es un camino incorrecto, porque el Creador es Bueno y hace el bien y cuando creó el mundo, ciertamente lo hizo para beneficiar a Sus creaciones, lo que significa que nosotros, las criaturas, disfrutemos del bien y del placer, sin embargo, ustedes dejan el camino correcto y asumen un camino que va completamente en contra del propósito de la creación y nos dicen que ese es el verdadero camino, que no necesitan nada para el amor propio, sino que se debe hacer todo con el fin de dar contento a su Hacedor.
Pero, cuando el pueblo de Israel escuchaba las calumnias de Egipto acerca del camino del otorgamiento, huían de ellos, es decir, huían de esos pensamientos cuando venían a confundir los pensamientos de los hijos de Israel e influir sus opiniones en los corazones de los hijos de Israel.
Por esta razón, el Creador sabía que no querrían escuchar las preguntas de Egipto y las dudas de quién y qué, pero, no tenían los Kelim en los cuales colocar las grandes posesiones, ya que no hay Luz sin un Kli, es decir, a una persona no se le puede dar nada que no desee. Por lo tanto, si Él preguntara a los hijos de Israel, ¿Qué quieren que les dé? Ellos le dirían, no queremos nada de ti. Por el contrario, nuestra única aspiración es darte a Ti, y no que Tú nos des. Por lo tanto, ¿cómo pueden ellos recibir todo el bien y el placer, llamado grandes posesiones, que Él quiere darles como Néfesh, Rúaj, Neshamá, Jayá, Yejidá si ellos no lo necesitan?
Esta es la razón por la cual el Creador quería que tomaran los Kelim de los egipcios, es decir, sus preguntas y dudas, y todos sus deseos, que son los Kelim de los egipcios. Pero no tomar realmente los Kelim, solo tomarlos prestados. Es decir, tomarían los Kelim de los egipcios solo para tener la necesidad de llenar esas carencias, pero no para quedarse realmente con estos Kelim, porque los Kelim, es decir, esos pensamientos y deseos no pertenecen al pueblo de Israel. Son solo un préstamo temporal que luego se les devuelve.
Es decir, una vez que recibieran el llenado correspondiente a esas preguntas, gracias a las cuales será posible impartirles el llenado. Esto es como si recibieran las luces que pertenecen a sus Kelim, que se llaman «vasijas de recepción con el fin de recibir». Sin embargo, inmediatamente tiraron sus Kelim y usaron las luces que pertenecen a sus Kelim, pero recibieron todo con el fin de otorgar contento a su Hacedor.
Esto es similar a lo que interpretó Baal HaSulam con respecto a Hamán y a Mordejay. Dijo que cuando Ajashverosh quiso glorificar a Mordejay, tal como está escrito (Ester 6:3): «Y el rey dijo ¿Qué aprecio y honor le será otorgado a Mordejay por esto? y el rey le dijo, ¿qué se debe hacer con el hombre a quien el rey desea honrar? y Hamán le dijo al rey, que traigan ropas de la realeza».
Y por lo tanto, preguntó ¿Cómo puede ser eso? Si el Rey quiere «honrar» a Mordejay, le pregunta a Hamán «¿Qué se debe hacer con el hombre a quien el rey desea honrar?» Él responde que este es el indicio del orden de impartir abundancia a los inferiores. El Creador ciertamente quiere honrar y engrandecer al justo, lo cual es el asunto de Mordejay el justo. Pero si le pregunta al justo ¿qué quieres que te dé?, el justo dirá que no quiere recibir nada. Por el contrario, todo lo que quiere es otorgarle al Rey.
Es por eso que tuvo que pedirle al Hamán que llevaba dentro, lo que él entiende que conviene recibir, y luego dijo «Y hazlo a Mordejay el judío», lo que significa que recibirá el honor y la grandeza no en los Kelim de Hamán, denominados «recibir con el fin de recibir», sino en los de «recibir con el fin de otorgar».
De la misma manera, deberíamos explicar aquí la cuestión de tomar prestado los Kelim de los egipcios, cuando el Creador le pidió a Moshé que Israel le pidiera a los egipcios que le prestaran los Kelim, nosotros nos preguntamos «¿Por qué el Creador tuvo que pedirle a Israel tal cosa? y ¿Por qué el pueblo de Israel no querría tomar prestados esos Kelim?» La respuesta es que, cuando Moshé y Aarón se dirigieron como enviados del Creador para sacar al pueblo de Israel del exilio, está escrito: «Y el pueblo creyó y oyó», es decir, con fe por encima de la razón. No necesitaban nada ni deseaban altos niveles espirituales, sino que simplemente estaban contentos de poder dedicarse a la Torá y a las Mitzvot sin ninguna perturbación por parte de los egipcios.
Esto se asemeja a lo que dijimos anteriormente, quien dijo que si el rey le preguntara a Mordejay el justo: «¿Qué aprecio y honor quieres que te dé?» Él respondería que no quiere recibir nada del rey, por el contrario, él quiere darle al rey. Es por eso que el rey le preguntó a Hamán qué se hace con un hombre a quien el rey desea honrar. Hamán si sabía qué pedir. Él dijo: «traigan ropas de la realeza que el rey haya usado, y el caballo que el rey haya montado, y sobre cuya cabeza se colocó la corona real». Es por eso que el rey necesitaba los Kelim de Hamán, es decir, lo que Hamán entiende que se debe recibir del rey.
Por esta razón, el Creador tuvo que pedirle a Moshé que le pidiera un favor a Israel, que pidan prestado los Kelim de los egipcios, es decir, temporalmente, para que tengan deseo y anhelo de llenar todas las carencias que los egipcios exigían llenar. Tenía que pedir, porque el pueblo de Israel se conformaba con lo que tenía y siempre huían de sus pensamientos y deseos, pero ahora escucharían las preguntas y las dudas de los egipcios.
Y dado que, Él le prometió a Abraham que después ellos saldrían con grandes posesiones, Él necesitaba que tomaran los Kelim de los egipcios solo en préstamo y luego los devolvieran. Es decir, no tienen nada que ver con sus preguntas, y lo que tomaron fue solo temporalmente, para poder recibir las luces, llamadas «herencia de la tierra», que el Creador le había prometido a Abraham.
Ahora podemos entender lo que preguntamos acerca de cómo cambió todo de un extremo al otro, ya que el escrito dicen «y detestaron a los hijos de Israel», es decir, que eran como espinas, y después: «Y el Señor hizo que el pueblo cayera en gracia ante los ojos de los egipcios», al ver que quisieron escuchar sus preguntas con eso «cayeron en gracia» porque pensaban que iban por su camino. «Y el Señor hizo que cayeran en gracia» al decirles que les prestaran los Kelim, ya que esto era lo que los egipcios querían.