Baruj Shalom HaLevi Ashlag (Rabash)
Artículo N° 13, 1989
Está escrito en El Zóhar (Shemot Artículo 21): «Rabí Jiya abrió: “No coman el pan de aquel con mal de ojo, ya que no es bueno comer y disfrutar del pan o del placer de aquel con mal de ojo. Si Israel no hubieran probado el pan de los egipcios cuando descendieron a Egipto, no habrían sido abandonados en el exilio de Egipto y no podrían haberlos perjudicado”». En el Punto 23 dice: «No hay pan malo en el mundo salvo el pan de aquel con mal de ojo». ¿Qué nos dice esto? «Debido a que los egipcios no podían comer pan con los hebreos, ya que es una abominación para los egipcios», esto significa que no podían mirar a los hebreos comer, por lo tanto, «este es un pan de aquel con mal de ojo». Hasta aquí sus palabras.
Debemos entender la prohibición del «Pan de aquel con mal de ojo», hasta el punto que si Israel no hubiera probado el pan de los egipcios, ellos no habrían permanecido en el exilio. Esto es muy desconcertante, ¿cuál es la relación entre el pan de aquel con mal de ojo y el exilio? ¿Por qué esto les causa que estén en el exilio, es decir que esta es una grave prohibición? ¿Está incluida en las Mitzvot de «no harás» (prohibiciones de ciertas acciones) de la Torá o de nuestros grandes sabios, que esto provoca el exilio?.
Para entender esto en el trabajo, debemos recordar siempre estas dos cosas ante nosotros:
1) El propósito de la creación es hacer el bien a Sus creaciones. Esto nos recuerda, que debemos alcanzar la plenitud y ser merecedores de recibir el deleite y el placer que se encuentran en el propósito de la creación. Antes de esto, la persona es considerada como carente porque no ha logrado el propósito de la creación, y todavía está a mitad del trabajo. En la Cabalá, esto se considera que uno debe ser recompensado con alcanzar NaRaNJaY de la raíz de su alma.
2) La corrección de la creación. Puesto que, la disparidad de forma crea separación, dado que el hombre fue creado con el fin de ser capaz de recibir el deleite y el placer, él debe tener el deseo y las ganas de recibir placer; y el deseo de recibir lo separa de la raíz. Ya que el Creador quiere otorgar, y los seres creados tienen deseo de recibir; esto causa separación, aleja a las criaturas del Creador. Por lo tanto, se hizo una corrección llamada Tzimtzum (restricción) y ocultación; por esto las criaturas no pueden sentir su raíz, es decir, quién los creó, antes de que ellos corrijan la separación.
Está escrito en la «Introducción a la Sabiduría de la Cabalá», Ítem 10: «De este modo encuentras que esta Néfesh, que es la Luz de vida que está revestida en el cuerpo, se extiende de Su misma Esencia a modo de existencia a partir de la existencia. A medida que atraviesa los cuatro mundos ABYA, se va distanciando cada vez más de la Luz de Su Rostro, hasta que llega al Kli especial de ella, llamado Guf (cuerpo). Aquí se considera que la vasija ha completado su forma deseada. Y aunque la Luz en ella ha disminuido tanto que su origen se vuelve indetectable, a pesar de todo, al dedicarse a la Torá y las Mitzvot con el fin de dar contento a su Hacedor, va refinando su Kli, llamado Guf, hasta que se vuelve apto para recibir la gran abundancia en la completa medida que había sido incluida en el Pensamiento de la Creación, cuando Él la creó».
En consecuencia, podemos entender que nuestro trabajo es salir de la recepción para uno mismo, esto significa que nuestro sustento que sostiene el cuerpo para que tenga vida y pueda disfrutar, no debe ser para que el deseo de recibir para sí mismo disfrute, ya que esto se denomina «Aquel con mal de ojo», es decir, que no quiere ser otorgante; sino que solo desea recibir para sí mismo. Esto se conoce como «Aquel con mal de ojo», que no quiere dar nada a los demás, sino que está inmerso en el amor propio.
Esto se llama «Pan de aquel con mal de ojo». Por lo tanto, los alimentos que la persona come, las cuales son el «Pan», está prohibido que la persona lo disfrute, ya que es el «Pan de aquel con mal de ojo». Es decir, la persona está disfrutando al saciarse a sí misma con en el pan de aquel con mal de ojo, y aquello que el hombre con mal de ojo disfruta da placer a la persona. En otras palabras, el deseo de recibir que se llama «Aquel con mal de ojo», disfruta, y a partir de esto viene toda la alegría y el buen estado de ánimo que la persona recibe, y no está de acuerdo recibirlo porque este placer hace que hombre se separe de la Kedushá (santidad) debido a la disparidad de forma.
Ahora podemos entender lo que preguntamos, ¿por qué es tan grave la prohibición de «No comer el pan de aquel con mal de ojo», por el cual Israel permaneció en el exilio? Es como se dice: «Si Israel no hubiesen probado el pan de los egipcios cuando descendieron a Egipto, no habrían sido abandonados en el exilio de Egipto». «Exilio» significa que el pueblo de Israel no podían trabajar con el fin de otorgar al Creador; sino únicamente recibir para uno mismo. Esto se llama «Exilio de Egipto», cuando no pueden salir de su control y el deseo de recibir para sí mismo dominaba. Es por esto que El Zóhar dice, que cuando descendieron al exilio en Egipto ellos hubieran sido cautelosos en no comer, es decir, en no disfrutar de lo que disfrutan los egipcios, esto es, el mal de ojo que es el deseo de recibir para uno mismo, no hubieran caído bajo su control en el exilio.
De esto resulta que la severidad de la prohibición de aquel con mal de ojo, es porque su pan es enteramente con el fin de recibir, y esto causa toda la separación de la Kedushá. Esta es la prohibición de «no comer el pan de aquel mal de ojo», ya que todo nuestro trabajo en la Torá y las Mitzvot es para salir del exilio del deseo de recibir para uno mismo. En otras palabras, debemos dirigir mientras nos dedicamos a la Torá y las Mitzvot, que nuestra recompensa sea que por medio de esto seremos recompensados con salir del exilio y de la esclavitud del deseo de recibir para uno mismo, y seamos capaces de trabajar sólo con el fin de que surja de esto contento al Creador, y no exigimos otra recompensa por nuestro trabajo en la Torá y las Mitzvot.
En otras palabras, nosotros queremos ser recompensados con sentir mientras nos dedicamos a la Torá y las Mitzvot que estamos sirviendo a un Rey grande e importante, y que con esto tendremos amor por el Creador, de sentir Su excelsitud. Sin embargo, todo nuestro placer vendrá de servir al Creador, esta será nuestra recompensa, y no que de alguna manera nos dará una retribución a cambio del trabajo. Por el contrario, sentiremos que el trabajo en sí mismo es la recompensa, y no hay mayor recompensa en el mundo que el privilegio de servir al Creador.
Por el contrario, el pan de los egipcios en el trabajo es realmente lo opuesto, como está escrito: «Porque los egipcios no pudieron comer el pan de los hebreos, porque esto era una abominación para Egipto». «Abominación» viene del verso: «Cada pastor es una abominación para los egipcios», lo que significa que ellos despreciaron a los pastores. Por esta razón, el significado es que los egipcios despreciaron los alimentos de los hebreos, ya que todo el pan de los hebreos, es decir, sus alimentos, eran con el fin de otorgar; y para los egipcios todo el pan es de aquel con mal de ojo, es decir, recibir. Cuando escucharon que el pan de los hebreos es de otorgar; el otorgamiento es repugnante y despreciable, ya que cuando tienen que hacer con el fin de otorgar y no recibir para su propio beneficio, este trabajo es despreciable para ellos y no sienten ningún sabor en ello.
Por lo tanto, tan pronto como oyeron los egipcios que hay que trabajar con el fin de otorgar, llegaron a sentir que debían rebajarse, esto significa, que toda su razón requiere que la persona debe preocuparse por su propio beneficio y no pueden hacer nada que no genere beneficio propio. Por lo tanto, cuando el cuerpo está bajo el gobierno de los egipcios, cuando oye el más mínimo indicio de que hay que hacer para otorgar; inmediatamente desprecia este trabajo y afirma que todavía está con todo su intelecto y no se rendirá a comer el pan de los hebreos; porque para él este pan es abominación, pues este pan va en contra de la razón.