Baruj Shalom HaLevi Ashlag (Rabash)
Artículo 31, 1987
Está escrito: «Para que puedas entrar en el pacto con el Señor tu Dios, que el Señor tu Dios está haciendo hoy contigo». Rashi interpreta «que puedas entrar en el pacto» como «de paso». «Así los hacedores de un pacto lo hacen: una división desde aquí y una división desde aquí, y pasan por el medio». La escritura también dice allí: «Y no contigo solo estoy haciendo este pacto, sino con aquellos que están aquí con nosotros hoy ante el Señor nuestro Dios y con aquellos que no están con nosotros aquí hoy».
Debemos entender lo siguiente:
1) ¿Cuál es el significado de hacer un pacto en el trabajo? Es decir, ¿qué nos da hacer un pacto, por el cual tendremos corrección en el trabajo?
2) ¿Por qué Rashi interpretó que los hacedores de un pacto harían una división desde aquí? ¿Qué nos indica esto en el trabajo?
3) ¿Qué nos indica, en el trabajo, «aquellos que están aquí con nosotros hoy ... y aquellos que no están aquí con nosotros hoy»? ¿Cuáles son las dos veces en el trabajo?
Baal HaSulam dijo: «¿Cuál es el mérito de hacer un pacto?» Parece redundante, porque ¿por qué están haciendo un pacto entre ellos? Si piensan que deben amarse unos a otros, entonces ya que se aman unos a otros, ¿qué nos agrega hacer un pacto? Dijo que, a veces, podían llegar a un estado en el que cada uno veía que el otro no se comportaba bien con él y, por lo tanto, debía odiar al otro.
Cuando hace el pacto con él, la intención es que incluso si ve que no lo está tratando correctamente, irá por encima de la razón y dirá: «Como hice un pacto con él, no romperé mi pacto».
Se deduce que el pacto no es para el presente, sino para el futuro. Puede ser que el amor entre ellos se enfríe; por lo tanto, hacen un pacto para que el futuro sea como es ahora en el presente.
El trabajo en Torá y Mitzvot (preceptos) es principalmente cuando se comienza a caminar en el camino que conduce a Lishmá (en nombre de la Torá). Es decir, cuando el hombre comienza el trabajo, él comienza en Lo Lishmá (no en Su nombre), como dijeron nuestros sabios: «Uno siempre debe dedicarse a la Torá Lo Lishmá, y desde Lo Lishmá, llegamos a Lishmá».
Por esta razón, el comienzo de su trabajo fue con entusiasmo, porque vio que al observar Torá y Mitzvot lograría la felicidad en la vida. De lo contrario, él no comenzaría. Por lo tanto, al comienzo de su trabajo, cuando todavía está trabajando Lo Lishmá, lo que significa que cuando trabaja, constantemente mira la recompensa que recibirá después de su trabajo, por eso tiene la fuerza para trabajar.
Al igual que en la corporalidad, el hombre está acostumbrado a trabajar en un lugar donde sabe que recibirá recompensa por su trabajo. De lo contrario, la persona no puede trabajar de forma gratuita, si no para su propio beneficio. Solo cuando ve que el beneficio propio provendrá de este trabajo, tiene la fuerza para trabajar con entusiasmo y voluntad, ya que está mirando la recompensa y no el trabajo.
El trabajo no importa si la persona entiende que aquí recibirá de este empleador el doble de lo que recibiría trabajando para el empleador anterior, antes de llegar al trabajo donde se paga el doble. Esto significa que, de acuerdo con el salario, el trabajo se vuelve más fácil y más pequeño.
En consecuencia, debemos interpretar en el trabajo que hacer un pacto significa que cuando una persona asume el trabajo, incluso si está en Lo Lishmá, debe hacer un pacto con el Creador para servirle, tanto cuando tiene ganas como cuando no.
Sin embargo, debemos entender de qué dependen las ganas. Depende solo de la recompensa. Es decir, cuando hay una gran recompensa, el deseo por el trabajo no se detiene. Pero cuando la recompensa es dudosa, el deseo por el trabajo se desvanece y él se pone a descansar. Es decir, en ese momento él siente más placer en el descanso.
Tanto es así que dice: «Renuncio al trabajo, y cualquiera que quiera, puede hacer este trabajo porque no es para mí». Pero hacer un pacto es cuando comienza a trabajar, incluso en Lo Lishmá. Y como ahora quiere el trabajo, de otro modo, ¿quién lo obligaría a entrar en el trabajo del Creador?, ahora debe hacer el pacto y decir: «Incluso si llega un momento de descenso», lo que significa que no tendrá deseo para el trabajo: «Acepto no considerar mi deseo, sino trabajar como si tuviera las ganas». Esto se llama «hacer un pacto».
Sin embargo, debemos entender la razón por la que él llega a un estado de descenso. En la corporalidad, vemos que cuando una persona trabaja para recibir recompensa, acaso, ¿hay ascensos y descensos allí? Entonces, ¿por qué vemos que en el trabajo del Creador hay ascensos y descensos?
Deberíamos entender este asunto de dos maneras:
1. Incluso en un estado de Lo Lishmá, cuando trabaja para recibir recompensa, podemos entender la recompensa solo por la fe, ya que «la recompensa por una Mitzvá (precepto) no está en este mundo». Esto significa que la recompensa por las Mitzvot no se da en este mundo, pero recibirá la recompensa en el mundo por venir, tal como está escrito: «Hacerlas hoy y recibir la recompensa por ellas mañana», es decir, en el mundo por venir.
Como la base de la recompensa depende de la fe, como está escrito (Avot, Capítulo 2): «Puedes confiar en que el propietario pague por tu trabajo y saber que la recompensa para los justos se da en el futuro». Se sabe que en lo que respecta a la fe, hay ascensos y descensos, ya que toda la cuestión de la fe es creer por encima de la razón.
Esto significa que a veces una persona puede ir por encima de la razón, donde la fe contradice la razón. Por ejemplo, el veinte por ciento de la fe está en contra de la razón, y él puede vencer al veinte por ciento. Pero a veces ve que ha habido un cambio, ya que ahora ve que la fe contradice en un treinta por ciento, y en tal medida no es inmune y no tiene el poder de vencer e ir con fe. Por lo tanto, en ese momento debe descender de su estado, donde la fe iluminó para él.
Esto le causa descensos y ascensos, cuando esto es según su fuerza para sobreponerse. Esto no es así con una recompensa corporal. La fe no se aplica a la recompensa; por lo tanto, en la corporalidad, no se puede decir que tenga un descenso en el trabajo corporal, ya que la recompensa está en este mundo y no necesita fe.
2. En un estado de Lishmá, no necesita nada a cambio de su trabajo. La causa de los descensos es también la razón por la que basa su trabajo entero en la fe. Pero hay una diferencia: no se trata de la recompensa, sino del dueño. Es decir, en la medida en que él cree en su dueño, que es tan importante que vale la pena servirlo, lo que significa que es un gran privilegio servir al Rey de Reyes, que pagará por su trabajo.
Esto significa que la recompensa por el trabajo es acorde con la medida de la fe en la grandeza del Creador. Dado que, por la naturaleza de la creación, el hombre obtiene un gran placer de servir a una persona importante, como en la famosa alegoría de que si llega un Rav importante y quiere dejar que alguien lleve su maleta al taxi, un maletero sin duda tomará dinero por ello. Pero si el Rav se lo diera a un estudiante, el estudiante ciertamente no recibirá ninguna retribución a cambio de su trabajo, ya que, el servicio que le está dando al Rav es su recompensa y no necesita nada más.
En consecuencia, «puedes confiar en tu dueño» significa que, en la medida de la fe, que él cree en la grandeza del Creador, esa es la medida de la recompensa, que se mide por la cantidad de fe que tiene en la grandeza del Creador.
Resulta que, cuando él cree que el Creador es muy grande, su recompensa es muy grande. Si su fe en el Creador no es tan grande, su recompensa tampoco será tan grande. Por lo tanto, se deduce que, ya sea que trabaje en Lishmá o en Lo Lishmá, toda la base es solo la fe.
Pero la diferencia es esta: en Lo Lishmá, la fe se relaciona con la recompensa; en Lishmá, la fe se relaciona con, a quién servimos. En otras palabras, la cantidad de placer depende de la grandeza del Creador, como dijeron nuestros sabios (Avot, Capítulo 2): «Rabí Elazar dice: “Conoce ante quién trabajas y quién es el dueño de tu trabajo, quién te pagará la recompensa por tu trabajo”».
Como se dijo anteriormente, debemos creer en la grandeza del dueño del trabajo, porque de esto depende que pague la recompensa por el trabajo. Es decir, la medida de la recompensa depende de la grandeza del dueño del trabajo, quien es el Creador. En otras palabras, hay una diferencia en el placer de servir al más grande de la ciudad, o al más grande del país o al más grande del mundo. De esto depende la recompensa, es decir, según la grandeza del Rey.
Dado que la base es la fe, aquí hay ascensos y descensos, porque mientras no se le haya otorgado una fe permanente, debe haber ascensos y descensos. De esto resulta que podría haber un momento en que el amor entre ellos se enfríe. Por esta razón, ahora, al comienzo de su trabajo, asume el yugo del reino de los cielos, para hacer un pacto, de modo que, ya sea que el cuerpo acepte o no ser un siervo del Creador, él asume que no habrán cambios. Por el contrario, él dirá: «Hablé una vez y no cambiaré». En cambio, iré por encima de la razón como he asumido cuando hice el pacto, al comienzo del trabajo.
Con esto, entenderemos lo que Rashi interpretó: «Para que puedas entrar en el pacto» de paso. Así lo harían los hacedores de un pacto: una división desde aquí y una división desde aquí, y pasan por el medio». En consecuencia, debemos interpretar que a través de la realización del pacto, implicaría que a veces llegará un momento en que es una división desde aquí, es decir, una división que separa a esta, y una división desde aquí, lo que significa que la otra también tendrá una división separadora.
En otras palabras, incluso si ambos tienen una división que detiene el amor que estaba entre ellos, aún así, ahora están asumiendo de no separarse el uno del otro. En cambio, se recordarán a sí mismos el pacto que habían hecho, y esto hará posible no romper el pacto. Ellos pasarán en el medio, lo que significa que pasan por alto la separación que se hizo entre ellos, y todo fue por el poder del pacto que habían hecho.
En este trabajo, esto significa que la persona debe hacer un pacto con el Creador. Cuando comenzó el trabajo ahora, y ahora ciertamente tiene amor por el Creador, de lo contrario, ¿quién lo haría asumir el yugo del reino de los cielos? Entonces, ahora debe hacer un pacto con el Creador para siempre. Es decir, incluso si hay un momento en que siente que el amor del Creador se ha enfriado en él, recordará el pacto que hizo con el Creador.
Pero en el trabajo, debemos recordar que, en el asunto de hacer un pacto entre el Creador y una persona, es posible que el amor se enfríe solo entre el hombre y el Creador. ¿Pero cómo puede decirse que el amor se enfriará en el Creador? Es decir, dado que el pacto se aplica a ambos, significa que podría haber un descenso entre los dos con respecto a la realización del pacto, pero ¿cómo podemos hablar de cambios o un descenso en el Creador?
Baal HaSulam dijo que tanto en el hombre como en el Creador está la cuestión de «Así como el agua es para la cara, que refleja la cara, así el corazón del hombre refleja al hombre». Interpretó acerca de lo que está escrito (Éxodo 33:13): «Y ahora, si he caído en gracia ante Tus ojos, hazme conocer Tú camino y Te conoceré, para que pueda caer en gracia ante Tus ojos».
Él preguntó: ¿Cómo sabía Moshé, cuando dijo: «Si he caído en gracia ante Tus ojos»? Él respondió que es porque antes, está escrito: «Tú has dicho: “Te he conocido por Tu nombre, y también Has caído en gracia ante mis ojos”». Por esto Moshé sabía que había caído en gracia ante el Creador, dado que el Creador había caído en gracia ante Moshé, siguiendo la regla: «Como el agua para la cara, que refleja la cara, así el corazón del hombre refleja al hombre» (Proverbios 27).
De acuerdo con lo anterior, debemos interpretar eso cuando decimos que el amor se enfría dentro de una persona y él siente que está en un estado de descenso, lo que significa que ahora no tiene tanto amor por el Creador como lo había hecho al comienzo de su trabajo, esto le hace sentir que el Creador, también, no lo ama y no escucha su plegaria, a lo que la persona le pide al Creador. Esto le causa a la persona un descenso aún mayor porque comienza a dudar de lo que está escrito: «Porque Tú oyes la plegaria de cada boca». En ese momento, él piensa que el Creador no tiene conexión con las criaturas, lo que le causa grandes descensos así su fe se debilita cada vez.
Se sigue que, aunque no hay cambios en el Creador, una persona se siente así porque «Como en el agua, la cara refleja la cara», se siente de esta manera. Esto sigue la regla de que todos los cambios que aprendemos en espiritualidad están de acuerdo con la apreciación de los receptores.
Ahora podemos entender lo que preguntamos, ¿Qué significa en el trabajo, «aquellos que están aquí con nosotros hoy ante el Señor»? La realización del pacto es si él está hoy ante el Creador, cuando se encuentra en un momento de ascenso. Sin embargo, él asume de que venga un tiempo de descenso, llamado «y los que no están aquí hoy con nosotros» delante del Señor nuestro Dios, cuando no siente que está delante del Señor nuestro Dios, él todavía asume, por encima de la razón, sin importarle nada, sino recordar la realización del pacto, y esto será inquebrantable.