Yehudá Leib HaLevi Ashlag (Baal HaSulam)
Escuché el 12 de Adar, 17 de febrero de 1943
Antes del pecado de Adam HaRishón:
1. Su Guf (cuerpo) era de Biná de Maljut de Maljut de Asiá.
2. Y tenía NaRaN (Néfesh-Rúaj-Neshamá) de Briá y NaRaN de Atzilut.
Y después de pecar Su Guf cayó al estado de la piel de la serpiente, que es la Klipá (cáscara) de Bejiná Dálet (fase cuatro), llamada «polvo de este mundo». En su interior, se encuentra revestido el Guf interno de la Klipá de Noga, que es mitad bueno y mitad malo. Y todos los buenos actos que realiza, los hace solo con su Guf de Noga. Y al dedicarse a la Torá y las Mitzvot, hace que este Guf vuelva a ser completamente bueno, y el Guf de la piel de serpiente se separa de él.
Y entonces es recompensado con NaRaN de Kedushá, conforme a sus acciones.
La conexión del NaRaN del hombre con las Sefirot:
1. La esencia del NaRaN del hombre viene del estado de Maljut de las tres Sefirot Biná y ZoN en cada uno de los mundos de ABYA (Atzilut-Briá-Yetzirá-Asiá).
2. Si es recompensado con NaRaN de Néfesh, recibe de las tres fases Maljut de Biná y ZoN de Asiá.
3. Si es recompensado con NaRaN de Rúaj, recibe de las tres fases Maljut de Biná y ZoN de Yetzirá.
4. Si es recompensado con NaRaN de Neshamá, recibe de las tres fases Maljut de Biná y ZoN de Briá.
5. Y si es recompensado con NaRaN de Jayá, recibe de las tres fases Maljut de Biná y ZoN de Atzilut.
Y esto es lo que dijeron nuestros sabios: que el hombre piensa solamente a partir de las reflexiones de su corazón, y que el cuerpo entero es considerado «corazón». Y aunque el hombre esté compuesto por cuatro niveles –inanimado, vegetal, animal y hablante– todos estos están grabados en el corazón.
Y dado que tras el pecado, el Guf de Adam HaRishón cayó dentro de la piel de la serpiente, que es la Klipá de la fase cuatro, llamada «polvo de este mundo», cuando piensa, todas sus reflexiones son de su corazón, es decir, de su Guf de la fase de la piel de serpiente.
Y cuando se sobrepone, a través de su dedicación a la Torá y Mitzvot, que es la única Segulá (poder, virtud), si dirige su intención para dar contento a su Hacedor, entonces la Torá y las Mitzvot purifican su cuerpo. Esto significa que la piel de la serpiente se separa de él. Entonces, el acto previo de la Torá y las Mitzvot, llamado Klipá de Noga, considerada el Guf interno, que era mitad bueno y mitad malo, ahora se vuelve completamente bueno. Esto significa que ahora alcanza la equivalencia de forma.
Y entonces, según sus actos, es recompensado con NaRaN de Kedushá. Es decir, al principio consigue NaRaN de Néfesh del mundo de Asiá. Más tarde, cuando esclarece todas las fases que pertenecen al mundo de Asiá, es recompensado con NaRaN de Rúaj del mundo de Yetzirá, hasta que alcanza NaRaN de Jayá de Atzilut. Esto significa que cada vez se forma una estructura diferente en su corazón, donde antes estaba el Guf interno de la Klipá de Noga, que era mitad bueno y mitad malo, ahora mediante la purificación que recibió de la Torá y las Mitzvot, este Guf se ha vuelto completamente bueno.
Según esto, resulta que cuando tenía Guf de la cualidad de la piel de la serpiente, estaba obligado a pensar y a comprender conceptos únicamente desde los pensamientos de su corazón. Es decir, todos sus pensamientos eran solo sobre cómo llenar los deseos, aquello a lo que la Klipá lo obliga. No tenía otra forma de elaborar pensamientos ni dirigir intenciones, salvo con lo que albergaba su corazón. Y su corazón estaba en el estado de «piel de la serpiente», la peor Klipá de todas.
Por lo tanto, resulta que además, cuando es recompensado por dedicarse a la Torá y las Mitzvot, incluso en Lo Lishmá (no en nombre de Ella), y pide y exige al Creador que le ayude mediante la Torá y las Mitzvot en forma de «Todo lo que esté en tu mano y en tu poder para hacer, hazlo», y espera la misericordia del Cielo y que el Creador le ayude a alcanzar Lishmá y que toda la recompensa que exige del Creador por su trabajo sea poder actuar con el fin dar contento a su Hacedor. Como dijeron nuestros sabios: «la Luz en ella, lo reforma».
Luego, el cuerpo de la piel de serpiente es purificado, es decir, ese cuerpo se separa de él y consigue una estructura completamente diferente: la estructura de Néfesh de Asiá. Y de la misma manera continúa añadiendo hasta que alcanza la estructura de Néfesh y Rúaj de Biná y ZA y Maljut de Atzilut. Pero incluso en ese momento, no le queda otra opción para pensar en otras cosas que no sea aquello a lo que lo obliga la estructura de Kedushá. Significa que no tiene lugar para pensar en contra de su propia estructura, sino que está obligado a pensar y realizar acciones solo con la intención de dar contento a su Hacedor, tal como lo obliga su estructura de Kedushá.
De todo lo anterior resulta que no está en manos del hombre corregir el pensamiento, sino solamente dirigir el corazón, y su corazón estará dirigido directamente hacia el Nombre del Creador. Y entonces, de por sí, todos sus pensamientos estarán dirigidos únicamente a dar contento a su Hacedor. Y cuando corrige su corazón para que sea un corazón y un deseo de Kedushá, entonces su corazón se convierte en un Kli dentro del cual puede depositarse la Luz Superior. Y cuando la Luz Superior ilumina dentro del corazón, este se fortalece. Y cada vez seguirá añadiendo más y más.
De aquí podemos interpretar las palabras de nuestros sabios: «Grande es el estudio que lleva a la acción». Esto significa que, por medio de la Luz de la Torá, uno llega a la acción, ya que la Luz en ella lo reforma. Y esto se denomina «una acción». Quiere decir que la Luz de la Torá construye una nueva estructura en su corazón. De esta forma, el Guf anterior, que llegó a él a través de la piel de la serpiente, es separado de él y es recompensado con un Guf sagrado. El Guf interno, llamado Klipá de Noga, que era mitad bueno y mitad malo, se vuelve completamente bueno, y ahora NaRaN se deposita dentro de él, y lo alcanza por medio de sus acciones, a medida que continúa agregando.
Y antes de ser recompensado con una nueva estructura, aunque intente purificar su corazón, este sin embargo se mantiene como estaba. En ese estado se considera que está bajo la forma de «quien obedece Su palabra». Aun así, debemos saber que el principio del trabajo está específicamente bajo la forma de «quien obedece Su palabra». Pero esto no es completitud, ya que no puede purificar sus pensamientos en ese estado. Y esto se debe a que no puede salvarse de los pensamientos de transgresión, porque su corazón es de un Guf de Klipá, y el hombre solo puede pensar a partir de las reflexiones en su corazón, como dijimos más arriba.
En cambio, solo la Luz en ella lo reforma. En ese momento el Guf que lo separa se separa de él, y el Guf interno –la Klipá de Noga– que era mitad malo pasa a ser totalmente bueno. Resulta que la Torá lo lleva a la acción mediante la formación de una nueva estructura. Y esto se llama «acción».