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Carta 58
 

Baruj Shalom HaLevi Ashlag (Rabash)

Carta 58

7 de Junio de 1962, víspera de Shavuot, Amberes

Para mi amigo ...

Con respecto a tu pregunta: «Uno transgrede solo si un espíritu de necedad ha entrado en él», esto significa que, sin el espíritu de necedad no podría realizar la transgresión, entonces, ¿por qué el espíritu de necedad entró en él? Después de todo, todavía no ha cometido ninguna transgresión. Y, ¿quién causa la entrada de este espíritu de necedad? Y si ya entró, ¿por qué es culpa suya? Después de todo, no tiene elección en sus manos, porque el espíritu de necedad lo causó.

Nuestros sabios dijeron: «El ojo ve y el corazón codicia». Es decir, la vista causa el pecado. Ver significa ver algo prohibido con los ojos o ver con la mente, lo que significa un pensamiento extraño.

Nuestros sabios dijeron: «El deleite que llega a una persona involuntariamente ... no puede (apartarse) y no intencionado, todo el mundo está de acuerdo que está permitido» (Pesajim 25b).

Se sabe que uno no puede controlar la vista y el pensamiento. Por lo tanto, ver no constituye un pecado. Más bien, después, cuando el corazón codicia, entonces tiene lugar el pecado. Y como vio el pecado, debe arrepentirse rápidamente de haberlo visto, de modo que no lo haga codiciar. En ese momento todavía tiene la elección porque todavía no pecó.

Si no se despertó de inmediato para arrepentirse por la coerción, que se llama «vista», entonces la coerción es la causa de la codicia, que se llama «error». Pero si no se arrepiente por el error, es decir, por la codicia, entra en malicia.

El espíritu de necedad entra a una persona inmediatamente después de ver si no se arrepintió por ver. En ese momento el espíritu de necedad entra en él con el propósito de corrección. Esto es así porque cuando no sabe cómo cuidarse y arrepentirse por el pensamiento, resulta que daña la gloria del cielo. Esto se llama «conocer a su amo y tener la intención de rebelarse contra él», ya que el pensamiento obligatoriamente conduce a la codicia.

En ese momento es una gran corrección que él no sienta la grandeza del Creador y el espíritu de sabiduría que estaba en él parte de él, porque entonces él no daña tanto la grandeza del Creador, ya que no siente la grandeza del Creador porque un espíritu de necedad ha entrado en él.

Este es el significado de: «Uno transgrede solo si un espíritu de necedad ha entrado en él». Esto nos enseña que uno debe saber que todos los cálculos que hace durante el pecado, aunque piensa que sus cálculos están llenos de sabiduría, nuestros sabios nos dijeron que uno debería saber que todo, es decir, todos los cálculos, lo hace el espíritu de necedad.

Esto es así porque ahora este es el operador, y no el espíritu de sabiduría, porque ya se ha apartado de él, a pesar de que es un discípulo sabio y hace buenas obras. Se dijo acerca de esto: «La justeza de los justos no será recordada en el día de su maldad».

Por lo tanto, en ese momento no debe ser astuto, sino asumir el reino de los cielos por encima de la razón. Es decir, debería anular su razón y pensamiento por completo, y luego, cuando se arrepienta, podrá hacer ciertos cálculos con respecto a las Mitzvot (preceptos) y las transgresiones.

Se dijo sobre eso (Avot 4): «Ten cuidado con una Mitzvá (precepto) ligera como con una severa, porque no conoces la recompensa de las Mitzvot (pl. de preceptos)». Esto significa que uno debe ser cuidadoso y realizar la Mitzvá cuando sea ligera ante sus ojos, de las palabras «desgracia» y «humillación» (en hebreo la palabra Kalah -ligera- suena similar a la palabra Kalón -desgracia-), aunque la Mitzvá se encuentra en un estado de pecado, como una cosa ligera y sin importancia, entonces, ¿por qué debería hacerla ahora? Si de todos modos mis acciones no tienen importancia arriba.

Una cosa es que la Mitzvá está para él en un estado de «severo», lo que significa que, aunque temía al cielo, sintió la severidad de la transgresión y la severidad de la Mitzvá. Es decir, sintió el beneficio y el honor, y entendió que valía la pena dedicarse a la Torá y las Mitzvot. Pero ahora que las Mitzvot son menores a sus ojos, no vale la pena ser tan cauteloso.

Se dijo sobre esto que una persona no sabe qué estado da satisfacción arriba. Es decir, si decimos: «La recompensa va de acuerdo con la aflicción», significa que cuando considera que la Torá y las Mitzvot son ligeras y despreciables, tiene más trabajo para observarlas. Por esta razón, es posible que haya más satisfacción arriba por este estado. Por lo tanto, uno debe ser cauteloso y observarlas.

Que el Creador nos ayude a observar la Torá y las Mitzvot en abundancia.

Baruj Shalom HaLevi Ashlag

Hijo de Baal HaSulam