Yehudá Leib HaLevi Ashlag (Baal HaSulam)
Escuché el 20 de Siván
He aquí que el mundo tiene dos estados:
1. En el primero, el mundo es llamado «sufrimientos»
2. Y en el segundo es llamado «sagrada Shejiná (Divinidad)»
Esto se debe a que, antes de que el hombre sea recompensado con corregir sus acciones para que sean con el fin de otorgar, solo siente el mundo en forma de tormentos y dolores. No obstante, después consigue ver que la sagrada Shejiná se viste con el mundo entero, y entonces el Creador es llamado «El que llena el mundo». Y entonces el mundo recibe el nombre de «sagrada Shejiná», la cual recibe del Creador. Y luego se llama «la unificación del Creador y Su Shejiná». Porque así como el Creador otorga, así también el mundo se dedica solamente al otorgamiento.
Esto se asemeja a una melodía triste, cuando hay intérpretes que saben cómo transmitir el tormento sobre el cual se compuso la melodía. Porque todas las melodías son como un lenguaje hablado donde la melodía interpreta las palabras que uno desea expresar verbalmente. Si la melodía despierta a quienes la escuchan hasta hacerlos llorar y todos lloran por los tormentos que expresa la melodía, entonces, se llama «Nigún» (melodía) , y a todos les encanta escucharla.
Y realmente, ¿cómo puede ser que las personas disfruten de los sufrimientos? Se debe a que la melodía no muestra los sufrimientos del presente, sino del pasado, es decir, los tormentos que hubo en el pasado ya fueron dulcificados y recibieron su llenado. Por eso a la gente le gusta escucharlas, porque indican la dulcificación de los juicios, que los sufrimientos que tenía fueron dulcificados. Por lo tanto, estos sufrimientos son dulces de escuchar. Y entonces, el mundo es llamado «sagrada Shejiná».
Lo principal que el hombre debe saber y sentir es que hay un líder en la capital, como dijeron nuestros sabios, «Abraham el Patriarca dijo: “No hay ciudad capital sin un líder”». Y que no piense que todo lo que sucede en el mundo es por casualidad. Y la Sitra Ajra lo hace pecar y decir que todo es fortuito. Este es el significado de «Hamat (vasija de) Keri (semen)». Hay un Hamat lleno de Keri. El Keri le trae al hombre pensamientos que le hacen decir que todo es Bemikré (fortuito). (Y el hecho de que la Sitra Ajra le traiga tales pensamientos que le hacen decir que el mundo opera de modo casual, sin providencia, esto tampoco es fortuito, sino que el Creador así lo quiso).
Sin embargo, el hombre debe creer en la recompensa y el castigo, y que hay un juicio y hay un juez, y que todo está dirigido por la Providencia de recompensa y castigo. Porque, a veces, cuando llega a la persona un deseo y un despertar por el trabajo del Creador, cree que le llega de casualidad. Y también debe saber esto, que realizó un trabajo en la forma de «hacer que precede a escuchar». Y rezó para que lo ayudaran desde el Cielo, para que pudiera realizar una acción con intención. Y esto es llamado «elevar MaN».
Sin embargo, el hombre ya se había olvidado de ello y no consideró esta acción, ya que no recibió una respuesta inmediata a su plegaria como para poder decir: «porque Tú escuchas la plegaria de cada boca». Y a pesar de todo debe creer que el orden desde Arriba establece que la respuesta a la plegaria puede llegar varios días o meses después de haber orado. Y no piense el hombre que ha recibido este despertar por casualidad ahora.
A veces el hombre dice: «ahora que siento que no me falta nada y no me preocupa nada, que mi mente está lúcida y tranquila, por esta razón ahora puedo enfocar mi mente y mi deseo en el trabajo de Dios». Resulta que puede decir que toda su dedicación al trabajo de Dios es «mi propia fuerza y el poder de mi mano lograron esta victoria». Resulta que puede dedicarse a alcanzar necesidades espirituales, y entonces debe creer que esta es la respuesta a la plegaria. A eso que oró anteriormente, ahora le dieron una respuesta a su plegaria.
Asimismo, a veces, cuando lee algún libro, el Creador le abre los ojos y siente cierto despertar, y entonces también su reacción normal es atribuir esto a la casualidad, como ya indicamos. No obstante, todo está guiado por la providencia. Y aunque el hombre sepa que toda la Torá son los nombres del Creador, puede decir que a través del libro que está leyendo llegó algún tipo de sensación superior.
Pero debe saber que, a menudo, lee el libro y sabe que toda la Torá son los nombres del Creador y, sin embargo, no recibe ninguna iluminación ni sensación. Por el contrario, todo es árido y el conocimiento que posee no le ayuda en absoluto.
Por lo tanto, cuando el hombre lee un libro y deposita su esperanza en el Creador, el estudio debe basarse en la fe, es decir, que cree en la Providencia y que el Creador le iluminará los ojos. En ese momento, se vuelve necesitado del Creador, y entonces tiene contacto con el Creador. Y gracias a esto, puede ser merecedor de la adhesión con Él.
He aquí que hay dos fuerzas que se oponen entre sí: la Fuerza Superior y la fuerza inferior. Respecto a la Fuerza Superior está escrito: «Todo aquello que es llamado por Mi Nombre, Yo lo he creado para Mi gloria». Es decir, el mundo entero fue creado solamente para la gloria del Creador. La fuerza inferior es el deseo de recibir, el cual afirma que todo fue creado para él –tanto las cosas corporales como las espirituales–, que todo es para el amor propio. El deseo de recibir afirma que merece este mundo y el mundo venidero. Por supuesto, el Creador triunfa. Sin embargo esto es llamado «el camino del sufrimiento», y es llamado «un camino largo».
Pero hay un «camino corto» llamado «camino de la Torá». Y esa debería ser la tendencia de cada persona, acortar el tiempo. Esto es llamado «Ajishena» (aceleradamente). De lo contrario será «Beitá» (a su debido tiempo), según lo que dijeron nuestros sabios: «fueron merecedores, será Ajishena; no fueron merecedores, será Beitá», que «Yo colocaré sobre ellos un rey como Hamán y los obligue a reformarse».
La Torá comienza con Bereshit (En el principio), etc.: «...y la tierra estaba desordenada y vacía, y en tinieblas...» etc., y finaliza así: «a la vista de todo Israel». Al principio vemos que lo terrenal está «desordenada y vacía, y en tinieblas...». Pero después, cuando todos se corrigen con el fin de otorgar, consiguen el estado de «Y dijo Dios: “Hágase la Luz”...”. Hasta que la Luz se revela «a la vista de todo Israel».