Baruj Shalom HaLevi Ashlag (Rabash)
Artículo 11, 1991
El Zóhar dice (VaYishlaj, Artículo 1): «Rabí Yehudá explicó:, “Porque a sus ángeles les ordenó protegerte en todos tus caminos”. Porque cuando una persona viene al mundo, viene inmediatamente con la inclinación al mal. Como está escrito: “mi pecado siempre está ante mi”, y es porque cada día el hombre peca ante su Señor. La inclinación al bien le llega a la persona desde el momento en que viene a ser purificada. ¿Y cuándo el hombre viene a ser purificado? Cuando tiene trece años de edad. En ese momento, el hombre conecta a los dos, uno a la derecha y el otro a la izquierda, la inclinación al bien a la derecha y la inclinación al mal a la izquierda. Y estos son realmente los dos ángeles designados. Cuando el hombre llega para ser purificado, la inclinación al mal se rinde ante él y la derecha controla a la izquierda. Y tanto la inclinación al bien como la inclinación al mal se unen para proteger al hombre en todos los caminos que recorre».
Deberíamos entender que cuando hablamos en términos del trabajo, comprendemos que la inclinación al bien protege a la persona cuando camina por el camino del Creador y quiere lograr la Dvekut (adhesión) con el Creador, entonces recibe la protección de la inclinación al bien. Sin embargo, ¿qué protección recibe la persona de la inclinación al mal, por lo cual podrá llegar a la Dvekut con el Creador? Esto implica que si no recibe la protección de la inclinación al mal, no podrá lograr la Dvekut con el Creador.
El versículo dice (Génesis 25:23): «Y el Señor le dijo: “Dos pueblos hay en tu vientre, y una nación prevalecerá sobre la otra, y la mayor servirá a la menor”». Rashi interpretó que: «“Una nación prevalecerá sobre la otra”, y no serán iguales en grandeza, cuando una se eleva, la otra cae», es decir, no tendrán grandeza al mismo tiempo.
Se sabe que según el orden del trabajo se debe llegar a un estado en el que todas tus acciones sean por el bien del Creador, esto no está en las manos del hombre, sino que la persona es la que debe recibir esa fuerza solo desde arriba, como nuestros sabios dijeron: «El que viene a purificarse se le ayuda». Sin embargo, la persona logra el nivel de otorgar con el fin de satisfacer al Creador permanentemente, después de descubrir todo el mal que hay en él. Entonces, la persona recibe ese poder llamado «segunda naturaleza», que es el deseo de otorgar.
Es decir, la persona debe primero descubrir todo lo malo que hay en él, de esto se dice que ya tiene un Kli (vasija) completo, es decir, una carencia total. En ese momento recibe la Luz completa, como nuestros sabios dijeron: «La luz de ella (de la Torá) lo reforma». Sin embargo, antes de que tenga la revelación de este Kli, es decir, la carencia de la ayuda del Creador, ya que la ayuda debe ser total, como decían nuestros sabios: «Desde el cielo, no se da la mitad de algo, sino algo completo».
Por lo tanto, la carencia del nivel inferior también tiene que ser total. Y como es imposible revelarle a la persona todo el mal, porque como todavía no tiene el bien, no tendrá la fuerza para subyugar el mal, ya que lo malo será mayor que lo bueno, por lo tanto, cuando la persona comienza a dedicarse a la Torá y a las Mitzvot (preceptos) aumenta el bien cada vez más, y en esa medida se le muestra el mal. Entonces, el trabajo del hombre es equilibrado, como dijeron nuestros sabios (Kidushín) «Uno siempre debe verse a sí mismo como mitad culpable y mitad inocente».
Por esta razón, se le muestra el mal gradualmente, de acuerdo con su esfuerzo por adquirir el bien a través de sus esfuerzos en la Torá y las Mitzvot.
De acuerdo con lo anterior, cuando una persona quiere seguir el camino y así alcanzar Dvekut con el Creador, que es el hacer todas sus acciones, por el bien del Creador, lo que significa satisfacer a su Creador y no por su propio bien, y como esto está en contra de la naturaleza humana, ya que fue creada con el deseo de recibir para su propio bien, y le dicen que no obtendrá nada por su propia cuenta, sino que solo el Creador le puede dar ese poder, llamado deseo de otorgar, y la persona solo debe preparar el Kli para recibir ese poder llamado segunda naturaleza, de esto se deduce que, específicamente a través de la inclinación al mal, que crece dentro de él hasta llegar a su totalidad, es decir, que la persona ve su verdadera carencia, que no es merecedor de obtener el deseo de otorgar por sí mismo, lo lleva a un estado donde el Creador le da el deseo de otorgar, es decir, que tanto la inclinación al bien como la inclinación al mal lo conducen al objetivo de la equivalencia de forma, llamada Dvekut con el Creador.
Por ello, podemos interpretar lo que preguntamos acerca de lo que dice El Zóhar, “¿Por qué a sus ángeles les ordenó protegerte en todos tus caminos?» , que también se refiere a la inclinación al mal, que protege a la persona para que llegue a la Dvekut con el Creador, pero si protege a la persona para que logre Dvekut con el Creador, ¿por qué se llama "inclinación al mal»?
La “inclinación al mal» implica que trae a la persona pensamientos y deseos que están en contra de la Kedushá (Santidad). Es decir, que hace que la persona piense que no vale la pena esforzarse en la Torá y en las Mitzvot, entonces, ¿cómo protege a la persona para que logre la Dvekut con el Creador, si lo hará todo por el Creador y no por su propio beneficio?
La respuesta es que si el mal no le es revelado a la persona en su verdadera medida, no puede recibir ayuda del Creador, porque todavía no tiene una carencia verdadera, por lo tanto, de esto se deduce que todavía no tiene un Kli verdadero. La inclinación al mal le trae pensamientos y deseos en contra el Kedushá, y a esto se lo llama la inclinación al mal, como dijo Baal HaSulam, que la inclinación al mal significa una imagen del mal, es decir, que la inclinación al mal le indica a la persona que si trabaja por el bien del Creador y no por su propio bien, será algo malo para él. Cuando la inclinación al mal le trae ese tipo de imágenes, hace que la persona abandone el trabajo de otorgar al Creador.
Por esta razón, cuando la persona comienza a sentir las imágenes de la inclinación al mal, quiere escapar de este trabajo que es solo por el beneficio del Creador. En ese momento, ve que es imposible superar las imágenes que la inclinación al mal le dibuja. Solo entonces puede sobreponerse y decir que el Creador lo ayudará a salir del control de la inclinación al mal, ya que ve que esto está por encima de la naturaleza y que la persona no puede hacer nada contra ese estado negro en donde la persona ve la imagen de la inclinación al mal.
Y de estas imágenes, la persona ve lo que es malo, es decir, qué medida de maldad existe en el corazón del hombre, que no puede hacer nada por el bien del Creador a menos que también vea algo para su propio beneficio. A través de estas representaciones, la persona recibe una imagen del mal por vez. La persona no puede ver estas imágenes de una sola vez, porque no podría soportarlas. Sino que se le muestra un poco y esa imagen desaparece de repente. Entonces, es como si la persona olvidara la imagen de trabajar por el beneficio del Creador y no para su propio beneficio. Por lo tanto, tiene fuerzas para comenzar el trabajo de otorgamiento una vez más. Cuando cree que ya se encuentra en una etapa en la que puede trabajar por el beneficio del Creador, la inclinación al mal llega rápidamente a él y le presenta otra imagen del trabajo por el bien del Creador. Esta imagen lo aleja una vez más de trabajar por el bien del Creador.
Según esto, gracias a la inclinación al mal, la persona puede alcanzar la verdad, lo que significa que uno no se puede engañar a sí mismo y decir que está sirviendo al Creador y que todo su trabajo es por el bien del Creador, ya que, cuando la inclinación al mal le presenta imágenes de lo que realmente significa trabajar por el bien del Creador, él ve que está lejos de ese trabajo. De esto se deduce que una persona no puede engañarse a sí misma de que está caminando por el camino de la verdad, ya que ve cómo el cuerpo se resiste a esto, hasta tal punto que debe creer por encima de la razón, que el Creador puede ayudarlo a salir del control del amor a sí mismo.
De ello se deduce que sin la protección de la inclinación al mal, el hombre no sería capaz de ver la verdad. Por lo tanto, tal como todos entienden que la inclinación al bien resguarda a la persona en su camino por lograr la completitud y adherirse al Creador, lo que significa trabajar por completo con el fin otorgar, del mismo modo, sin la inclinación al mal, la persona pensaría que está haciendo todo por el bien del Creador.
Pero cuando la inclinación al mal se le presenta con imágenes malas y le dice que no vale la pena trabajar por el beneficio del Creador, se le hace completamente claro a la persona que todo lo que se dedicó anteriormente a la Torá y a las Mitzvot fue para su propio beneficio, ya que ahora ve que cuando la inclinación al mal le muestra lo que significa trabajar solo por el bien del Creador, la persona está de acuerdo que la inclinación al mal está en lo correcto, que la persona no ve realmente lo que ganará trabajando por el bien del Creador.
Y eso hace que la persona descienda. Es decir, antes de que la inclinación al mal llegara a él con estas representaciones, sabía que todo lo que hacía era por el bien del Creador, lo que significa que cumplía con lo que el Creador le ordenaba que hiciera. De lo contrario, ¿por qué tendría que observar la Torá y las Mitzvot? ¿Pero no por el bien del Creador? Todos saben que alguien que no trabaja para el Creador, su trabajo no tiene valor, por lo que cuando la persona se dedica a la Torá y a las Mitzvot, sabe que está trabajando para el Creador.
Pero ahora cuando la inclinación al mal le trae imágenes negativas acerca del trabajo para otorgar, ve que está lejos de trabajar por el bien del Creador, y trabajar no para el Creador es un trabajo sin importancia, por lo que quiere dejar el trabajo de observar la Torá y las Mitzvot por completo, ya que por naturaleza, la persona no puede trabajar innecesariamente. Ya que debe ver que está haciendo algo. Por lo tanto, si ve que no puede trabajar por el bien del Creador, como la inclinación al mal le hizo ver lo que realmente significa trabajar por el bien del Creador y no por su propio bien, y si no es por el bien del Creador, seguramente no vale nada, por lo tanto llega a un estado en el que quiere escapar por completo de la batalla.
Ahora entendemos cómo El Zóhar interpreta el versículo: «Porque a sus ángeles les ordenó protegerte en todos tus caminos». Ya que sin la inclinación al mal, la persona nunca sería capaz de realizar el trabajo de otorgamiento, pues solo el Creador puede dar este poder de hacer todo con el fin de otorgar, y sin la carencia, la persona no puede recibir nada. Y esa carencia de que el Creador le dé una segunda naturaleza, es decir, el deseo de otorgar, es algo que no tiene ya que piensa que está haciendo todo para el Creador, y como no quiere trabajar en beneficio del Creador, el cuerpo no se opone tanto, a tal punto en que necesite la ayuda del Creador.
Pero cuando una persona quiere trabajar con el fin de otorgar, la inclinación al mal viene a él y comienza a hacerle pensar que no vale la pena trabajar por el bien del Creador. En ese momento, el mal engendra en él la necesidad de la ayuda del Creador. Se deduce de esto que, específicamente, por lo negativo, se acerca al Creador. Es decir, la inclinación al mal lo protege y le impide engañarse a sí mismo de que está trabajando por el bien del Creador.
De esto se deduce que cuando una persona reza al Creador para que lo ayude, la plegaria debe ser clara. Es decir, que debe saber cuál es su carencia, lo que significa que la carencia se le revelará sin ninguna duda, ya que si la carencia no se le revela con certeza, sino que duda de lo que siente, entonces eso no es una plegaria. Por lo tanto, cuando la inclinación al mal viene a él con imágenes negativas, la persona sabe con certeza lo que le falta, y a esto se lo llama «una carencia completa».
Esto es similar a lo que está escrito sobre Yaacov, quien dijo: «Líbranos, te ruego, de la mano de mi hermano, de la mano de Esav, porque le temo, no sea que venga y me hiera, a la madre con los hijos» (VaYishlaj). Dice: «Esto implica que quien reza su plegaria, deben ser sus palabras interpretadas adecuadamente. Cuando dijo: "Líbranos, te ruego", parece que debería haber sido suficiente, ya que no necesita más que la liberación. Sin embargo, le dijo al Creador: "¿Y deberías decir que ya me has salvado de Labán?" Es por eso que interpretó: "De la mano de mi hermano". Y si dices que otros parientes también se llaman hermanos, como Labán le dijo a Yaacov: "Acaso porque eres mi hermano, ¿me servirás en vano?", por eso interpretó: "De la mano de Esav". ¿Cuál es la razón? Es porque necesitamos interpretar esto correctamente».
Deberíamos preguntarnos sobre esto, es comprensible, cuando hablamos ante un rey de carne y sangre, el que busca ayuda debe solicitarla claramente, para que el rey entienda lo que está pidiendo. Sin embargo, cuando alguien le pide algo al Creador, ¿por qué su solicitud debe ser tan clara? ¿El Creador no sabe lo que hay en el corazón de la persona? Ciertamente, conoce los pensamientos del hombre, ya que el Creador se llama «El que conoce los pensamientos», como decimos: «El que conoce los pensamientos, por favor salva». Por lo tanto, ¿por qué debemos aclarar la plegaria y la petición por la que oramos para que esta sea «Interpretada correctamente»?
La respuesta es que el hombre debe interpretar la plegaria para que esta sea clara para el hombre. Es decir, la persona debe saber cuál es su carencia, ya que a veces piensa que necesita lujos y reza por ellos con todas sus fuerzas, mientras que sobre cosas que conciernen a su vida, sin las cuales no puede obtener una vida de Kedushá (Santidad), y a esto él renuncia, pues piensa que le faltan cosas por las cuales se convertirá en un hombre respetable y perfecto, y esto es lo que pide, cuando en realidad, le faltan cosas relacionadas con su vida, es decir, que si no las consigue se sentirá como muerto, como dijeron nuestros sabios: «Los malvados en sus vidas se llaman muertos».
Por lo tanto, cuando la inclinación al mal le presenta imágenes malad sobre el trabajo de otorgar satisfacción a su Hacedor, a través de esa mala imagen, a veces llega a un estado en que «duda sobre el comienzo», como los espías que calumniaron la tierra de Israel, como El Zóhar lo interpreta. En ese momento ve que es verdaderamente malvado y que no tiene fe en el Creador.
Es como dijo Baal HaSulam, que la persona debería cuidarse de que por el camino por el que está yendo, hará todo lo posible, para tener un despertar desde abajo, y obtener la fe en el Creador. Esto se llama «Yo soy el Señor tu Dios y no tendrás otros dioses». Estos son considerados como Kané (tráquea) y Veshet (garganta), que son dos signos de los que depende la vida de los animales. Es decir, en la corporalidad, si estos signos se detienen, la vida del animal cesa. Del mismo modo, en el trabajo, si el «Yo... y no tendrás...» se detiene, la vida espiritual se aleja de él.
Por esta razón, a veces la persona llora y reza al Creador para que lo ayude con lo que piensa. Pero a pesar de que llora amargamente, su solicitud no es respondida, ya que aunque está en peligro mortal, pide que le den tonterías. Es decir, que la persona piensa que está bien, que todo lo que necesita, en su opinión, es algo complementario, cuando en verdad no tiene vida. Por lo tanto, el ángel llamado "inclinación al mal» viene y, a través de imágenes, le muestra que no vale la pena anularse ante Él, porque el deseo de recibir en beneficio propio no ganará nada con ello. En ese momento, la persona puede ver la verdad, que él es verdaderamente malvado.
Se deduce que, específicamente la revelación del mal, es lo que lo protege, para que le pida al Creador que le dé la vida, llamada fe en el Creador, para que pueda adherirse al Creador, como está escrito:, «Y ustedes que se adhieren al Señor, su Dios, viven cada uno de ustedes hoy». Es como dice El Zóhar: «Porque a sus ángeles les ordenó protegerte en todos tus caminos». Es decir, tanto la inclinación al bien como la inclinación al mal cuidan a la persona para que logre Dvekut con el Creador. Sin la inclinación al mal, no sabría la verdad, es decir, qué ayuda pedirle al Creador.
De acuerdo con lo anterior, debemos interpretar lo que nuestros sabios dijeron, que: «Para los justos, la inclinación al mal parece una montaña alta». Debemos explicar y decir que cuando una persona ve que la inclinación al mal es tan grande, como una montaña alta, esta es una señal de que es justo, es decir, que va por el camino de la verdad, gracias al cual llega a ser justo. De lo contrario, la inclinación al mal no le parecería una montaña alta. Esto es así porque a al hombre se le muestra el mal que hay en él, solo en la medida del bien que lleva en sí, ya que lo bueno y lo malo siempre deben estar equilibrados. Entonces, se puede decir que la persona debe tomar una decisión y elegir lo bueno.
Con esto podemos interpretar lo que está escrito (Ve Itzé, primera Parashá): «Y he aquí, los ángeles de Dios ascendían y descendían sobre él». La famosa pregunta es: ¿Por qué los ángeles de Dios ascendieron primero? Debería haber escrito «descienden primero, y luego ascienden». En el trabajo, debemos interpretar que «ángeles de Dios» son aquellas personas que quieren ser enviados del Creador y hacer el trabajo sagrado, como dijeron nuestros sabios. (Sucá 10): «Somos enviados de Mitzvá (singular de Mitzvot)».
Por lo tanto, aquellos que quieren ser como ángeles, es decir, hacer todo por el Creador, son llamados «enviados del Creador». Primero deben elevar su grado, es decir, hacer buenas acciones, lo que se llama «ascenso de grado». Y luego, cuando están en ascenso, en un estado en el que van por el camino de la completitud, puede pensar que está en la total plenitud. Porque desea alcanzar Dvekut con el Creador, se le muestra desde las alturas la verdad, que todavía está lejos de hacer todo por el bien del Creador. A través de la revelación del mal, la persona desciende de grado y comienza a ver la verdad, a ver lo que le falta.
Este es el orden del trabajo. Primero, la persona recibe el ascenso de lo alto, y luego recibe un descenso de lo alto. Todo esto es por la razón mencionada anteriormente, que a través de los ascensos y descensos, la persona obtiene la carencia completa. Y esta es tan grande, que nadie en el mundo puede llenar esa carencia, excepto el Creador mismo. A esto se lo llama «un Kli completo», preparado para recibir Su ayuda.
Es como Baal HaSulam dijo acerca de lo que dijeron nuestros sabios (Avot, Capítulo 2:21): «No eres tú el que debe terminar el trabajo, ni eres libre para librarte de él». Y dijo que esto significa que «No eres tú el que debe terminar el trabajo» se refiere al trabajo de lograr un estado donde todas sus acciones son por el bien del Creador. Una persona no puede terminar ese trabajo. Por lo tanto, ¿por qué debería uno comenzar un trabajo, que de todos modos no puede terminar? Normalmente, una persona no comienza un trabajo que sabe que no puede terminar. Entonces, ¿por qué dijeron: «Ni eres libre de abolirlo»? Esto implica que la persona sí debe comenzar este trabajo. Entonces, la pregunta es ¿con qué propósito debe comenzar?
La respuesta es que en todo, debe haber un deseo y anhelo para obtener lo deseado. De lo contrario, si recibimos algo sin una necesidad previa, es imposible disfrutarlo, ya que se sabe que no hay Luz sin un Kli. Por esta razón, la persona debe comenzar el trabajo de otorgamiento, y así ve que después de haber hecho muchos esfuerzos para obtener ese poder, y sin embargo, no puede alcanzarlo, es por ello que más tarde, cuando el Creador le otorga ese poder de otorgamiento, puede disfrutar de este.
Baal HaSulam dijo sobre esto, que este es el significado de «Haremos y escucharemos», que Israel dijo, pues cuando las naciones del mundo no querían recibirla, ya que vieron que era imposible ir en contra de la naturaleza, el pueblo de Israel dijo: «Lo haremos por la fuerza, aunque nuestro corazón no lo quiera, y con esto seremos recompensados con escuchar». En otras palabras, el Creador nos permitirá escuchar, que este trabajo es aceptable para el corazón. Esto se llama «Responde a tu corazón».