Baruj Shalom HaLevi Ashlag (Rabash)
Artículo 29, 1987
Nuestros sabios escribieron (Avot, Capítulo 5), «Ben He He dice: “De acuerdo a la aflicción, así es la recompensa”». Deberíamos entender esta condición. ¿Qué podemos entender de «De acuerdo al trabajo será la recompensa»?
Está escrito (en la canción: «Todos los que santifican»), «Su recompensa es abundante, según su accionar». Por lo tanto, debemos entender lo que es «De acuerdo con la aflicción, así es la recompensa». En cambio, debería haber dicho: «De acuerdo con su trabajo, así es su recompensa», entonces, ¿qué es «De acuerdo a la aflicción es la recompensa»?
Esto es similar a lo que encontramos en El Zóhar (Ki Tetzé, Ítem 54): «Del mismo modo será la redención. Si son recompensados, ellos saldrán con misericordia, tal como está escrito: “Antes de que su dolor le llegara, ella dio a luz a un varón”, y salieron con misericordia. Si Él no precede la misericordia, ellos saldrán con aflicción. Es mejor preceder el dolor y el juicio para extender misericordia. Por esta razón, los sabios autores de la Mishná establecieron: “Según la aflicción, así es la recompensa”».
Las palabras del Zóhar requieren aclaración:
1) ¿Por qué para extender la misericordia, hace falta preceder la aflicción y el juicio, tal como está escrito: «es bueno preceder la aflicción y el juicio para extender la misericordia»?;
2) Ellos dijeron: «De acuerdo con la aflicción, así es la recompensa», que significa «de acuerdo con la aflicción, así es la recompensa». Pero nuestros sabios dijeron (Avot, Capítulo 1): «Él diría: “No sean como esclavos sirviendo al grande con el fin de recibir un premio”». Por lo tanto, ¿por qué está permitido trabajar para obtener una recompensa, ya que dijeron: «Según la aflicción, así es la recompensa»?¿Acaso no tenemos prohibido trabajar para obtener una recompensa?
Para entender esto, primero necesitamos saber a qué le llaman «aflicción», «esfuerzo» y «juicio». ¿A qué recompensa se refieren en «Según la aflicción, así es la recompensa»? Se sabe que no hay Luz sin un Kli (vasija). Es decir, no podemos llenar una carencia donde no ha una carencia. Más bien, donde hay una carencia, se puede decir que hace falta llenarla. Por esta razón, el Creador creó una carencia llamada «deseo y anhelo de placer».
Esto se llama Maljut de Ein Sof, que se llama «creación». Se sabe que esto se llama «y crea la oscuridad», para darle luz y placer. Aprendimos que esto se llama Ein Sof porque este discernimiento, llamado «deseo de recibir» para satisfacer la carencia en el anhelo de placer, no hizo un final. Es decir, ella todavía no dijo: «No quiero usar este Kli (vasija)». Sino que, recibió el deleite y el placer.
Después, esta vasija que tomó la abundancia, dijo: «Yo no quiero ser receptor. Más bien, quiero ser como el Creador, lo que significa también ser un dador». ¿Pero cómo esto puede ser posible? Es decir, si estamos hablando de espiritualidad, y ella está anhelando Dvekut (adhesión) con el Creador, ¿cómo puede decir: «No quiero recibir»?, esto va en contra de la intención del Creador, ya que Su voluntad es hacer el bien a sus creaciones. ¿Cómo pudo Maljut decir: «No quiero que se lleve a cabo la intención del Creador»?, ya que, el deseo del Creador no puede hacerse realidad a menos que el inferior reciba lo que Él quiere darle. Si el inferior no recibe, la intención del Creador nunca se llevará a cabo.
La respuesta es que Maljut dijo: «Sí quiero recibir; no quiero ir en contra de la voluntad del Creador, que desea dar, como está escrito: “Su deseo de hacer el bien a Sus creaciones”. Sin embargo, no quiero recibir para calmar mi anhelo. Aunque siento una gran carencia y deseo llenar mi deseo con abundancia superior, aun así, no deseo recibirlo por esta razón. En cambio, con esta intención él recibirá, lo cual significa, por el deseo de recibir en mí. Quiero renunciar a esto, es decir, dejar un espacio vacante sin abundancia, y porque el Creador quiere que el inferior reciba deleite y placer, por esta razón sí lo recibiré. En otras palabras, lo recibiré porque el Creador quiere dar, porque Su placer es dar. Por esta razón recibiré. “Esto se llama” recibir con la intención de otorgar», ya que por esto estoy otorgando al Creador, cuya voluntad, que se llama «Su deseo de hacer el bien», se lleve a cabo.
En las palabras de la Cabalá, esto se considera como colocar un Masaj (pantalla) sobre la abundancia superior y no recibirla hasta que realice un cálculo de esta abundancia para ver qué porcentaje puede recibir con el fin de otorgar. Esto recibe ella. Si ella recibe el resto, será con el fin de recibir, y esto permanecerá vacante, sin abundancia.
Según la regla, «Un deseo en el superior se convierte en una ley obligatoria en el inferior», resulta que, Maljut al decir: «No quiero recibir con el fin de recibir», que se llama Tzimtzum (restricción), provocó que, desde ella para abajo haya una prohibición de recibir con el fin recibir. Si queremos recibir, nos separamos del Creador, ya que Él es el otorgante y el receptor está en oposición de forma, y «la disparidad de forma causa la separación en la espiritualidad». Desde aquí surge, el lugar para las Klipot (cáscaras), que se separan de «La Vida de vidas», y se llaman «muertos».
Después, de esto surgieron dos sistemas: Kedushá (Santidad) y Klipá (cáscara). Está escrito al respecto («Introducción al Libro del Zóhar», ítem 10): «Y para enmendar esa separación, que está depositada en el Kli (vasija) de las almas, Él creó todos los mundos y los separó en dos sistemas, que son los cuatro mundos ABYA (Atzilut, Beriá, Yetzirá, Asiá) de Kedushá (Santidad), y frente a ellos los cuatro mundos ABYA de Tumá (Impureza). Él imprimió el deseo de otorgar en el sistema de ABYA de Kedushá (Santidad), quitó de ellos el deseo de recibir para sí mismo, y lo colocó en el sistema de los mundos ABYA de Tumá. Los mundos descendieron en cascada hasta la realidad de este mundo corporal, a un lugar donde hay un cuerpo y un alma, y un tiempo de corrupción y corrección. Porque el cuerpo, que es el deseo de recibir para sí mismo, se extiende desde su raíz en el pensamiento de la creación a través del sistema de los mundos de Tumá y permanece esclavizado por trece años, y este es el tiempo de la corrupción. Al dedicarse a las Mitzvot (preceptos) desde los trece años en adelante, comienza a purificar el deseo de recibir para sí mismo, impreso en él, y lentamente lo convierte en “con el fin de otorgar”. Con esto extiende un alma santa desde su raíz en el pensamiento de la creación. Pasa a través del sistema de los mundos de la Kedushá (Santidad) y se viste en el cuerpo. Este es el tiempo de la corrección».
El orden anterior, donde dice que durante trece años un hombre está bajo el control de las Klipot (cáscaras), es cuando uno satisface todas sus necesidades por completo. No hay nadie que no camine en esta senda del tiempo de la corrupción, ya que esta manera es natural. Es decir, todo lo que hace, no daña el deseo de recibir para sí mismo.
Pero después de trece años, cuando una persona comienza a trabajar en la Torá y las Mitzvot con el fin de salir del gobierno de Tumá, y quiere trabajar en sentido contrario, que significa que por la fuerza de la Torá y las Mitzvot que observa él tendrá la fuerza para anular el deseo de recibir, que se extiende desde el sistema de Tumá, el trabajo se vuelve pesado, ya que va en contra de la naturaleza. [Y yo, Michael Laitman, escuché de mi maestro, el Rabash, que Baal HaSulam mencionó el número trece para difuminar el asunto].
El hombre nace dentro del deseo de recibir para sí mismo. De repente, se acerca al cuerpo y dice: «Escucha, hasta ahora has trabajado en pensamiento, palabra y acción por tu propio beneficio. De ahora en adelante, quiero que trabajes solo para el Creador, que significa que todas las acciones que hagas será con la intención de otorgarle satisfacción a tu Creador».
Cuando el cuerpo escucha estas palabras, resiste con todas sus fuerzas, tanto en la mente como en el corazón. De acuerdo con la medida que se sobrepone, en esa medida él revela su resistencia a través de todo tipo de argumentos, como los argumentos de los espías, que hablaron sobre la tierra de Israel, como lo interpreta El Zóhar (Shelaj, artículo 59). Escribe: «Y subieron en el Néguev (desierto/sequedad)». Significa que la gente asciende dentro de ella, en el Néguev, es decir, con el corazón perezoso, como si uno trabajara para nada, con sequedad, y pensara que no hay recompensa en ello. Él ve que la riqueza de este mundo se ha perdido por ella, y él piensa que todo se ha perdido.
También está escrito allí (Ítem 63): «“Y regresaron de recorrer la tierra”. Es decir, volvieron al lado malo y volvieron del camino de la verdad, diciendo: “¿Qué obtendremos de ello? Hasta el día de hoy, no hemos visto nada bueno en el mundo. Hemos trabajado en la Torá, pero la casa está vacía. Nos sentamos entre los más bajos de la nación, y ¿quién será recompensado con ese mundo? ¿Quién entrará en eso? Hubiera sido mejor si no nos hubiéramos esforzado así. Ese mundo superior es bueno, pero ¿quién puede ser recompensado con eso?”».
De acuerdo con lo anterior, vemos que la queja de los espías se produjo solo después del esfuerzo, cuando ya comenzaron a trabajar con el fin de otorgar, como está escrito en El Zóhar, que dijeron: «Hasta el día de hoy, no hemos visto ningún bien en el mundo. Hemos trabajado arduamente en la Torá». También dijeron: «Hubiera sido mejor si no hubiéramos esforzado tanto». Es decir, hicieron grandes esfuerzos para venir a trabajar con el fin de otorgar, que se llama «la tierra de Israel», para Eretz (tierra) se llama Ratzón (deseo), e Israel se llama Yashar-El (directo al Creador), lo que significa que su deseo es que todo sea directo al Creador y no a las Klipot (cáscaras), cuyo control está en el deseo de recibir para uno mismo.
Sin embargo, los espías dijeron: «Ese mundo superior es bueno, pero ¿quién puede ser recompensado con él?». Vemos que el mal en una persona interfiere con la entrada en el camino de la verdad, que es trabajar solo con el fin de otorgar. No aparece de inmediato, sino que todo pasa por «uno opuesto al otro»: en la medida que se sobrepone con el fin de otorgar, se intensifica el «con el fin de recibir».
Por esta razón, una persona piensa que está retrocediendo y no avanzando. Pero en verdad, él sí está avanzando, y puede ver esto por el hecho de que cuanto más se esfuerza para trabajar en el otorgamiento, más atracción recibe hacia el deseo de recibir.
Es decir, antes de invertir fuerzas para caminar en el sendero del otorgamiento, no tenía tal atracción por el amor propio.
Pero una vez que ha comenzado en el trabajo de otorgamiento, ve que donde el deseo de otorgar debería haber sido más fuerte en él y el deseo de recibir más débil, él se está preguntando: «¿Qué he ganado de mi trabajo “con el fin de otorgar”?» El deseo de recibir se ha fortalecido, lo que significa que ascendió en grado y se hizo más importante, mientras que el deseo de otorgar se hizo más débil. En otras palabras, está en un grado inferior al que estaba después de haber comenzado este trabajo de adquirir vasijas de otorgamiento.
Resulta que, solo cuando comienza a el trabajo de otorgar viene el argumento de los espías. Antes de que comenzara a trabajar en el otorgamiento y su trabajo era como el público en general, sabía que estaba aprendiendo Torá y dedicándose a las Mitzvot (preceptos), y no tenía pena mientras se ocupaba de su trabajo en la Torá y las Mitzvot. Pero una vez que ha comenzado el trabajo de otorgamiento, siente tristeza y sufrimiento, incluso durante el trabajo.
De hecho, con respecto al argumento de los espías que le viene a la mente en ese momento, ve que tienen razón en todo lo que dicen. Esto le hace dudar acerca del comienzo. Es decir, está enojado con aquel que lo ha metido en este trabajo de otorgar. Había vivido en un mundo que era bueno por completo y sintió que era «feliz en este mundo y feliz en el mundo por venir». Pero ahora escucha de su cuerpo el argumento de los espías: «Trabajamos en vano, ¿y quién será recompensado con el mundo superior?»
De esto resulta que, él se siente falto de todo porque ahora ve la verdad: que el mal en su interior lo controla y no tiene permiso para desobedecerlo e ir en contra del deseo y la opinión del deseo de recibir para sí mismo. Él realmente siente que está completamente separado de la Kedushá (Santidad) y está en el grupo de los muertos, como en «Los malvados, en sus vidas, son llamados “muertos”», ya que están separados de la Vida de vidas. Ahora él realmente puede sentir esto.
Por el contrario, antes de comenzar el trabajo de otorgamiento, se decía a sí mismo que pertenece al grupo de sirvientes del Creador, y toda la energía que puso en el trabajo le causó dolor y pena cuando vio que hay personas que no están caminando en el camino del Creador. Pero en cuanto a él mismo, estaba más o menos seguro de que ya era considerado un «servidor del Creador».
Pero ahora él ve lo que le ha sucedido por el consejo de ir por el camino mencionado: solo pesar y dolor por no tener este mundo. Es decir, en este mundo, él ve que no está bien con el Creador, lo que significa que siente que le gustaría trabajar por el bien del Creador y que no encuentra satisfacción en su propio beneficio. Aunque no puede salir del beneficio propio, tampoco puede encontrar satisfacción en ello.
Ahora, en el mundo por venir, ¿cómo puede esperar y decirse a sí mismo que será recompensado en el mundo por venir?, de modo que ahora ve la verdad: que no tiene intención de trabajar en beneficio del Creador, de poder decir «Merezco una recompensa por trabajar para el Creador».
En consecuencia, vemos que precisamente cuando una persona comienza a caminar en el sendero del otorgamiento, él llega a un estado de dolor y tristeza, y siente el trabajo que existe al servir al Creador. Es decir, el esfuerzo comienza cuando uno quiere trabajar por el beneficio del Creador. Solo entonces llegan a él los argumentos de los espías y es muy difícil sobreponerse a ellos, y muchas personas escapan de la campaña y se rinden ante el argumento de los espías.
Pero aquellos que no quieren moverse, sino que dicen: «No tenemos adónde ir», sufren al no poder vencerlos siempre. Están en un estado de ascenso y descenso, y cada vez que se sobreponen, ven que están más lejos de la meta donde quieren ser recompensados con Dvekut (adhesión) con el Creador, que es la equivalencia de forma.
La medida del dolor que deben tolerar es porque, en verdad, una persona no puede salir del control de la recepción para sí mismo por sus propias fuerzas, ya que es la naturaleza en la que el Creador creó al hombre, que solo el Creador mismo puede cambiar. En otras palabras, como Él ha dado a los seres creados el deseo de recibir, más tarde puede darles el deseo de otorgar.
Sin embargo, de acuerdo con la regla: «No hay luz sin Kli, no hay llenado sin carencia», por eso el hombre primero necesita obtener una carencia. Es decir, debe sentir que le falta este Kli (vasija) llamado «deseo de otorgar». Y en lo que respecta al sentimiento, es imposible sentir una carencia si uno no sabe lo que está perdiendo al no tener el Kli, llamado «deseo de otorgar». Por esta razón, el hombre debe hacer una introspección sobre lo que le causa no tener el deseo de otorgar.
En la medida de la pérdida, siente tristeza y sufrimiento. Cuando tiene una verdadera carencia, es decir, cuando puede orar al Creador desde el fondo del corazón por no tener la fuerza para poder trabajar por el bien del Creador, es entonces, cuando tiene el Kli (vasija), es decir, la verdadera carencia; este es el momento en que de verdad su oración es respondida y recibe ayuda de arriba. Es como nuestros sabios dijeron: «El que viene a purificarse es ayudado».
Con esto entenderemos lo que preguntamos: «¿Cuál es el significado de “De acuerdo con la aflicción, así es la recompensa”?». Eso significa, según su carencia, es decir, en la medida en que siente tristeza por no poder salir del control del mal, y el mal significa que siente que es algo malo, es decir, ve el mal que las vasijas de recepción le causan; entonces realmente siente aflicción. Esto le da la necesidad de que el Creador lo ayude, y él recibe la recompensa, es decir, la recompensa por la aflicción que tuvo. Este es el significado de las palabras, «Según la aflicción», en la medida de la pena, es decir, la comprensión de la carencia, es la recompensa. Luego llega el momento en que llega la recompensa, porque «no hay luz sin un Kli (vasija)».
Ahora podemos entender de por sí lo que preguntamos según lo que dijeron nuestros sabios: «No sean como esclavos sirviendo al grande para recibir recompensa». En otras palabras, está prohibido trabajar para recibir recompensa, porque recibir la recompensa lo separa del Creador, quien es el dador, mientras que el hombre quiere recibir.
La respuesta es que la recompensa que está pidiendo por su trabajo es poder sobreponerse a las vasijas de recepción y poder trabajar con el fin de otorgar. Tal recompensa lo traerá a la Dvekut (adhesión) con la Vida de vidas. Es decir, la recompensa que espera es la fuerza para trabajar sin la recompensa que llega a las vasijas de recepción, con las que se separa. Por el contrario, la recompensa viene a las vasijas de otorgamiento, por medio de las cuales él se acerca al Creador.
Con esto también entenderemos lo que preguntamos sobre lo que cantamos en las canciones de Shabat: «Su recompensa es abundante, según su accionar». Debemos entender lo siguiente:
1) ¿Está permitido trabajar por una recompensa? Si es así, ¿por qué dice él, «Su recompensa es abundante»?;
2) «Su recompensa es abundante, según su accionar». ¿Cuál es la novedad? En todo, si trabaja más, recibe más recompensa. Entonces, ¿qué es «su recompensa es abundante»? Lo entendería si dijera: «Su recompensa es abundante, aunque no hizo grandes esfuerzos, sin embargo, recibió una gran recompensa».
De acuerdo con lo anterior, debemos interpretar que «su accionar» no se parece al trabajo corporal, donde uno es recompensado de acuerdo con la producción que genera una persona. Porque producción se llama algo positivo, es decir, en relación con lo que hizo el trabajador, y de acuerdo a la cantidad de la producción, así es la recompensa que recibe.
Pero aquí: «según su accionar» significa de acuerdo con su trabajo y esfuerzo sin ver nada positivo en el trabajo. Por el contrario, cada vez, ve más negatividad en su trabajo. Es decir, cada vez que ve que no quiere trabajar por el bien del Creador. Por lo tanto, ¿cómo puede pedir una recompensa, para decir: «Su recompensa es abundante, de acuerdo con su accionar», aunque no ve ningún progreso? Por el contrario, él está retrocediendo cada vez, a pesar de todo, no escapa de la batalla ni es negligente en el trabajo. En cambio, él trabaja como si estuviera avanzando. Se deduce que «de acuerdo con su accionar» significa en la medida en que se sobrepone cada vez, y de acuerdo con la pena y el esfuerzo que invierte en este trabajo, esto provoca que pueda obtener un Kli (vasija) y una verdadera necesidad de la ayuda del Creador.
De esto se desprende que, no se parece a la corporeidad, donde recibimos recompensa de acuerdo con la producción, que significa que uno mira el trabajo que hizo. Aquí, es todo lo contrario.
Además, ¿por qué está permitido recibir recompensa aquí? Es porque la recompensa que está pidiendo no es una recompensa que lo separará de adherirse a Él. Más bien, espera que toda la recompensa que reciba sea tener la capacidad de otorgar al Creador, y mediante esta recompensa, se adherirá a él.
Este es el significado de lo que está escrito, «Es bueno preceder la aflicción y el juicio para extender la misericordia». Preguntamos, ¿por qué hace falta pesar y juicio si queremos misericordia? La razón es que la aflicción es el Kli (vasija) y la necesidad, ya que no hay luz sin un Kli. ¿Y qué es la «luz»? Es misericordia, como dijeron nuestros sabios, «Como Él es misericordioso, entonces tú eres misericordioso». Es decir, que le dé esto.