Baruj Shalom HaLevi Ashlag (Rabash)
Rabí Yojanán dijo: “¿Por qué está escrito: “Porque el hombre es el árbol del campo” (Deuteronomio 21)? ¿Es el hombre el árbol del campo? Más bien, es porque está escrito: “Porque comerás de él y no lo talarás” y está escrito “Esto destruirás y talarás”. ¿Cómo es eso? Si es un discípulo sabio e íntegro, comerás de él y no lo talarás y si no, lo destruirás y talarás” (Taanit 7).
Deberíamos preguntarnos ¿cuál es la relación de un discípulo sabio e íntegro con un árbol comestible y un discípulo sabio que no es íntegro con un árbol que no es comestible? ya que el versículo dice: “No destruirás el árbol blandiendo un hacha contra él, porque de él comerás. …Sólo el árbol que sabes que no es árbol comestible, es aquel que deteriorarás y talarás”.
El Zóhar dice: “Otro Dios es estéril y no da fruto” (ver la “Introducción del Libro del Zóhar”, art. 23), y estas son sus palabras:
Por lo tanto, aquellos que fracasan y van por los caminos de ABYA de Tumá (impureza), su fuente se seca y no tienen frutos espirituales para bendecir y se marchitan hasta bloquearse por completo. Lo contrario son aquellos que se adhieren a la Kedushá (santidad), que su trabajo es bendecido “como árbol plantado junto a corrientes de agua, cuyo fruto madura a tiempo, y cuya hoja no se seca, y todo lo que hace tendrá éxito” (Salmo 1).
Con esto podemos entender la relación que existe entre un discípulo sabio e íntegro y un árbol frutal, del cual el versículo dice: "Porque comerás de él, y no lo talarás". Ya que el árbol que da fruto es un signo de Kedushá, y uno que no da fruto es un signo de Tumá y se le llama “discípulo sabio que no es íntegro”.
También encontramos: “Estas son las generaciones de Nóaj, esto es como está escrito, el fruto del justo, el árbol de la vida. ¿Cuáles son los frutos del hombre justo? Mitzvot (preceptos) y buenas acciones” (Midrash Rabá, Noaj). Y esto debe interpretarse como que si él es un discípulo sabio e íntegro, es decir que da frutos, y hace Mitzvot y buenas acciones, de él comerás y si no, lo destruirás y lo talarás”.
Antes de este artículo, la Guemará trae el artículo, Tania, Rabí Bena dice: Quienquiera que se dedique a la Torá Lishmá (por el nombre de Ella), su Torá se convierte para él en una poción vida, como se dijo: “Es un árbol de vida para quienes la agarran”. Y se dice: “Será medicina para tu ombligo”, y se dice: “Porque el que me encuentra, encuentra vida”, y todo el que se dedica a la Torá Lo Lishmá (no por el nombre de Ella), su Torá se convierte en una poción de muerte para él, como se dijo, “Mi enseñanza decapitará como lluvia”, y no se decapita sino se mata, como se dijo, “y lo decapitaron allí junto al río”. Debemos comprender cuál es la cuestión de la proximidad de los dichos entre sí.
Debemos interpretar que Rabí Yojanán no se refiere específicamente a aquel que aprende con un discípulo sabio, que debe ver si el discípulo sabio es una persona íntegra, sino que la intención del discípulo mismo, de qué forma estudia.
Es decir, si estudia Torá pero ve que los textos que está estudiando no lo llevarán a poder comer frutos de este aprendizaje, es decir, frutos de Mitzvot y buenas acciones, “A ese lo destruirás y de él no comerás”. Más bien, debe procurarse de aprender Torá, que esta Torá le dé fuerza y poder para realizar Mitzvot y buenas acciones, las que son llamadas frutos y justamente de esto comerás.
De esta manera, podemos interpretar lo que nuestros sabios dijeron sobre el versículo “Los ojos del Señor tu Dios están puestos en ella”, a veces favorablemente, a veces desfavorablemente.
A veces favorablemente, ¿cómo es eso? Si Israel eran completamente malvados al comienzo del año y se le asignaron pocas lluvias. Pero al final se arrepintieron. Es imposible agregar, ya que la sentencia ya ha sido decretada, pero el Creador las hace descender a tiempo sobre la tierra que las necesita (y RASHI interpretó, “Sobre la tierra que las necesita, sobre los campos sobre los viñedos y sobre los jardines”), todo es según la tierra.
A veces desfavorablemente, ¿cómo es eso? Israel eran completamente justos al comienzo del año y se le sentenciaron muchas lluvias, al final se arrepintieron, pero es imposible disminuirlas, dado que la sentencia ya ha sido decretada, pero el Creador las hace caer en un momento inoportuno, a una tierra que no las necesita (y RASHI interpretó: “A una tierra que no las necesita, en los bosques y desiertos”) (Rosh Hashaná 17).
La cuestión de las lluvias, no se refiere al agua sino a la Torá. Nuestros sabios dijeron: “La recompensa por una Mitzvá, (es una) Mitzvá” (Avot, Capítulo 4). Es decir, al comienzo del año, la persona es juzgada de acuerdo con sus acciones y se le sentencia cuánta es la Torá que aprenderá en ese momento.
Por lo tanto, si sus acciones al comienzo del año fueron consideradas como justas, se le concedió mucha lluvia. Si después, se arrepintieron, lo que significa que pecó, entonces se le considera como malvado. “Al malvado le dijo Dios: ¿Para qué necesitas el libro de Mis leyes?” Entonces, le da las lluvias que le fueron decretadas.
Por ejemplo, a él se le asignó estudiar ocho horas al día, por lo que le permite aprender esas ocho horas, pero donde no son necesarias, es decir, en bosques y desiertos, es decir, lugares donde no puede dar frutos.
Es decir, se le hace aprender cosas que no le darán frutos, que son las Mitzvot y las buenas acciones, por el contrario, el aprendizaje se convierte para él en una poción de muerte, como dijeron nuestros sabios: "Aquel que estudia Lo Lishmá", etc.
Pero si fue malvado al comienzo del año y se le asignaron pocas lluvias, es decir, que estudiará solo dos horas al día, pero si se arrepiente, se le entrega un poco de Torá en un lugar donde puede dar frutos, llamados viñedos, campos y jardines, lo que significa que crecerán frutos de la Torá, llamados Mitzvot y buenas acciones.