Baruj Shalom HaLevi Ashlag (Rabash)
Artículo 24, 1987
Nuestros sabios dijeron (Yoma 9b): «El Segundo Templo, cuando estaban dedicados a la Torá y Mitzvot (preceptos) y la caridad, ¿por qué se destruyó? Porque había odio infundado en él». Debemos entender cuál es la gravedad del odio infundado (gratuito), hasta el punto de que nuestros sabios dijeron que aunque había allí Torá y Mitzvot, y caridad, ya que había odio infundado, es imposible proteger el Templo de la ruina. También debemos entender por qué había una necesidad de destruir el Templo si allí existían las tres cosas. Es decir, si hay allí odio infundado, ¿no hay más lugar para mantener el Templo en pie y debe ser destruido?
Por lo tanto, debemos entender la relación entre el odio infundado y el Templo. Además, debemos entender el significado de qué es por odio infundado, mientras que si hubiera odio allí que no era infundado, la prohibición no habría sido tan grave y el Templo podría haber permanecido.
Está escrito en la Torá (Levítico 19:17): «No odiarás a tu hermano en tu corazón». Ahí significa como Rashbam interpreta «Si él te daña». Si él te daña todavía está prohibido odiarlo, y mucho menos de forma infundada (gratuita). Pero esto es solo una forma de prohibición. Si esa prohibición fuera por nada, el Templo no tendría el derecho de existir y tendría que ser destruido. Es decir, si hubiera habido odio allí, pero el odio no fuera infundado, el Templo no se habría destruido. Toda la razón de la destrucción del Templo fue solo porque el odio era infundado (gratuito). Por lo tanto, debemos entender la relación entre el odio infundado (gratuito) y el Templo.
En la plegaria «por favor», que se dice antes de recitar los Salmos, está escrito: «El mérito del Rey David te protegerá, así Tú serás clemente hasta que volvamos a Ti con arrepentimiento completo ante de Ti, y agráciame del tesoro de un regalo gratuito».
Debemos entender la relación entre pedir por el arrepentimiento completo, lo cual significa que no nos falta nada y no pedimos nada en absoluto, e inmediatamente después, pedimos: «agráciame del tesoro del regalo gratuito», lo que implica que queremos algo más además del arrepentimiento completo. Esto también implica que en realidad, sí queremos una recompensa a cambio de nuestro trabajo, pero porque estamos llenos de iniquidades y transgresiones, te pedimos que expíes nuestros pecados y queremos arrepentirnos. Esta es la razón por la que no merecemos una recompensa. Es por eso que no pedimos recompensa, y por lo que te pedimos: «agráciame del tesoro de un regalo gratuito».
Debemos entender esto. Después de todo, debemos trabajar por el bien del Creador y no recibir recompensa, sin embargo, sí Le pedimos que nos conceda. No podemos decir: «recompénsanos», ya que no lo merecemos porque somos pecadores. Por lo tanto, queremos un regalo gratuito. En consecuencia, ¿cómo se puede pedir que Él nos dé gratuitamente? Después de todo, no necesitamos nada para nosotros mismos, sino solo por el beneficio del Creador. Por lo tanto, ¿cómo es que le pedimos que nos dé «del tesoro de un regalo gratuito»? ¿Está permitido recibir para nosotros desde allí?
Sin embargo, hemos aprendido que la esencia de nuestro trabajo es que desde que el Creador creó un Kli (vasija) para recibir el deleite y el placer llamado «deseo de recibir para sí mismo», lo que significa que sin anhelo, no podemos disfrutar nada, porque esta es nuestra naturaleza, por esta razón, el Kli original que puede disfrutar se llama «deseo de recibir placer».
Sin embargo, después hubo una corrección llamada «equivalencia de forma», la cual no se utiliza para el deseo de recibir para sí mismo, sino en la medida en que uno pueda dirigilo con el fin de otorgar. En otras palabras, así como el Creador creó el mundo llamado «deseo de recibir placer», y ese deseo se considera como haber sido creado «existencia a partir de la ausencia», ya que el deseo de otorgar que existe en Él creó algo nuevo.
Con el fin de no tener vergüenza, tenemos que inventar para nosotros el deseo de otorgar, que Él tiene desde antes que nos creara con el deseo de recibir. Pero ya que el deseo de otorgar va contra de nuestra naturaleza, le pedimos que como Él nos dio el deseo de recibir, ahora Él nos dará el deseo de otorgar que Él tiene, y por lo cual Él ha creado en nosotros el deseo de recibir, porque no tenemos la fuerza para ir en contra de la naturaleza, pero el Creador, que nos ha dado esta naturaleza, puede dar una segunda naturaleza. Es decir, solo Él puede hacernos usar las vasijas de otorgamiento.
Por esto debemos interpretar que cuando estamos pidiendo al Creador: «agráciame del tesoro de un regalo gratuito», significa que el deseo del Creador, que ha creado el mundo, fue un regalo gratuito, ya que, ¿a quién Él debía? Por eso, le pedimos que nos conceda de este tesoro llamado un «regalo gratuito», lo que significa que nosotros, también, tendremos esta fuerza para hacer el trabajo sagrado de forma gratuita, llamado «no con el fin de recibir recompensa».
Con esto entenderemos lo que nos preguntamos acerca de la conexión entre pedir y decir: «Sé clemente con nosotros hasta que volvamos a Ti con completo arrepentimiento ante Ti», y luego le pedimos que nos dé el tesoro del regalo gratuito. Él comienza con arrepentimiento, que es todo lo que nos falta, y prontamente decimos: «Concédenos». El arrepentimiento significa que queremos volver a la raíz, como está escrito al respecto: «Arrepentimiento significa: “La Hey retorna a la Vav”». Esto significa que la Hey, llamado Maljut, que es recepción, regresará al Vav, llamado el «otorgante».
Esto significa que por querer hacer todos nuestros actos que sean con el fin de otorgar, causamos que en la raíz del alma de todos y cada uno, la cual es Maljut, sea completamente con el fin de otorgar. Por lo tanto se deduce que el arrepentimiento que pedimos es que queremos realizar acciones solo para otorgar, y decimos de inmediato: «¡Dame!», lo que significa que estamos pidiendo: «agráciame del tesoro del regalo gratuito».
De acuerdo con lo que explicamos anteriormente, el significado de un «tesoro de un regalo gratuito» es una explicación sobre el arrepentimiento, es decir, qué arrepentimiento estamos pidiendo. Sobre esto inmediatamente explicamos. O sea, queremos que Tú nos des el deseo de otorgar, llamado «tesoro de un regalo gratuito». Es decir, ese deseo, con el que Tú has creado el mundo, llamado «el deseo de hacer el bien a Sus creaciones» sin nada a cambio, sino solo de forma gratuita, ya que se sabe que la creación del mundo fue «por donación». Danos ese deseo. De esto resulta que, eso que pedimos «del tesoro de un regalo gratuito» explica el arrepentimiento que queremos. Es decir, como está escrito en El Zóhar: «el arrepentimiento significa que la Hey retorna a Vav».
Ahora podemos entender lo que preguntamos acerca de lo que nuestros sabios dijeron, que el Segundo Templo fue destruido, aunque había allí Torá y Mitzvot y caridad. Aún así, dado que allí había odio infundado, no podía existir, y Torá Mitzvot, y la caridad no tenían el poder de salvar al Templo de la destrucción.
Explicamos que un «regalo gratuito» significa que necesitamos Kelim en los que la Kedushá (Santidad) puede existir. De lo contrario, la Kedushá debe partir porque no hay equivalencia de forma entre la Luz y el Kli. Kedushá significa otorgar. Si el Kli trabaja con el fin de recibir, la Luz debe partir. Por esta razón, pedimos: «agráciame del tesoro de un regalo gratuito».
Dado que había odio infundado (o gratuito) en el Segundo Templo, es decir, que odiaban la «gratuidad», esto se refiere a trabajar de forma gratuita, sin ninguna recompensa, es decir, con el fin de no recibir una recompensa, por lo tanto, a pesar de que se dedicaron a la Torá y Mitzvot, y caridad allí, debido a que no tenían la intención con el fin de otorgar, no había espacio para que la Kedushá se asentara allí debido a la disparidad de forma entre ellos. Es por eso que el Templo tuvo que ser destruido.
El orden del trabajo es que necesitamos Torá, Mitzvot y caridad para que nos traiga fuerza para trabajar de forma gratuita. Es decir, que son el único medio para lograr el propósito, lo cual es lograr Dvekut (adhesión) con el Creador, que es la equivalencia de forma, como está escrito: «Y para adherirse a Él», y nuestros sabios dijeron: «Así como Él es misericordioso, tú también serás misericordioso».
Las 613 Mitzvot en este estado son los medios por los cuales llegamos a la Dvekut, y El Zóhar los llama «613 consejos». Esto es como está escrito («Introducción del Libro de El Zóhar»: «Espejos del Sulam», ítem 1): «El Zóhar llama las Mitzvot en la Torá con el nombre de Pekudín (depósitos). Sin embargo, también se les llama “613 Eitin” (consejos). La diferencia entre ellos es que en cada cosa hay Panim (rostro) y Ajor (posterior). La preparación para algo se llama Ajor, y su alcance se llama Panim. Al observar la Torá y las Mitzvot como “Hacedores de Su palabra”, antes de ser recompensados con escuchar, las Mitzvot son llamadas “613 consejos” y son considerados como Ajor. Cuando somos recompensados con escuchar la voz de Su palabra, las 613 Mitzvot se convierten en Pekudín, de la palabra “depósito”, ya que hay 613 Mitzvot y en cada Mitzvá, la Luz de un grado especial se deposita en él».
En lo dicho anteriormente se nos explicó que el orden del trabajo durante la preparación es que debemos observar la Torá y las Mitzvot. Este es un consejo por el cual podemos llegar a la Dvekut, llamada «equivalencia de forma». Solo después, cuando tengan Kelim que puedan recibir la Luz superior, las 613 Mitzvot se convierten en depósitos y ellos son recompensados con todas las luces destinadas a todos y a cada uno de las Mitzvot, de acuerdo con su esencia.
Puesto que había allí odio infundado, cuando odiaban el trabajo gratuito, sin recompensa, lo que significa que no tenían necesidad de trabajar con el fin de no recibir un premio, más bien la Torá y Mitzvot, y la caridad eran todas con el fin de recibir recompensa, por lo tanto este trabajo se llama «Si él no es recompensado, se convertirá para él en la poción de muerte». Por esta razón, la observancia de la Torá y Mitzvot, y la caridad durante el Segundo Templo no pudo evitar la destrucción del Templo, porque para sostener la Kedushá se necesitan vasijas de otorgamiento. Ya que no las tenían, el Templo fue destruido.
De ello se deduce que, aunque el hombre nace del Kli que el Creador le ha dado, llamado «deseo de recibir para sí mismo», y todo lo que el hombre trabaja y gana pertenece al receptor, y nadie reclama sobre lo que el hombre ha adquirido. En otras palabras, tanto el hombre como las posesiones pertenecen al receptor para sí mismo.
Es lo que él dijo («Introducción del Libro de El Zóhar» ítem 11): «El cuerpo, que es el deseo de recibir para sí mismo, se extiende desde su raíz en el pensamiento de la creación, pasa a través del sistema de los mundos de impureza, y permanece esclavizado bajo este sistema durante los primeros trece años».
Por lo tanto, se deduce que, de hecho, todo pertenece al receptor. Entonces por qué se le dice después de trece años: «Debes saber que aunque hasta ahora todo te pertenecía, pero de aquí en adelante, tú y todos los bienes que ves, deben ser traspasados a la autoridad del Creador, y no hay nada para ti. En otras palabras, hasta ahora eras un gentil, y ahora todo lo que los gentiles tienen, es quitado y transferido a la autoridad de Israel».
Pero, ¿qué es «la autoridad de Israel»? Es la autoridad del Creador, llamada Yashar-Él (directo al Creador). Esto significa que todo lo que tiene Israel entra en la autoridad singular. De esto resulta que todo, lo que estaba bajo la autoridad del receptor, cada elemento, se debe juntar con todos los elementos, llamados «naciones del mundo», ya que todo les pertenecía, y ahora se les dice que se debe renunciar a cada elemento que el receptor para sí mismo tiene y transferirlo todo a la autoridad de Israel. Y ¿qué es «la autoridad de Israel»? Como se dijo anteriormente, el Creador es la autoridad de Israel, porque ellos no tienen ninguna autoridad propia, sino que todos quieren anularse ante el Creador.
Ahora podemos interpretar las palabras de Rashi en su interpretación de la palabra Bereshit (en el principio): «dijo Rabí Itzhak: “La Torá debería haber comenzado con: ‘Este mes es para ustedes...’, que es la primera Mitzvá que se ordenó a Israel. ¿Cuál es la razón por la que comenzó con Bereshit (En el principio)? Es porque ‘Él ha hecho saber a Su pueblo el poder de Sus obras, para darles la tierra de naciones’. Por lo tanto, si los idólatras les dijeran: ‘Ustedes son ladrones, porque han conquistado siete naciones’, ellos deberán responder: ‘Toda la Tierra pertenece al Creador. Él la ha creado y la dio a quien vio que era adecuado ante Sus ojos. Con Su voluntad, Él se las dio a ellos, y con Su voluntad, Él se las quitó y nos la dio a nosotros’”».
Debemos entender lo que esto nos enseña en el trabajo. Como ya hemos explicado, podemos entender esto simplemente. El Creador creó el mundo con la intención de hacer el bien a Sus creaciones, lo cual es que el receptor para sí mismo lo disfrute. Y, Con el fin de tener Dvekut con el Creador, llamada «equivalencia de forma», se hace una corrección de no trabajar para el receptor para sí mismo, sino por el beneficio del Creador, que se llama «con el fin de otorgar».
Se sabe que con el fin de otorgar se llama «Israel», y con el fin de recibir se llama las «naciones del mundo». Puesto que hay siete cualidades de Kedushá, que son JaGaT NeHYM, también hay siete cualidades malas en las Klipot, que son llamadas «siete naciones». Todo debe ser quitado de su autoridad y transferido a Israel, lo que significa que los propietarios de las siete cualidades serán Israel y no las naciones del mundo, que son las siete naciones correspondientes a las siete Klipot.
Como él dice (allí en la introducción): «Hasta la edad de trece años, el hombre está bajo la autoridad de las Klipot. Después, él debe salir de las Klipot, y este es el tiempo llamado «adorador de ídolos», y entra en la Kedushá, llamada «Israel». En ese momento, las Klipot vienen con el argumento: «Pero el Creador nos ha creado, es decir, al deseo de recibir para sí mismo, y los ha puesto a ustedes bajo nuestro control, así que, ¿por qué después de trece años desean salir de nuestro control? Por otra parte, ¡ustedes quieren gobernarnos!». Esta es la queja del cuerpo hacia el hombre cuando quiere salir de la idolatría, llamada «recepción para sí mismo», y ser Israel, que es hacer todo con el fin de otorgar al Creador.
Está escrito: «Ustedes son ladrones, porque han conquistado siete naciones». Ellos responden: «Toda la Tierra pertenece al Creador». Esto significa: acaso, ¿quién es el dueño del mundo? Es decir, el Creador, que ha creado el mundo con el fin de hacer el bien a Sus creaciones, primero creó al receptor para sí mismo para que reciba de Él el deleite y el placer. Después, a fin de que las criaturas no sientan ninguna falla en recibir el deleite y placer, se hizo un juicio y la Luz se apartó de la recepción para sí mismo. En cambio, la Luz se le dio al receptor con el fin de otorgar, y el receptor para sí permaneció en la oscuridad, sin Luz.
Más tarde, sobre la creación de las almas y el mundo de la Corrección, dos sistemas se extendieron de este: ABYA de Kedushá (santidad) y ABYA de impureza y el hombre sale y nace, y se encuentra durante trece años, bajo la autoridad de ABYA de impureza. Después, a través del poder de la Torá y las Mitzvot, el sale de su control y toma todo junto con él hacia el lado de la Kedushá.
Este es el significado del reclamo de las naciones: «Ustedes son ladrones, porque han conquistado siete naciones». Esto significa que las naciones del mundo que están en la persona se quejan ante el hombre: «¿Por qué haces tanto alboroto? Tú puedes ver que el Creador ha creado el deseo de recibir para sí mismo, y Él debe querer que el deseo de recibir disfrute del mundo. ¿Por qué quieres hacer lo contrario, es decir, tomar todo el placer de recibir para sí mismo, y darlo todo a “Israel”, llamado “con el fin de otorgar”? En otras palabras, tú quieres ser ladrón, y estás diciendo que el Creador está de acuerdo con esto. ¿Es esto posible?»
A esto viene la respuesta, como está escrito: «Las aguas robadas se dulcifican» (Proverbios 9). A través de este robo, serán dulcificadas, cuando todo sea tomado del receptor para sí mismo, que es llamado «adoradores de ídolos», los cuales son las siete naciones. «Se dulcifican» significa que es específicamente a través de Israel, quien toma partes de las Klipot y las elevan a la Kedushá, esta será su corrección. Solo robando, cuando piensan que lo que tienen le es quitado, recibirán corrección.
Esto es así porque en sus Kelim, que significa adoración de ídolos, que son las siete naciones, quieren recibir. Y de verdad, reciben, pero es solo una Luz pequeña en comparación con lo que el Creador quiere dar. Está escrito sobre esto: «Hacer el bien a Sus creaciones, es de forma extensa, no con una Luz muy pequeña». Esta fue dada a ellos, solo para que subsistan, para que puedan existir hasta que realmente reciban toda la Luz que estaba prevista en el pensamiento de la Creación. Al final de todas las correcciones, dice El Zóhar: «En el futuro el ángel de la muerte se convertirá en un ángel sagrado». También dice: «SAM está destinado a convertirse en un ángel sagrado».
Resulta que específicamente robando, cuando las naciones del mundo dicen: «Ustedes son ladrones», reciben dulcificación, cuando cada vez una parte de ellos se transfiere a la Kedushá. Por esto reciben corrección. Este es el significado de las palabras: «Las aguas robadas se dulcifican».
¿Qué nos dice este versículo en el trabajo? Debemos saber que, en la medida en que podamos quitarle posesiones a la Sitra Ajra (el otro lado) y las Klipot, que son recepción, en esa medida dulcificamos el mal que recibe una corrección completa. Cuando todos los discernimientos que han caído en las Klipot entren a la Kedushá entonces será el final de la corrección y todo llegará a su completitud.