Yehudá Leib HaLevi Ashlag (Baal HaSulam)
Escuché el 13 de Adar. 23 de febrero de 1948
«Moshé (Moisés) respondió y dijo: “Y ellos no me creerán ...”», etc. «Y el Señor le dijo: “¿Qué tienes en tu mano?” “Una vara”, respondió Moshé. “Tírala al suelo”, y se convirtió en una serpiente, y Moshé huyó de ella» (Éxodo 4).
Debemos interpretar que no hay más que dos grados: o Kedushá (Santidad) o Sitra Ajra (el otro lado). No hay un estado intermedio, sino que la misma vara se convierte en serpiente si es arrojada al suelo. Y para poder comprender esto debemos citar primero las palabras de nuestros sabios, referentes a que Él colocó Su Shejiná (Divinidad) sobre árboles y piedras. Se llama árboles y piedras a las cosas de baja importancia, y precisamente de esa manera Él colocó a Su Shejiná.
Este es el significado de la pregunta: «¿Qué tienes en tu mano?». «Mano» significa alcance, de las palabras «y la mano alcanza». La vara (heb. Maté) se refiere a que todos sus alcances se construyen sobre el estado de baja (heb. Mata) importancia, que es la fe por encima de la razón.
(Porque la fe el hombre la considera como si fuera algo de menor importancia, como algo inferior. El hombre aprecia las cosas que se revisten dentro de la razón. Sin embargo, si la mente del hombre no lo capta, sino que es opuesto a su razón, uno debe decir que la fe está más arriba en importancia que su razón. Resulta que en ese momento humilla su propia razón y dice que aquello que comprende dentro de la razón es contrario al camino del Creador. Entonces, la fe es más importante para él que su razón.
Porque todos los conceptos contrarios al camino del Creador se deben a que esta mente no vale nada, sino que «tienen ojos y no ven; tienen oídos y no oyen». Significa que aquel que anula todo lo que oye y ve, a esto se le llama ir por encima de la razón. Y entonces, a la persona esto le parece bajeza y Katnut (pequeñez).
No obstante, para el Creador, la fe no se considera como bajeza. Esto es porque para el hombre que no tiene otra opción y está obligado a tomar el camino de la fe, la fe la considera como bajeza. Mientras que el Creador, que podría haber colocado Su Shejiná sobre algo que no fuera necesariamente árboles y piedras, no obstante optó específicamente por este camino llamado fe. Y seguramente lo eligió porque es mejor y más exitoso. Resulta que, para el Creador, la fe no es algo de baja importancia, sino que, por el contrario, este camino tiene muchas virtudes, pero a ojos de las criaturas se le llama bajo).
Y si arrojan la vara al suelo y desean trabajar con un discernimiento más elevado, es decir, dentro de la razón, degradando el estado de «por encima de la razón», y este trabajo le parece inferior, entonces, su Torá y su trabajo se convierten inmediatamente en una serpiente. Este es el significado de la serpiente primigenia.
Y este es el significado de las palabras: «A todo aquel que se enorgullece, el Creador le dice: “él y Yo no podemos habitar en la misma morada”». El motivo es, como ya hemos dicho, que Él colocó Su Shejiná sobre árboles y piedras. Por lo tanto, si tira al suelo el discernimiento de la vara y decide elevarse para trabajar con un atributo más elevado, eso es ya una serpiente. Aquí no hay un estado intermedio: es o la serpiente o la Kedushá. Porque toda la Torá y el trabajo que poseía del discernimiento de la vara, ahora todo esto ha entrado al discernimiento de la serpiente.
Es sabido que la Sitra Ajra no tiene Luces. Por lo tanto, también en la corporalidad, el deseo de recibir solo tiene carencias, sin nada que las llene. Y la vasija de recepción permanece siempre carente y sin llenado, porque quien tiene cien, desea doscientos, etc. Y de este modo, el hombre muere sin tener en sus manos ni la mitad de aquello que quería. Esto proviene de las Raíces Superiores. La raíz de la Klipá (cáscara) es la vasija de recepción, y no tienen corrección alguna durante los 6.000 años. Sobre ellas rige el Tzimtzum (restricción), por eso no tienen ni Luces ni abundancia.
Por ese motivo, tientan al hombre para que atraiga Luz hasta su nivel. Y las Luces que el hombre recibe al estar adherido a la Kedushá (santidad), porque en la Kedushá ilumina la abundancia, y por eso, cuando lo tientan para que atraiga abundancia hacia su nivel, reciben esa Luz. Por medio de esto tienen dominio sobre la persona, es decir, le dan satisfacción en el estado en que se encuentra para que no se mueva de aquí.
Por lo tanto, bajo este dominio, el hombre no puede avanzar, porque no necesita un grado más alto. Y como no lo necesita, no puede moverse de su lugar, ni siquiera el más mínimo movimiento. En ese estado no puede discernir si está avanzando en Kedushá o lo contrario, porque la Sitra Ajra le da fuerza para trabajar con mayor intensidad y más fuerza, ya que ahora se encuentra dentro de la razón. Por lo tanto, esto le permite trabajar no en un estado de bajeza. Y entonces, el hombre podría permanecer así bajo la autoridad de la Sitra Ajra.
Y para que el hombre no permanezca bajo el dominio de la Sitra Ajra, el Creador hizo una corrección según la cual, si el hombre deja de lado el discernimiento de la vara, inmediatamente cae al discernimiento de la serpiente. E inmediatamente entra en un estado de fracasos. Y no tiene fuerza para sostenerse a menos que asuma de nuevo el estado de la fe llamado «bajeza».
Resulta, según esto, que los fracasos en sí hacen que el hombre vuelva a asumir el discernimiento de la vara, que es el estado de la fe por encima de la razón.
Este es el significado de lo que dijo Moshé: «Y ellos no me creerán». Esto quiere decir que no querrán asumir el camino del trabajo de fe por encima de la razón. Entonces el Creador le dijo: «¿Qué tienes en tu mano?» «Una vara» «Tírala al suelo», y de inmediato, «se convirtió en una serpiente». Esto significa que no existe un estado intermedio entre la vara y la serpiente. Y es para saber si uno se encuentra en la Kedushá o en la Sitra Ajra.
Resulta que, de todos modos, no tienen más alternativa que asumir el estado de fe por encima de la razón, llamado «vara». Esta vara debe estar en la mano y no debe ser arrojada. Este es el significado del versículo: «La vara de Aarón floreció», es decir, que todos los florecimientos que tuvo en el trabajo del Creador, estuvieron basados precisamente en la vara de Aarón.
Esto significa que Él quiso darnos una señal para que podamos saber si vamos por el camino de la verdad o no. Nos dio una señal para reconocer solo el fundamento del trabajo, es decir, sobre qué base está trabajando. Si su fundamento es la vara, es Kedushá. Y si su base está dentro de la razón, este no es el camino para llegar a la Kedushá.
Sin embargo, en el trabajo en sí, es decir, en la Torá y en la plegaria, no hay diferencia entre el que sirve al Creador y el que no lo hace, pues aquí ocurre lo contrario: si el fundamento está dentro de la razón, es decir, sobre la base de conocimiento y recepción, entonces el cuerpo da combustible para el trabajo, y puede orar y estudiar con más persistencia y entusiasmo, ya que está basado dentro de la razón.
Sin embargo, si toma el camino de la Kedushá, cuya base es el otorgamiento y la fe, necesita gran preparación para que la Kedushá le ilumine. Sin la preparación, el cuerpo no le da la fuerza para trabajar. Y siempre necesita un mayor esfuerzo, ya que la raíz del hombre es la recepción y dentro de la razón.
Por lo tanto, si su trabajo se basa en lo terrenal, siempre puede encontrarse bien. Mientras que si la base de su trabajo es el otorgamiento y por encima de la razón, siempre necesitará esforzarse para no caer en su propia raíz de recepción y dentro de la razón. Y no debe distraerse ni por un momento, de lo contrario caerá en su raíz mundana, llamada «polvo», como está escrito: «porque polvo eres y al polvo regresarás». Y esto ocurrió después del pecado del Árbol del Conocimiento.
Y da aclaración de si está avanzando en Kedushá o todo lo contrario, ya que «otro dios es estéril y no da fruto». El sagrado Zóhar nos proporciona esa señal: que precisamente sobre la base de la fe, llamada estado de «vara», uno logra ser fructífero y multiplicarse en la Torá. Y esto es llamado «la vara de Aarón floreció», es decir, el florecimiento y el crecimiento viene específicamente a través de la vara.
Por lo tanto, del mismo modo que el hombre se levanta cada día de la cama y se lava para purificarse de la suciedad de su cuerpo, debe también librarse de la suciedad de la Klipá. Debe examinar si su discernimiento de «vara» está en completitud. Esta revisión debe ser constante. Y si se distrae, inmediatamente cae bajo la autoridad de la Sitra Ajra, llamada recepción para sí mismo. Y de inmediato se vuelve su esclavo, porque se sabe que la Luz hace el Kli. Por lo tanto, en la medida que trabaja con el fin de recibir, en esa misma medida solo necesita anhelar recibir para sí mismo y queda alejado de todos los asuntos relacionados con el otorgamiento.
Ahora podemos comprender las palabras de nuestros sabios: «Sé muy, muy humilde». ¿Por qué esa redundancia diciendo «muy, muy»?
Como dijimos anteriormente, esto se debe a que el hombre empieza a necesitar a las personas porque en algún momento le mostraron respeto. E inicialmente, recibió ese honor no porque desease disfrutarlo, sino por otros motivos, como en honor a la Torá, etc. Y él está seguro de este cálculo porque sabe que no tiene ningún deseo por el honor. Por lo tanto, es razonable pensar que se le permite recibir honor. Sin embargo, todavía está prohibido recibir, porque la Luz hace el Kli.
Por lo tanto, después de recibir honor, ya se vuelve necesitado de honor y, entonces, ya queda bajo su dominio y le es difícil deshacerse del honor. Y debido a esto se convierte en una realidad independiente, y ahora resulta difícil anularse ante el Creador, puesto que a través del honor se convierte en una realidad en sí misma. Y para poder ser recompensado con la adhesión, el hombre tiene que anular su propia realidad por completo. Por eso decimos «muy, muy». La expresión «muy» se refiere a que está prohibido recibir honor para sí mismo, y el segundo «muy» significa que, incluso si su intención no es para sí mismo, de todos modos, está prohibido recibir, como dijimos anteriormente